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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Letanías de los santos: Liturgia y piedad




"Con sus raíces en la Sagrada Escritura (cfr. Hech 7,54-60; Ap 6,9-11; 7,9-17)
 y atestiguado con certeza desde la primera mitad del siglo II, el culto de los
 Santos, en especial de los mártires, es un hecho eclesial antiquísimo. 
La Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, siempre ha venerado a los 
Santos y cuando, sobre todo en la época en que surgió el protestantismo, 
se pusieron objeciones contra algunos aspectos tradicionales de este culto, 
lo ha defendido con ardor, ha ilustrado sus fundamentos teológicos así 
como su relación con la doctrina de la fe, ha regulado la praxis cultual, 
tanto en las expresiones litúrgicas como en las populares, y ha subrayado 
el valor ejemplar del testimonio de estos insignes discípulos y discípulas
 del Señor, para una vida auténticamente cristiana." (Directorio sobre 
la piedad popular y la liturgia, 208).


Con seguridad, los fieles tributan a los santos el culto de dulía desde los orígenes mismos del cristianismo. Pruebas documentadas hay -lo dice el texto de arriba- desde la primera mitad del siglo II. Ésta es una de las principales características de la santa fe católica. Veneramos la memoria de aquellos que, habiéndose identificado plenamente con Cristo durante la vida terrena, han llegado a la gloria del cielo y han recibido la corona de la inmortalidad.
En antiguas inscripciones ha quedado registrado el culto del pueblo creyente a los santos. Tal es así, que el pedido de intercesión a estos fieles hijos de la Iglesia es una constante del pueblo de Dios.
 La forma de súplica más común y más difundida es la petición "ruega por nosotros"; en latín, ora pro nobis. Si exceptuamos a la gloriosa siempre Virgen María, cuyo culto se remonta a cuando vivía en la Tierra, la primera categoría de santos en ser reconocidos como tales fueron los mártires, sobre cuyas tumbas, a menudo erigidas en el mismo lugar de su martirio, se celebraba el Sacrificio de la Misa, con lo cual se quería honrar al santo, pedir su intercesión y profesar la fe en que si la vida de los santos fue una ofrenda agradable a Dios, su pasión es el broche de oro, la plenitud de la oblación, en unión con la muerte redentora de Cristo.
Con el tiempo se reconoció a otros hijos ilustres de la Iglesia, los cuales, sin haber derramado la sangre por Cristo, habían vivido con plena fidelidad a Él hasta el final de su vida terrena, contribuyendo así a la salvación de las almas.
A medida que se fueron reconociendo las virtudes heroicas de los fieles de las más diversas condiciones sociales, edades, instrucción y orígenes geográficos, se fue engrosando la lista de estos "amigos celestiales". Prueba de ello es el poco conocido Martirologio Romano, libro que contiene el elenco oficial de todos los santos y beatos a los que la Iglesia admite para el culto, en la piedad popular y en la liturgia.
 Los grandes eventos eclesiales como así también la devoción del pueblo fiel, hicieron que fuera aconsejable sistematizar las invocaciones de los santos, elaborando esquemas-tipo a lo largo de los siglos. Tal sistematización se remonta a Roma, entre el último tramo del siglo VII y principios del VIII, y está en lengua griega.
La invocación litánica más antigua que se conoce en lengua latina, la encontramos en el Ordo Romanus XXI, que data de finales del siglo VIII. Se trata de un formulario muy sencillo que, sin dudas, habrá servido de modelo para otros más elaborados. En él se invoca a Cristo, a la Santísima Virgen, a cuatro apóstoles y a dos mártires (el protomártir de la Iglesia y el célebre diácono martirizado en una parrilla con ascuas a medio encender). A continuación, hay una invocación genérica a "todos los santos". Sigue una breve súplica y se concluye como se empezó, es decir, con la invocación a Cristo. Transcribo el esquema original latino:

(A)
Kyrie, eleison (tres veces).
Christe, audi nos.
Sancta Maria, ora pro nobis.
Sancte Petre,
Sancte Paule,
Sancte Andreas,
Sancte Ioannes,
Sancte Stephane, 
Sancte Laurenti, 
Omnes sancti, orate pro nobis.
Propitius esto, libera nos, Domine (dos veces).
Ab omni malo,
Per crucem tuam,
Peccatores,
Filius Dei,
Ut pacem dones, te rogamus, audi nos.
Agnus Dei (tres veces).
Christe, audi nos.
Kyrie, eleison (tres veces). 

(La rúbrica del texto litúrgico aclara que en lugar de San Lorenzo, podía invocarse al santo patrono de la iglesia en la que tuviera lugar la celebración).

Las letanías de los santos adquirieron su pleno desarrollo con las Rogativas, días penitenciales de súplica por las necesidades de la Iglesia y del mundo. A este respecto, a finales del siglo VI el Papa San Gregorio Magno prescribió para el 25 de abril el canto de las "Letanías mayores", (llamadas así por su extensión), como uno de los ritos propios de las mentadas "Rogativas".

En los tres días que precedían a la solemnidad de la Ascensión, el obispo de Viena, en Delfinado, San Mamerto (470) había prescripto las "Letanías menores" (formulario breve), como súplica por las calamidades que azotaban la ciudad por aquellos tiempos. El Papa León III las introdujo en Roma a principios del siglo IX.

La liturgia actual propone dos formularios de letanías, uno breve (C), para algunos ritos "insertos en la celebración de la Misa", y otro largo (D), para "súplicas solemnes y procesiones". (Así lo explicita el decreto de aprobación de las letanías -que es conjunto con el del Calendarium Romanum- con fecha del 21 de marzo de 1969).
Se prescribe el canto de la forma breve de las letanías de los santos en la liturgia del bautismo de niños y adultos, dentro o fuera de la venerable Vigilia Pascual; en las ordenaciones episcopales y presbiterales; en el rito de Dedicación de iglesias y altares; en la profesión religiosa; en la consagración de virgenes; en la bendición de un abad o una abadesa; en el rito de canonización de beatos; también en el de la "Recomendación del alma" (algunos misales preconciliares conservan las antiguas invocaciones de santos, entre las que se destaca al primer mártir de la humanidad, San Abel, aparte de San Abraham). Al nombre de Abel sigue una sugestiva invocación al "Coro de los Justos", que comprende a todos los bienaventurados del Antiguo Testamento, aparte de los Patriarcas y Profetas, que ya son invocados. San José, patrono de los moribundos, fue añadido después, al igual que los patronos de los enfermos Camilo de Lelis y Juan de Dios). A Esteban le sigue una invocación a los Santos Inocentes, que antes figuraba en la forma larga de letanías (Un himno de vísperas de la solemnidad de Todos los Santos ha querido conservar esta invocación en una de sus estrofas 1). Hacia el final  se invoca a Lucía, seguida de las Santas Vírgenes y Viudas, categoría ésta -la de las Viudas, que actualmente está en desuso, siendo reemplazada por la de "Santas Mujeres", o de "Santas Religiosas", de haber ellas elegido este camino luego de quedar viudas. Actualmente este formulario no se incluye en el Ordo commendationis morientium, el cual, no obstante, sugiere que se rece por el moribundo cualquier forma de letanías de santos con la respuesta "Ruega/rueguen por él/ella", "haciendo especial mención del santo o de los santos patronos del moribundo o de la familia" (Cf. Ritual de Unción de los enfermos, 241).

