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La verdadera Iglesia de Dios...

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viernes, 11 de agosto de 2017

Santa Clara, virgen: himnos litúrgicos


 

El 11 de agosto los franciscanos celebran la fiesta ("memoria litúrgica" para el Calendario universal) de santa Clara de Asís, virgen, cofundadora (junto a san Francisco de Asís), de la segunda Orden Franciscana (clarisas), para la cual es "solemnidad". Estos son los himnos litúrgicos propios:


I Vísperas (para las clarisas)

I

Te bendecimos, Padre,
Dios del Cielo y la Tierra,
lo escondido a los sabios,
a los pobres revelas.

Hermana Clara, dinos la fuente
donde se abreva tu corazón.
Es la riqueza de la pobreza:
dejarlo todo y seguir a Dios.

Hermana Clara, lámpara viva,
¿cómo se enciende tu corazón?
Con la belleza de la pureza
los ojos limpios verán a Dios.

Hermana Clara, viña elegida,
¿por qué florece tu corazón?
En el presente vive el futuro,
el hoy que fluye del hoy de Dios.

Hermana Clara, flor de la Iglesia,
que tanto quiere nuestro Señor.
Te dio la palma con la azucena,
le diste todo lo que te dio.

Clara, plantita de san Francisco,
tienes raíces que no se ven,
y de ellas brotan flores y frutos
mientras, ocultas, crecen sin ver.

Hermana Clara, Cristo en tus manos,
Eucaristía te enardeció.
Que nos alcancen tus bendiciones
y bendigamos siempre al Señor. Amén.


II 

Es la esposa del Rey la virgen Clara,
virgen y esposa cual la Iglesia santa,
para el Divino Amor su sueño es vela,
y canto el despertar antes del alba.

Ni muro ni castillo aquel recinto
que en caridad congrega a las hermanas;
es San Damián bello jardin, clausura
para el coloquio santo de la amada.

Aquí palpita el mundo doloroso
en el cuerpo de Clara y su plegaria;
junto al altar, junto a la cruz es madre,
y en silencio engendra, gime, abraza.

Pobre de corazón, como en Belén
nuestro Señor nacido en unas pajas,
pobre como en la Cruz el Dios Altísimo
que se nos da sin retenerse nada.

Hermana de los ángeles, contempla
al Vencedor con cara iluminada,
y en el desierto clama peregrina:
«¡Tráeme al olor de tu fragancia!»

Que Cristo se levante, inmenso, santo,
que derrame la luz de su mirada:
¡la Iglesia te bendice, bienamado,
y en ti se goza con la virgen Clara! Amén.



Oficio de lectura

Me pensaste desde siempre,
Señor de la eterna alba,
y me creaste en el tiempo
con amor, a tu hora exacta.

Gracias porque me pensaste;
porque me creaste, gracias.

Me cuidaste como un padre
a su hija muy amada,
y me infundiste tu Espíritu
para fuego de mi llama.

Gracias porque me pensaste;
porque me creaste, gracias.

Gracias por mi tierra umbra
y por mi nombre de Clara,
por mi Padre San Francisco
y por mis tantas hermanas.

Gracias, porque me pensaste;
porque me creaste, gracias.

Por mi vida, por mi muerte,
por mi bienaventuranza,
por Ti mismo, por tu gloria
conocida y ensalzada…


¡Gracias porque me pensaste!
¡Porque me creaste, gracias!



Laudes

Loado seas, mi Señor,
por nuestra hermana Clara,
que, joven, rica y noble,
se abrazó por tu amor a la pobreza santa.


Loado seas, mi Señor,
por su fuga amorosa en la noche estrellada,
por el despojo alegre de su cabellera
y por su virginal ofrenda enamorada.


Loado seas, mi Señor
porque enseñó de vida y de palabra
a ser lo que quería:
tu hija, tu madre, tu esposa y tu hermana.


Loado seas, mi Señor,
porque te amó en tu Cruz hasta las lágrimas,
y, orándote, hasta el éxtasis,
y hasta el temblor, de asombro, si te comulgaba.


Loado seas, mi Señor,
porque te complaciste tanto en su mirada,
que suscitaste por doquier
miles y miles a su semejanza.


Loado seas, mi Señor,
por su vida penitencial y liberada,
y por su muerte alegre
de verte, Rey glorioso, cara a cara.


¡Loado seas, mi Señor,
Padre celeste, y Filial Palabra,
y Espíritu de Amor!
¡A ti el honor, la gloria, la alabanza! Amén.


 
Vísperas


Al caer de la tarde silenciosa,
cuando todo era calma en el ambiente,
una luz se encendía diligente
en oración humilde y amorosa.


Eras tú, Clara, corazón amante,
que velabas al Dios Sacramentado,
pidiendo por el mundo atormentado,
de tanto desamor desconcertante. 


Plegaria y sacrificio: así juntabas
con alegre talante contagioso,
que arrastraba tras sí, por amoroso,
a las flores vivientes que cuidabas. 


Y así, cuando por fin llamó el Esposo
a tu puerta, radiante de alegría
a su encuentro saliste en este día
con aceite abundante y luminoso. 


En el coro de vírgenes prudentes,
alabas al Señor tres veces Santo;
nosotros nos unimos a tu canto
y a tu gozo seráfico y ferviente. Amén.



11 de agosto de 2017, memoria litúrgica (para la Familia Franciscana, fiesta; para las clarisas, solemnidad) de santa Clara de Asís, virgen, patrona de la televisión, cofundadora de la Segunda Orden franciscana. Entrada dedicada a ella. 


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