Buscar este blog

La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

martes, 21 de febrero de 2017

Guion: Domingo VIII del Tiempo Ordinario


Imagen relacionada



Ciclo A

Introducción

Hermanos, bienvenidos a la Casa de Dios.

Los textos litúrgicos de este domingo son en su conjunto, una invitación a confiar en la Providencia del Señor, sobre todo en tiempos de adversidad. En el Evangelio, Jesús mismo nos asegura que su Padre del Cielo jamás se olvida de ninguno de sus hijos.

"Ante la situación de tantas personas, cercanas o lejanas, que viven en la miseria, estas palabras de Jesús podrían parecer poco realistas o, incluso, evasivas" (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 27/02/11). Pero en realidad, lo que el Maestro nos quiere decir es que "la fe en la Providencia, de hecho, no exime de la ardua lucha por una vida digna, sino que libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana" (Ídem).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 49, 14-15

La comparación del Amor de Dios con el de una madre, al que supera infinitamente, es la figura que emplea el escritor sagrado para explicar, con palabras humanas, lo precioso que es cada uno de nosotros a los ojos del Señor.

Segunda lectura: I Cor. 4, 1-5

El apóstol Pablo nos exhorta a perseverar en la fidelidad al Señor y a no juzgar a nadie, pues esto compete solamente a Dios.

Evangelio: Mt. 6, 24-34

Jesús nos enseña "lo que significa vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo y, al mismo tiempo, teniendo siempre el corazón en el Cielo, sumergido en la misericordia de Dios". (Ídem).


Oración de los fieles


La siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la santa Misa con el rito de beatificación de Elías del Socorro Nieves, Juan Bautista Piamarta (hoy santo), Domingo Lentini, María de Jesús Emilia D´Oultremont y Teresa Fasce, presidida por san Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, el 12 de octubre de 1997, Año dedicado a Jesucristo en el itinerario de preparación al Jubileo del Año 2000:

A la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, y confortados por el valiente ejemplo de los santos que nos han precedido, confiemos en su intercesión y confiemos al Señor nuestras dificultades y esperanzas:

R. Óyenos, Padre nuestro.

-Que la Iglesia siga testimoniando tu predilección por los pequeños y los pobres del mundo entero, ante el cual se presente como motivo de esperanza, fermento de caridad e instrumento de la comunión entre todos los hombres. R.

-Que los jóvenes del mundo, iluminados y animados por la acción apostólica de tu Iglesia, puedan descubrir y gustar la alegría de colaborar en las diversas actividades de la vida para la construcción de una sociedad según el Evangelio. R.

-Que los ministros que en las grandes metrópolis y en los lugares más remotos del mundo, testimonien humildemente el Evangelio, y susciten en el corazón de los demás una generosa respuesta a tu llamada, con el deseo sincero y desinteresado de servir a tu Iglesia. R.

-Que todas las familias, conscientes de su divina misión, abran las puertas al Evangelio, y en la comunión Contigo, encuentren siempre, en la alegría y el dolor, la fuerza para caminar juntos y para manifestar ante el mundo la imagen de tu Iglesia que está presente en cada hogar. R.

-Que todas las comunidades religiosas, en la plegaria y en la contemplación, maduren cada día más su misión en la Iglesia, testimoniando así la presencia y la fuerza renovadora del Espíritu Santo. R.

Oración conclusiva

"Abre, Señor, nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo, y, como has plasmado en todo tiempo héroes de tu Evangelio, obra también ahora en nosotros y haznos testigos de tu amor en cualquier lugar y circunstancia de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Padre Santo, que miras y sustentas a todas las criaturas, sostennos con la fuerza de tu Espíritu, para que en medio de las fatigas y las preocupaciones de cada día, no nos dejemos dominar por la codicia y el egoísmo, sino que obremos con plena confianza por la libertad y la justicia de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Pan , vino y agua: ¡Qué sencillo es lo que te ofrecemos, Padre Celestial! pero, ¡qué grandioso lo que bajo esas mismas apariencias nos darás!

