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domingo, 29 de marzo de 2015

Himnos JMJ XIV: Cracovia, 2016




Hoy, Domingo de Ramos, se celebra la XXX Jornada Mundial de la Juventud.
Por eso, en homenaje al santo fundador y patrono de las Jornadas Mundiales de la Juventud, Juan Pablo II, comparto con ustedes el himno oficial de la gran cita internacional de 2016, que tendrá lugar precisamente en Cracovia, la ciudad natal del Papa polaco, del 25 de julio al 1° de agosto de 2016.

Les ofrezco la traducción casi literal al español con comentarios, junto a su versión cantada, y debidamente adaptada. El título original es "Błogosławieni miłosierni"*. También comparto con ustedes al final la interpretación original en polaco.


"Bienaventurados los misericordiosos"*

Alzo mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
¡Viene de nuestro Señor!
¡Un Dios Misericordioso!

Si nos perdemos, Él nos busca
y nos carga en sus brazos.
Con su Sangre cura nuestras heridas
y una nueva vida nos da.

Est.: ¡Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos obtendrán misericordia! (bis)

Señor, si tienes en cuenta las culpas,
¿quién podrá subsistir?
Dios nos perdona; perdonemos
también nosotros como Él.

Estribillo.

La Sangre de Cristo nos redimió
y Él ha resucitado.
¡Jesús es el Señor!
¡Que lo sepa todo el mundo!

Estribillo.

Deja de lado el miedo y ten fe.
Pon tu carga a sus pies.
Confía: ¡Él ha resucitado!
Vive Jesús, nuestro Dios.

 Estribillo (bis)





Comentario

El estribillo del himno es justamente el lema de esta XXXI JMJ, la segunda que se realiza en Polonia, y está tomado de una de las bienaventuranzas: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia" (Mt. 5, 7). Es providencial este tema elegido por el Papa, pues el evento tendrá lugar en el marco del Año Santo de la Misericordia, Jubileo extraordinario convocado por Francisco el día del segundo aniversario de su elección como Sucesor de Pedro, y fijado para los meses que transcurren entre el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, y el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Jesucristo, Rey del universo. No caben dudas de que la JMJ de Cracovia será el acontecimiento central y el más multitudinario del Año Jubilar.

Tal estribillo es a la vez una exhortación a que seamos misericordiosos, y una promesa de que esa es la condición indispensable para obtener, de parte de nuestro Dios, misericordia y felicidad.
El que este "himno a la Misericordia de Dios y a los que son misericordiosos" vaya a escucharse en toda Polonia durante esos días de gracia, adquiere un profundo significado, si se repara en que en esa nobilísima nación brotó, por las revelaciones de Jesús a Santa Faustina Kowalska, la devoción a la Divina Misericordia, acogida de tan buena gana por la liturgia de la Iglesia, a instancias de San Juan Pablo II, que no solamente beatificó y canonizó a la religiosa compatriota suya, sino que, de acuerdo con el pedido que el Señor le había hecho a ella, instituyó la Festividad de la Divina Misericordia, fijándola en el domingo que sigue al de Pascua de Resurrección. Lo hizo precisamente en el marco de otro Jubileo, el de la Encarnación del Señor, en el Año Santo 2000, que acogió en Roma la inolvidable XV Jornada Mundial de la Juventud.

La primera estrofa del himno parte de la pregunta y respuesta de los dos primeros versículos del Salmo 120: "Alzo mis ojos a los montes; ¿de dónde me vendrá la ayuda? La ayuda me viene del Señor". La elección del estribillo hace alusión a la topografía de la ciudad sede. A la respuesta que da el salmista a su pregunta, el himno añade que ese "Señor" del que nos viene la ayuda, es un Dios Misericordioso.

La segunda estrofa es una alusión, implícita, pero clara a la oveja perdida que el Buen Pastor sale a buscar, encuentra y carga con amor sobre sus hombros. Esta oveja es infinitamente importante para Él porque fue adquirida al precio de su Sangre, y la quiere tan Suya, que la alimenta con esta misma Sangre, y le da una nueva vida.

La tercera estrofa parte de la pregunta del versículo tercero del Salmo 129: "Señor, si tienes en cuenta las culpas, ¿quién podrá resistir?". Después parafrasea a la petición del Padrenuestro, que nos invita a perdonar a quienes nos han ofendido, como condición indispensable para recibir el perdón del Señor.

La cuarta estrofa retoma la idea de la Sangre de Cristo como precio de nuestra redención, vuelve a confesar a Cristo como el Resucitado, y repite las palabras del joven discípulo amado en el Mar de Tiberíades: ¡Es el Señor! Toda una confesión, que la juventud hace suya y pregona "para que lo sepa todo el mundo", como queriendo sintetizar el Evangelio y el Credo de la Iglesia en esta sola expresión.

