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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 18 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXV del Tiempo Ordinario


 


Ciclo A

Introducción

Una vez más ha llegado el domingo, día del Señor y día del hombre. El santo descanso del sábado en el Antiguo Testamento, en la plenitud de los tiempos, se traslada al domingo. En efecto, la Resurrección de Jesucristo, acaecida en este día, es una obra aún más grande que la de la Creación. concluida en el sábado. El descanso del Señor en el séptimo día, anticipa el triunfo pascual del día primero, en que el Redentor, revestido de nuestra humanidad, entra para siempre en la Gloria del Cielo. Desde entonces, es nuestro Supremo Intercesor ante el Padre.

Simples trabajadores de la Viña del Señor, honremos, pues este día, con la oración, el descanso y la práctica de la caridad.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 55, 6-9

La profecía de Isaías nos invita a abandonar el camino del pecado y a confiar en la Providencia de Dios.

Segunda lectura: Flp. 1, 20c-24. 27a

Vivir en el mundo con el corazón anclado en el Cielo. Así resolvió san Pablo el dilema que nos plantea en la siguiente lectura. Por eso, tiene autoridad para exhortarnos a vivir de acuerdo con el Evangelio de Cristo.

O bien:

"Pablo comprendió bien que trabajar por el Señor es ya una recompensa en esta tierra". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 21/09/08).

Evangelio: Mt. 20, 1-16

La parábola de los trabajadores de la viña nos invita "a redescubrir el significado del trabajo, teniendo presente el designio salvífico de Dios". (San Juan Pablo II, Ángelus, 20/09/81).

O bien:

"Trabajar en la Viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar en su obra, constituye en sí un premio inestimable, que recompensa todo cansancio". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 21/09/08).


Oración de los fieles

R. Escúchanos, Tú que estás cerca de los que te invocan.

O bien:

R. Por Jesús, Vid verdadera, óyenos, Padre.

-Pidamos fortaleza para el Papa N, y para todos los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, todos trabajadores de la viña del Señor plantada en el mundo, que es la Iglesia, amada por el Padre Viñador. R. 

-Pidamos paz y prosperidad, concordia y unidad, en especial para los países más pobres, que son los predilectos del Padre del Cielo. R.

-Pidamos salud para los enfermos, trabajo para los desempleados, asilo para los refugiados, reconciliación para los enemistados y esperanza para todos, que somos hijos amados del Padre de ternura. R.

-Pidamos fortaleza, consuelo y verdadero arrepentimiento para los moribundos, que son amorosamente asistidos por el Padre fiel. R.

-Pidamos la Vida eterna para los difuntos; que son acogidos por el abrazo eterno del Padre de las luces. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre justo y grande en dar al último operario lo mismo que al primero, tus caminos distan de los nuestros como el Cielo de la Tierra; abre nuestro corazón a la inteligencia de la Palabra de tu Hijo, para que comprendamos el inapreciable honor de trabajar en tu viña desde el amanecer. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Como trabajadores de la Viña del Señor, ofrecemos los frutos de la tierra, para recibir luego el Don del Cielo.


Comunión

Desde los trigales y viñedos celestiales, el Padre generoso nos envía el Alimento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo, que nos da fortaleza para ser diligentes trabajadores en su Viña..


Despedida

"Cerca está el Señor de los que Lo invocan".

Al comenzar una nueva semana, no olvidemos estas palabras que hemos cantado (recitado) en el salmo responsorial de hoy.


18 de septiembre de 2017, lunes de la XXIV semana del Tiempo Ordinario.


San José de Cupertino, presbítero: himnos litúrgicos





Cada 18 de septiembre, la Familia Franciscana celebra la "memoria"  ("fiesta" para la Orden de los Frailes Menores Conventuales), de san José de Cupertino, presbítero, y canta en su honor los siguientes himnos litúrgicos:


Oficio de lecturas: himnos del Común

Laudes

Santo de los vuelos
hermano menor,
«bueno para nada»,
la gracia triunfó.
Luce en la mañana
con luz celestial,
la fe, la obediencia,
tu gran humildad.
Dones de su gracia
en tu poquedad,
éxtasis divinos
en la austeridad.
Honor y alabanza
a la Trinidad. Amén.