Gracias, Dios de los portentos, porque este pan que nutre nuestro cuerpo, transformado en tu Hijo, será también el Alimento de nuestra alma.

 
Comunión

"Confíen en Dios constantemente (...), desahoguen en Él su corazón, porque Dios es nuestro refugio".
La mejor oportunidad para poner en práctica esta invitación del salmo de hoy, es la Comunión eucarística. El mismo Dios que ha salido a nuestro encuentro en su Palabra, nos alimenta y escucha en el  mayor de los sacramentos.


Despedida

 
Hemos celebrado los Santos Misterios. Para vivir de acuerdo con ellos, encomendémonos a María, Madre de la Divina Providencia. Después de Jesús, nadie más que ella confió en el Padre Celestial.


21 de febrero de 2017, memoria litúrgica de san Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia. Entrada dedicada a él.


lunes, 20 de febrero de 2017

Culto a los beatos




Texto oficial: negro.
Resaltado del blog en el mismo texto: negrita.
Comentarios del blog: azul.


El 21 de mayo de 1999, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con la autorización del Sumo Pontífice Juan Pablo II, emanó el decreto Notificatio Beati legittime de cultu beatorum (Prot. N. 1172/99/L, Notitiae, 35, 1999), firmado por el entonces cardenal prefecto de ese dicasterio, Jorge Arturo Medina Estévez.

Lo comparto con ustedes, luego de haberlo traducido del original italiano al español y habiéndolo glosado con breves comentarios:

1. Son legítimamente llamados "beatos" los siervos de Dios a los cuales ese nombre les es solemnemente asignado por el Pontífice Romano en el "rito de beatificación", o aquellos a los cuales la Sede Apostólica les ha confirmado el culto por una tradición inmemorial.

Recordemos que el Papa puede leer él mismo la fórmula de beatificación si preside la Eucaristía en la que se celebra este rito, o pedir a un enviado suyo (en circunstancias normales, un cardenal que casi siempre es el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos) que presida el rito y pronuncie la fórmla en su nombre. San Juan Pablo II presidió él mismo todos los ritos de beatificación de su Pontificado. Benedicto XVI presidió dos (John Henry Neman y Juan Pablo II), y Francisco, hasta ahora, uno solo (Pablo VI).

2. Pero el culto litúrgico a los beatos les es concedido únicamente en los lugares y en los modos establecidos por el derecho. (De hecho, se trata de un culto limitado al espacio geográfico relacionado con el bienaventurado o al espacio espiritual de la familia religiosa a la que pudiere pertenecer).

En lo atinente al culto ocasional de beatos cuyas reliquias han sido llevadas transitoriamente en peregrinación, puede consultarse un Decreto más reciente, haciendo clic aquí.

3. Corresponde al obispo diocesano en su diócesis, solicitar (a la Santa Sede) que un beato, que tenga particular vínculo con la misma diócesis -por ejemplo, a causa de su nacimiento allí, de su permanencia por mucho tiempo, de su actividad apostólica, muerte o sepultura- sea inscripto en el calendario particular.

4.  Igualmente, corresponde al Superior general de un Instituto religioso  solicitar que un beato que haya sido miembro de aquella familia religiosa o que haya tenido una particular relación con ella, sea inscripto en el calendario particular del Instituto.

5.  A la celebración de los beatos se le asigna el día de su nacimiento (entiéndase, de su muerte terrena, es decir, de su nacimiento para el Cielo, que la teología llama dies natalis). No obstante, si el día natalicio en el calendario general o particular, se encuentra impedido por otra celebración obligatoria, aunque sea de grado menor, se le asigna el día más próximo no impedido o un día que por otra razón sea apropiado para el mismo beato (en el sentido de que guarde una relación con él) -por ejemplo, el día de su ordenación sacerdotal, o el de la profesión religiosa, o el de la traslación de sus restos.

Respecto de las dos opciones mencionadas, quizás sea más significativo que la fecha se fije en un día de alguna manera relacionado con el beato, antes que en el día más próximo no impedido, el cual no parece que entrañe más relación con el candidato que otra fecha no tan próxima que tampoco se encuentre impedida.

