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La verdadera Iglesia de Dios...

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jueves, 3 de noviembre de 2016

Guion: Domingo XXXII del Tiempo Ordinario


Ss. Macabeos y su madre junto al anciano Eleazar; mártires


Ciclo C

Introducción

"Creo en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro".

Así reza uno de los artículos más esperanzadores de nuestra fe.

Efectivamente, creemos que esta vida terrena es transitoria porque hay otra eterna, y que la muerte, por lo tanto, no tiene la última palabra, gracias a la victoria pascual de Jesucristo.

Es lo que meditaremos en este domingo, a la luz de los textos que nos propone la liturgia de la Misa.

Con los ojos de la fe, hagámonos presentes ante el Sacrificio de Jesús que se renueva en el Altar; más aún, unámonos a la gran Oblación de nuestro Redentor, vencedor de la muerte.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: II Mac. 6, 1; 7, 1-2. 9-14

El testimonio heroico de los santos Macabeos, anticipa el de miles de mártires cristianos de todas las generaciones, para quienes padecer por Cristo es un honor.

Segunda lectura: II Tes. 2, 16_3, 5

El pedido de oración que dirige Pablo a los tesalonicenses, y en ellos, también a nosotros, manifiesta el misterio de la comunicación de bienes espirituales entre los que reconocemos como Señor y Salvador a Jesucristo. Es lo que la Iglesia llama "comunión de los santos".

Evangelio: Lc. 20, 27-38

En el Evangelio de hoy, el Divino Maestro reafirma la realidad de la resurrección de los muertos y de la nueva vida que espera a los que en Él hayan creído.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las adaptaciones necesarias, corresponden a la Misa del Jubileo mariano en el marco del Año Santo de la Misericordia, presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro el 9 de octubre de 2016:

Hermanos, unamos nuestra voz a la de la Virgen María en la alabanza a Dios y en la invocación de su Misericordia sobre cuantos Le temen:

R. Señor, ten misericordia.

-Infunde en la Iglesia tu Espíritu, Padre: que anuncie con franqueza el Evangelio, sea perseverante en las pruebas del mundo y acoja con ternura a cuantos retornan a la fe. R.

-Escucha, Padre, el clamor de los pueblos sin tranquilidad: inspira en sus gobernantes pensamientos de paz, reconduce a su tierra a los exiliados, y dales a todos serenidad y paz. R.

-Inclínate, Padre, sobre tus hijos dispersos: convierte el corazón de los pecadores, revela tu Rostro a los incrédulos, y hazles experimentar tu amor a todos. R.

-Guarda con amor, Padre, a los enfermos: calma el dolor de los que sufren, acoge la ofrenda de los que participan en la Cruz de Cristo, y sostén la esperanza de quienes son probados. R.

-Educa, Padre, nuestro corazón: que como el de la Virgen María, te escuche con docilidad, te sirva con generosidad y te ame sin medida. R. 


Oración conclusiva


"Escucha, Padre, la plegaria de la Iglesia, que en comunión con María, jamás se cansa de cantar tus alabanzas y siempre te suplica en las pruebas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, Padre de la Vida y Autor de la Resurrección, ante Ti incluso los muertos viven; haz que la Palabra de tu Hijo, sembrada en nuestros corazones, germine y fructifique en toda obra buena, para que en la vida y en la muerte seamos confirmados en la esperanza de la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Que nuestras oraciones por los vivos y por los difuntos se sumen a la ofrenda del pan y el vino de esta liturgia del día del Señor.


Comunión

"La esperanza de la resurrección de la carne y la posibilidad de encontrarnos de nuevo, cara a cara, con quienes nos han precedido en el signo de la fe, se fortalece en nosotros mediante la celebración del Memorial de nuestra salvación". (S.S. Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, 32).

Con estos sentimientos, recibamos el Pan que nos une más allá del tiempo y del espacio.


Despedida

Al concluir la celebración, y parafraseando las palabras del salmo de hoy, pidamos al Señor que nuestros pasos nunca se aparten de sus huellas.

31 de octubre de 2016, primeras vísperas de la solemnidad de Todos los Santos. Entrada dedicada a ellos.


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