Vísperas

Hermano menor,
hermano de todos,
fue la Eucaristía
tu dulce Tesoro.
Llenaste la vida
de luz, de consejo,
de oración constante,
de amorosos vuelos.
Evidentes dones
la gracia te dio,
de tu fe nacían
éxtasis de amor.
Al Señor pedimos
por tu intercesión
el mejor carisma:
el más alto amor.
Alaben los hombres
el nombre de Dios,
el del Santo Espíritu
y el del Redentor. Amén.


18 de septiembre de 2017, para la Familia Franciscana, memoria obligatoria (fiesta para los Frailes menores) de san José de Cupertino, presbítero. Entrada dedicada a él.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Estigmatización de san Francisco de Asís: himnos litúrgicos




La Familia franciscana celebra cada 17 de septiembre la "fiesta" de la Impresión de las llagas a "nuestro Padre san Francisco", como dulcemente lo llaman. Estos son los himnos litúrgicos propios:


Oficio de lectura

I
 
Con la primera luz de la alborada

sale Francisco, fervoroso, al monte;
cuando el sol ilumina el horizonte
se abisma en la oración.

Y es tan hondo su amor a Jesucristo,
que anhela transformarse en el que ama,
y se convierte en ardorosa llama
de intensa compasión.

Serafín él también, aunque en la carne,
contempla al Serafín crucificado.
Todo su ser, dichoso y angustiado,
se concentra en amor.

Con los ojos brillantes como estrellas,
el alma en vilo, bebe la dulzura,
mientras se imprimen en su carne pura
las Llagas del Señor.

Francisco, fiel amor, padre y maestro,
alcánzanos saber morir al mundo
y vivir para Aquel que, en lo profundo,
te selló con su Cruz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
gloria a la Santa Trinidad Divina
que nos sella, transforma e ilumina
con su sagrada luz. Amén.

O bien:

II

Dios como a su espejo os trata,

Francisco; que gusta Dios
de ver retratado en vos
el mismo amor que Lo mata.

Tan bien a Dios retratáis,
que el mismo Dios parecéis,
aunque en la Cruz excedéis;
que en Él os crucificáis.

Dios sus heridas retrata
en vos, porque gusta Dios
de ver retratado en vos
el mismo amor que Lo mata.

Es de Dios tanto el amor,
aunque en sí te considere,
que tener espejo quiere
para que Le haga mayor.

Y como tanto retrata
el vuestro, santo, al de Dios,
gusta de mirar en vos
el mismo amor que Lo mata.

Gloria al Padre y al Hijo 
y al Espíritu Santo
por los siglos de los siglos. Amén.


Laudes

I

Venid, que en el monte Alvernia,

como a Moisés en la zarza
que ardía sin consumirse,
Dios por Francisco nos habla.

Cristo en la Cruz es su vida.
Francisco en su amor se abrasa.
Que si «el Amor no es amado»
Francisco por todos ama.

Un serafín presuroso,
con dardos que amor inflama,
en su pecho, pies y manos
hace florecer las llagas.

Cinco señales divinas
llevan de Cristo la marca.
Nuevo lenguaje de amor
que Dios por Francisco habla.

Un sol en fulgor temprano
hoy desveló la mañana.
Cuerpo de Cristo es Francisco,
Cristo de Francisco es alma.

Francisco en gozo se inmola
con el dolor de sus lágrimas.
Dolor y gozo son siempre
testimonio de quien ama.

Gloria al amor de Dios Padre
que por su Hijo nos salva.
Gloria al Espíritu Santo
que por Francisco nos llama. Amén.
 
O bien:

II

En la cumbre de La Verna

se han dado Cita de amor
el siervo con su Señor,
unidos en Pascua eterna.

Del cielo el Señor venía,
Hijo de Dios humanado,
tenía el Cuerpo llagado
y el Rostro resplandecía.

¡Oh, Jesús, el más hermoso
entre los hijos de Adán,
libres tus lazos están,
para el abrazo de esposo!

Y Francisco se ha quedado
de gracia y amor transido;
por Cristo se encuentra herido
en manos, pies y costado.

La Regla ved ya cumplida
en el monte de la Alianza;
amor que la sangre alcanza
es de Aquel que da la vida.

Gloria a Ti, Cristo benigno,
en el precioso Madero;
para el gozo verdadero
guárdanos bajo tu signo. Amén.


Vísperas

I

Lo ha tocado el Señor;

mirad palma con palma,
manos de dos amigos
en una cruz clavadas.

Hermano de los hombres
y aun de las bestias bravas,
hermano de Jesús
que en Sí todo lo hermana.