6. A la celebración de cualquier beato legítimamente inscripto en el calendario particular de una diócesis, o de una familia religiosa o de un territorio más extenso, se le asigna el grado de "memoria facultativa" (o "libre"), aunque esta será "obligatoria" en la iglesia en la que se conserven sus restos. Pero por lo general, se asigna el grado de "fiesta" en el calendario de un Instituto religioso a la celebración del beato que fue fundador de dicho Instituto.

7. Para que el calendario de toda la diócesis o de un Instituto no sea demasiado extenso, procúrese inscribir con celebración propia únicamente a los beatos que presentan una importancia particular para la diócesis o para la entera familia religiosa. Los otros sean celebrados solamente en los lugares con los que tengan particular relación o en aquellos donde se conserven sus restos. Esta norma vale aún más para una región o una nación. "Más" en el sentido de que previsiblemente tendrá un número mayor de beatos, lo cual hace correr el riesgo de que sea demasiado más extenso el respectivo calendario.

8. Los textos litúrgicos para la celebración de los beatos se pueden tomar del respectivo "Común" del Misal Romano y de la Liturgia de las Horas. La colecta es propia (siempre que se beatifica a un venerable siervo de Dios, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos lo dota de una oración colecta propia) y guarda una estricta relación con el mismo beato. En el Oficio de las lecturas, la segunda lectura con el responsorio se puede tomar, o bien de los escritos del mismo beato, o bien de algún testimonio contemporáneo, o de los escritos de los Santos Padres o de otros escritores eclesiásticos. La lectura sea precedida por un breve perfil hagiográfico, que sin embargo, no debe ser leído en la Liturgia de las Horas (en el sentido de que la reseña biográfica, a diferencia de la nota hagiográfica en el Oficio, no forma parte de la estructura de la Liturgia de las Horas). Estos textos deben ser propuestos por la autoridad competente a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos antes de la beatificación y no pueden ser modificados sin el consentimiento de la Sede Apostólica. Adviértase que ningún texto litúrgico, para ser considerado tal, puede eximirse de haber sido confirmado por la Santa Sede.

9. Para que algún beato pueda ser elegido como titular de una iglesia es necesario un indulto previo de la Sede Apostólica, a menos que su memoria esté ya añadida en el calendario particular (porque en este caso, se entiende que el figurar en dicho calendario implica una previa aprobación de su culto por parte de la Santa Sede). En tal caso, no es necesario el indulto, y la veneración del beato en la iglesia de la cual es titular, se celebra con el grado de fiesta.

 10. Según las normas establecidas por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, un beato puede ser elegido como patrono de un lugar o de una asociación, pero tal elección debe ser confirmada por la Sede Apostólica.

11. Donde el culto fuese concedido, los restos o las reliquias del beato pueden ser expuestos a la pública veneración de los fieles cristianos, y su efigie puede ser decorada con aureola.

Párrafo aparte merece esta mención a la "aureola" o "nimbo". Es tradicional en la Iglesia representar a los beatos con una luminosidad nimbada (es decir, con forma de aureola difusa) en su cabeza. Cuando se trata de santos, se los representa con un aureola o nimbo más definido, que tiene clara forma de círculo.

12. La facultad de realizar celebraciones litúrgicas en honor del nuevo beato, según las "Normas relativas a las celebraciones que se pueden efectuar por un cierto tiempo después de la beatificación" (15/10/72), dentro del año de la misma beatificación, se solicita antes de dicha beatificación, junto con la aprobación de los textos litúrgicos del nuevo beato.

13. Los nombres de los beatos que se hallan en el calendario de una diócesis o de un Instituto religioso, pueden ser mencionados en la Plegaria Eucarística III (Rito de la Misa, 114), y añadirse en las letanías de los santos. (Cuando son más de uno se agrupan por categorías, siempre después de los demás santos e independientemente de la categoría de estos últimos).

