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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 15 de agosto de 2018

Letanías a la Virgen María (vida y misterios)




Un antiguo libro de oraciones, el Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, de 1612, contiene el siguiente formulario de letanías a la Virgen María en su vida y misterios (pp. 180-196), que he querido transcribir, en un deseo de rescatar del olvido algunas piezas preciosas de la liturgia y de la piedad católicas:
 
 
LITANIAE AD B. V. MARIAM (de vita et mysteriis eius)

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad

Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, (esta respuesta se repite a partir de ahora)
Dios Hijo Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,

Santa María, ruega por nosotros
(esta respuesta se repite a partir de ahora
Santa María, Madre de Dios
Santa Virgen de las vírgenes,
Santa María, predestinada desde la eternidad,
Santa María, elegida entre todos,
Santa María, celestial promesa a nuestros Padres,
Santa María, prefigurada por místicos milagros,
Santa María, preanunciada por los oráculos de los profetas,
Santa María, concebida sin pecado, 
Santa María, lámpara inextinguible,
Santa María, inmaculado terrunio de los sacerdotes,
Santa María, engendrada por estirpe real,
Santa María, estrella de Jacob,
Santa María, presentada en el Templo,
Santa María, esclarecida entre todas las hijas,
Santa María, candelabro de oro,
Santa María, especia fragante entre todos los aromas,
Santa María, desposada con el justo José,
Santa María, monte preparado por Dios en la cima de todos los montes,
Santa María, humildemente saludada por el Arcángel,
Santa María, Llena de gracia,
Santa María, bendita entre todas las mujeres,
Santa María, cubierta por la sombra del Espíritu,
Santa María, Mujer que no conoció varón,
Santa María, celestial Vaso de oro que contiene el Maná,
Santa María, que visitaste a tu parienta Isabel,
Santa María, tierra que engendra al Salvador,
Santa María, vara florecida de Aarón,
Santa María, mesa del pan de proposición,
Santa María, monte del cual, sin mano humana, se desprendió la Piedra,
Santa María, encontrada con el Hijo por los pastores y los Magos,
Santa María, sometida voluntariamente a la ley de purificación,
Santa María, exiliada con tu Hijo en Egipto, 
Santa María, de regreso desde Egipto a Nazaret,
Santa María, de dulce conversación con tu Hijo,
Santa María, que buscaste tres días a tu Hijo,
Santa María, que encontraste a tu Hijo en el Templo,
Santa María, que rogaste a tu Hijo por el vino que faltaba en las bodas,
Santa María, que estabas junto a la Cruz de tu Hijo,
Santa María, encomendada a Juan, el apóstol virgen,
Santa María, atravesada por una espada de dolor,
Santa María, feliz por la Resurrección de tu Hijo,
Santa María, llena del Espíritu Santo en Pentecostés,
Santa María, afluente de delicias espirituales,
Santa María, que resplandeces entre los elegidos,
Santa María, exaltada entre los coros de los ángeles,
Santa María, coronada de doce estrellas,
Santa María, Reina sentada a la derecha de tu Hijo,
Santa María, engalanada con áureas vestiduras,
Santa María, cuya belleza admiran el sol y la luna,
Santa María, a cuyo rostro miran suplicantes los gobernantes de los pueblos,
Santa María, cuya santidad proclaman todas las generaciones,
Santa María, Abogada nuestra,
Santa María, Medianera entre Dios y los hombres,
Santa María, acueducto de gracias celestiales,
Santa María, arca de salvación de Noé,
Santa María, que sola destruyes las herejías,
Santa María, Señora de los Ángeles,
Santa María, guía de los Patriarcas,
Santa María, vaticinio de los Profetas,
Santa María, pregón de los Apóstoles,
Santa María, conforto de los Mártires, 
Santa María, ejemplo de los que viven su fe,
Santa María, luz de las vírgenes,
Santa María, Reina de todos los santos,