¡Oh, cuánto el corazón
contempla, gime y ama!
iCuán alto en la montaña,
cuán cerca en la llamada!

La norma, el Evangelio;
su vida, las pisadas
de aquel Jesús que quiso
pisar donde mi planta.

Francisco, el de las calles
por él enamoradas…,
Francisco, a quien el mundo
hoy alza su esperanza.

¡Loado, mi Señor,
por tan cercana gracia:
por el humilde hermano
marcado con tus Llagas! Amén.

O bien:

II

Por esas cinco roturas

mostráis el brocado fino,
que tejió con penas duras
Cristo en su Cuerpo divino;
con que el mundo a decir vino,
pues que tal ropa traéis,
que Dios se parece a vos
y vos a Dios parecéis.

Con que más claro mostráis
que andáis muy enamorado;
pues la librea lleváis
que es propia de nuestro Amado;
y estáis en Él transformado,
tanto, que decir podéis
que Dios se parece a vos
y vos a Dios parecéis.

Rompieron la ropa a Dios
unos hombres inhumanos;
mas, Francisco, Dios a vos
os la rompió con sus manos:
Francisco, ¿qué más queréis?
Que Dios se parece a vos
y vos a Dios parecéis.

Por tan singular merced
por todos a Dios rogad,
a todos favoreced,
a todo el mundo ayudad,
que con gran facilidad,
Francisco, hacerlo podéis,
que Dios se parece a vos
y vos a Dios parecéis. Amén.


17 de septiembre de 2017, domingo XXIV del Tiempo Ordinario.
Para los franciscanos, este año no tiene lugar la fiesta de la Estigmtización de san Francisco. Entrada dedicada a él..

jueves, 14 de septiembre de 2017

Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores: himnos litúrgicos


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La Orden de los Siervos de María (Servitas) cada 15 de septiembre celebra la "solemnidad" ("memoria obligatoria" en el Calendario universal) de su celestial Patrona, la Virgen de los Dolores. En esta entrada publico los himnos litúrgicos propios, precedidos por una breve noticia histórica, extraída de la Liturgia de las Horas propia:


El 9 de agosto de 1692 Inocencio XII, acogiendo un vivo deseo de todos los Siervos de María, ratificaba el decreto con el que la S. Congregación de los Ritos reconocía a la Virgen de los Dolores como Patrona principal de la Orden.
En la solemnidad del 15 de septiembre celebramos la Virgen de los Dolores con tono y contenidos pascuales. Es la fiesta de la glorificación del dolor que la Virgen sufrió con su Hijo para la salvación del género humano: «desde la humildad del Pesebre hasta la ignominia de la Cruz» (I Vísp. ant. Magn.). Junto al Árbol de la vida, el dolor de la Santísima Virgen germinó en frutos de gracia y amor. Por eso Dios Padre la ha glorificado con la gloria misma de su Hijo.
En el cielo la Dolorosa es la Reina de los mártires, la gloriosa Señora, la Madre llena de misericordia, la Patrona que vela por sus siervos y siervas.


I Vísperas

Cuando lloras, María,
tu soledad, abismo de amargura,
es cáliz de agonía.
Y la piedra más dura
se parte ante el dolor que en ti madura.

¿Qué sabe el que no sabe
llorar? Jesús lloró en el
huerto el llanto de todo lo que es, 
Ave María. 

Y su quebranto nos rescató del duelo. 
Dame el canto de tu voz en sordina.
Dame la mano en esta cuesta amarga,
dolorosa Señora.

La noche es negra y larga,
y el peso del amor es dura carga.
Por la Cruz a la Luz.
Por el llanto al perfecto y puro gozo.
Por ti, Madre, a Jesús.

Y aunque la Cruz destroce
todo el pecho, en la Cruz, a las doce.
cuando muera la tarde,
todo te lo diré, Madre, llorando:
mi soledad que en ti arde...
¡ay!, mi grito allanado,
contra toda esperanza en ti esperando. Amén.


Oficio de lectura

Virgen de la Soledad,
yo te clavé ese cuchillo,
tan negro y tan amarillo,
sobre tu inmensa beldad.

Yo fui el viento de impiedad
abatido en tu costado.
Yo te cubrí de morado
y sembré de espinas rojas
la senda de tus congojas,
Madre del Crucificado.

