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lunes, 27 de abril de 2015

Guion: Domingo V de Pascua



Cristo, Vid verdadera



Ciclo B


Introducción

"Cristo, con su Resurrección de entre los muertos, ha hecho de la vida de los hombres una fiesta. Los ha colmado de gozo al hacerles vivir no ya una vida terrestre sino una vida celestial".

Estas palabras, tomadas de una homilía pascual de Basilio de Seleucia, arzobispo del siglo V, en Asia Menor, compara la vida de los hombres con una fiesta, gracias al misterio de la Resurrección del Señor. Es lo que la Iglesia quiere hacernos experimentar con mayor profundidad en estos cincuenta días del Tiempo pascual, que son como un único y gran domingo festivo. De hecho, por medio de los sacramentos de la Iglesia, en especial, la Eucaristía, se nos hace partícipes del triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Así pregustamos las delicias de la Pascua eterna del Cielo.
Es lo que queremos celebrar en esta liturgia del Domingo V de Pascua.

Conviene que  en lugar del Acto penitencial tenga lugar el Rito de la bendición y aspersión del agua (Cf. Institutio Generalis Missalis Romani, 51).
Se canta o recita el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hech. 9, 26-31

El apóstol San Pablo, de perseguidor de los cristianos, pasó a ser predicador del Evangelio de Jesucristo. Este camino de conversión debe ser el de cada uno de nosotros, los creyentes. Debemos despojarnos del hombre viejo para llegar a ser, como el Apóstol, audaces testigos del Resucitado.

Segunda lectura: I Jn. 3, 18-24

La auténtica profesión de fe radica, no en las meras palabras, sino en el fiel cumplimiento de los Mandamientos.

Evangelio: Jn. 15, 1-8

Solamente unidos a Jesucristo como los sarmientos a la vid, produciremos frutos de buenas obras que nos asegurarán la paz en este mundo, y la felicidad eterna en el otro.


Oración de los fieles

R. Que permanezcamos unidos a Cristo.

-Porque la Iglesia necesita de nuevos testigos, audaces y coherentes. R.

-Porque los cristianos queremos vivir en la unidad y en el amor fraterno. R.

-Porque hay hermanos que han perdido las esperanzas y no encuentran sentido a su vida. R.

-Porque las ideologías del mundo suelen tergiversar las verdades del Evangelio. R.

-Porque queremos ser la voz de numerosos cristianos que son encarnizadamente perseguidos y brutalmente masacrados, ante el sacrílego silencio de una inmensa mayoría. R.

-Porque nuestra fe es vacilante y nuestras fuerzas flaquean. R.


Se propone como oración conclusiva de las preces, la siguiente "colecta alternativa para el Ciclo B", tomada del Misal de la Conferencia Episcopal Italiana y traducida al castellano. La recita el sacerdote. Se ha cambiado la conclusión larga (propia de la colecta de toda Misa) por la breve, típica de las demás oraciones:

"Oh, Dios, que nos has injertado en Cristo como brotes en la Vid verdadera, danos tu Espíritu, para que amándonos los unos a los otros con sincero amor, lleguemos a ser las primicias de una nueva humanidad, y produzcamos frutos de santidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor."


Liturgia de la Eucaristía

Ofertorio

Porque queremos permanecer unidos a Cristo, edificamos la comunión de la Iglesia, Viña del Señor y su Cuerpo Místico. Para ello, presentamos los dones de nuestra tierra, con los que se renueva el Sacrificio pascual del Señor, que garantiza y asegura la unidad de ese Cuerpo Místico.

El sacerdote puede optar por cualquiera de los Prefacios de Pascua.


Comunión

Dice San Agustín: "El que cree que puede dar fruto por sí mismo, no está en la vid; el que no está en la vid, no está en Cristo; y el que no está en Cristo, no es cristiano".
Ahora bien, ¿qué mejor modo existe de unirnos a Cristo que recibiéndolo a Él mismo, hecho Pan, como Alimento de nuestro propio ser?
Es el inefable Misterio del que estamos por participar en la Comunión eucarística.

Conviene que el sacerdote imparta la Bendición solemne de Pascua.
Es oportuno saludar a María con el canto o la recitación de la antífona Regina caeli.