Quiero insistir en el hecho de que el haber excluido a uno u otro santo de cualquier forma de letanía esto no significa que no pueda ser incluido nuevamente, a juicio del Ordinario del lugar. La supresión se realiza solamente a los efectos de evitar un listado que sería casi interminable. Quien fue legítimamente canonizado en la Iglesia, o confirmado como tal por cualquier Papa, lo es para siempre, puesto que la canonización -no así la beatificación- es un acto que cuenta con la certeza infalible que Cristo confirió a la Suprema Autoridad Apostólica.

En cualquier formulario de letanías, si se exceptúan los "santos obligatorios" a los que aludiremos más abajo, y la introducción y conclusión cuasi invariables, hay determinadas modificaciones en las listas de los santos elegidos, según lo exija la singularidad del rito. Así, en una ordenación episcopal, por ejemplo, se mencionan todos los apóstoles, pues los obispos son sus legítimos sucesores; en el Ritual de la profesión religiosa se invoca a santos fundadores como Ignacio de Loyola, Vicente de Paul y Juan Bosco; en el Ritual de la Consagración de Vírgenes, se invoca a dos vírgenes y mártires (Inés y María Goretti), y luego a ilustres vírgenes: Macrina, Genoveva, Escolástica, Clara, Rosa, Luisa de Marillac, Teresita y Margarita María Alacoque. En la profesión religiosa femenina, a las ya mencionadas en el rito de Consagración de vírgenes, se añade Juana Francisca de Chantal. En la bendición de un abad o de una abadesa, en la forma breve se añaden los hermanos Benito y Escolástica, aparte de Columbano, Beda, Romualdo, Bruno y Bernardo, todos santos abades de importancia tal, que han sabido ganarse un lugar en el Calendario Romano universal (Respectivamente: 11/7; 10/2; 23/11; 25/5; 19/6; 6/10; 20/8).
Las letanías de los santos son el cántico más adecuado para las procesiones penitenciales con que comienzan las "Misas estacionales" de Cuaresma. Los libros litúrgicos como el Misal Romano o el Ceremonial de los Obispos, las sugieren incluso en las procesiones de entrada de las Misas de éstos y otros días solemnes. La tradicional procesión penitencial de la primera estación de Cuaresma, el Miércoles de Ceniza en Roma, se realiza mientras se cantan las letanías. El trayecto es el que va desde la basílica de San Anselmo hasta la de Santa Sabina, en la que los Papas presiden la primera Misa cuaresmal del año. La última vez que esto no se hizo fue el Miércoles de Ceniza del 13 de febrero de 2013; era la última celebración pública de Su Santidad Benedicto XVI, que renunciaría el 28 de febrero, y se prefirió que la Santa Misa tuviera lugar en la basílica vaticana, por la afluencia de peregrinos que se preveía.

En las exequias, las letanías de los santos también tienen un lugar preponderante. No podemos dejar de mencionar aquí las procesiones fúnebres del traslado de los cuerpos de los Pontífices Romanos: Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II. En la conmovedora e inolvidable Misa exequial de este último, presidida por el entonces cardenal Ratzinger, hoy Papa Emérito Benedicto XVI, se realizó la Solemne súplica de la Iglesia de Roma. Se cantaron en latín las letanías y en ellas se invocó a muchos santos Pontífices Romanos, y a otros santos y santas de la Ciudad eterna. Fue el viernes 8 de abril de 2005. Lo propio se había hecho durante el traslado del cuerpo del Papa polaco hasta la basílica de San Pedro. Ver el siguiente formulario (B) con su vídeo (Ora pro eo quiere decir "ruega por él"):

