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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 12 de mayo de 2018

Guion: Domingo VII de Pascua




Ciclo B

La Misa del Domingo VII de Pascua se celebra donde la solemnidad de la Ascensión del Señor no se traslada sino que tiene lugar en su día propio, el jueves de la semana VI de Pascua.


Introducción

Hermanos, los cristianos católicos siempre nos hemos reunido en este día para proclamar nuestra fe en Jesús Resucitado.
"Somos nosotros los testigos primeros de la Resurrección, somos la voz que se renueva año con año a través de la Historia; somos esa voz que se hace oír en ámbitos cada vez mayores en el universo; somos la voz que repite el testimonio irrefutable de los primeros que vieron a al Resucitado con sus propios ojos, y Lo tocaron para cerciorarse con sus propias manos, conociendo la realidad de un hecho que sobrepasa triunfalmente los límites de la experiencia natural.
Somos, pues, transmisores de una generación a la otra, de nación en nación, del mensaje vivificador de la Victoria de Cristo". (Cf. Beato Pablo VI, Mensaje Urbi et Orbi, Pascua de Resurrección, 29/03/64).

Cada domingo, en la Misa, revivimos el Misterio de la Resurrección del Crucificado, el Eterno Viviente, que intercede sin cesar por nosotros ante el Padre.  


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hch 1, 15-17.20a.20c-26

La elección de Matías, que viene a reemplazar al traidor Judas, completa nuevamente el número de los Doce Apóstoles, columnas de la primera Comunidad pascual, que delegarían la autoridad a sus legítimos Sucesores, con Pedro siempre a la cabeza.

Segunda lectura: 1 Jn 4, 11-16

Juan, con la autoridad de haber sido el apóstol predilecto del Resucitado y de haber escuchado los latidos de su Sagrado Corazón, nos habla de la infinitud del Amor de Dios.

Evangelio: Jn. 17, 11b-19

La Oración sacerdotal de Jesús manifiesta su eterna comunión con el Padre Celestial. El Amor de Ambos hacia la humanidad es otra Persona Divina: el Espíritu Santo prometido.

 
Oración de  los fieles

R. Jesús Resucitado, que tu Pascua acreciente nuestra fe.

-Para que la dulce maternidad de la Iglesia alcance a cada vez más pueblos de la Tierra. R.

-Para que las paternales exhortaciones del Papa hallen acogida en el corazón de creyentes y no creyentes. R.

-Para que las plegarias de los necesitados lleguen al Trono celeste del Eterno Padre,  por intercesión de los santos, en quienes se ha realizado plenamente el Misterio pascual. R.

-Para que la entera Comunidad católica, siempre protegida por María, la Madre de Jesús y siempre presidida por Pedro, Vicario de Cristo, pida con fe y aguarde con esperanza la gracia de un renovado Pentecostés. R.
-Para que María, la Virgen Madre del Resucitado, conduzca las almas de los fieles difuntos hasta la presencia de su Hijo, sentado a la derecha del Padre. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, Fuente inexhausta de vida, que has acogido la Ofrenda de tu Hijo sacrificado por la salvación del mundo, conságranos en la unidad que viene del Espíritu Santo, para que permanezcamos en tu amor y lleguemos a ser testigos de la Resurrección. Por el mismo Cristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".



Ofertorio

Presentamos los mismos dones con que el Señor Jesús instituyó la Eucaristía en la Última Cena, y Le damos gracias por su continua Oración sacerdotal por aquellos que ama.

Comunión

Jesucristo es el Pan de la Pascua nueva y definitiva. Es el Alimento de nuestras almas y el Pasaporte hacia la eternidad. Demos gracias al Señor porque sigue dándose a nosotros.

 
Despedida 
  
"Como Tú me enviaste al mundo, así los envío Yo también al mundo". (Jn. 17, 18).

Escuchemos estas palabras de Jesús y experimentemos el gozo pascual de ser enviados por Él.


12 de mayo de 2018, primeras vísperas del Domingo VII de Pascua. 
Entrada dedicada a Jesús Resucitado.

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