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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 18 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXV del Tiempo Ordinario


 


Ciclo A

Introducción

Una vez más ha llegado el domingo, día del Señor y día del hombre. El santo descanso del sábado en el Antiguo Testamento, en la plenitud de los tiempos, se traslada al domingo. En efecto, la Resurrección de Jesucristo, acaecida en este día, es una obra aún más grande que la de la Creación. concluida en el sábado. El descanso del Señor en el séptimo día, anticipa el triunfo pascual del día primero, en que el Redentor, revestido de nuestra humanidad, entra para siempre en la Gloria del Cielo. Desde entonces, es nuestro Supremo Intercesor ante el Padre.

Simples trabajadores de la Viña del Señor, honremos, pues este día, con la oración, el descanso y la práctica de la caridad.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 55, 6-9

La profecía de Isaías nos invita a abandonar el camino del pecado y a confiar en la Providencia de Dios.

Segunda lectura: Flp. 1, 20c-24. 27a

Vivir en el mundo con el corazón anclado en el Cielo. Así resolvió san Pablo el dilema que nos plantea en la siguiente lectura. Por eso, tiene autoridad para exhortarnos a vivir de acuerdo con el Evangelio de Cristo.

O bien:

"Pablo comprendió bien que trabajar por el Señor es ya una recompensa en esta tierra". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 21/09/08).

Evangelio: Mt. 20, 1-16

La parábola de los trabajadores de la viña nos invita "a redescubrir el significado del trabajo, teniendo presente el designio salvífico de Dios". (San Juan Pablo II, Ángelus, 20/09/81).

O bien:

"Trabajar en la Viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar en su obra, constituye en sí un premio inestimable, que recompensa todo cansancio". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 21/09/08).


Oración de los fieles

R. Escúchanos, Tú que estás cerca de los que te invocan.

O bien:

R. Por Jesús, Vid verdadera, óyenos, Padre.

-Pidamos fortaleza para el Papa N, y para todos los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, todos trabajadores de la viña del Señor plantada en el mundo, que es la Iglesia, amada por el Padre Viñador. R. 

-Pidamos paz y prosperidad, concordia y unidad, en especial para los países más pobres, que son los predilectos del Padre del Cielo. R.

-Pidamos salud para los enfermos, trabajo para los desempleados, asilo para los refugiados, reconciliación para los enemistados y esperanza para todos, que somos hijos amados del Padre de ternura. R.

-Pidamos fortaleza, consuelo y verdadero arrepentimiento para los moribundos, que son amorosamente asistidos por el Padre fiel. R.

-Pidamos la Vida eterna para los difuntos; que son acogidos por el abrazo eterno del Padre de las luces. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre justo y grande en dar al último operario lo mismo que al primero, tus caminos distan de los nuestros como el Cielo de la Tierra; abre nuestro corazón a la inteligencia de la Palabra de tu Hijo, para que comprendamos el inapreciable honor de trabajar en tu viña desde el amanecer. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Como trabajadores de la Viña del Señor, ofrecemos los frutos de la tierra, para recibir luego el Don del Cielo.


Comunión

Desde los trigales y viñedos celestiales, el Padre generoso nos envía el Alimento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo, que nos da fortaleza para ser diligentes trabajadores en su Viña..


Despedida

"Cerca está el Señor de los que Lo invocan".

Al comenzar una nueva semana, no olvidemos estas palabras que hemos cantado (recitado) en el salmo responsorial de hoy.


18 de septiembre de 2017, lunes de la XXIV semana del Tiempo Ordinario.


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