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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 4 de junio de 2017

¿Cómo redactar la "Oración universal" o "de los fieles"?


 


Teniendo en cuenta la importancia que la última reforma conciliar restituyó a la "Oración de los fieles", llamada también "universal" (SC, 53), y debido a que he podido comprobar que no siempre los formularios redactados por los grupos de liturgia, responden a la estructura y a las diversas modalidades que las normas litúrgicas establecen, es que he querido publicar esta entrada. El objetivo de ella es ofrecer unos lineamientos generales a este respecto, para todos aquellos que tengan a su cargo la redacción de guiones. (Para aprender a elaborar un guion completo para la Misa, consultar haciendo clic aquí).

La cuestión de la denominación: "Oración de los fieles"

Así se la conoce comúnmente, incluso en los libros litúrgicos (cf. infra), aunque hay liturgistas que, no sin fundamentos, proponen llamarla más propiamente "universal". En efecto, muchas otras oraciones de la Misa, son "de los fieles". En esta entrada, siguiendo algunos documentos litúrgicos como la misma Instruccción General del Misal Romano (IGMR), emplearé indistintamente ambas denominaciones, ya que no es el objetivo aquí desarrollar tal debate.
Como nota de color, cabe aclarar que el adjetivo "universal" se conserva literalmente en las súplicas de la Acción litúrgica del Viernes Santo, y que si bien siempre esta Oración ha de ser de carácter universal, hay ocasiones en que la mentada "universalidad" debe hacerse más patente, como en Pascua, Navidad, Pentecostés y otras grandes solemnidades del año. Tal es así, que el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, refiriéndose a las preces de la Misa de Nochebuena, por ejemplo, dice textualmente en el n. 111:
 
"...la oración de los fieles deberá asumir un carácter verdaderamente universal, incluso, donde sea oportuno, con el empleo de varios idiomas como un signo".

Qué es la Oración universal o de los fieles

Dice la IGMR en el n. 69: 

"En la oración universal, u oración de los fieles, el pueblo responde en cierto modo a la Palabra de Dios recibida en la fe y, ejercitando el oficio de su sacerdocio bautismal, ofrece súplicas a Dios por la salvación de todos. Conviene que esta oración se haga de ordinario en las Misas con participación del pueblo, de tal manera que se hagan súplicas por la santa Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren diversas necesidades y por todos los hombres y por la salvación de todo el mundo". (Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, núm. 53).

Queda claro, pues, que la Oración universal encuentra su lugar apropiado en la Liturgia de la Palabra de la Misa y es como una "respuesta" que el pueblo orante pronuncia a la Palabra de Dios que ha escuchado.

El n. 70 de la IGMR añade:

Las serie de intenciones de ordinario será:
a) Por las necesidades de la Iglesia.
b) Por los que gobiernan y por la salvación del mundo.
c) Por los que sufren por cualquier dificultad.
d) Por la comunidad local.

Esta expresión "de ordinario" da a entender que la "serie de intenciones" antes expuesta no tiene carácter obligatorio aunque sí es un modelo en el que hay que inspirarse, con las adaptaciones que pudieren requerir las circunstancias particulares.

Lo explica muy claramente el mismo punto de la citada Instrucción:

"Sin embargo, en alguna celebración particular, como la Confirmación, el Matrimonio o las Exequias, el orden de las intenciones puede tener en cuenta más expresamente la ocasión particular" (n. 70).

Me permito transcribir (cursiva) y profundizar, a continuación, lo que he escrito en una entrada anterior: "Liturgia de la Palabra: abusos litúrgicos": *

"Hay objetivos y un modelo típico de petición, que no siempre se respetan en la redacción de la Oración de los fieles (Cf. IGMR, 69, 70, 71; OLM, 30, 31)".

"La ´sabia libertad´ de la que hablan los documentos citados, debe tener en cuenta la brevedad y la claridad y respetar el sentido y la razón de ser de esta Oración en que el pueblo de Dios ejerce su sacerdocio común".

Estructura general de un formulario de Oración de los fieles

Las preces o intenciones de la "Oración universal" son siempre introducidas con una monición y concluidas con una oración pronunciadas por el celebrante principal. (Cf. IGMR, 71). La Ordenación de las Lecturas de la Misa (OLM, 30) dice textualmente "bajo le dirección del celebrante", y añade que este debe hacerlo desde la sede. También puntualiza que cada súplica puede ser propuesta por el diácono, un ministro o algunos fieles "desde el ambón"; esto por el hecho ya mencionado de pertenecer de pleno derecho a la Liturgia de la Palabra.

   a) la cuestión del "Destinatario"