Santa María, Madre de Dios


(B)
Sancta Maria, ora pro eo
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro eo
Sancta Maria, Mater Ecclesiæ, ora pro eo
Sancta Maria, Salus populi Romani, ora pro eo
Sancti Michael, Gabriel et Raphael, orate pro eo
Omnes sancti Angeli, orate pro eo
Sancte Ioseph, ora pro eo
Sancte Ioannes Baptista, ora pro eo
Omnes Sancti Patriarchæ et Prophetæ, orate pro eo
Sancti Petre et Paule, orate pro eo
Sancte Andrea, ora pro eo
Sancti Ioannes et Iacobe, orate pro eo
Sancte Thoma, ora pro eo
Sancte Matthæe, ora pro eo
Sancte Matthia, ora pro eo
Sancte Luca, ora pro eo
Sancte Marce, ora pro eo
Omnes Sancti Apostoli et Evangelistæ, orate pro eo
Sancte Barnaba, ora pro eo
Sancta Maria Magdalena, ora pro eo
Omnes Sancti Discipuli Domini, orate pro eo
Sancte Clemens, ora pro eo
Sancte Calliste, ora pro eo
Sancte Fabiane, ora pro eo
Sancte Corneli, ora pro eo
Sancte Xyste, ora pro eo
Sancte Ioannes, ora pro eo
Sancte Martine, ora pro eo
Sancte Damase, ora pro eo
Sancte Leo Magne, ora pro eo
Sancte Gregori Magne, ora pro eo
Sancte Leo (None), ora pro eo
Sancte Pie (Decime), ora pro eo
Omnes Sancti Pontifices Romani, orate pro eo
Sancte Stephane, ora pro eo
Sancte Laurenti, ora pro eo
Sancti Protomartyres Romani, orate pro eo
Sancte Ignati Antiochene, ora pro eo
Sancte Hippolyte, ora pro eo
Sancti Iustine et Apolloni, orate pro eo
Sancte Tharsici, ora pro eo
Sancte Sebastiane, ora pro eo
Sancte Maximiliane (Kolbe), ora pro eo
Sanctæ Perpetua et Felicitas, orate pro eo
Sancta Agnes, ora pro eo
Sancta Cæcilia, ora pro eo
Sancta Eugenia, ora pro eo
Sancta Maria (Goretti), ora pro eo
Omnes Sancti Martyres, orate pro eo
Sancte Ambrosi, ora pro eo
Sancte Hieronyme, ora pro eo
Sancte Augustine, ora pro eo
Sancte Athanasi, ora pro eo
Sancti Basili et Gregori Nazianzene, orate pro eo
Sancte Ioannes Chrysostome, ora pro eo
Sancti Cyrille et Methodi, orate pro eo
Sancte Carole (Borromeo), ora pro eo
Sancti Benedicte et Bernarde, orate pro eo
Sancti Francisce et Dominice, orate pro eo
Sancte Ignati (de Loyola), ora pro eo
Sancte Francisce (Xavier), ora pro eo
Sancte Ioannes Maria (Vianney), ora pro eo
Sancte Philippe (Neri), ora pro eo
Sancte Gaspar (Del Bufalo), ora pro eo
Sancte Vincenti (Pallotti), ora pro eo
Sancta Sabina, ora pro eo
Sancta Marcella, ora pro eo
Sancta Paula, ora pro eo
Sancta Francisca (Romana), ora pro eo
Sancta Catharina (Senensis), ora pro eo
Sancta Teresia a Iesu, ora pro eo
Sancta Maria Faustina (Kowalska), ora pro eo
Omnes Sancti et Sanctæ Dei, orate pro eo





 
Oración conclusiva

Deus, fidelis remunerator animarum, præsta ut famulus tuus Papa noster Ioannes Paulus, quem Petri constituisti successorem et Ecclesiæ tuæ pastorem, gratiæ et miserationis tuæ mysteriis, quæ fidenter dispensavit in terris, lætanter apud te perpetuo fruatur in cælis. Per Christum Dominum nostrum.
R/. Amen.

Qué santos incluir

La primera dificultad que se presenta siempre a la hora de elaborar un formulario es determinar qué Santos de entre los miles y miles a los que se les rinde culto oficial, deberían ser seleccionados para cada lista. Los criterios de selección han variado a lo largo de los tiempos. No obstante, hay rasgos comunes en todas las épocas, los cuales deben respetarse siempre. Repasemos algunos de ellos:

-Las letanías  comienzan con la triple invocación cristológica del Kyrie seguida o no de una invocación a cada una de las Divinas Personas, más otra invocación a las Tres conjuntamente (Sancta Trinitas, unus Deus).

-Luego de las invocaciones de los santos hay otras, también dirigidas a Cristo, a partir de la mención de los misterios de su Persona humana y divina, seguidas de peticiones sobre aquello de lo que Él nos tiene que proteger. La respuesta es en ambos casos Libera nos, Domine.

-A continuación se cantan unas súplicas por las necesidades de la Iglesia, del mundo y de los hijos de Dios que pudieren ser objeto especial de la gracia del Señor en el rito que se está celebrando (bautizandos, ordenandos, o cualesquiera otros). La respuesta es Te rogamus, audi nos.

-Las letanías se concluyen con una triple invocación a Cristo como Agnus Dei, y con una oración hecha por el ministro sagrado que preside el rito.
-Todo santo del Antiguo o del Nuevo Testamento, inscripto oficialmente en el Martirologio, puede ser incluido en las letanías, si así lo aconsejan determinadas circunstancias tales como la celebración de su fiesta en el día en curso (esto es, su inscripción en el Martirologio o en algún Calendario particular debidamente aprobado por el Ordinario del lugar y confirmado por la Congegación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos); o la intención de invocarlo por algún pedido en especial, de acuerdo con sus prerrogativas; o la necesidad de incluir a los santos patronos del lugar geográfico y del templo, o a aquellos cuyos nombres coincidan con quienes en ese día van a recibir algún sacramento, a realizar algún voto, o a participar especialmente de alguna otra manera en la celebración.
-Hay santos "obligatorios" para todo esquema de letanías: María, Miguel, José, Juan Bautista, Pedro, Pablo, Andrés, Juan, María Magdalena y Esteban.
-La Madre de Dios jamás puede faltar y encabeza en todos los casos cualquier lista de invocaciones. Nótese que en el formulario largo se le asignan las tres primeras invocaciones de las letanías lauretanas (Cf. Infra). Se pueden añadir algunas otras invocaciones marianas al comienzo de las letanías de los santos, pero no tantas que parezca una letanía mariana. Los títulos que se pueden incluir se seleccionan de acuerdo con el acontecimiento o el lugar. Véanse las letanías de los funerales de Juan Pablo II (B). En ellas se invoca a Maria como Salus Populi Romani, patrona de la Ciudad eterna en que residen los Papas, y como Mater Ecclesiae, título incluido en las Letanías lauretanas por el beato Pontífice Pablo VI. En la apertura de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, presidida por Benedicto XVI (5 de octubre de 2008), en las Laudes regiae (que es una forma particular de letanía, a la que aludiremos más abajo), se invocaba a María como Regina Apostolorum.
-A la Santísima Virgen le siguen las siguientes categorías:

-Los santos Ángeles. Antes del Concilio Vaticano II había una mención a los Coros angelicales y se invocaba, luego de nombrar a cada uno de los tres arcángeles (Miguel, Gabriel y Rafael), a "todos los Coros de espíritus bienaventurados". El formulario actual largo (D) también nombra a los tres arcángeles; el breve (C), solamente a Miguel. Y a continuación, ambos optan por una invocación angélica más genérica: "Todos los santos Ángeles, rueguen por nosotros".
-Después, siguen los Patriarcas, los Profetas, los Apóstoles, los Discípulos, los Mártires, los Papas y Obispos (Santos Pastores), Doctores, Presbíteros, Vírgenes, Religiosos y Laicos (Santos Varones y Santas Mujeres):