Despedida


Hermanos, permaneciendo en la comunión de la Iglesia, tenemos la certeza de no separarnos de Cristo, Vid verdadera. Por eso, al concluir la celebración, compartimos estas palabras de San Juan Crisóstomo, obispo y doctor:

"No te separes de la Iglesia. Nada es más fuerte que la Iglesia. Tu esperanza es la Iglesia; tu salud es la Iglesia; tu refugio es la Iglesia. Es más alta que el Cielo y más ancha que la Tierra; no envejece jamás, su vigor es eterno" (Homilía de capto Eutropio 6).


27 de abril de 2015: (en América Latina), fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo, obispo, patrono del Episcopado Latinoamericano. Día del obispo.
Primer aniversario de la Canonización de los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII.
Entrada dedicada a los tres santos.



 

martes, 21 de abril de 2015

Guion: Domingo IV de Pascua





Ciclo B

Introducción

Hermanos, desde la reforma litúgica felizmente propiciada por el Concilio Vaticano II, este Domingo se llama "Cuarto de Pascua", y está dedicado a la elocuente figura de nuestro Señor Jesucristo como "Buen Pastor" que apacienta a su rebaño y lo conduce a las "verdes praderas de la eternidad".
Es el marco adecuado para celebrar la LII Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, cuyo lema en 2015 es "El éxodo, experiencia fundameental de la vocación".
En este clima de alegría pascualcelebremos la Eucaristía en la que nuestro amado Redentor y Buen Pastor se hace Cordero y se inmola, ahora de modo incruento, para redimir a las ovejas que el Padre Le ha confiado. Pidamos insistentemente el reflorecimiento de las vocaciones para el bien de la viña del Señor.

El Misal ofrece al sacerdote un saludo inicial propio que menciona a "nuestro Buen Pastor Resucitado".
Conviene que  en lugar del Acto penitencial tenga lugar el Rito de la bendición y aspersión del agua (Cf. Institutio Generalis Missalis Romani, 51).
Se canta o recita el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hech. 4, 8-12

Jesucristo resucitado es el Médico celestial que cura en nosotros toda dolencia.

Segunda lectura: I Jn. 3, 1-2

La Resurrección de Jesucristo ha puesto de manifiesto el amor eterno e incondicional de Dios Padre hacia Él y hacia nosotros.

Evangelio: Jn. 10, 11-18

Jesús es el Buen Pastor que ha dado voluntariamente la vida por sus ovejas y las ha librado de las fauses del Enemigo infernal.

Se dice el Credo.


Oración de los fieles

Las siguientes preces puntualmente, y todo este guion en general, tienen como hilo conductor el Misterio Pascual del Señor. El objetivo es que no pase desapercibida la unidad del santo tiempo que constituye la "Cincuentena pascual".

R. Óyenos, Padre. Somos el rebaño de tu Hijo.

-Para que la Pascua de Cristo, Buen Pastor, infunda en la Iglesia nuevo ardor misionero, haciendo de ella, una "Iglesia en salida", según el anhelo del Papa Francisco. R.

-Para que la Pascua de Cristo, Pastor Supremo, robustezca la fe del Sucesor de Pedro, por la que el Resucitado oró a su Padre en los tiempos de la Iglesia naciente. R.

-Para que la Pascua de Cristo, Divino Sembrador del Reino, haga brotar en el vasto campo de la Iglesia numerosas semillas de vocaciones sacerdotales, religiosas, contemplativas y de especial consagración. R.

-Para que la Pascua de Cristo,  Rey de la unidad, reúna a las ovejas dispersas y haga volver al redil a las que se habían perdido. R.

-Para que la Pascua de Cristo, el Viviente, y la intercesión de su Madre, Virgen del Amor y del Buen Consejo, obtenga a los difuntos la remisión total de sus penas. R.

Se propone como oración conclusiva de las preces, la siguiente "colecta alternativa para el Ciclo B", tomada del Misal de la Conferencia Episcopal Italiana y traducida al castellano. La recita el sacerdote. Se ha cambiado la conclusión larga (propia de la colecta de toda Misa) por la breve, típica de las demás oraciones:

"Oh, Dios, Creador y Padre, que haces resplandecer la gloria del Señor Resucitado, cuando en su nombre es sanada la enfermedad de la condición humana, reúne a los hombres dispersos en la unidad de la única familia, para que, adhiriéndose a Cristo, Buen Pastor, gusten de la alegría de ser tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor."