De todo peligro, líbranos, Virgen gloriosa y bendita
De todo mal,
De todo pecado,
De la muerte súbita e imprevista,
De las insidias del Diablo,
De la ira, el odio y la mala voluntad,
Del espíritu de fornicación,
De la muerte eterna,
Por tu eterna predestinación,
Por tu Inmaculada Concepción,
Por tu santa Natividad,
Por tu dulce Nombre,
Por tus celestiales conversaciones en la Tierra,
Por tu purísimo Desposorio,
Por la salvífica Anunciación del arcángel,
Por lo que te aconteció cuando el Espíritu Santo descendió sobre ti,
Por tu humilde Visitación a Isabel,
Por tu parto virginal,
Por tu perfecta virginidad,
Por tu sacratísima Purificación,
Por la espada de dolor que atravesó tu alma,
Por la alegría de la Resurrección de tu Hijo,
Por la plenitud de la gracia del día de Pentecostés,
Por tu admirable Asunción,
Por tu gloriosa Coronación,
Por tus entrañas de misericordia,

Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos
Para que te dignes obtenernos la indulgencia y remisión de todos nuestros pecados,
Para que por ti la Iglesia santa abunde en dones y gracias celestiales,
Para que te dignes acrecentar y conservar las congregaciones que te profesan especial devoción,
Para que nuestra conciencia sea purificada de toda mancha de pecado,
Para que por ti, gloriosa, nuestra vida se vea libre de todo peligro,
Para que nos concedas librarnos de la muerte impenitente,
Para que nos concedas vernos libres de pensamientos impuros, tentaciones e ilusiones demoníacas y de la eterna condenación,
Para que conserves siempre nuestras almas y corazones en la santidad y pureza,
Para que a nosotros, nuestros padres, hermanos y benefactores, siempre nos obtengas la plenitud  en gracia,
Para que, como Virgen piadosa, impetres para nosotros, nuestros amigos y enemigos, humildad, paz y verdadera caridad,
Para que, como Virgen benigna, suscites en nosotros gracia y devoción,
Para que nos hagas servir a tu Hijo y a ti con el lirio de la castidad,
Para que, como Abogada nuestra, vuelvas a nosotros tus ojos misericordiosos,
Para que nos concedas saborear el Fruto de tu vientre,
Para que acojas nuestras súplicas y nos muestres al Hijo que por nosotros alimentaste con tu  pecho, 
Madre de Dios, Madre clementísima, míranos,

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad

Padrenuestro y Avemaría.

V. Concédeme alabarte, Virgen sagrada.
R. Dame poder contra mis enemigos.

V. Fue derramada la gracia en tus labios.
R. Por eso, Dios te ha bendecido eternamente.

V. Después del parto permaneciste virgen.
R. Madre de Dios, intercede por nosotros.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

Oraciones

Señor, te rogamos que la excelsa intercesión de la santa y gloriosa siempre Virgen María, nos proteja siempre y nos conduzca a la Vida eterna.

Dios, que muestras la luz de tu verdad a los errantes para que puedan volver al camino de la justicia, concede a los cristianos rechazar todo lo que no se condiga con ese nombre y esperar el fiel cumplimiento de tus promesas.

Dios, Autor y amante de la paz, conocerte es vivir y servirte es reinar, protege de todos sus enemigos a estos siervos tuyos, para que confiando en tu auxilio, no temamos la hostilidad de las armas. 

Dios, que no permites que ninguno de los que en Ti confían se vean defraudados y que escuchas las súplicas piadosas, aceptando también la acción de gracias que te dirigimos, te rogamos, piadosísimo Señor, que por tu misericordia, podamos vernos libres de toda adversidad.

Dios, que no desoyes el clamor de los arrepentidos ni eres indiferente ante los sentimientos de los que sufren, escucha con clemencia las súplicas que te dirigimos en nuestras tribulaciones, para que nada puedan contra nosotros ni las insidias del diablo ni las pruebas de esta vida; que siempre contemos con tu paternal consejo y podamos darte gracias en la Iglesia. Perdona nuestros pecados y ten misericordia de nosotros; danos humildad, desata nuetras cadenas, borra nuestros pecados, líbranos de la tribulación y la adversidad, y escucha generosamente nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la Misericordia Divina, descansen en paz.
R. Amén.


15 de agosto de 2018, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.
Entrada dedicada a ella.


 

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