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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 23 de enero de 2018

Guion: Domingo IV del Tiempo Ordinario





Ciclo B

Introducción

"No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, resistieron hasta la muerte para defender la Eucaristía; y cuántos, aún hoy, arriesgan la vida para participar de la Misa dominical". (S.S. Francisco, Audiencia general, 08/11/17).

"La Misa (...) es la oración por excelencia, la más alta, la más sublime, y al mismo tiempo la más “concreta” (...); es el encuentro de amor con Dios mediante su Palabra y el Cuerpo y Sangre de Jesús. Es un encuentro con el Señor" (S.S. Francisco, Audiencia general, 15/11/17), el más genuino, el más profundo, el más santo.

De pie, recibamos al sacerdote que presidirá esta celebración.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Deut. 18, 15-20

La primera lectura de esta liturgia pone de relieve la importancia del profeta como enviado del Señor, llamado a ser fidelísimo intérprete de la Palabra de salvación.

Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

Ojalá hoy escuchemos la voz del Señor. Es lo que pediremos con el salmista a continuación. Que de verdad sea una oración que repitamos y hagamos realidad cada día de nuestra vida.

Segunda lectura: I Cor. 7, 32-35

El fiel cumplimiento de las obligaciones diarias, de acuerdo con nuestro estado, es el mejor modo de agradar a Dios.

Evangelio: Mc. 1, 21-28

Solo el poder supremo de Jesucristo puede liberarnos del Enemigo del pecado al que nos incita y de sus consecuencias.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas del Encuentro con sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas presidido el 16 de enero de 2018 en Santiago de Chile por el Papa Francisco en ocasión de su Viaje Apostólico al país transandino:

Queridos hermanos y hermanas, con fe y confianza elevemos nuestra oración al Padre de los cielos, para que conceda a la Iglesia vivir en fidelidad amando a Jesucristo sobre todas las cosas.

 R. Señor, escúchanos.

-Oremos al Padre de la misericordia por la Iglesia.

+Para que, en medio de tanto oleaje tormentoso que ha sacudido a la barca de Pedro, nuestra Iglesia en N (se menciona la nación) siga fiel al Señor, y sea profetisa de la bondad, del bien y de la belleza de Dios. R.

-Oremos al Señor por el Santo Padre y su ministerio.

+Para que el Sucesor de Pedro, nos confirme en la fe, nos anime en la esperanza y nos impulse a salir hacia las periferias existenciales al encuentro con nuestros hermanos. R

-Por los que gobiernan, legislan e imparten la justicia.

+Para que nuestros gobernantes y aquellos que en el  futuro hayan de asumir nuevos cargos, promuevan leyes justas y eficaces, amen a su pueblo, trabajen por el bien común y hagan de nuestra Patria una tierra de prosperidad y bonanza con la colaboración de toda la ciudadanía. R.

-Por los religiosos y consagrados que sufren alguna necesidad o dolencia.

+Para que los ministros de la Iglesia, los religiosos y las religiosas que pasan por la tribulación de la enfermedad, la soledad, o el desencanto, se revitalicen en su relación con Jesucristo y con sus hermanos, y encuentren en Él la paz y la alegría. R.

-Oremos por los servidores del Pueblo de Dios.

-Para que como cristianos, nuestra vida sea un servicio generoso y una entrega incondicional a los hermanos, especialmente a los más pobres y excluidos, como buenos administradores de los diversos dones recibidos de Dios. R

-Oremos al Señor por las vocaciones.

+Para que nuestras comunidades cristianas sean vivas y fervorosas, alegres y fraternas, y puedan despertar entre los jóvenes el deseo de consagrarse a Dios y al servicio de sus hermanos. R.
 
A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que en Cristo, tu Hijo, nos has dado al único Maestro de Sabiduría, y al Libertador de los poderes del mal, haznos fuertes en la profesión de la fe, para que en palabras y obras proclamemos la verdad y testimoniemos la alegría de aquellos que a Ti se confían. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Valiosos son los dones del pan y el vino porque significan el fruto de nuestro esfuerzo. Pero serán preciosos cuando representen la grandeza del amor de un Dios que se oculta bajo esas humildes apariencias.


Comunión

Al rezar el Padrenuestro hemos pedido "nuestro pan de cada día" no solamente para asegurarnos el sustento material sino sobre todo para que no nos falte este Pan celestial, Prenda cierta de salvación, que ahora la Iglesia nos entrega.


Despedida

La Bendición final que nos acaba de impartir el sacerdote, es el último don que recibimos en la Santa Misa, pero las gracias celestiales por haber participado en este Acto Supremo de Cristo y su Iglesia, serán infinitas.


23 de enero de 2018, en algunos lugares, festividad de los Desposorios de María y José. Entrada dedicada a ellos.


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