14. Respecto de los beatos que no están inscriptos en el Martirologio Romano y que no gozan de culto público decretado por la Sede Apostólica o por ella confirmado, rige el Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, del 28 de abril de 1914, según el cual, si de acuerdo con una costumbre inmemorial tales beatos son honrados con culto público y religioso en determinados lugares, es lícito conservarlos en el calendario particular, anteponiendo un asterisco u otro signo junto a su nombre; con tal notación, por tanto, se indica la inexistencia de un Decreto explícito por el cual ellos hayan sido declarados formalmente beatos.


Ciudad del Vaticano, 21 de mayo de 1999.

Jorge Arturo, cardenal Medina Estévez.
Prefecto.

Mario Marini.
Subsecretario.


20 de febrero de 2017, conmemoración de los beatos Francisco y Jacinta Marto, videntes de Fátima, en al año del centenario de las Apariciones. Entrada dedicada a ellos y a la Virgen de Fátima.

Resultado de imagen para francisco y jacinta marto

viernes, 17 de febrero de 2017

Guion: Domingo VII del Tiempo Ordinario


Resultado de imagen para las tablas de la ley
Moisés con los Mandamientos


Ciclo A

Introducción

Cada domingo nuestra fe nos sitúa espiritualmente en el Monte Calvario para participar del Sacrificio redentor del Señor Jesucristo.

Nos enseña el Concilio de Trento que es una y la misma Víctima la que se ofrece por el ministerio de los sacerdotes. y que se ofreció a Sí misma entonces en la Cruz. Lo que cambia es el modo de ofrecerla. En el primer Viernes Santo de la historia, fue con derramamiento de Sangre; después, sin dicho derramamiento, de manera sacramental. (Cf. DS 1743).

Para perpetuar ese Acto de nuestra salvación, "la Iglesia celebra la Eucaristía a lo largo de los siglos, precisamente en continuidad con la acción de los apóstoles" (San Juan Pablo II, Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia, 27).

Demos gracias a Dios porque nos hace partícipes de estos Sagrados Misterios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Lev. 19, 1-2. 17-18

Ya en el Antiguo Testamento se enuncia el mandato divino del amor al prójimo, que el Señor Jesucristo llevará a su máxima perfección, ante todo con el ejemplo de su propia Vida.

Segunda lectura: I Cor. 3, 16-23

San Pablo nos recuerda la dignidad de nuestro cuerpo, que es templo del Espíritu Santo, y nuestra pertenencia a Cristo, Hijo de Dios y Dios Él mismo.

Evangelio: Mt. 5, 38-48

Con su Divina Autoridad, Jesús perfecciona los Mandamientos de la Ley y nos enseña en qué consiste la verdadera caridad.

 
Oracion de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa con el rito de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta (hoy santa), presidida por Juan Pablo II (también hoy santo), el 19 de octubre de 2003 en la Plaza de San Pedro:

Acerquémonos al Trono de la gracia, confiando en la mediación del Gran Sacerdote Jesucristo, que ha compartido la suerte de la humanidad y ahora, glorioso en el Padre, intercede continuamente por nosotros. A Él confiamos nuestra plegaria por la salvación de la humanidad, la paz y la concordia de los pueblos, en el empeño por portar alivio a todo humano sufrimiento:

R. Venga tu Reino, Señor.

-Al apóstol Pedro, signo de solidez y de unidad, dirigimos nuestro pensamiento y oramos por su Sucesor, el Papa N.

+Por intercesión de María, Madre de la Iglesia, dale, Señor, la fuerza de confirmar a la Iglesia en la fe y la esperanza, y de guiarla hacia el encuentro con la humanidad de nuestro tiempo, para que ilumine los tiempos actuales con la luz siempre nueva del Evangelio. R.

-A María, Estrella de la evangelización, miramos hoy con particular fervor.

+Concédenos, Padre, saber responder a tu llamada a la santidad y a la misión, con un testimonio de vida conforme al Evangelio, con la cooperación en al anuncio de tu Reino por toda la Tierra y la generosa solidaridad para socorrer a quienes padecen graves necesidades. R.

-Jesucristo, semejante en todo a nosotros menos en el pecado, acoge a la humanidad sufriente y marginada; siguiéndolo, los santos se han inclinado hacia todo hermano llagado en el cuerpo o en el espíritu.

