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La verdadera Iglesia de Dios...

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viernes, 16 de febrero de 2018

Vía Crucis (para niños)





El Vía Crucis es el más importante y conocido de los ejercicios piadosos para la Cuaresma y la Semana Santa. Muchas veces sus meditaciones, aunque profundas y teológicamente sólidas, no tienen un lenguaje que sea fácil de comprender por los niños. Esta es la razón por la cual ofrezco a continuación el siguiente texto adaptado para los más pequeños, a fin de que también ellos, a los que Jesús quiere junto a Sí (Cf. Mt. 19, 13-15; Mc. 10, 13-16), puedan meditar sobre su santa Pasión.


Esquema general:

Señal de la Cruz
Invocación inicial 
-Mención de la estación 
-Jaculatoria
-Breve meditación
-Breve súplica
-Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Oración coclusiva del ejercicio


Texto

En el Nombre del Padre, y del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Invocación inicial:

Nuestro Señor Jesucristo,  Hijo del Eterno Padre, ilumínanos con tu Espíritu Santo, para que recibamos con un corazón agradecido todas las bendiciones que nos das cuando meditamos lo que por puro amor, has querido sufrir por nosotros. Amén.


Primera estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE



"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Es condenado el Juez más bondadoso y más justo de todos. Él sufre en silencio por las víctimas de la injusticia, de las ofensas, de las falsas acusaciones y de los prejuicios de los demás. Y también sufre por los victimarios.

Señor Jesús, que nunca hablemos mal de los demás y que no acusemos injustamente a nadie; que no juzguemos y que sepamos amar como Tú.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Segunda estación: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

 

 
"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Llevando la Cruz, el Salvador del mundo carga sobre Sí mismo el peso de los pecados de los hombres y mujeres de todos los tiempos.

Señor Jesús, hoy te pedimos perdón por los pecados nuestros y de todos aquellos hermanos de cualquier época y lugar, que no saben que te ofenden, o si lo saben, no les importa hacerlo.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Tercera estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

 


"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Cae por primera vez Quien nos da fuerza para levantarnos de cada caída. No hay precipicio para los que confiamos en el Redentor.

Señor Jesús, que cuando caigamos en la tentación a causa de nuestra debilidad, veamos tu Mano amorosa extendida hacia nosotros. Solamente Tú puedes y quieres perdonarnos y levantarnos.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Cuarta estación: JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE

 


"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

En esta Tierra, no hay nadie en quien confiemos más que en nuestra mamá. Y Jesús también quiso tener una. La que lo había acunado en los brazos cuando era bebé, es la que lo abraza en estas horas de infinito sufrimiento de ambos.


Señor Jesús, que en cada momento de nuestra vida, sintamos cómo nos cuida la Santísima Virgen, Madre tuya y Madre nuestra. Que aprendamos a amar y a respetar a nuestros padres de la Tierra, como tú hiciste con María y José, tu papá adoptivo.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Quinta estación: EL CIRENEO AYUDA A LLEVAR LA CRUZ A JESÚS



"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Un hombre, pecador como cada uno de nosotros, pero de corazón sensible, se compadece del Señor y lo ayuda a llevar la pesada Cruz. En realidad, es el Señor el que lo está bendiciendo, porque lo hace colaborador en la gran Obra de la salvación. El acto de amor del Cireneo, duró muy poco tiempo pero lo hizo merecer premios eternos.

Señor Jesús, que con nuestras buenas obras, hagamos más livianas las cargas de los que sufren y más hermosa la vida de todos.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Sexta estación: VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS


 
"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Antes, un hombre: el Cirineo. Ahora, una mujer: Verónica. En medio de tantos corazones malvados, el bien brilla con más fuerza. A Verónica se le concede el privilegio de limpiar de tierra, sangre y sudor el Rostro que los ángeles, sin poder tocar, adoran eternamente en el Cielo.

Señor Jesús, aunque el mundo nos ofrezca muchas cosas atractivas, que nada nos aleje de Ti y que aprendamos a contemplar con el corazón la belleza de tu Rostro, que ya no sufre, pero que da fortaleza a los que sí sufren.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Séptima estación: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

 


"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

El mismo que creó el universo y lo sostiene, cae nuevamente en tierra, para que confíen en Él quienes, una vez perdonados, vuelven a caer en el pecado.