 + En la forma larga las categorías de los Patriarcas y Profetas se rigen por un orden cronológico, más que de preeminencia. De hecho, por más que sea San José de Nazaret el más importante de los patriarcas, en la súplica litánica le precede Abraham. De la misma manera, aunque Juan Bautista sea el más grande de los profetas, le preceden los antecesores suyos en el tiempo: Moisés y Elías. La forma breve solamente menciona a San Juan Bautista y a San José, siempre en ese orden. En algunas ediciones actuales de cualquiera de los dos formularios, y de otros, como el de las Exequias de Juan Pablo II (B)-, y las letanías del Inicio del Cónclave, se ha aprobado la colocación del nombre de San José antes que el del Bautista, debido a la más íntima participación de aquél en la obra de la redención. El hecho de que siempre antes José hubiera secundado al santo Precursor en las tradicionales invocaciones parece encontrar su explicación en el culto tardío que se le tributó al Jefe de la Familia de Nazaret, a quien se le empezó a honrar como se merece gracias a la obra de grandes santos que empezaron a poner más de relieve la grandeza de su vida y su misión. En cualquier caso, no caben dudas de que San José y San Juan Bautista ocupan, después de los ángeles, el primer lugar indiscutible en la liturgia.

 +La categoría de los  Apóstoles en la forma breve, solamente menciona a los obligatorios a los que ya nos hemos referido. La forma larga, sin nombrarlos a todos, añade a los obligatorios los siguientes: Santiago (el Mayor) -junto con Juan-, Tomás y Mateo. Las Laudes regiae mencionan a todos los Apóstoles, al igual que las letanías del rito de ordenaciones episcopales, o las de Misas sinodales, como puede escucharse en el audio de la Misa de apertura del Sínodo y del Doctorado de dos santos, que ofrezco más abajo).

 +María Magdalena es, en todo formulario de letanías, la única representante obligatoria de la categoría de los Discípulos del Señor que sigue siempre a la de los Apóstoles. (Después de esta santa penitente, "apóstol de Apóstoles", sería lícito, si se considera necesario, y con la autorización de aquellos a quienes compete darla, la inclusión de otros santos que se integran en esta misma categoría, como José de Arimatea, Nicodemo, María Salomé, Cleofás, Lázaro, Marta y María de Betania, Juana, Susana;  todos ellos oficialmente inscriptos en el Martyrologium Romanum vigente).

-A la luz de esto, vemos la necesidad de precisar que cualquier inserción de santos debe realizarse en la categoría que le corresponda. Si se desea invocar al Santo y Sumo Sacerdote Melquisedec, por ejemplo, es lícito, pues está inscripto en el mentado Martyrologium Romanum (26 de agosto). Deberá ser incluido en la categoría de los Patriarcas. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con Santa Catalina Tekakwitha (17 de abril), a la que se ubicará en la categoría de las Vírgenes. San Juan Diego, incluido en el Calendario universal el 9/12, se integra en la categoría de los Laicos (Santos Varones).
-Los beatos, a juicio del Ordinario del lugar, pueden incluirse en las letanías siempre que los una a la comunidad o a la región algún lazo particular , o bien, cuando exista alguna razón por la que sea aconsejable introducirlos en el formulario tipo. (Los beatos siempre se incorporan al final, independientemente de la categoría a la que pertenezcan, ya que su culto es litúrgica y geográficamente limitado), . Así, por ejemplo, el Papa Pablo VI o la Madre Teresa de Calcuta, aunque se integren en las categorías de los Pastores y de las Vírgenes respectivamente, se agregan al final en cualquier formulario litánico, por ser aún beatos.

Ofrezco a continuación ambos formularios de letanías vigentes en la liturgia actual. Son "esquemas-tipo" a partir de los cuales pueden elaborarse otros más extensos, siempre teniendo en cuenta los principios mencionados más arriba:

(C)
Formulario breve

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Santa María, Madre de Dios, 
San Miguel, 
Santos ángeles de Dios, 
San Juan Bautista,
San José,
Santos Pedro y Pablo,
San Andrés, 
San Juan, 
Santa María Magdalena,
San Esteban, 
San Ignacio de Antioquía, 
San Lorenzo, 
Santas Perpetua y Felicidad, 
Santa Inés, 
San Gregorio, 
San Agustín, 
San Atanasio, 
San Basilio,
San Martín, 
San Benito, 
Santos Francisco y Domingo, 
San Francisco Javier,
San Juan María Vianney, 
Santa Catalina de Siena, 
Santa Teresa de Avila,
San Raimundo de Peñarfort,
Santos y Santas de Dios,

Muéstrate propicio, líbranos, Señor
De todo mal,
De todo pecado, 
De la muerte eterna,
Por tu encarnación,
Por tu muerte y resurrección,
Por el envío del Espíritu Santo,

Nosotros, que somos pecadores,
 Te rogamos, óyenos.
Jesús, Hijo de Dios vivo, 
Te rogamos, óyenos
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.



Regina Sanctorum omnium, ora pro nobis

(D)
Formulario largo

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes, 


Santos Miguel, Gabriel y Rafael,
Todos los santos Ángeles,

San Abraham,
San Moisés,
San Elías, 

San Juan Bautista, 
San José,  
Todos los santos patriarcas y profetas,

Santos Pedro y Pablo,
San Andrés,
Santos Juan y Santiago,
Santo Tomás,
San Mateo,
Todos los santos apóstoles,
San Lucas,
San Marcos,
San Bernabé,
Santa María Magdalena,
Todos los santos discípulos del Señor, 


San Esteban,
San Ignacio de Antioquia,
San Policarpo,
San Justino,
San Lorenzo,
San Cipriano,
San Bonifacio,
San Estanislao,

 Santo Tomás Becket,
Santos Juan Fischer y Tomás Moro,
San Pablo Miki,

Santos Isaac Jogues y Juan de Brébeuf,
San Pedro Chanel,
San Carlos Lwanga,
Santas Perpetua y Felicidad,
Santa Inés,
Santa María Goretti,
Todos los santos mártires,


Santos León y Gregorio,
San Ambrosio,
San Jerónimo,
San Agustín,
San Atanasio,
Santos Basilio y Gregorio Nazianceno,
San Juan Crisóstomo,
San Martín,
San Patricio,
Santos Cirilo y Metodio,
San Carlos Borromeo,
San Francisco de Sales,
San Pío décimo,