Liturgia de la Eucaristía


Ofertorio

Somos el rebaño de Dios que reconoce el cayado de Cristo, Buen Pastor Resucitado, y se esfuerza por no alejarse del redil de la comunión con Él. Por eso, presentamos los dones de nuestra tierra con los que la Iglesia actualiza el Sacrificio del Señor, garantía de unidad.


El sacerdote puede optar por cualquiera de los Prefacios de Pascua, con la expresión "pero más que nunca en este tiempo".

Comunión

Jesús, Único Pastor de la humanidad que adquirió al precio de su Sangre, vela en su providencia por cada una de sus ovejas. Para que permanezcan en el redil y se ean libres de los depredadores, les da ahora el Pan de Vida y unidad, Alimento de su propio Ser.

Conviene que el sacerdote imparta la Bendición solemne de Pascua.
Es oportuno saludar a María con el canto o la recitación de la antífona Regina caeli.


Despedida

Ovejas congregadas en un único rebaño, fortalecidas con los pastos vivificantes de la Palabra y el Pan del Cielo, vamos ahora en busca de las que están heridas, dispersas o perdidas, para restituirlas al redil de la Iglesia Madre.

20 de abril de 2015, en la conmemoración de Santa Inés de Montepulciano, virgen.
 

martes, 14 de abril de 2015

Guion: Domingo III de Pascua




Ciclo B

Introducción

En este santo Tiempo de Pascua sentimos más profundamente la presencia de Jesús Resucitado, que vive entre nosotros y nos hace partícipes de los destellos de su gloria. El Cirio  pascual es el sacramental que con más elocuencia da cuenta de esa bendita presencia; exaltado y encendido, preside nuestras asambleas litúrgicas. Cada uno de los signos que lo embellecen evocan la Vida, Pasión, Muerte, Resurrección y Gloria eterna del Señor. (La cruz trazada sobre él recuerda los padecimientos acerbos de nuestro Salvador. Los puntos extremos de dicha cruz y el central, junto a los cinco granos de incienso incrustados en ellos, evocan las "santas y gloriosas" LLagas del Redentor, que no pudieron ser ungidas pos las santas mujeres la mañana de la Resurrección, porque el Señor ya no estaba en el sepulcro;  en las partes superior e inferior de la cruz están inscriptas las letras griegas Alfa y Omega, que significan que Cristo es Principio y Fin de todo lo creado, y que por Él fueron hechas todas las cosas. En los ángulos de la misma cruz podemos ver los números del año en curso, lo cual quiere significar que Cristo es Creador y Señor del tiempo).
Dejemos pues, que sea la Madre Iglesia la que con su santa liturgia siga adoctrinándonos sobre el misterio de su Jesucristo, su Esposo, el Cordero degollado que vive para siempre y que intercede en nuestro favor.

Conviene que  en lugar del Acto penitencial tenga lugar el Rito de la bendición y aspersión del agua (Cf. Institutio Generalis Missalis Romani, 51).
Se canta o recita el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hech. 3, 13-15. 17-19

San Pedro, Príncipe de los Apóstoles y primer Pontífice Romano, da testimonio de Jesús Resucitado, y nos exhorta a vivir en comunión con Él.

Segunda lectura: I Jn. 2, 1-5a

San Pablo, el gran evangelizador, nos habla de la novedad de vida de que es portadora la feliz noticia de la Resurrección de Cristo.

Evangelio: Lc. 24, 35-48

Jesús Resucitado no nos abandona. Él, siendo Dios, porque es también Hombre, camina junto  nosotros como Hermano mayor hasta el final de los tiempos.


Oración de los fieles

R. Cristo, haznos partícipes de tu Pascua.

-En el seno de la Iglesia, junto al Papa y a los demás pastores, para que seamos fieles testigos de tu Resurrección, te pedimos...R.

-En nuestras familias y en los lugares de trabajo, te pedimos...R.

-En las zonas de conflictos bélicos, de inestabilidad institucional y de desigualdad social, te pedimos... R.

.En las clínicas y cárceles, en los orfanatos y geriátricos, te pedimos...R.

-En los establecimientos educativos y de investigación, te pedimos...R.

-En el Purgatorio, que es obra de la Misericordia infinita de Dios, te pedimos...R.

