De acuerdo con el ordenamiento de la liturgia romana actual, el tiempo de Cuaresma se inicia el Miércoles de Ceniza y concluye el Jueves santo por la tarde, antes de la Misa In Cena Domini. Esto lo convierte en la Feria cuaresmal más breve.
En efecto, al atardecer, de ese mismo día, con la conclusión de dicho tiempo, se abre el Sagrado Triduo pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, que no se incluye en la Cuaresma y cuyo pórtico es justamente la Misa de la Última Cena.
Por tanto, este día santo adquiere particularidades interesantes, a saber:
1. Es una Feria privilegiada que, como la del Miércoles de Ceniza y todas las de la Semana Santa, no cede ante ninguna otra celebración. Pero es la única feria incompleta de toda la Cuaresma.
2. Es también la única Feria de ese tiempo penitencial que carece de Misa propia. (El obispo puede presidir por la mañana la Misa del Crisma, o elegir otra fecha cercana a la Pascua).
3. La referida Misa vespertina In Cena Domini pertenece al Jueves santo, pero no ya al tiempo cuaresmal.
4. Según lo dicho, la primera parte de este día corresponde a la Cuaresma. La segunda, a ningún tiempo litúrgico nominal, pues el Triduo sacro se considera una celebración única, la más solemne del año, distribuida entre el Jueves santo y el Domingo de Pascua. (Por eso, así como la Cuaresma termina antes del Triduo, lindando con él, el tiempo pascual se inicia en el corazón de dicho Triduo, en la santísima Noche de la Resurrección).
5. Fuera de los domingos de Pascua, de Navidad y del tiempo ordinario, es el único día en que, sin ser fiesta ni solemnidad, en las dos Misas posibles que se admiten (Crismal y de la Última Cena), debe cantarse el himno Gloria in excelsis.

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