La quinta estrofa es una invitación a no tener miedo, que trae a la memoria la ya felizmente célebre exhortación de San Juan Pablo II aquel inolvidable 22 de octubre de 1978, en la solemne Eucaristía de Inauguración de su Ministerio Petrino: "¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo!", exhortación que ha sido elegida como tema del himno oficial dedicado al Papa santo. A la invitación a no tener miedo, le sigue la de acoger  la fe, confiando en el Señor y depositando en Él nuestras cargas, precisamente porque -se nos vuelve a recordar- Él ha resucitado y vive, también hoy, y para siempre. La estrofa y el himno concluyen con una confesión de fe en la Divinidad del Salvador, núcleo de la fe católica.

Que el Señor Resucitado, guíe el camino de los jóvenes hacia el próximo gran evento de Cracovia en 2016, XXXI Jornada Mundial de la Juventud, en el Año Jubilar de la Misericordia.

29 de marzo, Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.
XXX Jornada Mundial de la Juventud (celebrada en las diócesis del mundo).



miércoles, 25 de marzo de 2015

Misas de la Virgen XXIX (Tiempo Ordinario XI): "La Virgen María, Reina del universo"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

En el año 1954, el venerable Pío XII instituyó la festividad de Santa María Reina, que se celebraba el día 31 de mayo (en el calendario actual, este día se celebra la fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen). El beato Pablo VI, en 1969, cuando promulgó el Calendario Romano general, trasladó acertadamente esta fiesta al día 22 de agosto, que coincide con la (antigua) octava de la Asunción. En efecto, la dignidad real de Santa María Virgen pertenece al misterio de su plena glorificación y perfecta configuración con su Hijo, Rey de todos los siglos: «La Virgen Inmaculada (...) -enseña el Concilio Vaticano II-, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y ensalzada como Reina del universo, para que se asemejara más a su Hijo, Señor de señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (LO 59).
Así como el Reino de Cristo «no es de este mundo» (Jn 18, 36), así también la potestad regia de la Virgen no pertenece al orden de la naturaleza, sino al de la gracia. Entre los elementos que, en el orden de la gracia, constituyen la dignidad real de la Santísima Virgen, los textos de la Misa celebran principalmente cuatro: la humildad, la función maternal, la humilde intercesión, el signo de la futura gloria de la Iglesia.
Reina gloriosa en el Cielo es la Santísima Virgen, porque en la Tierra fue humilde esclava (cf. Lc 1, 38. 48), ya que, según la sentencia del Señor, «el que se humilla será enaltecido» (Lc 14, 11). Dios Padre, que a Cristo, humillado hasta la muerte (cf Prefacio; Flp 2, 8), lo coronó de gloria y lo sentó a su derecha (cf. Prefacio; Sal 8, 6), exaltó igualmente a la Virgen, su humilde esclava, «sobre los coros de los ángeles» (Prefacio).
Reina y Madre es Santa María, porque dio a luz al Rey mesiánico, que se sienta «sobre el trono de David y sobre su reino» (Is 9, 6; cf. 1ª Lectura, Is 9, 2-4.6-7; Evangelio, Lc 1, 26-38) y, por beneplácito de Dios, es también Madre nuestra, como confiesa la Iglesia: «Dios todopoderoso, / que nos has dado como Madre y como Reina / a la Madre de tu Unigénito» (Oración colecta).
Reina suplicante es la Santísima Virgen, ya que, exaltada «sobre los coros de los ángeles» (Prefacio), Reina gloriosa con su Hijo, «intercediendo por todos los hombres / como Abogada de la gracia / y Reina del universo» (Prefacio; cf. LO 62).
Reina tipo de la gloria futura de la Iglesia es Santa María, pues lo que se ha realizado en ella, miembro supereminente, se realizará también en todos los demás miembros del Cuerpo místico. Por esto, la Iglesia pide adecuadamente la intercesión de la Santísima Virgen para que sus miembros alcancen «la gloria de (su) Hijo en el Reino de los Cielos» (Oración colecta).
El formulario de esta Misa se halla en el Misal Romano, día 22 de agosto; el Prefacio tiene unas resonancias que recuerdan la Acción de gracias e invocación del Rito de la coronación de una imagen de Santa María Virgen.


Introducción

Contemplando el misterio de la realeza de María, Madre nuestra y del Rey de reyes, nos hemos congregado en esta iglesia para celebrar el Sacrificio Pascual de Cristo.
En la Virgen santa, exaltada en la gloria celeste, reconocemos el anticipo del destino final de la humanidad redimida.
Mientras aguardamos el día sin ocaso de la eternidad, nos confiamos a la misericordia del Dios bueno y fiel que sale a nuestro encuentro en cada momento de esta peregrinación terrenal; en especial, cuando participamos de la Misa.

O bien:

 De hermosas contradicciones
te vemos, Reina, adornada;
muy mujer para divina,
muy celestial para humana.

Con admiración, en ella
se ve la ley derogada;
muy humilde para Reina,
muy exenta para esclava.