Se propone como oración conclusiva de las preces, la siguiente "colecta alternativa para el Ciclo B", tomada del Misal de la Conferencia Episcopal Italiana y traducida al castellano. La recita el sacerdote. Se ha cambiado la conclusión larga (propia de la colecta de toda Misa) por la breve, típica de las demás oraciones:

"Oh, Padre, que en la gloriosa Muerte de tu Hijo, Víctima de expiación por nuestros pecados, has puesto el fundamento de la reconciliación y de la paz, abre nuestro corazón a la verdadera conversión, y haz de nosotros testigos de una humanidad nueva, pacificada en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor."


Ofertorio

Con alegría pascual preparamos la Mesa del Banquete eterno en la que se nos da la Sangre y la Carne del Cordero Pascual inmolado por nosotros.

El sacerdote puede optar por cualquiera de los Prefacios de Pascua.


Comunión

Jesús Resucitado, Dios y Salvador, Maestro y Hermano nuestro, creemos en Ti, y te damos gracias por este Sacramento admirable, que es síntesis y realización de todos los misterios de tu Vida divina y humana.

Conviene que el sacerdote imparta la Bendición solemne de Pascua.
Es oportuno saludar a María con el canto o la recitación de la antífona Regina caeli.


Despedida

Que la fuerza del Espíritu Santo nos impulse a ser intrépidos testigos del Resucitado.

11 de abril de 2015, en las primeras Vísperas de la Octava Pascual y Domingo II de Pascua o de la Divina Misericordia.
Promulgación de la Bula Misericordiae vultus, de convocatoria al Año Santo de la Misericordia, del Sumo Pontífice Francisco.


domingo, 29 de marzo de 2015

Himnos JMJ XIV: Cracovia, 2016




Hoy, Domingo de Ramos, se celebra la XXX Jornada Mundial de la Juventud.
Por eso, en homenaje al santo fundador y patrono de las Jornadas Mundiales de la Juventud, Juan Pablo II, comparto con ustedes el himno oficial de la gran cita internacional de 2016, que tendrá lugar precisamente en Cracovia, la ciudad natal del Papa polaco, del 25 de julio al 1° de agosto de 2016.

Les ofrezco la traducción casi literal al español con comentarios, junto a su versión cantada, y debidamente adaptada. El título original es "Błogosławieni miłosierni"*. También comparto con ustedes al final la interpretación original en polaco.


"Bienaventurados los misericordiosos"*

Alzo mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
¡Viene de nuestro Señor!
¡Un Dios Misericordioso!

Si nos perdemos, Él nos busca
y nos carga en sus brazos.
Con su Sangre cura nuestras heridas
y una nueva vida nos da.

Est.: ¡Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos obtendrán misericordia! (bis)

Señor, si tienes en cuenta las culpas,
¿quién podrá subsistir?
Dios nos perdona; perdonemos
también nosotros como Él.

Estribillo.

La Sangre de Cristo nos redimió
y Él ha resucitado.
¡Jesús es el Señor!
¡Que lo sepa todo el mundo!

Estribillo.

Deja de lado el miedo y ten fe.
Pon tu carga a sus pies.
Confía: ¡Él ha resucitado!
Vive Jesús, nuestro Dios.

 Estribillo (bis)





Comentario

El estribillo del himno es justamente el lema de esta XXXI JMJ, la segunda que se realiza en Polonia, y está tomado de una de las bienaventuranzas: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia" (Mt. 5, 7). Es providencial este tema elegido por el Papa, pues el evento tendrá lugar en el marco del Año Santo de la Misericordia, Jubileo extraordinario convocado por Francisco el día del segundo aniversario de su elección como Sucesor de Pedro, y fijado para los meses que transcurren entre el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, y el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Jesucristo, Rey del universo. No caben dudas de que la JMJ de Cracovia será el acontecimiento central y el más multitudinario del Año Jubilar.

Tal estribillo es a la vez una exhortación a que seamos misericordiosos, y una promesa de que esa es la condición indispensable para obtener, de parte de nuestro Dios, misericordia y felicidad.
El que este "himno a la Misericordia de Dios y a los que son misericordiosos" vaya a escucharse en toda Polonia durante esos días de gracia, adquiere un profundo significado, si se repara en que en esa nobilísima nación brotó, por las revelaciones de Jesús a Santa Faustina Kowalska, la devoción a la Divina Misericordia, acogida de tan buena gana por la liturgia de la Iglesia, a instancias de San Juan Pablo II, que no solamente beatificó y canonizó a la religiosa compatriota suya, sino que, de acuerdo con el pedido que el Señor le había hecho a ella, instituyó la Festividad de la Divina Misericordia, fijándola en el domingo que sigue al de Pascua de Resurrección. Lo hizo precisamente en el marco de otro Jubileo, el de la Encarnación del Señor, en el Año Santo 2000, que acogió en Roma la inolvidable XV Jornada Mundial de la Juventud.