+Haz, Señor, que sepamos descubrir tu Rostro en todo ser humano que esté herido por el sufrimiento, los maltratos y la violencia, torturado por la opresión, y rechazado por la marginación, para que con la acogida y una sonrisa, transmitamos a todos un rayo de tu amor. R.

-Jesús ha venido para servir y no para ser servido.

+Inspira, Señor, a los responsables de las naciones, para que trabajen por el verdadero bien de la humanidad, que no cedan a los intereses de particulares, y que se dediquen al bienestar de todos, procurando la paz mundial, en la justicia y en el respeto de toda persona y de todo pueblo. R.

-La humanidad tiene la necesidad de hombres capaces de comprometerse totalmente en el servicio del Evangelio y de los hermanos.

+Acrecienta, Señor, el fervor de la comunidad cristiana, para que surjan de ella evangelizadores convencidos, valientes y preparados, que sepan ver las necesidades, discernir los signos de los tiempos y anunciar al mundo de hoy a Cristo Jesús, el único que puede dar sentido a la existencia humana. R.

-Volvamos la mirada a María, Aurora de salvación.

+Concede, Señor, esperanza a los desalentados y consuelo a los que sufren; refuerza nuestro empeño por legar un mundo mejor a la humanidad, combatiendo toda violencia y toda violación de la dignidad humana; favorece la fraternidad universal, la promoción de los pueblos y de sus culturas y el diálogo entre las religiones. R.

Oración conclusiva

"Escucha, Padre, las súplicas que Te hemos dirigido, Tú que quieres que todos sean salvos y has mandado a tu Hijo como Siervo de tu diseño de amor para toda la humanidad. Ayúdanos a construir tu Reino junto con Él en la vida y la verdad, la justicia y la paz, la solidaridad y la comunión. Tu Espíritu Santo nos ayude a comprender que hay mayor alegría en dar que en recibir, según las palabras del mismo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
"Oh, Dios, que en tu Hijo desnudo y humillado en la Cruz, has revelado la fuerza de tu amor, abre nuestro corazón al don de tu Espíritu Santo, y rompe las cadenas de la violencia y del odio, para que en la victoria del bien sobre el mal, demos testimonio de tu Evangelio de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Al presentar el pan y el vino, hacemos ofrenda de nosotros mismos y también del universo material, que es todo él, expresión del "desmesurado cariño" del Señor hacia nosotros. (Cf. S.S. Francisco, Carta encíclica Laudato si, 84).


Comunión 

Infinito es el amor del Salvador: "Habiendo bastado su Encarnación para nuestra redención, (...) se entrega a nosotros en la santa Hostia solamente para nuestra santificación". (Santa Luisa de Marillac). 

Abramos las puertas de nuestro corazón al Rey que se nos ofrece como Pan, para que no seamos esclavos del mundo sino herederos del Cielo.


Despedida

"Como un padre siente ternura por sus hijos, así el Señor es cariñoso con sus fieles". Al retirarnos de la iglesia, recordemos estas consoladoras palabras del salmo que hemos escuchado y permitámonos experimentar en nuestras vidas la gran verdad que expresan.


13 de febrero de 2017, lunes de la semana VI del Tiempo Ordinario.
Aniversario de la muerte terrena de la sierva de Dios Lucía Dos Santos, vidente de la Virgen de Fátima, en el año centenario de las Apariciones. (Entrada dedicada a la Virgen bajo esta advocación y a sor Lucía).
(Última actualización de la entrada: 17/02/17).

Siete Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de María: himnos litúrgicos


Imagen relacionada


La Orden de los Siervos de María, con el grado de "solemnidad", celebra a sus Siete Santos Fundadores el 17 de febrero, como el Calendario universal, en que es "memoria libre". Les dedica los siguientes himnos litúrgicos:



I Vísperas

HIMNO

Cuando la guerra sangra en las ciudades
y hunde al hermano en el tormento,
solícita la Virgen tiende a todos
paz y consuelo. 