Soledad de soledades,
flor de sal, amargo espejo,
si despiadado y perplejo,
volqué en ti esas tempestades
de sombra y de iniquidades,
pinta en mi rostro,
María, ese rictus de agonía.

Señora, si tú me dejas
llorar contigo mis quejas,
seremos dos por la vía.

Dame ese llanto bendito
para llorar mis pecados.
Dame esos clavos clavados,
esa corona, ese grito,
ese puñal, ese escrito
y esa Cruz para loarte;
para ungirte y consolarte,
oh, Virgen de los Dolores;
para ir sembrando de flores
tu viacrucis, parte a parte. Amén.


Laudes

Junto a la cruz quiero estar
a tu lado, y asociar
a tus lágrimas las mías.

Haz que contigo me duela
y con Cristo me conduela
mientras me duren los días.

De pie, la Madre penaba
junto a la Cruz y lloraba
viendo al Hijo suspendido;
y una espada hundida
en el alma dolorida,
hecha tristeza y gemido.

No seas dura conmigo;
déjame llorar contigo,
Virgen de vírgenes, santa.

Haz que con Cristo yo muera,
que en su Pasión parte adquiera
y nunca olvide sus Llagas.

Haz que me hiera su Herida,
y de su Sangre vertida en la Cruz,
haz que me embriague;
y que por ti, defendido
del fuego, sea eximido
el Día del Juicio, Madre.

Y cuando la muerte llame,
por tu Madre, Cristo,
dame la palma de la victoria;
y, pasado el duro trance,
que el alma por fin alcance 
del Paraíso la gloria. Amén.


II Vísperas

¿No son más blandas las piedras
y el sol de luto vestido,
que si mi pecho endurecido
cuando tú, como las piedras,
junto a la Cruz, no te arredras
de ahogarte en esos oleajes
de hiel? 

Obscuros celajes
envolvían el Calvario,
y tú eras, Madre, el sudario
de aquel diluvio de ultrajes.

Así se vive la vida.
Así se espera en la muerte.
Así la Cruz se convierte
en la rosa más herida de júbilo.

Así, escondida,
la soledad nos redime.
Así, como arma, se esgrime
contra las sombras el alba.
Así, Señora, se salva
lo que clama y lo que gime.

Hoy la angustia te tortura
con siete rojos puñales;
pero después de esos males
de tu llanto, en otra altura
de tu soledad madura,
florecerá, como un huerto
sobre el Sepulcro, el concierto
de mil cítaras de gozo:
¡en tus manos, tembloroso,
todo el júbilo despierto!
Amén.


14 de septiembre de 2017, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
Para los servitas, I vísperas de la solemnidad de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Entrada dedicada al Señor en el Misterio de la Cruz y a su Madre Dolorosa.


Prefacios propios de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores


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La Orden de los Siervos de María (Servitas) cada 15 de septiembre celebra la "solemnidad" ("memoria obligatoria" en el Calendario universal) de su celestial Patrona, la Virgen de los Dolores. Este es el Prefacio propio del Misal de la Orden:


PREFACIO 

El Padre ha asociado los dolores de la Madre a los tormentos del Hijo


V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario. 

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, nuestro Señor.

En tu misericordia,
por medio de tu Unigénito y de su Madre,
has hecho de las penas y dolores un instrumento de gloria:
para nuestra salvación,
tú Padre, has asociado los dolores de la Madre
a los tormentos del Hijo en su santa Pasión;
y cumpliendo tu designio de amor
has elevado al Cielo a Aquella
la cual en vida fue marcada por la espada del dolor;
y allá, coronada de gloria, está sentada junto al Hijo,
como Ministra de piedad, Madre de perdón, Reina de misericordia.

Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

O bien:

La Santísima Virgen, por la bondad divina, fue asociada a la Pasión

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario. 

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque, para reformar al género humano
has querido, con sabiduría infinita,
que la nueva Eva estuviera junto a la Cruz del nuevo Adán,
a fin de que ella,
que por obra del Espíritu Santo fue su Madre,
por un nuevo don de tu bondad,
comparta su Pasión;
y los dolores que no sufrió al darlo a la luz,
los padeciera, inmensos al hacernos renacer para Ti.

Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria: 

Santo, Santo, Santo...