La primera estrofa del himno parte de la pregunta y respuesta de los dos primeros versículos del Salmo 120: "Alzo mis ojos a los montes; ¿de dónde me vendrá la ayuda? La ayuda me viene del Señor". La elección del estribillo hace alusión a la topografía de la ciudad sede. A la respuesta que da el salmista a su pregunta, el himno añade que ese "Señor" del que nos viene la ayuda, es un Dios Misericordioso.

La segunda estrofa es una alusión, implícita, pero clara a la oveja perdida que el Buen Pastor sale a buscar, encuentra y carga con amor sobre sus hombros. Esta oveja es infinitamente importante para Él porque fue adquirida al precio de su Sangre, y la quiere tan Suya, que la alimenta con esta misma Sangre, y le da una nueva vida.

La tercera estrofa parte de la pregunta del versículo tercero del Salmo 129: "Señor, si tienes en cuenta las culpas, ¿quién podrá resistir?". Después parafrasea a la petición del Padrenuestro, que nos invita a perdonar a quienes nos han ofendido, como condición indispensable para recibir el perdón del Señor.

La cuarta estrofa retoma la idea de la Sangre de Cristo como precio de nuestra redención, vuelve a confesar a Cristo como el Resucitado, y repite las palabras del joven discípulo amado en el Mar de Tiberíades: ¡Es el Señor! Toda una confesión, que la juventud hace suya y pregona "para que lo sepa todo el mundo", como queriendo sintetizar el Evangelio y el Credo de la Iglesia en esta sola expresión.

La quinta estrofa es una invitación a no tener miedo, que trae a la memoria la ya felizmente célebre exhortación de San Juan Pablo II aquel inolvidable 22 de octubre de 1978, en la solemne Eucaristía de Inauguración de su Ministerio Petrino: "¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo!", exhortación que ha sido elegida como tema del himno oficial dedicado al Papa santo. A la invitación a no tener miedo, le sigue la de acoger  la fe, confiando en el Señor y depositando en Él nuestras cargas, precisamente porque -se nos vuelve a recordar- Él ha resucitado y vive, también hoy, y para siempre. La estrofa y el himno concluyen con una confesión de fe en la Divinidad del Salvador, núcleo de la fe católica.

Que el Señor Resucitado, guíe el camino de los jóvenes hacia el próximo gran evento de Cracovia en 2016, XXXI Jornada Mundial de la Juventud, en el Año Jubilar de la Misericordia.

29 de marzo, Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.
XXX Jornada Mundial de la Juventud (celebrada en las diócesis del mundo).



miércoles, 25 de marzo de 2015

Misas de la Virgen XXIX (Tiempo Ordinario XI): "La Virgen María, Reina del universo"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