San Antonio,
San Benito,
San Bernardo,
Santos Francisco y Domingo,
Santo Tomás de Aquino,
San Ignacio de Loyola,
San Francisco Javier,
San Vicente de Paúl,
San Juan María Vianney,
San Juan Bosco,
Santa Catalina de Siena,
Santa Teresa de Jesús,
Santa Rosa de Lima, 


San Luis,
Santa Mónica,
Santa Isabel de Hungría,
Todos los santos y santas de Dios, 

Muéstrate propicio, líbranos, Señor
De todo mal,
De todo pecado,
De las insidias del diablo,
De la ira, del odio y de toda mala voluntad,
De la muerte eterna,
Por tu natividad,
Por tu bautismo y por tu santo ayuno,
Por tu cruz y tu pasión,
Por tu muerte y tu sepultura,
Por tu santa resurrección,
Por tu admirable ascensión,
Por el envío del Espíritu Santo,
Por tu glorioso advenimiento,

(Súplicas por diversas necesidades)

Para que perdones nuestras culpas, te rogamos, óyenos
Para que nos concedas una verdadera penitencia,
Para que eleves nuestros corazones a desear las cosas celestiales,

Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos


San Miguel Arcángel

 Las letanías al Inicio del Cónclave


La liturgia del Ordo Rituum Conclavis propone una ampliación particular del formulario largo. Se mencionan todos los Apóstoles. Felipe y Santiago (el Menor) van juntos; así los celebra el Calendario universal el 3/5. Luego, Bartolomé, (seguido de Mateo). Siguen Simón y Tadeo juntos; después, Matías. La lista de Apóstoles (y Evangelistas) se completa, como en el formulario largo precedente, con Lucas, Marcos y Bernabé. El canto sigue como en la forma larga hasta Cipriano. Después se invoca a Frumencio. Luego de Juan Fisher y Tomás Moro, se añade Josafat. Antes de María Goretti se introduce a Nina. A los Doctores mencionados en el formulario largo se incorpora Efrén. Despúes se invoca a Gegorio "el Iluminador", y a Bernardo le sigue Marón.







Una particular forma de letanías: Laudes regiae

Las Laudes regiae son una forma particular de Letanías de los santos. Tienen su origen en la Roma pagana, que divinizaba a sus emperadores. La Iglesia las hace suyas exaltando el poder temporal y espiritual y la dignidad del Sumo Pontífice, a la vez que considerando al emperador -y a todo otro poder temporal- como subalterno al del Papa en cuanto a dignidad. La súplica por los que ejercen el poder civil suele presentarse como una visión cristianizada de la idolatría imperial aludida. Se pide por los gobernantes "dando al César lo que es del César". Véase súplica Magistratibus, formulario (E).
Las coronaciones del Papa y del emperador eran la mejor ocasión para ejecutar este canto solemnísimo. Con el tiempo la Iglesia lo depuró de toda expresión que no se condijera plenamente con la fe católica.
Actualmente se cantan en las más solemnes liturgias papales, con motivo de grandes acontecimientos de la Iglesia universal: Sínodos de Obispos; Misa inaugural del ministerio petrino de los Sumos Pontífices, Doctorado de Santos (en el vídeo, pueden escucharse las Laudes en los ritos iniciales de la Solemne Misa de Apertura del Sínodo de los Obispos, en la que el hoy Papa Emérito Benedicto XVI nombró "doctores de la Iglesia" a los santos Juan de Ávila e Hildegarda de Bingen: (Por vez primera, Juan Bautista precede a Miguel). Después de Pedro y Pablo hay una invocación por los obispos -por tratarse de la apertura de la XIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos-. Se pide por ellos a los Apóstoles, de quienes son sucesores). Las razones de tiempo suelen obligar a omitir algunas invocaciones sobre el paso, como ocurrió con los Pastores y Doctores de esta Misa.
Las respuestas pueden ser Tu illam adiuva ("ayúdala"), si se refiere a la Iglesia; Tu illum adiuva ("ayúdalo"), si se refiere al Santo Padre; Tu illos adiuva ("ayúdalos"), cuando se refiere a los demás ministros sagrados.




La invocación de santos Pontífices Romanos es propia de Misas solemnes celebradas por el alma de Vicarios de Cristo (exequias), o por la fecundidad del ministerio del Papa reinante (véase el siguiente vídeo y formulario de las Laudes regiae en la Misa de Inauguración del Ministerio petrino del Papa Francisco):


(E)
Laudes Regiæ

Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat.

Christus vincit
Christus regnat
Christus imperat.

 Exaudi, Christe.
Exaudi, Christe.

Ecclesiæ sanctæ Dei,
supra regnorum fines nectenti animas:
Salus perpetua!

Redemptor mundi,
tu illam adiuva.

Sancta Maria,
Sante Ioannes Baptista,
Sancte Michael,
Sancte Ioseph,

Christus vincit
Christus regnat
Christus impe-rat.

Exaudi, Chris-te.
Exaudi, Christe.

Francisco Summo Pontifici,
in unum populos doctrina congreganti, caritate:
Pastori gratia, gregi obsequentia.

Salvator mundi, tu illum adiuva
 
Sancte Petre,
Sancte Paule,
Sancte Andrea,
Sancte Ioannes,
Sancte Iacobe,
Sancte Thoma,
Sancte Philippe,
Sancte Iacobe,

Sancte Bartholomæe,
Sancte Matthæe,
Sancte Simon,
Sancte Thaddæe,
Sancte Matthia,

Christus vincit
Christus regnat
Christus imperat.

Exaudi, Christe.
Exaudi, Christe.

Francisco Romano Episcopo Successori Petri
suum ministerium hodie inauguranti:
robur, concordia Spiritus et sollicitudo pro universa Ecclesia.

Sancte Line,

Sancte Clete,
Sancte Clemens Prime,
Sancte Xyste Prime,
Sancte Calliste
Sancte Pontiane,
Sancte Fabiane,
Sancte Corneli,
Sancte Xyste Secunde,
Sancte Silvestre Prime,
Sancte Damas Prime,
Sancte Leo Magne,
Sancte Ioannes Prime,
Sancte Gregori Magne,
Sancte Martine Prime,
Sancte Gregori Septime,
Sancte Pie Quinte,
Sancte Pie Decime,
 
Christus vincit
Christus regnat
Christus impe-rat.

Rex regum. 
Rex noster.
Spes nostra. 
Gloria nostra

Exaudi, Christe.
Exaudi, Christe.