Llama entonces a siete Siervos dóciles.
La caridad de Cristo arde en sus pechos.
Apaciguan las iras y predican
con el ejemplo.

María es quien convoca a estos Heraldos.
Dejan riquezas, el hogar espléndido,
y proclaman al par que de María
serán los Siervos.

Por consagrarse a Dios calladamente
y así esquivar el mundanal estrépito,
huyen de la ciudad y en el Senario
moran un tiempo.

Allí las culpas y pecados purgan
con el castigo corporal acerbo,
y en oración y lágrimas aplacan
al Juez Supremo.

Así pasan la vida en el Senario,
cual siete lirios de blancura plenos,
luminarias de Dios ante la Virgen,
siempre fulgiendo.

Honor al Padre y gloria sempiterna,
alabanza y amor al Unigénito
y al Espíritu, Llama, Uno
y Trino, en Tierra y Cielos. Amén.


Oficio de lecturas

HIMNO

La Madre Dolorosa, cual Maestra,
será la Regla, el Nombre, el Hábito.
Llamará muchos hijos, ¡oh!, de gracias
siempre colmándolos.

Encendidos del celo de otra Llama,
ansiosos bajan del feliz Senario,
por María encendiendo corazones
antes helados.

Así consiguen aplacar las iras,
sembrar la paz en vengativos ánimos,
alzar al triste, redimir al pobre
y ungir el llanto.

La Virgen acompaña a aquellos Siervos
y a la mansión los lleva del descanso.
Con diadema preciosa los corona
entre los santos.

Felices hoy escuchen nuestras súplicas.
Miren nuestras fatigas y trabajos,
atiendan con su luz nuestros anhelos
y nuestros cánticos.

Loor al Padre, a Cristo, el Unigénito,
y al Amor, el Espíritu Paráclito,
Trinidad y Unidad, Dios por los siglos, 
amor y salmos. Amén.



Laudes

HIMNO

A la sombra de estrellas de María,
surgieron en la Iglesia siete Hermanos,
siete antorchas celestes y humanísimas,
igual que siete Heraldos.

De la mano de nardos de la Madre,
ascienden a la cumbre del Senario.
Eran siete los Dones del Altísimo
y siete los Heraldos.

Otros vinieron al llamado límpido
de los Siervos hidalgos y entregados,
siete los elegidos de la Madre
y siete los Heraldos.

La muerte coronaba como reina
a los Siete en virtud siempre preclaros.
Sirvieron a la Virgen con sus obras,
igual que siete Heraldos.

Que nos protejan hoy, mañana y siempre;
que sigamos sus huellas imitándolos,
como siete testigos de nuestra Señora,
igual que siete Heraldos.

Honor y gloria y alabanza al Padre
y a Jesucristo, el címbalo y el cántico,
y en el regazo de la Virgen Madre,
gloria a los siete Heraldos. Amén

II Vísperas: como en las I Vísperas.


17 de febrero de 2017, memoria litúrgica (para los Servitas, solemnidad) de los siete santos Fundadores de la Orden de los Siervos de la Virgen María. Entrada dedicada a ellos.


Prefacio propio de los Siete Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de Santa María Virgen




La Orden de los Siervos de María celebra a sus siete santos Fundadores con el grado de "solemnidad" el 17 de febrero, el mismo día en que el Calendario universal los inscribe como "memoria facultativa", y en la Misa emplea el siguiente Prefacio:

 
PREFACIO 

Los ha llamado admirablemente al servicio de la gloriosa Madre de Dios.

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario. 

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, 
Dios todopoderoso y eterno.

Nosotros te alabamos,
te bendecimos y te
glorificamos en la solemnidad
(o en la conmemoración)
de nuestros santos Padres. 

Tú los llamaste en forma admirable
al glorioso servicio de la Madre de tu Hijo,
para que, permaneciendo fieles con ella
al pie de la Cruz, hicieran llegar al pueblo cristiano .
la salvación que mana abundantemente
de las LLagas de Cristo. 