En el año 1954, el venerable Pío XII instituyó la festividad de Santa María Reina, que se celebraba el día 31 de mayo (en el calendario actual, este día se celebra la fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen). El beato Pablo VI, en 1969, cuando promulgó el Calendario Romano general, trasladó acertadamente esta fiesta al día 22 de agosto, que coincide con la (antigua) octava de la Asunción. En efecto, la dignidad real de Santa María Virgen pertenece al misterio de su plena glorificación y perfecta configuración con su Hijo, Rey de todos los siglos: «La Virgen Inmaculada (...) -enseña el Concilio Vaticano II-, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y ensalzada como Reina del universo, para que se asemejara más a su Hijo, Señor de señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (LO 59).
Así como el Reino de Cristo «no es de este mundo» (Jn 18, 36), así también la potestad regia de la Virgen no pertenece al orden de la naturaleza, sino al de la gracia. Entre los elementos que, en el orden de la gracia, constituyen la dignidad real de la Santísima Virgen, los textos de la Misa celebran principalmente cuatro: la humildad, la función maternal, la humilde intercesión, el signo de la futura gloria de la Iglesia.
Reina gloriosa en el Cielo es la Santísima Virgen, porque en la Tierra fue humilde esclava (cf. Lc 1, 38. 48), ya que, según la sentencia del Señor, «el que se humilla será enaltecido» (Lc 14, 11). Dios Padre, que a Cristo, humillado hasta la muerte (cf Prefacio; Flp 2, 8), lo coronó de gloria y lo sentó a su derecha (cf. Prefacio; Sal 8, 6), exaltó igualmente a la Virgen, su humilde esclava, «sobre los coros de los ángeles» (Prefacio).
Reina y Madre es Santa María, porque dio a luz al Rey mesiánico, que se sienta «sobre el trono de David y sobre su reino» (Is 9, 6; cf. 1ª Lectura, Is 9, 2-4.6-7; Evangelio, Lc 1, 26-38) y, por beneplácito de Dios, es también Madre nuestra, como confiesa la Iglesia: «Dios todopoderoso, / que nos has dado como Madre y como Reina / a la Madre de tu Unigénito» (Oración colecta).
Reina suplicante es la Santísima Virgen, ya que, exaltada «sobre los coros de los ángeles» (Prefacio), Reina gloriosa con su Hijo, «intercediendo por todos los hombres / como Abogada de la gracia / y Reina del universo» (Prefacio; cf. LO 62).
Reina tipo de la gloria futura de la Iglesia es Santa María, pues lo que se ha realizado en ella, miembro supereminente, se realizará también en todos los demás miembros del Cuerpo místico. Por esto, la Iglesia pide adecuadamente la intercesión de la Santísima Virgen para que sus miembros alcancen «la gloria de (su) Hijo en el Reino de los Cielos» (Oración colecta).
El formulario de esta Misa se halla en el Misal Romano, día 22 de agosto; el Prefacio tiene unas resonancias que recuerdan la Acción de gracias e invocación del Rito de la coronación de una imagen de Santa María Virgen.


Introducción

Contemplando el misterio de la realeza de María, Madre nuestra y del Rey de reyes, nos hemos congregado en esta iglesia para celebrar el Sacrificio Pascual de Cristo.
En la Virgen santa, exaltada en la gloria celeste, reconocemos el anticipo del destino final de la humanidad redimida.
Mientras aguardamos el día sin ocaso de la eternidad, nos confiamos a la misericordia del Dios bueno y fiel que sale a nuestro encuentro en cada momento de esta peregrinación terrenal; en especial, cuando participamos de la Misa.

O bien:

 De hermosas contradicciones
te vemos, Reina, adornada;
muy mujer para divina,
muy celestial para humana.

Con admiración, en ella
se ve la ley derogada;
muy humilde para Reina,
muy exenta para esclava.

Por su caudillo la tienen
las celestiales escuadras;
para combatir, muy tierna,
para niña, muy armada.

La dignidad de que goza,
con su modestia batalla;
para mandar, muy pequeña,
para humillarse, muy alta.

Une en sus divinos ojos
al temor la confianza,
muy terrible para hermosa,
para espantar, muy amada.

Colocada en el empíreo,
en la celestial morada,
corto solio a su grandeza,
a su humildad, mucho alcázar. 
                                 

El precedente himno litúrgico nos describe el misterio de María, Reina del universo. Por él daremos gracias en esta Eucaristía mariana. 
Pediremos a Cristo Rey que por su Pascua redentora, nos purifique de toda mancha y nos conduzca a la gloria eterna en la que ya reinan con Él María y los demás santos.


Antífona de entrada Cf. Sal 44 (45), 10. 14

María, nuestra Reina, está de pie, a la derecha de Cristo, enjoyada con oro, vestida de perlas y brocado.


Oración colecta

Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

Esta lectura es la primera de las que propone la liturgia para la Misa de la Noche de Navidad, y resalta la realeza del Mesías, que es Dios y Salvador. Es la Virgen la que da a luz a la misma Luz.

María es el Cielo límpido en el que resplandece para nosotros Cristo, la gran Luz que trae la paz y disipa las tinieblas.

Un hijo se nos ha dado

Lectura del Profeta Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierras de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo:
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva al hombro el principado,
y es su nombre:
Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz.
Para dilatar el principado
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17. 18 (R.: 11a)

R. Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza;
póstrate ante él, que él es tu señor. R.

Ya entra la princesa bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;
la siguen sus compañeras. R.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.» R.

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos. R.


En lugar de esta lectura con su salmo puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 8 y núm. 12


Aleluya Cf. Lc 1, 28

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.


