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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 14 de febrero de 2018

Letanías para la Cuaresma

   
 


Un antiguo libro de oraciones, el Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, de 1612, contiene el siguiente formulario de letanías para la Cuaresma (pp. 402-417), que he querido transcribir, en un deseo de rescatar del olvido algunas piezas preciosas de la liturgia y de la piedad católicas:


LITANIAE IN QUADRAGESIMA

 Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad


Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros (en las siguientes invocaciones a las Divinas Personas, se responde igual)

Dios Hijo, Redentor del mundo, 

Dios Espíritu Santo, 

Santa Trinidad, un solo Dios,

Dios, que no quieres la muerte del pecador sino que se convierta y viva, (Cf. Ez. 33, 11)
Tú que diste la Ley a Moisés, que ayunó cuarenta días, (Cf. Éx. 34)
Tú que custodiaste en el foso de los  leones a Daniel, que ayunaba, (Cf. Dan. 10, 2-3)
Tú que escuchaste a los ninivitas que, ayunando, a Ti clamaban, (Cf. Jon. 3, 6-10)
Tú que liberaste a la ciudad de Nínive por la penitencia de sus habitantes, (Cf. Jon. 3, 6-10)
Tú que perdonaste el pecado de David penitente, que con cilicio se confesaba culpable, (Cf. Sal. 51).
Tú que escuchaste y reconfortaste a Judit postrada ante Ti con cilicio y ceniza, (Cf. Jud. 9, 1)
Tú que rescataste del vientre de la ballena a Jonás que a Ti clamaba, (Cf. Jon. 1, 1-17)
Tú que liberaste del ejército asirio a Ezequías y a su pueblo, que a Ti se volvían con cilicio, ceniza y ayunos, (Cf. II. Rey. 18-19)
Tú que hiciste hallar gracia a los ojos del rey a Ester que ayunaba, (Cf. Est. 5, 8)
Tú que liberaste del patíbulo a Mardoqueo, que ayunaba con sayal y cenizas, (Cf. Est. 4, 1, y caps. 6 y 7)
Tú que fuiste el auxilo de los Macabeos, que con sayal y ceniza a Ti suplicaban, (Cf. II Mac. 13, 12)
Tú que te manifestaste en el Templo a Ana, que pereseveraba en tu servicio con ayuno y súplicas, (Cf. Lc. 2, 36-37)
Tú que diste a conocer muchos misterios a los Profetas que ayunaban entre aflicciones, 
Tú que escuchaste a los sacerdotes que con cilicio oraban y ofrecían sacrificios por su pueblo,
Tú que ayunaste cuarenta días y cuarenta noches en el desierto, (Cf. Mt. 4, 1-11; Lc. 4, 1-13)
Tú que por medio de lo apóstoles instituiste el sagrado ayuno cuaresmal,
Tú que iluminsate a Pablo que oró y ayunó tres días, (Cf. Hech. 9, 8-9)
Tú que, por la penitencia, no tienes en cuenta los pecados de los hombres,
Tú que nos elegiste y escogiste en el sendero de la humillación,  
Tú que pruebas a tus elegidos como el oro en el crisol, (Cf. I Ped. 1, 7)
Tú que nos concedes un tiempo y un lugar para la penitencia de los pecados, 
Tú que pruebas a todo hijo que recibes y amas,
Tú que no quieres que perezcamos sino que hagamos penitencia,
Tú que tocaste con tu gracia a Mateo sentado frente al telonio, (Cf. Mt. 9, 9).
Tú que hiciste volver justificado al publicano que se golpeaba el pecho, (Cf. Lc. 18, 13)
Tú que recibes paternalmente al hijo pródigo que volvió a Ti, (Cf. Lc. 15, 11-32)
Tú que hiciste manar de la fuente Agua viva para la samaritana, (Cf. Jn. 4, 1-42)
Tú que escuchaste con clemencia la oración de la mujer cananea, (Cf. Mt. 15, 21-28; Mc. 7, 24-30)
Tú que perdonaste el pecado de la mujer adúltera, (Cf. Jn. 7, 53_8, 11)
Tú que recibiste a publicanos y pecadores y comiste con ellos, (Cf. Mc. 2, 16; Mt. 9, 11).
Tú que a María Magdalena, que mucho amaba, le perdonaste sus numerosos pecados,
(Cf. Lc. 7, 47)
Tú que miraste con amor a Pedro, que te había negado tres veces, (Cf. Lc. 22, 61)
Tú que abriste las puertas del Paraíso al buen ladrón penitente, (Cf. Lc. 23, 43)
Tú que destruyes nuestra iniquidad, crímenes y pecados, 
Tú que nos invitas al arrepentimiento para aplacar tu ira con llantos, cilicios y cenizas, 
Tú que tienes compasión de los que a Ti se convierten con ayunos, lágrimas y llanto, 
Tú que, luego de la penitencia, no recuerdas más nuestros pecados, 
Dios misericordioso e indulgente ante la maldad,