Casi siempre están dirigidas directa o indirectamente al Padre, como es tradicional en la liturgia, aunque nada impide que en algunas ocasiones particulares puedan dirigirse -también directa o indirectamente- al Hijo e incluso, en casos puntuales, al mismo Espíritu Santo). El Destinatario se menciona siempre explícitamente en la monición invitatoria, y cada prez, en general, se redacta en la tercera persona gramatical, aunque a veces se pueda emplear la segunda persona, como se aprecia, entre otros, en los formularios de estos guiones, dirigidos al Padre y tomados de liturgias papales: Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, del Ciclo C; Domingo VI de Pascua, Ciclo A; Domingo VII del Tiempo Ordinario, Ciclo A; Domingo VI del Tiempo Ordinario, del Ciclo A. Ejemplos de preces dirigidas directamente a Cristo, pueden apreciarse en los formularios II y III (tomados de la liturgia papal) del guion de la Misa de Corpus Christi publicados en este mismo blog, o en la Misa papal con motivo de la beatificación del Papa Pablo VI, presidida por Su Santidad Francisco el 19/10/14-. En este último formulario, dirigido directamente a Jesucristo, se emplea la segunda persona gramatical en cada prez. Lo mismo ocurre con el formulario de la Santa Misa con el Rito de canonizaciones, presidida por el Papa Francisco el 23/11/14, la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo.

   b) la respuesta de la asamblea orante

La respuesta a cada una de ellas debe ser una y la misma súplica, siempre breve. Nunca ha de faltar el matiz de ruego. Ha de evitarse el mero carácter laudatorio de la respuesta, más propio de las intercesiones de las laudes de la Liturgia de las Horas. Aunque nada impide que se combine el obligatorio carácter impetratorio con el laudatorio. Ejemplos ilustrativos de esto pueden ser los siguientes: "R. Te alabamos, Señor; escucha nuestros ruegos", o: "R. Escucha nuestras súplicas, Tú, que eres bendito por los siglos". Tal respuesta puede ser proferida por la asamblea o cantada por el coro.
En contados casos, (pero velando por la coherencia de la redacción), la respuesta puede ser una súplica dirigida a una Persona distinta de Aquella que se menciona en el invitatorio inicial del formulario. Por ejemplo, en la solemnidad de Pentecostés de 2016, presidida por el Papa Francisco, en dicho invitatorio se menciona como Destinatario al Padre, pero en cada súplica, la aclamación de la asamblea se dirige al Espíritu Santo. (V.  los formularios del guion de la Misa de Pentecostés).

En la entrada arriba mencionada*, expresé lo siguiente, que me parece importante recordar aquí:

"Sería bueno contemplar la posibilidad que ofrecen la IGMR y la OLM de alternar la invocación de los fieles luego de cada intención (que es lo que comúnmente se hace), con la otra opción de la súplica silenciosa de cada uno de ellos, luego de la formulación de la intención (Cf. nn. 71; 31, respectivamente)".


   c) la redacción de las preces

Tradicionalmente se reconocen tres principales modelos para la "Oración de los fieles", a saber:

1) Forma plena o completa: se estructura expresando primeramente la persona o institución por la que se ora, y luego, lo que se pide. Responde al esquema "Por..., para que".

Ejemplo: "Por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor la libre de toda división interna y de los ataques externos".

2) Parcial primera: expresa la súplica concreta, de manera genérica, y la asamblea es implícitamente invitada a hacerla suya, ante todo, como comunidad. Responde al esquema: "Para que...".

Ejemplo: "Para que el Señor haga cesar toda guerra en el mundo y derrame sobre él el don pascual de la paz de Cristo".

3) Parcial segunda: expresa puntualmente las personas o instituciones por las que se ora, sin puntualizar la petición, que cada fiel hace suya. Responde al esquema: "Por...".

Ejemplo: "Por los que han perdido la esperanza". 

No conviene que en un mismo formulario se alterne entre estas tres formas puesto que se corre el riesgo de atentar contra la percepción que la comunidad debe tener del tópico común que ha de subyacer al grupo de peticiones.

Modelos de redaccción de la "forma plena":

La "forma plena" se enraiza en la antigua tradición de la Iglesia, cuando el celebrante u otro ministro invitaba a los fieles a orar unos instantes en silencio, proponiéndoles el tema. Luego, dicho celebrante "recogía" ese grupo de "oraciones silenciosas" en una sola. (Hay semejanzas y diferencias con la "Oración Colecta" de la Misa: En ambas, el sacerdote dice "Oremos", invitando así a la asamblea a recogerse en silencio. La diferencia es que la "Oración Colecta" es propia del sacerdote, y solo él puede pronunciarla, y la "Oración de los fieles" lo es de los bautizados; en esta, y no en la "Colecta", se mencionan varios temas de súplica, y el sacerdote se limita a realizar el invitatorio y la plegaria conclusiva.

La manifestación más solemne de la forma plena se conserva como obligatoria en la Liturgia de la Palabra de la Celebración de la Pasión del Señor, el Viernes Santo, a la que he aludido más arriba. Se trata de diez "invitatorios" a orar, que incluyen a toda la humanidad, seguido cada uno de un silencio orante de la comunidad y de una oración que recoge en una sola la súplica de cada miembro de la asamblea.