Evangelio

 Desde que María dijo "sí" al anuncio del Arcángel, comenzó a participar de la realeza del Señor, lo cual llegaría a su plenitud en la gloriosa Asunción en cuerpo y alma a la Mansión celestial.

Aquí está la esclava del Señor

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo Cera aquél.
El ángel le dijo:
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
— ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Que la Reina del Cielo te presente nuestras súplicas.

-Para que la Iglesia goce de la libertad que necesita para anunciar a todo el mundo el Reino de Cristo. R.

-Para que todos los obispos, en comunión de amor y de fe con el Santo Padre, manifiesten al mundo la belleza de la fraternidad en Cristo. R.

-Para que los gobernantes de los pueblos, siguiendo el ejemplo de María, Reina, pero a la vez humilde servidora del Señor, se desempeñen siempre a la luz del Evangelio, y se preocupen especialmente por los más necesitados. R.

 -Para que aquellos que son esclavos de la soberbia autosuficiente y de la ambición desmedida, permitan que Cristo, manso y humilde, reine en sus corazones. R.

-Para que aquellos que han llegado al final de su vida terrena, por intercesión de María Santísima, puedan llegar al Reino de la eternidad. R.


Ofertorio

Como meditamos en la oración mariana del Rosario (mysteria gloriae), la Virgen María ha sido coronada "como Reina y Señora de todo lo creado"; también del pan y del vino. ¡Inefable Misterio! El pan y el vino que presentamos siendo criaturas, por el poder y la voluntad de Dios, volverán a nosotros como el mismo Creador.


Oración sobre las ofrendas

Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas, en conmemoración de la Virgen María, y te suplicamos la protección de Jesucristo, tu Hijo, que se ofreció a ti en la cruz, como hostia inmaculada. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

La Bienaventurada Virgen, esclava humilde, es ensalzada como Reina de los Cielos

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre santo,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque, con tu misericordia y tu justicia
dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes.
A tu Hijo, que voluntariamente se rebajó
hasta la muerte de cruz,
lo coronaste de gloria y lo sentaste a tu derecha,
como Rey de reyes y Señor de señores;
y a la Virgen, que quiso llamarse tu esclava
y soportó pacientemente la ignominia de la cruz del Hijo,
la exaltaste sobre los coros de los ángeles,
para que reine gloriosamente con él,
intercediendo por todos los hombres
como abogada de la gracia
y reina del universo.

Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

El Cuerpo y la Sangre de Cristo glorificado es ahora nuestro Manjar. Alimentémonos de Él y pregustemos desde ahora la felicidad de Cielo, en que el Señor reina junto a María, a los ángeles y santos.

Antífona de comunión Lc 1, 45

¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.


Oración después de la comunión

Después de recibir este sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que cuantos hemos celebrado la memoria de la Santísima Virgen María, lleguemos a participar en el banquete del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Por Jesucristo, somos herederos del Reino eterno. Iluminados por María, que ya reina junto a Él, avancemos por los caminos del mundo hacia la "nueva tierra" prometida.


25 de marzo, solemnidad de la Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la siempre Virgen María. Entrada dedicada a la Madre y al Hijo, como la misma solemnidad.
20° aniversario de la publicación de la Encíclica Evangelium vitae, de San Juan Pablo II.





jueves, 19 de marzo de 2015

El saludo inicial de la Misa




El n. 50 de la Institutio Generalis Missalis Romani dice que "el saludo litúrgico de los Ritos iniciales de la Misa, manifiesta a la comunidad congregada, la presencia del Señor", y que junto con la respuesta del pueblo, "hace patente el misterio de la Iglesia congregada".
La importancia de este saludo es tal, que el reemplazarlo por otro saludo "social" del tipo "Buenos días", "Buenas tardes" u otros por el estilo, puede llegar a ser un abuso litúrgico que atente contra la sacralidad de la Misa, el más santo de los actos de culto.

La editio typica tertia del Misal Romano, en el n. 2, propone tres alternativas de saludo litúrgico, entre las que el sacerdote puede optar libremente. A ellas se añade una cuarta, invariable, para el obispo. Todas son recogidas por la edición aprobada del Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay (p. 403), el cual incluye además, nuevos formularios para los diferentes tiempos litúrgicos (pp. 403-406). Son tres para Adviento; cinco para Navidad (el tercero de los cuales es para la fiesta de la Sagrada Familia, el cuarto, para la Octava de Navidad, solemnidad de la Maternidad Divina de María, y el quinto, para la Epifanía); cinco para Cuaresma (el último de los cuales corresponde al Domingo de Ramos); siete para Pascua (de los que el cuarto es apropiado para el homónimo domingo, denominado "del Buen Pastor", el sexto es para la solemnidad de la Ascensión del Señor  -que en los países latinoamericanos mencionados y en muchos otros, se celebra, no el jueves después del sexto domingo de Pascua, que es su fecha propia, sino el séptimo domingo de este tiempo-, y el séptimo, para la solemnidad de Pentecostés); y finalmente, cuarto para el Tiempo Ordinario.