Señor Jesús, Tú nos enseñas a pedir cada día al Padre del Cielo que "no nos deje caer en tentación". Que con tu ayuda, pongamos todo de nuestra parte para alejarnos cada vez más de lo que a Ti te desagrada.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Octava estación: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

 


"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

El corazón materno de aquellas compatriotas suyas no podía ser indiferente ante el sufrimiento de Jesús, que padecía también para consolar a las mujeres de todas las generaciones, de los atropellos de los que  serían víctimas, a causa de la fragilidad física propia de su sexo.

Señor Jesús, que sepamos respetar a toda mujer pues Tú mismo has querido nacer y que naciéramos de una de ellas. Que no nos callemos ante quienes quieren convertirlas en simples objetos de maltrato y consumo; que ellas mismas conozcan su propia dignidad.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Novena estación: JESÚS CAE POR TERCERA Y ÚLTIMA VEZ

 


"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Con su Cuerpo Santísimo cubierto de heridas y regando de Sangre el trayecto, el Redentor cae una vez más.   Así, el sendero de nuestra vida aquí en la Tierra, está bendecido por el Paso del Salvador.

Señor Jesús, que no temamos los tropiezos de la vida porque Tú, que eres el Camino, estás con nosotros en el caminar, y a la vez, por ser Dios amoroso, nos esperas para darnos un Abrazo eterno en la Meta.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Décima estación: JESÚS ES DESNUDADO

 

 
"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

A Jesús, a Quien con crueldad ya Le habían arrancado la Carne de su Cuerpo, haciéndolo sangrar, ahora Le quitan irrespetuosa y violentamente sus vestiduras. Su sufrimiento parece no tener fin. Pero Él lo acepta porque nos ama de verdad.

Señor Jesús, que aprendamos a respetar nuestro propio cuerpo y el de los demás, porque Tú mismo has querido vivir en cada uno de nosotros, junto con tu Padre y con tu Espíritu Santo.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Undécima estación: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

 

 
"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

No solo los de aquella época, sino todos hemos clavado en la Cruz al Mesías, Cordero inocente. Todos somos pecadores, menos su Madre, y por eso, somos culpables de que Él haya sido condenado a morir de la forma más cruel.

Señor Jesús, que podamos reconocer las propias faltas, pequeñas y grandes, y a confesarlas ante los sacerdotes que has querido que, en Nombre tuyo, nos ofrecieran tu perdón.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Duodécima estación: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

 

 
"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Desde que Jesucristo murió crucificado, perdonando a sus enemigos, toda cruz es signo de esperanza, perdón, reconciliación, y sobre todo, del Amor sin límites de Dios hacia nosotros.

Señor Jesús, que sepamos honrar cada día tu Cruz, no únicamente colgándola en las paredes o llevándola en el pecho, sino sobre todo viviendo con paciencia los momentos difíciles, ayudando a los que nos necesiten, y creyendo de verdad que sólo Tú puedes transformar los sufrimientos pasajeros en bendiciones eternas.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Decimotercera estación: MARÍA RECIBE EL CUERPO MUERTO DE SU HIJO


 
"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

El Niño que María y José habían tenido en brazos, ya muerto el santo Carpintero, ella recibe sola en su regazo materno. Pero el Pequeño ha crecido, y su Cuerpo, antes envuelto en pañales, ahora está cubierto por sangrientas heridas. 

Señor Jesús,  que en tus santas Llagas, hallemos la curación de todas nuestras heridas, del alma, de la mente y del cuerpo.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Decimocuarta estación: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO



"Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo".

Una gran piedra cubre la entrada del lugar en que es depositado el Cuerpo muerto del Señor. Su vida terrenal empezó en la Cueva de Belén y termina también en una Cueva. No hay roca ni poder humano que pueda encerrar el Amor de Dios. Por eso, para los que creemos, la historia no termina en ese lugar oscuro. Está empezando.

Señor Jesús, los que Te contemplamos en el Sepulcro, creemos en tu Resurrección, aunque no podamos verla. Enséñanos a vivir con esperanza y a contagiarla a los hermanos.

Padrenuestro, (Avemaría y Gloria).


Oración conclusiva del Vía Crucis (para el último día) 

Amado Jesucristo, única esperanza de la humanidad, acepta con agrado la meditación que hemos realizado sobre tu Pasión y Muerte, y haznos sentir en nuestro corazón, la alegría de tu Resurrección. Tú que eres Dios y vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.



16 de febrero de 2018, viernes después de Ceniza.
Entrada dedicada a Jesús en el Misterio de su Pasión y Muerte.

(Fuente de las imágenes de las estaciones: Apostolado Eucarístico).

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