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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 23 de octubre de 2017

Santísimo Redentor: himnos litúrgicos





La Orden de la Santísima Trinidad celebra cada 23 de octubre la "fiesta" del Santísimo Redentor y canta en su honor los siguientes himnos:


I Vísperas: donde es solemnidad
 
Cristo, Salvador del mundo;
Cristo, Señor de los cielos,
con tu Cruz libras al hombre
de la muerte y sus efectos.
 
Suplicantes te pedimos
que nos sigas redimiendo
con el regalo divino
de tus santos sacramentos.
 
Como Víctima en la Tierra
fuiste inocente Cordero,
y lavados con tu sangre
nos diste vestidos nuevos.
 
A todos los redimidos
con tan generoso precio,
resucitados los llevas
para alabarte en el Cielo.
 
Hoy te pedimos, Señor,
que nos juntes con aquellos
que de todo el orbe hiciste
para tu Padre un gran Reino. Amén. 


Oficio de lectura

Supremo Creador de Cielo y Tierra,
eterna Luz de los que en Ti fe tienen,
oh, Cristo Redentor, de los que ruegan
escucha las plegarias.
 
Sintiendo compasión de ver que el mundo
perecía en las redes de la muerte,
salvaste al mundo que extenuado estaba
remediando a los reos.
 
Declinaba la tarde sobre el mundo,
y cual sale el esposo de su tálamo,
así saliste del encierro puro
de la Virgen María.
 
Todas las cosas la rodilla doblan
delante de tu fuerte poderío;
lo celeste y terrestre, a tu mandato
se siente sometido.
 
A ti, Juez Santo, que vendrás al mundo,
te pedimos con fe que nos protejas
en el momento del acerbo dardo
del pérfido enemigo.
 
La gloria sea a Cristo, Rey piadoso,
la gloria al mismo tiempo sea al Padre,
gloria den al Espíritu Paráclito
los siglos sempiternos. Amén. 


Laudes
 


En la plenitud del tiempo
y esperanza de Isarel
envió Dios a su Hijo
nacido de una mujer,
para librar a los hombres
del pecado y de la ley.
Ya no esclavos, somos hijos
los rescatados por Él.
 
Sólo el amor hace libres
con la libertad de Dios;
que es el amor sin medida
la medida del amor.
El esclavo sueña y pide
libertad en su canción;
el que ha roto las cadenas
ya sólo canta al amor.
 
La vida es una alabanza
de gloria a la Trinidad ,
y una entrega que le ofrece
al cautivo libertad.
El gozo se multiplica
en Ágape fraternal,
compartiendo ya el Camino
que lleva a la eternidad.
 
Gloria al Padre Omnipotente,
por siempre gloria y honor;
gloria al Hijo de Él nacido
que fue nuestro Redentor;
gloria al Espíritu Santo
que procede de los Dos.
Gloria igual a las Tres Personas
y gloria al Único Dios. 

II 

Jesús, nuestro Redentor,
amor y deseo nuestro,
Creador de todo, y Hombre
en la plenitud del tiempo.
 
Vencido por la clemencia,
cargas los crímenes nuestros
y nos salvas de la muerte,
muy cruel Muerte padeciendo.
 
Redimes a los cautivos
penetrando en los infiernos,
y a la derecha del Padre
ostentas tu triunfo eterno.
 
La misma piedad te obligue
a vencer los males nuestros
y sacies con tu presencia
nuestro suplicantes pechos.
 
Anticípanos tu gozo,
Tú que serás nuestro premio.
Esté nuestra gloria en Ti
siempre por siglos eternos. Amén. 


II Vísperas
 


Cristo, Luz del mundo,
Sol de nuestro día,
nacido del Padre,
Hijo de María,
Redentor del hombre,
Buen Pastor y guía:
en tu honor cantamos
himnos de alegría.
 
Cristo, Dios y Hombre
vivo y verdadero,
Sacerdote Sumo,
Rey desde el Madero;
Salvador de todos,
Pastor y Cordero,
entre Dios y el hombre
de paz Medianero. 

Cristo, nuestro hermano,
que con tu venida
quitas el pecado
y sanas la herida;
sufriendo, la muerte
por Ti fue vencida,
y resucitando
nos diste la vida.
 
Palabra del Padre,
mano creadora,
de eterno silencio
voz reveladora,
de amor infinito
Sangre redentora,
acción del Espíritu
santificadora.
 
Eres el Camino,
la Verdad , la Vida.
Te sigue tu Iglesia,
la Esposa elegida,
por Ti convocada,
por Ti redimida,
que hasta el fin del mundo
será reunida.
 
Gloria a Jesucristo
nuestro Redentor
que a san Juan de Mata
se manifestó.
Gloria igual al Padre,
que nos lo entregó.
Y gloria al Espíritu.
Gloria a Ti, Señor.
 
II
 
Pues eres Redentor, salva a la noble
humanidad que sella tu luz santa;
si por ella pagaste con tu Muerte,
del demonio no sea destrozada.
 
De tus siervos observa el cautiverio,
da tu perdón y aviva su esperanza
y haz que a los que redimiste con tu Sangre
las puertas de la gloria un día se abran.
 
A Ti, Señor Jesús, sea el imperio,
el poder, el honor y gloria santa,
igual sean al Padre y al Espíritu
que compartís la celestial Morada. Amén. 


23 de octubre de 2017, para los trinitarios, fiesta del Santísimo Redentor. Entrada dedicada a Él.


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