Otros libros litúrgicos como el Bendicional, el Pontifical y el Ritual, ofrecen numerosos formularios de saludos iniciales para las diferentes celebraciones dentro y fuera de la Misa. Todos pueden ser usados en este Santo Sacrificio, siempre que sean seleccionados con sabia pertinencia y fino sentido litúrgico.

19 de marzo, solemnidad de San José, Esposo de María, Padre nutricio del Hijo de Dios, Patrono universal de la Iglesia y de este blog. Entrada dedicada a él.



lunes, 16 de marzo de 2015

Guion: Domingo V de Cuaresma




Ciclo B

Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

Introducción 

Hoy es el Domingo V de Cuaresma. Antiguamente se llamaba "de Pasión", denominación que en la actualidad recibe el próximo Domingo, llamado también "de Ramos", que da inicio a la Semana Santa. Sin embargo, la liturgia de hoy conserva algunos matices de la antigüedad, y es toda ella un anuncio de la inminente Pasión y glorificación del Cordero, actualizadas en cada Misa.


El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jer. 31, 31-34

Dios compasivo y misericordioso promete realizar una nueva y definitiva Alianza con su pueblo, expresión de una cercanía nunca antes vista. 

Segunda lectura: Heb. 5, 7-9 

Cristo, "causa de salvación eterna para los que Le obedecen", sigue intercediendo por nosotros ante el Padre hasta el final de los tiempos.

Evangelio: Jn. 12, 20-33

Jesús es ell grano de trigo que cae n tierra y muere para dar fruto abundante. Luego de la cosecha, se convierte en Alimento celestial que fortalece al hombre peregrino, y es para él, prenda de vida eterna.


Oración de los fieles

R. Señor, escucha y ten piedad

-Por la Iglesia, que luego de haber realizado los ejercicios cuaresmales, se prepara para celebrar, a partir del próximo domingo, el Misterio Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, para que pueda vivir y hacer vivir al mundo con intensidad la Semana más importante del año. R.

-Por el Santo Padre N, que presidirá esas celebraciones en la Ciudad Eterna, para que por la gracia del Espíritu, con su ejemplo y con sus palabras, pueda conmover aun a los corazones más endurecidos. R. 

-Por los que no se reconocen pecadores, o bien, relativizan o justifican sus faltas, para que movidos por la práctica cuaresmal de la Iglesia, puedan acercarse al sacramento de la Confesión, y vivir así la alegría de la reconciliación consigo mismos, con sus hermanos y con Dios. R.

-Por los hermanos judíos, primeros destinatarios del don anuncio de la redención, para que acojan la salvación que Dios les ofrece en la Persona de Jesucristo, el Mesías de las promesas. R.

-Por nosotros,para que en estos días de gracia, revaloremos e intensifiquemos las antiguas y nuevas prácticas de piedad aprobadas por la Iglesia, pero siendo conscientes de que nada es más importante que una fervorosa participación en las celebraciones litúrgicas de esos mismos días, y el ejercicio de la caridad fraterna. R.


Se usa cualquiera de los Prefacios cuaresmales*.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio elegido más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.

Comunión

La Eucaristía es Jesucristo, el Trigo bendito de los graneros del Cielo, triturado por la mano del hombre, acogido en el seno de la tierra y resurgido para siempre como Alimento de Vida nueva.
Unidos a Él, la muerte no tiene poder sobre nosotros.


Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple.
En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".

Despedida

Habiendo celebrado los Sagrados Misterios, pidamos ser como el grano de trigo, para que muertos con Cristo al pecado, resucitemos como Él a la Vida eterna.

16 de marzo, lunes de la quinta semana de Cuaresma.
Inicio del triduo a al santo Patriarca José de Nazaret, patrono de este blog.
En Argentina, conmemoración del beato José Gabriel del Rosario Brochero, presbítero.


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