Magistratibus et omnibus concivibus
nobiscum orantibus:
cordis vera quies,
votorum effectus.

Auxilium
christianorum,

Sancta Maria Magdalena,
Sancte Stephane,
Sancte Ignati Antiochene,
Sancte Laurenti,

Sanctæ Perpetua et Felicitas
Sancta Agnes,
Sancte Ambrosi,
Sancte Hieronyme,
Sancte Augustine,
Sancte Athanasi,
Sancti Basili et Gregori Nazianzene,
Sancte Ioannes Chrysostome,
Sancte Martine,
Sancte Francisce de Sales.
Sancte Antoni,
Sancte Benedicte,
Sancte Bernarde,
Sancti Francisce et Dominice,
Sancte Thoma de Aquino,
Sancte Francisce Xavier,
Sancte Ioannes Maria Vianney,
Sancta Catharina Senensis,
Sancta Teresia a Iesu,
Omnes sancti et sanctæ Dei,

Christus vincit...

Ipsi soli imperium, laus et iubilatio 
per infinita saecula saeculorum.

Tempora bona habeant!
Tempora bona
habeant redempti
Sanguine Christi!

Feliciter! Feliciter! Feliciter!

Pax Christi veniat!
 Regnum
Christi veniat!

Deo gratias! Amen.





Es interesante cómo la nómina de santos Sucesores de Pedro invocados varía en cada formulario. La de la inauguración del Ministerio petrino de Benedicto XVI es más exhaustiva, como puede constatarse en el siguiente formulario:

(F)

Inauguración del Ministerio petrino de Benedicto XVI

Exaudi, Christe    
 Exaudi Christe
Ecclesiæ, sponsæ et corpori,
Lumine gentium resplendenti Christo:
ædificatio et consolatio Dei!
Christe, Fili Dei vivi,         Tu illam adiuva
Iesu, Fili David,                Tu illam adiuva
Christe, Fili Dei vivi,          Tu illam adiuva
Salvator Mundi,                Tu illam adiuva
Christe, Fili Dei vivi,          Tu illam adiuva
Exaudi, Christe Exaudi, Christe
Ecclesiæ, ovili et gregi
Dei agriculturæ et electæ vineæ:
fons aquæ et fructus Spiritus!
Sancta Maria,                          Tu illam adiuva
Sancte Ioseph,                         Tu illam adiuva
Sancte Ioannes Baptista,            Tu illam adiuva
Exaudi, Christe                         Exaudi, Christe

Benedicto
Romano Episcopo Successori Petri
Gregis Christi unitatem exprimenti:
robur et concordia Spiritus!
Sancte Petre,                 Tu illum adiuva
Sancte Paule,                 Tu illum adiuva
Sancte Andrea,               Tu illum adiuva
Sancte Ioannes,              Tu illum adiuva
Sancte Iacobe,               Tu illum adiuva
Sancte Thoma,               Tu illum adiuva
Sancte Philippe,              Tu illum adiuva
Sancte Iacobe,                Tu illum adiuva
Sancte Bartholomæe,       Tu illum adiuva
Sancte Matthæe,             Tu illum adiuva
Sancte Simon,                Tu illum adiuva
Sancte Thaddæe,            Tu illum adiuva
Sancte Matthia,              Tu illum adiuva
Sancte Luca,                  Tu illum adiuva
Sancte Marce,                Tu illum adiuva
Sancte Barnaba,              Tu illum adiuva
Sancta Maria Magdalena,  Tu illum adiuva
Sancte Line,                    Tu illum adiuva
Sancte Clete,                   Tu illum adiuva
Sancte Clemens,              Tu illum adiuva
Sancte Evariste,               Tu illum adiuva
Sancte Alexander (Prime),Tu illum adiuva
Sancte Xyste (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Telesphore,           Tu illum adiuva
Sancte Hygine,                 Tu illum adiuva
Sancte Pie (Prime),           Tu illum adiuva
Sancte Anicete,                 Tu illum adiuva
Sancte Soter,                    Tu illum adiuva
Sancte Eleutheri,               Tu illum adiuva
Sancte Victor (Prime),       Tu illum adiuva
Sancte Zephyrine,              Tu illum adiuva
Sancte Calliste (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Urbane (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Pontiane,                Tu illum adiuva
Sancte Anthere,                 Tu illum adiuva
Sancte Fabiane,                 Tu illum adiuva
Sancte Corneli,                  Tu illum adiuva
Sancte Luci (Prime),          Tu illum adiuva
Sancte Stephane (Prime),    Tu illum adiuva
Sancte Xyste (Secunde),     Tu illum adiuva
Sancte Damase (Prime),      Tu illum adiuva
Sancte Leo Magne,             Tu illum adiuva
Sancte Gregori Magne,        Tu illum adiuva
Sancte Leo (None)              Tu illum adiuva
Sancte Stephane,                Tu illum adiuva
Sancte Ignati (Antiochene),  Tu illum adiuva
Sancte Laurenti,                  Tu illum adiuva
Sancte Cypriane,                 Tu illum adiuva
Sancta Agnes,                     Tu illum adiuva
Sancta Cæcilia,                    Tu illum adiuva
Sancte Ambrosi,                  Tu illum adiuva
Sancte Augustine,                Tu illum adiuva
Sancte Athanasi,                  Tu illum adiuva
Sancte Basili,                       Tu illum adiuva
Sancte Gregori (Nazianzene),          Tu illum adiuva
Sancte Ioannes Chrysostome,         Tu illum adiuva
Sancte Benedicte,                          Tu illum adiuva

(G) (Añadido en octubre de 2014):

En la Misa de Apertura de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos por la familia, presidida por el Papa Francisco el domingo XXVII "durante el año" (5 de octubre de 2014), también se cantaron en latín las Laudes regiae durante la procesión de entrada. Hubo algunas interesantes  peculiaridades, orientadas a resaltar la relación "santidad y familia", a saber:

Luego de una única invocación a María sin ningún atributo (acaso habría sido oportuno llamarla Regina familiarum, para nombrar la única de las letanías lauretanas que debemos a San Juan Pablo II), se menciona juntos a sus santos padres Joaquín y Ana. Les siguen Zacarías e Isabel, y su hijo Juan Bautista en ese orden. Los dos matrimonios anteriores representan aquí la categoría de los "Patriarcas". Muy oportunamente seleccionados estos santos, por tratarse de un Sínodo sobre la Familia. Luego, los infaltables  San Miguel (el arcángel, por primera vez no nombrado inmediatamente después de la Virgen), y San José, en ese orden. Todos ellos son invocados en favor de la Iglesia.

