El Misterio supremo de nuestra fe, es el de la Santísima Trinidad, por el que confesamos la única Divinidad en Tres Personas.
Podemos distinguir una interesante analogía con esa Verdad al reflexionar sobre la Epifanía, un solo misterio que se refiere a tres manifestaciones del Dios Uno y Trino, a saber:
La Adoración de los Magos (Mt. 2, 1-12); el Bautismo de Jesús en el río Jordán, cuando el mismo Dios Trinidad se manifiesta -Voz, Paloma, Cristo- (Mt. 3, 13-17; Mc. 1,9-11; Lc. 3, 21-22; Jn. 1, 29-34); y el milagro realizado por Jesús en las Bodas de Caná, en Galilea (Jn. 2, 1-11), que fue el primer "signo" mesiánico con que el Señor manifestó el inicio de su ministerio público.
Esta triple teofanía del único misterio puede advertirse, no en los textos bíblicos y eucológicos de las Misas propias de la Epifanía y su Vigilia, sino en la Liturgia de las Horas de tal solemnidad, que la presenta en ciertos himnos y antífonas. Basten como ejemplo los textos litúrgicos que siguen:
Hoy la Iglesia se ha unido a su celestial Esposo, porque, en el Jordán, Cristo ha lavado los pecados de ella, los magos acuden con regalos a las bodas del Rey y los invitados se alegran por el agua convertida en vino. Aleluya.
Antífona de I y II Vísperas de la solemnidad:
Veneramos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.
Himno Hostis Herodes, de las I y II Vísperas de la solemnidad (Cf. Liturgia de las Horas en latín):
Cruel tirano Herodes, ¿por qué temes que Cristo venga?
No usurpa los reinos de la tierra,
el que viene a dar los celestiales.
Iban los Magos siguiendo la estrella
que les guiaba por su camino; con la luz buscan la Luz
y con sus dones confiesan a Dios.
El Cordero Divino se lavó en las aguas
de un río cristalino, y borró los pecados
que Él nunca contrajo, dejándonos a nosotros limpios.
Una nueva manifestación del poder de Cristo:
las tinajas de agua se tiñen de rojo,
pues el agua se transformó cuando se ordenó servir el vino.
Gloria a Ti, Jesús, que te has revelado a los gentiles
y gloria también al Padre y al Espíritu Santo,
por los siglos sin término. Amén.
Himno de I y II Vísperas de la solemnidad (en algunos países hispanohablantes):
Confiada mira la luz dorada
que a ti hoy llega, Jerusalén:
de tu Mesías ve la alborada
sobre Belén.
El mundo todo ve hoy gozoso
la luz divina sobre Israel;
la estrella muestra al prodigioso
rey Emmanuel.
Ya los tres magos, desde el Oriente,
la estrella viendo, van de ella en pos;
dan sus primicias de amor ferviente
al niño Dios.
Ofrenda de oro que es Rey declara,
incienso ofrece a Dios su olor,
predice mirra muerte preclara,
pasión, dolor.
La voz del Padre, Cristo, te llama
su predilecto, sobre el Jordán.
Dios en los hombres hoy te proclama
valiente Juan.
Virtud divina resplandecía
del que del agua vino sacó,
cuando el anuncio de Eucaristía
Caná bebió.
A darte gloria, Señor, invita
la luz que al hombre viniste a dar,
luz que nos trae gloria infinita
de amor sin par. Amén.
10 de enero de 2026, en las I Vísperas de la fiesta del Bautismo del Señor.
Entrada dedicada a la Santísima Trinidad, a María y José, a Juan Bautista, a los apóstoles y a los Magos orientales.


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