Tú los uniste por medio de una admirable caridad,
y los enviaste como apóstoles de unión y de paz,
para que pusieran fin a las contiendas
y unieran a los pueblos
con vínculos de paz y de concordia. 

Por eso, con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria: 

Santo, Santo, Santo...


17 de febrero de 2017, memoria litúrgica (para los Servitas, "solemnidad") de los Siete Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de la Virgen María. Entrada dedicada a ellos.

 Resultado de imagen para siete santos fundadores de la orden de los siervos

martes, 14 de febrero de 2017

Santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo: himnos litúrgicos


Resultado de imagen para cirilo y metodio


Los santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo, honra de los pueblos eslavos, están inscriptos en el Calendario universal el 14 de febrero como "memoria obligatoria". En Europa, por ser copatronos del continente, (junto con los santos Brígida, Teresa Benedicta de la Cruz y Benito), son celebrados con el rango litúrgico de "fiesta". Estos himnos se han compuesto en su honor:


Laudes

Luz noble de la patria, en favor de los pueblos
eslavos, oh, hermanos, como cada año os saludamos 
y entonamos un himno en honor vuestro.

Roma os acogió con gozo y os abrazó
cual madre a sus hijos, reconociendo vuestra gloria
abiertamente y confirmándoos su firme protección.

Fuisteis a anunciar a Cristo por tierras aún
bárbaras; a los engañados por vanos cultos,
les disteis el don sagrado de la fe.

Los corazones liberados del error
se encienden con ardor celestial;
la aspereza de los zarzales
se transforma en flores de santidad.

Y ahora, desde el Cielo, velad por los pueblos
del orbe; que imiten vuestras gestas
y brille la fe con más fulgor.

Gloria sea dada a la Trinidad;
que ella nos conceda seguir vuestros ejemplos
y nos permita alcanzar un día vuestro galardón. Amén.


Vísperas

Ensalzad, fieles, a los dos atletas
que han entrado en la gloria del Cielo;
ensalzad a los que fueron apoyo y gloria del pueblo eslavo.

Un único amor asoció a estos dos hermanos,
una misma compasión los sacó del desierto
para ofrecer a muchos el don de la vida eterna.

Hicieron llegar la luz del Cielo a búlgaros,
moravios y bohemios; condujeron hacia Pedro
a grupos descarriados, a turbas numerosas.

El mundo entero conozca, por vuestra intercesión,
el esplendor de la fe: Roma dará siempre
la salvación que nos obtuvo Cristo.

Alabanza a Ti, Cristo, que diste a tu pueblo
estos siervos que fueron grandes maestros de la fe;
haz que podamos participar de su gozo en el Cielo. Amén.



14 de febrero de 2017, memoria litúrgica (en Europa, "fiesta") de los santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo, copatronos de Europa. Entrada dedicada a ellos.


Imagen relacionada

San Juan Bautista de la Concepción, presbítero: himnos litúrgicos


 

San Juan Bautista de la Concepción es el gran reformador de la Orden de la Santísima Trinidad, y es por ella celebrado el 14 de febrero con el grado litúrgico de "fiesta". Estos son los  himnos que canta en su honor hoy en la Liturgia de las Horas la Familia trinitaria:

 
Oficio de lecturas


HIMNO I

Vuelves al Evangelio la mirada,
San Juan Bautista de la Concepción;
hablas con Cristo, el único Maestro:
sigues la senda de la perfección.

Siembras de santos las comunidades
con el fervor de espíritu inicial;
y así reformas a los trinitarios
actualizando pleno su ideal.

Amas la austeridad y la pobreza,
fundas nuevos conventos por doquier,
ves la Orden Trinitaria Reformada
en nueva primavera florecer.

Diálogo asiduo con las Tres Personas,
vives en trato familiar con Dios;
y es la fuente de todo apostolado
esa vida de amor y comunión.

Nos das la fuerza de tu testimonio,
tu seguimiento a Cristo siempre fiel;
más que los libros de tu magisterio
experiencia nos das de amor y fe.

Gloria a Dios Padre, Creador del mundo,
gloria a Dios Hijo que nos redimió,
gloria al Espíritu que nos santifica;
gloria en su Trinidad a solo Dios.

