El siguiente es un himno que, en un principio, se atribuyó a san Casimiro, el joven patrono de Polonia (príncipe) y Lituania (duque), por haber pedido ser sepultado con una copia del texto en el pecho. Muchos años después, en la exhumación, se encontró su cuerpo incorrupto, la ropa impecable y la copia del himno, íntegra. Estudios posteriores sugieren que los autores pudieron haber sido san Anselmo o san Bernardo. En cualquier caso, el texto describe a la perfección la admirable piedad de Casimiro, el cual quiso aún desde el sepulcro, alabar a la excelsa Madre de Dios. Por eso, al escrito se le conoce como "Himno de san Casimiro".
A continuación, las versiones en latín y en español de esta joya poco conocida de la himnodia católica:
Texto en Latín
Omni die dic Mariæ
Mea laudes anima:
Ejus festa, ejus gesta
Cole devotissima.
Contemplare et mirare
Ejus celsitudinem:
Dic felicem genitricem,
Dic beatam Virginem.
Ipsam cole, ut de mole
Te peccati liberet:
Hanc appella, ne procella
Vitiorum superet.
Ipsius beneficia
Danda munda prædica:
Ejus virtutes expone
Et opera magnifica.
Deus eam elegit
Et præelegit eam:
In tabernaculo suo
Habitare fecit eam.
Traducción al español
Cada día, alma mía,
di las alabanzas a María:
sus fiestas y sus gestas
celebra con gran devoción.
Contempla y admira
su excelsa alteza:
proclámala Madre feliz,
llámala Virgen bienaventurada.
Hónrala para que del peso
del pecado te libre:
invócala para que la tempestad
de los vicios no te venza.
Predica con pureza
los beneficios que ella otorga:
expón sus virtudes
y obras magníficas.
Dios la eligió
y la preeligió:
en su tabernáculo
la hizo habitar.

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