A los santos apóstoles Pedro y Pablo, por separado, se los invoca por el Santo Padre Francisco. Después se pide por los Pastores del Pueblo de Dios (obispos), y por su rebaño, a cada uno de los Doce santos Apóstoles, a la también infaltable María Magdalena y al protomártir Esteban. A ellos se les suman los santos esposos Priscila y Aquila, seguidos de los célebres mártires Ignacio (de Antioquía) y Lorenzo. Luego se menciona a las santas hermanas de Lázaro, María y Marta (de Betania). Siguen los mártires Tomás Moro, (padre y esposo ejemplar, patrono de los políticos); Perpetua y Felicidad, (madres modelo de entrega y fidelidad); e Inés.

La categoría de los Doctores está representada por los santos: León y Gregorio, juntos; Ambrosio, Jerónimo, Agustín, Atanasio; Basilio (Magno) y Gregorio (Nacianceno), juntos; y Juan Crisóstomo.
A los Doctores anteriores, Papas y obispos, se añaden los obispos Martín (de Tours), Paulino (de Nola) y Francisco (de Sales), de los cuales solamente el ultimo es doctor.

Después se pide por los gobernantes y por todos aquellos que rezan con nosotros. Los intercesores en esta súplica son: Antonio, Benito y Bernardo (individualmente). Francisco (de Asís) y Domingo (de Guzmán), juntos. Y también individualmente los siguientes santos: Tomás (de Aquino), Francisco (Javier), Juan María (Vianney), Brígida (de Suecia), Catalina (de Siena), Francisca Romana, Teresa de Jesús, Rita (de Casia), Teresita del Niño Jesús, Mónica y por último, Juana (Beretta Molla).
En fin, una selecta plegaria litánica por la Iglesia, por sus Pastores y por las familias.

Notas

1. "Almas cándidas, Santos Inocentes,
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado,
rogadle por nosotros".

17 de diciembre, feria privilegiada de Adviento.

Invocación de la antífona "O" correspondiente al día de hoy.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Misas de la Virgen XXIV (Tiempo Ordinario VI): "La Virgen María, Trono de la Sabiduría"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

En las Misas de Santa María, que es Madre de la Sabiduría de Dios encarnada, ya desde el siglo X se leen con frecuencia las «epístolas sapienciales» -tomadas principalmente del Eclesiástico y del libro de los Proverbios (cf. OLM 707, 5. 6)-, en las cuales la Iglesia, al escuchar ante todo la voz de la Sabiduría eterna, percibe también las palabras de la Santísima Virgen, ya que en estos textos, según la opinión corriente en los escritores de la Edad Media, la Sabiduría de Dios habla en cierto modo como «personalización» de la Virgen ..
Desde el siglo XII, en las Laudes y Letanías marianas, se atribuyen a la Santísima Virgen algunos títulos que ponen de relieve su vinculación con la Sabiduría eterna: Madre de la Sabiduría, Fuente de la Sabiduría, Casa de la Sabiduría, Trono de la Sabiduría, entre los que prevaleció sobre todo el de Trono de la Sabiduría.
Con este título se venera a la Santísima Virgen, incluso con culto litúrgico, en algunas Iglesias particulares, en universidades, en Institutos religiosos, entre los que destaca la Compañía de María, fundada por San Luis Grignion de Monfort (+ 1716). El formulario de la Misa, a excepción del Prefacio, proviene del Proprium missarum de la Compañía de María Montfortiana.
Con el título de «Trono de la Sabiduría» se celebra al mismo tiempo la función maternal de Santa María Virgen, su dignidad real y su eximia sabiduría y prudencia en las cosas divinas:
- la función maternal, porque en virtud del misterio de la Encarnación reside en el purísimo seno de la Virgen Madre la Sabiduría del Padre;
- la dignidad real, porque el Niño que se sienta en las rodillas de la Madre es el Rey mesiánico que «se llamará Hijo del Altísimo», al que «el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Lc 1, 32-33; cf. Is 9,6-7); el Rey al que acuden los Sabios desde lejanas tierras y que, al encontrarlo con la Madre, lo adoran ofreciéndole regalos regios (cf. Mt 2, 1-12);
- la sabiduría y prudencia, porque Santa María aparece en el Evangelio como la «Virgen sabia» que ha escogido la parte mejor (cf. Lc 10, 42) y la «Maestra de la verdad» que entrega a la Iglesia los hechos y palabras de salvación conservados en su Corazón (cf. Lc 2, 19. 51): «Oh, Madre sapientísima, la única digna de un Hijo semejante -escribe san Bruno de Asti (+ 1123)-, que meditaba todas estas palabras en su corazón y nos las conservaba, guardándolas en su memoria, para que después, al enseñarlas, narrarlas y anunciarlas, fuesen puestas por escrito, proclamadas en todo el mundo y anunciadas a todas las naciones» (Commentaria in Lucam, parte 1, capítulo 11: PL 165, 355).

Introducción

La liturgia de esta Misa que vamos a celebrar nos invita a contemplar a María invocada como Sedes Sapientiae (Sede o Trono de la Sabiduría). Ella, al engendrar en su seno castísimo al Jesucristo, que es la Sabiduría eterna e increada, es considerada con razón la primera "Sede" o "Trono" en que esta Sabiduría, segunda Persona de la Trinidad, ha querido "asentarse" en esta Tierra. Trono augusto y soberano, cátedra viviente desde la que el Dios Maestro ha impartido sus primeras enseñanzas a la humanidad.
Desde que nació en nuestra carne, el Señor ha querido ocupar otros "tronos" como el pesebre, la Cruz, y este Altar eucarístico, que recapitula todos los anteriores.

Antífona de entrada

Dichosa eres, santa María, Virgen sabia, que mereciste llevar en tu seno la Palabra de la verdad; dichosa eres, Virgen prudente, que has elegido la parte mejor.

Oración colecta

Cristo, Sabiduría y Palabra es Maestro y Señor de todos los pueblos; lo es en  la eternidad, desde que fuera engendrado por su Padre; y en el tiempo,  desde su Concepción en el seno de María.

