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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 27 de julio de 2015

Guion: Domingo XVIII del Tiempo Ordinario


 



Ciclo B

Introducción

"Estamos aquí reunidos en torno al Altar del Señor, el único que puede iluminarnos sobre el misterio de nuestra vida, drama de amor y de salvación, y el único que puede darnos la fuerza para no caer, o para levantarnos de nuevo; y, sobre todo, para vivir de manera conforme a las exigencias y a los ideales del cristianismo.

Es (...) el tema central de la liturgia de este domingo, en la que Jesús, Pan de Vida, se nos presenta como único y verdadero significado de la existencia humana". (San Juan Pablo II, homilía en Castengaldolfo, 05/08/79).
 
Bendigamos al Señor por esta oportunidad de unirnos a las generaciones que nos precedieron, en la celebración del único Sacrificio Pascual de Cristo. Esto nos hermana en el tiempo y el espacio y nos hace directos beneficiarios de los frutos salvíficos de la Pasión redentora.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Éx. 16, 2-4. 12-15

A lo largo de las generaciones, a las protestas y desconfianza de sus hijos, Dios responde con la delicadeza de su paternidad siempre fiel.

Salmo 77, 3-4bc. 23-25. 54

El salmo que nos propone la liturgia de hoy canta al Dios de los portentos, que alimenta a sus hijos  en el exilio.

Segunda lectura: Ef. 4, 17. 20-24

San Pablo nos enseña que "es necesario aceptar todo el mensaje de Cristo, sin reducciones de comodidad, y vivir según su ejemplo". (Ídem supra).

O bien:

"Revestirse del hombre nuevo", para el cristiano, es dejar de lado todo aquello que se oponga a lo que Jesús, el Divino Maestro, ha enseñado con su vida y palabras.

Evangelio: Jn. 6, 24-35

"Dios, que no abandonó a su pueblo en el desierto, tampoco abandona al hombre en su peregrinación terrena. Le ha dado el "Pan" capaz de sustentarlo a lo largo del camino: este "Pan" es Cristo". (Ídem supra).

O bien:

En la siguiente página evangélica, Jesús se refiere a dos clases de alimentos que necesitamos: el terrenal que vigoriza nuestro cuerpo; y el celestial, de una importancia infinitamente mayor, pues es la misma Carne y Sangre del Señor, que nutre nuestra alma, y es prenda y anticipo de la eternidad.


Oración de los fieles

R. Señor, danos siempre el Pan del Cielo

-De la Eucaristía la Iglesia recibe su fuerza, su legitimidad y su razón de ser; por eso te rogamos...R.

-En la Eucaristía el Papa ve confirmada su misión de Pastor universal y de Siervo de los siervos de Dios; por eso te suplicamos...R.

-Con la Eucaristía los enfermos reciben consuelo y salud, los pobres y excluidos se sienten dignificados, y los que están solos se sienten amados y acompañados; por eso te pedimos...R.

-Por la Eucaristía de la que participaron en vida, y por la que en sufragio suyo se celebra ahora, los difuntos alcanzan la eterna felicidad; por eso te imploramos...R.

-La Eucaristía debe ser el centro de toda nuestra vida espiritual y nos ha de impulsar a una vivencia cada vez más profunda del Evangelio; por eso te decimos...R.

A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que has confiado a la labor del hombre los innumerables recursos de la creación, haz que jamás falte el pan en la mesa de ninguno de tus fieles, y suscita en nosotros el deseo de tu Palabra, para que podamos saciar el hambre de verdad que has puesto en nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

El mismo Señor "que abrió las compuertas del Cielo" y alimentó a su Pueblo con el maná, es el que ha hecho brotar de la tierra que nos dio, los frutos con los que hemos elaborado el pan y el vino que estamos por llevar al Altar.

Es oportuno emplear alguno de los Prefacios de la Santísima Eucaristía, a la luz de las lecturas de hoy.


Comunión

"Danos hoy nuestro pan de cada día", acabamos de pedir al Señor en la Oración principal del cristiano, compuesta por el mismo Jesucristo.
Nos referimos al alimento material, necesario para subsistir, y sobre todo, al espiritual, que es la Carne y la Sangre del Hijo de Dios, "antídoto de inmortalidad".


Despedida

Nos hemos alimentado, no con el pan que comieron nuestros padres y murieron, sino con el Manjar celeste que nos asegura una morada en la eternidad. Busquemos "cada día nuevo impulso y alegría en la devoción a Jesús Eucarístico y en la confianza en María Santísima". (Ídem supra).


27 de julio de 2015, conmemoración del médico San Pantaleón, mártir. Entrada dedicada a él.




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