Por su parte, las más solemnes Eucaristías presididas por el Papa, ostentan otra manifestación de la "forma plena", que pretende expresar sugestivamente el misterio de la universalidad de la Iglesia:

El diácono canta en latín, lengua oficial de la Iglesia, el invitatorio de cada petición; luego de un brevísimo silencio, diversos fieles pronuncian las súplicas en distintas lenguas.

En otras Eucaristías papales menos solemnes de la Urbe, el diácono realiza el invitatorio en italiano, y en la misma lengua se realizan las peticiones. Lo mismo ocurre en las Misas que el Romano Pontífice preside en sus Viajes Apostólicos por el mundo, en que se emplean las más diversas lenguas, reservando, por lo general, el idioma oriundo para el invitatorio y para la oración conclusiva.

-Los formularios de "forma plena", por su antiguo y venerable origen, conviene usarlos en las Misas más solemnes. También para ellos, por su naturaleza, aunque algo más extensos, debe regir, en lo posible, el principio de claridad-brevedad-sobriedad, orientativo de todo formulario de "Oración de los fieles".  

-Los de "forma parcial primera", por combinar la concisión con la clara descripción de aquelllo que se pide, conviene usarlos en las Misas dominicales, y en aquellas cuyos fieles no están demasiado instruidos en la fe, ya que su oración es "pedagógicamente" orientada por cada uno de estos ruegos. 

-Los de "forma parcial segunda", debido a su brevedad y al "ejercicio"  que entrañan  de parte de los fieles de "intuir la especificidad de la petición enunciada", conviene usarlos, en las Misas de los días entre semana, en las que suelen participar personas bien intruidas en la fe, que entienden bien hacia dónde deben orientar su oración cuando se les dice algo tan complejo como orar "por la unidad de la Iglesia", "por la perseverancia en la fe" o "por la plena comunión de las Iglesias cristianas", por ejemplo.

Entre el "blanco" y "negro" de estas tres formas, hay infinidad de matices que es necesario saber aprovechar. Comentemos y veamos algunos ejemplos:

I

Cada prez se estructura en dos partes; la primera, puede ser un breve comentario ilustrativo que equivale a "Por...". La segunda es el pedido concreto ("para que..."):

Ejemplo:

-La Iglesia está llamada a ser "sacramento de Cristo" en el mundo.
+Para que sus puertas permanezcan siempre abiertas a todo hombre que, incluso sin saberlo, tenga sed de Dios.

Como se deduce de lo dicho más arriba, el estilo de redacción por que se opta, ha de mantenerse a lo largo de todo el formulario. Según esto, y siguiendo con el ejemplo inmediatamente precedente, una segunda prez podría ser:

-Muchos pueblos de la Tierra son escenario de sangrientos conflictos bélicos que parecen no tener solución a corto plazo.
+Para que el Señor inspire en sus gobernantes sentimientos de perdón, reconciliación, concordia y mutua colaboración.

II

El "para que" está contenido en la misma petición, la que a su vez es precedida por una cita bíblica tomada de la liturgia del día, y que anticipa el sentido de la súplica de los fieles.

Ejemplo:

-"Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá"
(Mt. 7, 7).

+Para que los que tienen hambre física o espiritual pidan; los que no sienten la presencia de Dios en sus vidas, busquen; y los que carecen de afecto, llamen a las puertas del Corazón de Jesús.


III

Similar al modelo anterior, la cita bíblica se reemplaza por otra tomada del Magisterio de la Iglesia o de los escritos de algún santo, en su festividad, que anticipan igualmente el sentido de la súplica de los fieles:

Ejemplos:

-Nos enseña san Juan Pablo II: "La Iglesia ha recibido la Eucaristía de Cristo, su Señor, no sólo como un don entre otros muchos, aunque sea muy valioso, sino como el Don por excelencia"
(Ecclesia de Eucharistia, 11).
+Para que la gracia de este Sacramento nos haga cada vez más intrépidos heraldos de la Buena Nueva del Reino de Dios, que está entre nosotros porque es el mismo Cristo.

-Dice san Juan Bosco: ´Confíen en María Auxiliadora y verán qué son los milagros´.
+Para que los que sentimos el agobio de la dificultades de cada día, depositemos nuestra confianza en el Corazón Inmaculado de la dulce Virgen María, Auxilio de los Cristianos.



En fin, es de desear que los formularios de Oratio fidelium de nuestras Eucaristías, sean cada vez más expresivos en su sencillez, elocuentes en su brevedad y sobre todo, dignos de la suprema Acción de culto en la que se inscriben.


4 de junio de 2017, solemnidad de Pentecostés. Entrada dedicada a Dios Espíritu Santo.
(Última actualización de la entrada: 20/08/17).

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