14 de septiembre de 2017, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
Para los servitas, I vísperas de la solemnidad de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Entrada dedicada al Señor en el Misterio de la Cruz y a su Madre Dolorosa.

martes, 12 de septiembre de 2017

Santo Nombre de María: himnos litúrgicos


 


La Orden de la Santísima Trinidad celebra cada 12 de septiembre la "memoria obligatoria" del Santo Nombre de María, (en el mismo día en que el Calendario universal lo inscribe como "memoria facultativa").


Oficio de lectura

I

Nuestra esperanza, María, alégrate.
Tierna y llena de piedad, alégrate.
Llena de gracia y bondad, alégrate.

Eres Virgen singular, alégrate.
Porque señal tuya es
la zarza que vio Moisés.

Rosa en Tallo de Jesé, alégrate;
cuyo fruto con su amor
quebrantó nuestro dolor.

Oh, qué santa, qué apacible,
benigna y encantadora,
eres tú, nuestra Señora.

Por ti los cielos se abren,
la esclavitud va de huida
pues das libertad y vida.

Agradecidos cantemos
a la Santa Trinidad,
por ser María el camino
que más derecho a Dios va. Amén.

II

Para bordar vuestro Nombre
en mi bandera,
Dulce Madre de Jesús,
me falta seda.

Dadme Vos de la más fina,
dadme una hebra;
dadme Vos el hijo de oro
y ricas perlas.

Mas yo soy ruin bordador,
benigna Reina;
bordádmelo Vos, vistoso,
en mi bandera,
junto al nombre de Jesús,
que me recrea,
como junto al sol de amor
la luna bella.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.


Laudes

I

Dulce Nombre de María,
panal de miel en la boca:
toda la ternura es poca
para sentir tu armonía;
la más bella melodía
que se pudiera soñar,
oye quien sabe gustar
de tu Nombre la dulzura,
la grandeza y la hermosura
que jamás podrá olvidar.

Quiero en mi pecho grabarlo,
izarlo como bandera;
toda la vida quisiera,
hasta en mi muerte, invocarlo,
y con fervor predicarlo
como defensa y escudo
que deja al infierno mudo.
El Nombre de nuestra Madre
nos lleva a casa del Padre.
Dios hacer más ya no pudo.

Gloria y honor a Dios Padre
con su Hija predilecta:
es la gloria más perfecta
la que al Hijo da su Madre;
no hay honor que más le cuadre.
Gloria al Espíritu Santo
con su Esposa que ama tanto
y de su gracia está llena.
Gloria a la Trinidad plena
que nos cubre con su manto.

II

Oh, Virgen y a la vez Madre
y del Hijo, Hija dichosa,
la más alta y más humilde
de las criaturas todas.

Tú fuiste el fin prefijado
por Dios en su vida eterna,
tú el honor y excelsa cumbre
de nuestra naturaleza.

Tan noble fuiste creada,
que tu Supremo Hacedor,
de modo maravilloso
en ti misma se encarnó.

En tu seno virginal
revivió ardiente el amor,
y aquí las flores celestes
brotan con ese calor.

Gloria eterna sea al Padre,
al Paráclito y al Hijo,
que con su gracia te hicieron
maravilloso vestido. Amén.


Vísperas

Eres astro en el cielo
de caridad;
sé fuente de esperanza
para el mortal.
Virgen María,
que en ti siempre fundemos
nuestra alegría.

Tales poderes tienes,
alta Señora,
sobre el Hijo Divino
que te enamora,
que quien te ruega
con confianza en ti, Madre,
seguro encuentra.

No tan sólo socorre
tu bondad santa
al que suplica; a veces,
tú te adelantas;
ves su deseo
y, sin dar tiempo al labio,
das el remedio.

Es la misericordia
tu corazón
y en él, toda grandeza
tiene mansión.
Acumuladas
en ti están las bondades
por Dios creadas.

Gloria al Padre y al Hijo
por siempre sea,
y el Espíritu Santo
también la tenga.
Las Tres Personas
con su gracia, María,
cómo te exaltan. Amén.


12 de septiembre de 2017, memoria libre (para los cistercienses, obligatoria) del Santísimo Nombre de María. Entrada dedicada a ella.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXIV del Tiempo Ordinario


San Juan Pablo II perdona a su mortal agresor


Ciclo A

Introducción

Dichosos somos quienes podemos estar hoy aquí.
Dichosos porque alguna circunstancia de la vida nos ha conducido a este sagrado lugar.
Dichosos porque vamos a participar del máximo Acto de Culto que pueda existir en la historia: la Misa, que actualiza plenamente, y en tiempo real, todo lo que Jesús hizo por nosotros en su Pasión, Muerte y Resurrección. Cada Misa es, en particular, el mismo y único Sacrificio del Señor que puede cambiarnos la vida, si no nos resistimos a la gracia de Dios.

