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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...


lunes, 21 de agosto de 2017

Guion: Domingo XXI del Tiempo Ordinario

 


Ciclo A

Introducción


A lo largo de las generaciones, la Iglesia no ha dejado de empeñarse en que los cristianos comprendan la importancia de una verdad fundamental, que san Juan Pablo II ha expresado de esta manera:

"Es de importancia capital que cada fiel esté convencido de que no puede vivir su fe, con la participación plena en la vida de la comunidad cristiana, sin tomar parte regularmente en la asamblea de la eucaristía dominical" (San Juan Pablo II, Carta apostólica Dies Domini, 81). 
El santo Pontífice, siguiendo la huellas de sus Predecesores, desde Pedro, nos recuerda la importancia capital de la participación en la Misa dominical, que hace a la identidad de los seguidores de Cristo.
Pidamos al Señor que nuestra vida de fe, esperanza y caridad, se alimente siempre en el Altar del Señor y reciba su fuerza y luz de la santa Misa dominical.


Liturgia de la Palabra


Primera Lectura: Is. 22, 19-23


En la profecía mesiánica de Isaías, Dios anuncia el Reinado definitivo de la feliz Descendencia de David.

Segunda lectura: Rom. 11, 33-36

Con palabras humanas, aunque inspiradas por el Espíritu Santo, el apóstol Pablo nos habla de la grandeza inconmensurable de Dios, Fuente y Origen de todo don.

Evangelio: Mt. 16, 13-20

La solemne confesión de Pedro, el primer Papa, y el Primado conferido a él por el Señor, hacen a la identidad de la Iglesia jerárquica, fundada por el mismo Jesucristo como "Arca de salvación" para todos los pueblos.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa papal del Domingo de Pascua de Resurrección de 2017, presidida el 16 de abril de 2017 por el Sumo Pontífice Francisco:


Queridos hermanos, alcanzados y transformados por el Misterio Pascual de Jesús, elevemos con gozosa confianza nuestra oración al Padre:

-Por nuestro Papa Francisco y por todos los obispos, para que el Espíritu Santo, fruto y don de la Pascua, los haga firmes en la fe, reavive en ellos la esperanza, y los mueva a la caridad. R.

-Por el Papa Emérito Benedicto XVI, para que el Señor Jesús, que vive eternamente, lo bendiga, lo colme de su dulce presencia, y lo custodie con su amistad. R.

-Por los gobernantes y las asambleas legislativas, para que el poder de Jesucristo, que ha vencido las fuerzas del mal, los oriente en las elecciones al bien, los guíe en la justicia, y los haga operadores de paz. R.

-Por la unidad de todos los cristianos y creyentes, para que la gracia de la vida nueva que resplandece en Cristo, venza cada división y rencor, aumente la fraternidad y sostenga a todos en la búsqueda de la verdad. R.

-Por los pecadores y por los que viven desanimados, para que la victoria del Señor Jesús sobre el pecado y la muerte, celebrada en cada Eucaristía, especialmente del domingo, libere a todos los corazones de la prisión del pecado, rompa las tinieblas de la duda y los conduzca a la plena comunión con Dios. R.

-Por los que viven en el dolor, para que la fe en Jesús Resucitado, los consuele en el desaliento, los haga fuertes en la prueba y les abra a la esperanza de la Vida eterna. R.

Oración conclusiva


"Te alabamos, Padre, por la Pascua de tu Hijo celebrada semanalmente, y te pedimos que escuches nuestra oración y renueves en nosotros los prodigios de tu amor. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".


A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:


"Oh, Padre, fuente de sabiduría, que en el humilde testimonio del apóstol Pedro, has puesto el fundamento de nuestra fe, da a todos los hombres la luz de tu Espíritu, para que reconozcamos a Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios viviente, hecho Piedra viva para la edificación de tu Iglesia. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".



Ofertorio

Grande y misteriosa es la importancia del pan y el vino. El Señor Jesús los eligió, de entre todos los seres de la creación, para que llegaran a ser el Sacramento de su Amor. Este es el momento de la Misa en el que asistimos a tan incomparable Milagro.

 
Comunión

"Y tú, quién dices que Soy", nos pregunta el Maestro a cada uno de nosotros hoy, como lo hizo con Pedro. 
Jesucristo lo es Todo para nosotros: Luz, Puerta, Buen Pastor, Camino, Verdad, Vida... y mucho más. Pero todo se resume en el Sacramento Eucarístico, que ahora recibiremos de la Iglesia.

 
Despedida

Sigamos marchando con esperanza por los senderos del mundo. El Dios leal vela por nosotros con paternal solicitud.



21 de agosto de 2017, memoria litúrgica de san Pío X, Papa. Patrono de la catequesis. Entrada dedicada a él.


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