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sábado, 31 de diciembre de 2022

Beatissimus Pater Benedictus XVI: "In memoriam"

 


El 5 de enero de 2012, nacía este blog bajo el calor paternal y el fulgor celestial del Pontificado de Joseph Ratzinger, el gran Benedicto XVI. Nadie se imaginaba que dimitiría al año siguiente, que permanecería entre nosotros casi una década más como humilde peregrino, hasta su muerte terrenal (31/12/22) y que su mismo Sucesor le presidiría las Exequias cinco días después, también un 5 de enero.

 Aquel que en el día de su elección (19/4/05) se había definido a sí mismo como "humilde trabajador en la viña del Señor", casi ocho años después, poco antes de celebrar su 86° cumpleaños, ya no tenía fuerzas físicas para "trabajar". Pero de ninguna manera iba a dejar de servir a la Iglesia de Cristo, a la que siempre amó. Llegaba el tiempo de sostenerla con la oración y con la ofrenda de sí hasta el final. Y lo hizo, abrazándose a la cruz del dolor con el amor de un padre que está dispuesto a darlo todo por sus hijos. Incluso a sí mismo. ¡Por todos! Por los que lo hemos amado con fervor y por los que lo laceraron hasta el último día, tristemente cegados por el flagelo de la ignorancia o impunemente resueltos a herirlo con acusaciones falsas e injuriosas.

Mártir de lenguaraces, calumniado con crueldad y muchas veces vilipendiado por propios y ajenos, verdaderamente conocido por pocos, cual otro "cristo", soportó todo en el silencio de la oración y con el corazón dispuesto a perdonar.
 
Los argumentos falaces y las ideologías nocivas SIEMPRE se hicieron trizas ante la sabiduría celestial de sus palabras.

Muchos de sus detractores enmudecieron refutados por él. Algunos, tristemente vencidos, optaron por la difamación y la calumnia. Otros, buscadores auténticos de la Verdad, no pudieron sino rendirse ante su prodigioso Magisterio.

Quizás pasen varios años hasta que se reconozca en su justa medida la santidad de Benedicto XVI y su precioso legado a la Iglesia y al mundo, pues la humanidad de estos tiempos ha optado por las tinieblas. Aunque un humilde "ejército" de almas fieles permanece en vela, como lo hizo el Pontífice alemán.

Sin dudas, al igual que su amado predecesor, san Juan Pablo II, el Papa Ratzinger merece el título de "Magno". De hecho, emuló al Papa polaco en amor y fidelidad, en sabiduría y humildad, en audacia apostólica y en aceptación incondicional del dolor...

Fue la suya, una vida entregada al servicio de Dios, en defensa de la Verdad en persona, que es Cristo.


Hoy, a los que lo hemos amado y admirado desde siempre, incluso, mucho antes de ser llamado a la Sede de Pedro, nos queda agradecer a Dios que nos lo haya dado, recoger cual tesoro inagotable su legado dándolo a conocer,  y aguardar el día feliz en que la Iglesia reconozca sus virtudes heroicas.

Benedicto XVI se ha dormido en el Señor. Pero no ha callado. Ni callará jamás.
Su vida en la Tierra se apagó pero su amor paternal, su ejemplo y enseñanzas nos iluminarán para siempre.

Ve, servidor fiel y prudente, recibe el salario de la Vida verdadera y entra a participar del gozo de tu Señor. (Cf. Mt. 25, 23).


31 de diciembre de 2022, dies natalis de Su Santidad Benedicto XVI, auténtico modelo de santidad.
Entrada dedicada a él y en gratitud a Dios por haber permitido que sirviera en fidelidad tantos años a la Iglesia y a la humanidad.


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