Padre santo, Dios eterno, que quisiste poner el trono real de tu Sabiduría en santa María virgen, ilumina a tu Iglesia con la luz de la Palabra de vida, para que resplandezca con la fuerza de la verdad y alcance gozosa el pleno conocimiento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien:

Soberbia y humildad. Son los atributos por excelencia del Maligno y de María, respectivamente. La Virgen fiel, en atención a que iba a ser el Trono de la Divina Sabiduría, es preservada de toda mancha desde el primer instante de su Concepción.

Dios sapientísimo, para levantar al hombre hundido por el pecado, hiciste de santa María Virgen el trono de tu Sabiduría; concédenos, por su intercesión, desechar la soberbia y servirte con entera humildad. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

Jesucristo es la Sabiduría nunca creada sino eternamente engendrada por el Padre Celestial. Y María es el Trono más sagrado que Él haya podido escoger en esta Tierra.

María, trono de la sabiduría

Lectura del libro de los Proverbios 8, 22-31.

Esto dice la Sabiduría de Dios:
El Señor me estableció al principio de sus tareas,
al comienzo de sus obras antiquísimas.
En un tiempo remotísimo fui formada,
antes de comenzar la tierra.
Antes de los abismos fui engendrada,
antes de los manantiales de las aguas.
Todavía no estaban aplomado s los montes,
antes de las montañas fui engendrada.
No había hecho aún la tierra y la hierba,
ni los primeros terrones del orbe.
Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo;
cuando trazaba la bóveda sobre la faz del Abismo;
cuando sujetaba el cielo en la altura,
y fijaba las fuentes abismales.
Cuando ponía un límite al mar:
y las aguas no traspasaban sus mandatos;
cuando asentaba los cimientos de la tierra,
yo estaba junto a él, como aprendiz,
yo era su encanto cotidiano,
todo el tiempo jugaba en su presencia:
jugaba con la bola de la tierra,
gozaba con los hijos de los hombres.

Palabra de Dios.

O bien:

Por Cristo, Sabiduría y Palabra de Dios, son creadas todas las cosas.

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1. 3-4. 8-12. 19-21

La sabiduría se alaba a sí misma,
se gloría en medio de su pueblo,
abre la boca en la asamblea del Altísimo
y se gloría delante de sus Potestades.
Yo salí de la boca del Altísimo
como primogénita de todas las criaturas.
Yo hice amanecer en el cielo una luz sin ocaso
y como niebla cubrí la tierra;
habité en el cielo
con mi trono sobre columna de nubes.
El Creador estableció mi morada:
— Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.
Desde el principio, antes de los siglos, me creó,
y no cesaré jamás.
En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto
y en Sión me estableció;
en la ciudad escogida me hizo descansar,
en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces en un pueblo glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad.
Venid a mí los que me amáis,
y saciaos de mis frutos;
mi nombre es más dulce que la miel,
y mi herencia mejor que los panales.
El que me come tendrá más hambre,
el que me bebe tendrá más sed.
El que me escucha no fracasará,
el que me pone en práctica no pecará.
el que me honra poseerá la vida eterna.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)

R. La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra
y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así
ni les dio a conocer sus mandatos. R.

Aleluya

¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor; oh, dichoso trono de Sabiduría, que avivas en nosotros el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!


Evangelio

No solamente el casto seno de la Virgen sino también su maternal regazo fueron el Trono precioso del Rey de reyes.

Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
–«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
–«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
"Y tú, Belén, tierra de Judea,
no eres ni mucho menos la última
de las ciudades de Judea,
pues de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel."»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
–«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

O bien:

(Monición como arriba, en la lectura alternativa).

Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 15b-19.

En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros:
— Vamos derechos a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.
Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Palabra del Señor.

O bien:

Así como María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro, "escogió la mejor parte" que es la adoración contemplativa del Mesías esperado, la Virgen María, elegida por Dios desde la eternidad, dijo sí a la voluntad divina y acogió en su seno al Autor del universo.

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42.

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:
— Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.
Pero el Señor le contestó:
— Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Rezamos con María, Sedes Sapientiae, (Sede de la Sabiduría).

-Por la unidad e incolumidad de la Santa Iglesia de Dios...R.

-Por la salud e intenciones de nuestro Santo Padre para este mes de N...R.

-Por la humildad de los que detentan cualquier tipo de poder o autoridad...R. 

-Por una fraternal atención de los enfermos mentales...R.

-Por una cálida acogida de los exiliados...R.

-Por el respeto y la valoración de los ancianos...R.

-Por el agradecido reconocimiento hacia aquellos que se dedican a enseñar...R.


Ofertorio

Con la sencillez de María, humilde servidora del Señor, llevamos el pan y el vino al Altar, trono sacrosanto del Rey eucarístico.

Oración sobre las ofrendas

Santifica, Señor, con el poder de tu Espíritu, los dones que te presentamos, y, por intercesión de la gloriosa Virgen María, prepara en nosotros una digna morada para tu Sabiduría. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

La Sabiduría ha levantado su morada en las purísimas entrañas de María

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, nuestro Señor.

Porque llevaste a cabo con inmensa bondad
el designio de nuestra redención preparado antes de los siglos,
en la bienaventurada Virgen María.
Al llegar la plenitud de los tiempos
la Sabiduría divina levantó su morada
en las purísimas entrañas de la Virgen;
y el Creador de la historia
nació en el tiempo como nuevo Adán,
para dar muerte en nosotros al hombre viejo
y comunicarnos una vida nueva.

Por eso,
con todos los ángeles y los santos
te cantamos el himno de alabanza
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...

Comunión

Pidiendo a Dios el fervor de María, que adoraba en su seno al Hijo del Eterno Padre, acerquémonos como comensales a la Mesa del Pan de Vida y del Vino de salvación.

Antífona de comunión Pr 9, 5. 6b

Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; seguid el camino de la prudencia.

Oración después de la comunión

Por este santo sacrificio te pedimos, Señor, que infundas en nosotros la luz de la sabiduría que inundó maravillosamente a la Virgen Madre, para que te conozcamos en verdad, y te amemos fielmente. Por Jesucristo nuestro Señor.

Despedida

Iluminados por María, Virgen sapientísima y prudentísima, reavivemos nuestra fe y vayamos como antorchas vivientes en un mundo sediento de verdaderos testigos.


12 de diciembre, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona y emperatriz de América. (Entrada dedicada a ella).