II

Himnos cantemos al ilustre padre
que, a Dios sirviendo desde temprana edad,
con puros actos, con santa vida,
del divino amor fue cautivado.
Urge ardoroso austeridad de vida
en cuanto abraza nuestra santa Orden
y que mantengan su rigor primero
la santa Regla.
Ruge el demonio, se conjura el hombre,
tierras y mares acumulan riesgos,
cruza fronteras y termina dando
cima a su empresa.
Roma recibe su visita; el Papa
atento escucha el suplicante
ruego de ardientes labios, y,
de Juan los pasos loa y aprueba.
Den alabanza perenne al Padre,
al Hijo juntamente y al Espíritu;
por siempre adoren en el orbe entero
todos los pueblos. Amén.
Laudes

HIMNO I

A tus pies venimos rendidos
a implorar tu socorro y favor,
no desoigas la súplica ardiente,
de quien canta en tu gloria y honor.

Eres, Juan, el vivo espejo,
de humildad y continencia,
de mansedumbre y paciencia,
y de santa caridad.

Tu vida nos entusiasma,
tus virtudes admiramos,
y tu favor esperamos 
en esta vida mortal.

Gloria al Padre, y al Hijo, 
y al Espíritu, por los siglos 
de los siglos. Amén.

II

Suplicantes cantemos la alabanza
del bueno, fiel y bienhadado siervo,
a gloria y alabanza del Dios Trino
que, a quienes lo confiesan, les da el premio.

Del mundo desdeñó las cosas prósperas,
del mismo modo que aceptó lo adverso.
Cifró en la caridad toda riqueza,
en la gracia de Dios permaneciendo.

Despreciando del mundo las riquezas,
igual que sus peligros y sus riesgos,
se afanó por las cosas celestiales,
eludiendo lo vil perecedero.

¡Oh, varón, justo, bienaventurado!
aplica tu interés a nuestros ruegos;
da a nuestra alma el consuelo del Bien Sumo,
y Él nos prepare de la vida el premio.

Honor, poder y gloria, sean dados
al Dios Trino, por siglos sempiternos.
Que siempre esté su ayuda con nosotros,
de sus santos por medio de los ruegos. Amén.


Vísperas

HIMNO I

¡Gloria y orgullo de la tierra hispana!
¡Vástago ilustre de La Mancha en flor!
¡Un hosanna potente de la tierra
se levanta a los cielos en tu honor!

No ceséis de cantar, celestes voces,
la gloria excelsa del Reformador,
cuyo nombre repiten los mortales:
¡San Juan Bautista de la Concepción!

Faltan laureles para tus sienes...
Flores no encuentro para tus pies...
El premio justo de tus virtudes
sólo en el Cielo se podrá ver.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

II

Tú, Juan, que gozas trinitaria gloria;
mientras recibes recompensa justa,
acepta la alabanza que te envían
cantos alegres.

Ardes en celo de llevar a Cristo
a infieles tierras; apaciguas ánimos,
aguas sagradas bañan y reprimen
duras costumbres.

Grandes empresas, incansable, emprendes,
rompes grilletes opresores; libres
haces de esclavos y al enfermo llevas
dulce consuelo.

Hablas con Cristo con ardiente acento.
A los antiguos, diligente, estudias,
y en tus escritos, devoción y ciencia
tienen luz pura.

Últimamente, rebosando méritos,
rindes tu cuerpo fatigado en Córdoba;
guarda tus huesos la ciudad dichosa
que te honra alegre.

Ínclito padre, vigilante mira,
esta familia reformada; aleja
de ella los males, y en el cielo un día
goce contigo.

Suenen loores sin cesar al Padre,
al Espíritu junto con el Hijo;
por siempre canten en el orbe eterno
todos los pueblos. Amén.


14 de febrero de 2017, en la Orden de la Santísima Trinidad, fiesta de San Juan Bautista de la Concepción, presbítero y reformador de la Orden.
Memoria litúrgica de los santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo.
Entrada dedicada a los tres santos.