Demos gracias al Señor por su voluntad de que en esta circunstancia histórica de nuestra vida, nos encontremos reunidos aquí, para comprobar todo lo que Él puede hacer por nosotros.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Eclo. 27, 33_ 28, 9

La siguiente exhortación al perdón es una primera superación de la ley del talión en el Antiguo Testamento.

Segunda lectura: Rom. 14, 7-9

Que las siguientes palabras del Apóstol reafirmen en nosotros el deseo de vivir en comunión con Cristo, Señor de vivos y de muertos.

Evangelio: Mt. 18, 21-35

Con el mandato del perdón y del amor hacia los enemigos, el Señor Jesucristo lleva a la perfección los preceptos del Antiguo Testamento y nos enseña cómo debemos vivir en comunión quienes hemos sido comprados al precio de su Sangre.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa de la Ascensión del Señor, presidida por el Papa Francisco en Génova el 27 de mayo de 2016:

Jesús, elevado al Cielo, está sentado a la derecha del Padre y nos ha prometido que participaríamos de su gloria. Pidamos al Padre que mantenga ardiendo en nosotros la esperanza de la salvación y de la Vida eterna.

R. Nosotros te suplicamos; escúchanos, Señor.

-Por la Iglesia de Dios, Cuerpo visible de Cristo, y signo de la realidad futura que Él le ha prometido, para que no tema los poderes del mal, y anuncie confiada y con franqueza a todos los hombres, el Evangelio de la salvación y de la misericordia. Oremos, hermanos. R.

-Por el Papa N, Sucesor de Pedro, para que con su ministerio al servicio de la Iglesia universal, guiado por el Espíritu Santo y sostenido por la oración y el afecto de los fieles, continúe con coraje y fuerza  cuidando del Pueblo de Dios y confirmando a los hermanos en la profesión de la única fe. Oremos, hermanos. R.

-Por nuestro obispo N y por todos los pastores de la (arqui)diócesis de N, para que en comunión con el Sucesor de Pedro, anuncien con valentía la Palabra del Evangelio a los hermanos más necesitados, y que todos nuestros jóvenes acojan la invitación de Cristo a seguirlo en la vida sacerdotal y religiosa. Oremos, hermanos. R.

-Por aquellos que son llamados a gobernar las ciudades de los hombres, para que siempre se preocupen por el bien de los más débiles, y se ocupen especialmente del futuro laboral y familiar de las nuevas generaciones. Oremos, hermanos. R.

-Por los refugiados, prófugos e inmigrantes, para que su grito de ayuda interpele a todos, y las comunidades eclesiales sigan siendo lugar de encuentro, de acogida y de colaboración entre las personas diversas, y se empeñen en el diálogo en aras de una sociedad más humana. Oremos, hermanos. R.

Oración conclusiva

"Recibe, Padre, nuestra plegaria, y concédenos ser fieles a tus Mandamientos para que podamos gozar de la gloria de la comunión Contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios de justicia y amor, que nos perdonas si perdonamos a nuestros hermanos, crea en nosotros un corazón nuevo a imagen de tu Hijo; un corazón que sea siempre más grande que toda ofensa, para recordar al mundo cuánto nos amas. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Estos dones de la tierra que llevamos al Altar, por el poder del Espíritu Santo, se convertirán en dones del Cielo; más aún, serán el mismo Autor del Cielo y de la Tierra, fuerza y esperanza de nuestra vida de peregrinos.


Comunión

Este es Jesús, el Pan del Cielo, el mismo Dios que, como dice el salmo de hoy, "perdona todas nuestras culpas y cura todas nuestras enfermedades; rescata nuestra vida de la fosa y nos colma de gracia y de ternura". Que nuestro corazón sea un altar dispuesto a acoger al Señor como Él merece ser recibido.


Despedida

Dejemos el templo bendiciendo al Señor y dispuestos a no olvidar nunca sus beneficios.


11 de septiembre de 2017, lunes de la semana XXIII del Tiempo Ordinario.
En Venezuela, solemnidad de la Virgen del Coromoto, patrona de la República. Entrada dedicada a ella.