-Senos propicio,
-Perdónanos, Señor.
-Senos propicio,
-Escúchanos, Señor.

De todo mal, líbranos, Señor (esta respuesta se repite en cada invocación siguiente)
De todo pecado,
De todo peligro de la mente y el cuerpo,
De toda malicia e indignación, 
De todo abuso y gula, 
De toda impudicia y torpeza,
De toda ira, riña y enfrentamiento,
De toda negligencia e impiedad, 
De toda impenitencia y dureza de corazón,
De la muerte súbita e imprevista,
De la eterna condenación,
Por tu Bautismo y tu santo ayuno,
Por tus tres tentaciones,
Por tu hambre y sed,
Por tus trabajos y dolores,
Por la triple sentencia de muerte dictada contra Ti,
Por tu acerbo y cruel Sacrificio en la Cruz,
En el día de la ira y la calamidad,
Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos
Para que seas indulgente con nosotros,
Para que te dignes conducirnos a la verdadera penitencia,
Para que con la penitencia produzcamos frutos dignos,
Para que con tu gracia lloremos sinceramente nuestros pecados,
Para que con este santo ayuno te dignes purificar y proteger de todo mal a tu Iglesia,
Para que te dignes santificar y aceptar con agrado nuestro ayuno,
Para que a todos los que ayunan les des una mente más clara, un corazón más purificado y un cuerpo más sano,
Para que hagas de nuestros cuerpos hostias vivientes que siempre te agraden,
Para que te dignes perdonar y olvidar todos nuestros pecados,
Para que nos concedas pasar de las tribulaciones de este mundo a los gozos de la gloria futura,
Para que te dignes escucharnos,
Hijo de Dios,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

 
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

 
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.


Padrenuestro...

V. Entre el vestíbulo y el Altar, lloraban los sacerdotes, ministros del Señor.
R. Perdona, perdona a tu pueblo, Señor.

V. Señor, no nos trates según nuestros pecados.
R. Ni nos pagues según nuestras culpas.

V. Señor, no recuerdes nuestros antiguos crímenes.
R. Ni nos retribuyas de acuerdo con nuestros delitos.

V. Ayúdanos, Dios, Salvador nuestro.
R. Y líbranos, por la gloria de tu Nombre.

V. Senos propicio, Señor, a causa de nuestros pecados.
R. Por tu Santo Nombre.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

Oraciones

Dios Omnipotente, perdona a los penitentes, escucha a los que te suplican y danos los beneficios de tu  misericordia, para que los ayunos de los que invocan tu Nombre y lloran sus crímenes, obtengan de tu clemencia remedio de alma y cuerpo y vean cumplida tu promesa de la eterna felicidad de los que te son fieles. 

Dios, que maravillosamente creaste al hombre y lo has redimido aún más portentosamente, concédenos luchar contra todo pecado y servirte con sincero corazón.

Te rogamos, Señor, que escuches clementemente las oraciones de tu pueblo, para que los que con razón nos afligimos por nuestros pecados, seamos misericordiosamente librados de ellos por la gloria de tu Nombre.

Custodia con continua piedad a tu familia, para que con tu protección se vea libre de las adversidades y ofrezca a tu nombre el homenaje de las buenas obras.

Dios, que no quieres la muerte sino la penitencia del pecador, restaura benigno la fragilidad de la condición humana, para que, perdonadas nuestras faltas por tu gran misericordia,  podamos  servirte  piadosamente y alcanzar los premios eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia divina, descansen en paz.
R. Amén.


14 de febrero de 2018, Miércoles de Ceniza. Inicio de la santa Cuaresma.
Entrada dedcada a Cristo en el desierto.


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