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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 30 de mayo de 2018

Guion: Visitación de la Santísima Virgen María



Introducción

Celebramos en este día la fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María a su prima santa Isabel. La liturgia de la Iglesia nos invita a meditar sobre este significativo hecho bíblico, que la piedad cristiana contempla habitualmente en el segundo misterio gozoso del Rosario.

María, Aurora de los tiempos nuevos, es portadora del Mesías de Israel, que llega al mundo como Salvador de todos los pueblos y de cada generación.

La Virgen, Hija de Sion, como hizo con Isabel, también hoy, al igual que ayer, visita a la humanidad, y quiere acercarnos a todos al Señor Jesucristo, el único Salvador


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Sof. 3, 14-18

La Virgen Santa María es la mística Hija de Sion, que hace presente al Mesías en medio de las naciones.

O bien: Rom. 12, 9-16b 

La vida de María, compendio de todas las virtudes, es magistralmente descripta en la siguiente carta paulina.
Donde la Visitación se celebra con el grado de "solemnidad", las dos lecturas precedentes son obligatorias.

Evangelio: Lc. 1, 39 56

La Santísima Virgen, con amor materno, también hoy visita "sin demora" al hombre sediento de Dios, y le ofrece, como a Isabel, el Fruto precioso de su seno inmaculado: Jesús de Nazaret.


Oración de los fieles

R. ¡Bendito sea el Fruto del vientre de María!

-Porque Jesús fundó la Iglesia y pedimos que la proteja de toda adversidad, proclamamos. R.

-Porque Jesús eligió como Vicario suyo a Pedro y pedimos que ilumine las decisiones de N, su actual Sucesor, proclamamos. R.

-Porque Jesús quiso dejarnos a su Madre como nuestra, y pedimos que nos enseñe a amarla cada día más, proclamamos. R.

-Porque Jesús deseó que el amor de María se manifestara en las numerosas apariciones en las que esta Madre sigue diciéndonos: "Hagan lo que Él les diga", y pedimos responder a esta exhortación, proclamamos. R.

-Porque Jesús, al dársenos como Pan, nos hace experimentar el gozo de la Madre que Lo engendró, y pedimos poder imitarla en su actitud de servicio y entrega, proclamamos. R.


Ofertorio

Mientras pedimos los dones de caridad y humildad de María, ofrecemos los dones eucarísticos de pan y vino, necesarios para que el Salvador siga visitando a su pueblo.
 
Puede emplearse el Prefacio propio de esta fiesta que figura en el libro litúrgico "Misas de la Virgen".


Comunión

El mismo Redentor que María llevó en su seno virginal a casa de Zacarías e Isabel y que hizo que el Precursor Juan fuera santificado en el vientre materno, es el que viene a nosotros como Pan celestial en este exilio terrenal.

Puede emplearse alguna de las Bendicines Solemnes de la Santísima Virgen María.


Despedida

Como Santa María de Nazaret, vayamos "sin demora" al encuentro del hermano necesitado, y llevémosle al mismo Jesús, Sol que nace de lo alto.


30 de mayo de 2018, miércoles de la semana VIII del Tiempo Ordinario.

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