Por su caudillo la tienen
las celestiales escuadras;
para combatir, muy tierna,
para niña, muy armada.

La dignidad de que goza,
con su modestia batalla;
para mandar, muy pequeña,
para humillarse, muy alta.

Une en sus divinos ojos
al temor la confianza,
muy terrible para hermosa,
para espantar, muy amada.

Colocada en el empíreo,
en la celestial morada,
corto solio a su grandeza,
a su humildad, mucho alcázar. 
                                 

El precedente himno litúrgico nos describe el misterio de María, Reina del universo. Por él daremos gracias en esta Eucaristía mariana. 
Pediremos a Cristo Rey que por su Pascua redentora, nos purifique de toda mancha y nos conduzca a la gloria eterna en la que ya reinan con Él María y los demás santos.


Antífona de entrada Cf. Sal 44 (45), 10. 14

María, nuestra Reina, está de pie, a la derecha de Cristo, enjoyada con oro, vestida de perlas y brocado.


Oración colecta

Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

Esta lectura es la primera de las que propone la liturgia para la Misa de la Noche de Navidad, y resalta la realeza del Mesías, que es Dios y Salvador. Es la Virgen la que da a luz a la misma Luz.

María es el Cielo límpido en el que resplandece para nosotros Cristo, la gran Luz que trae la paz y disipa las tinieblas.

Un hijo se nos ha dado

Lectura del Profeta Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierras de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo:
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva al hombro el principado,
y es su nombre:
Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz.
Para dilatar el principado
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17. 18 (R.: 11a)

R. Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza;
póstrate ante él, que él es tu señor. R.

Ya entra la princesa bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;
la siguen sus compañeras. R.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.» R.

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos. R.


En lugar de esta lectura con su salmo puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 8 y núm. 12


Aleluya Cf. Lc 1, 28

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.


Evangelio

 Desde que María dijo "sí" al anuncio del Arcángel, comenzó a participar de la realeza del Señor, lo cual llegaría a su plenitud en la gloriosa Asunción en cuerpo y alma a la Mansión celestial.

Aquí está la esclava del Señor

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo Cera aquél.
El ángel le dijo:
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
— ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Que la Reina del Cielo te presente nuestras súplicas.

-Para que la Iglesia goce de la libertad que necesita para anunciar a todo el mundo el Reino de Cristo. R.

-Para que todos los obispos, en comunión de amor y de fe con el Santo Padre, manifiesten al mundo la belleza de la fraternidad en Cristo. R.

-Para que los gobernantes de los pueblos, siguiendo el ejemplo de María, Reina, pero a la vez humilde servidora del Señor, se desempeñen siempre a la luz del Evangelio, y se preocupen especialmente por los más necesitados. R.

 -Para que aquellos que son esclavos de la soberbia autosuficiente y de la ambición desmedida, permitan que Cristo, manso y humilde, reine en sus corazones. R.

-Para que aquellos que han llegado al final de su vida terrena, por intercesión de María Santísima, puedan llegar al Reino de la eternidad. R.


Ofertorio

Como meditamos en la oración mariana del Rosario (mysteria gloriae), la Virgen María ha sido coronada "como Reina y Señora de todo lo creado"; también del pan y del vino. ¡Inefable Misterio! El pan y el vino que presentamos siendo criaturas, por el poder y la voluntad de Dios, volverán a nosotros como el mismo Creador.


Oración sobre las ofrendas

Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas, en conmemoración de la Virgen María, y te suplicamos la protección de Jesucristo, tu Hijo, que se ofreció a ti en la cruz, como hostia inmaculada. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

La Bienaventurada Virgen, esclava humilde, es ensalzada como Reina de los Cielos

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre santo,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque, con tu misericordia y tu justicia
dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes.
A tu Hijo, que voluntariamente se rebajó
hasta la muerte de cruz,
lo coronaste de gloria y lo sentaste a tu derecha,
como Rey de reyes y Señor de señores;
y a la Virgen, que quiso llamarse tu esclava
y soportó pacientemente la ignominia de la cruz del Hijo,
la exaltaste sobre los coros de los ángeles,
para que reine gloriosamente con él,
intercediendo por todos los hombres
como abogada de la gracia
y reina del universo.

Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

El Cuerpo y la Sangre de Cristo glorificado es ahora nuestro Manjar. Alimentémonos de Él y pregustemos desde ahora la felicidad de Cielo, en que el Señor reina junto a María, a los ángeles y santos.

Antífona de comunión Lc 1, 45

¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.


Oración después de la comunión

Después de recibir este sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que cuantos hemos celebrado la memoria de la Santísima Virgen María, lleguemos a participar en el banquete del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Por Jesucristo, somos herederos del Reino eterno. Iluminados por María, que ya reina junto a Él, avancemos por los caminos del mundo hacia la "nueva tierra" prometida.


25 de marzo, solemnidad de la Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la siempre Virgen María. Entrada dedicada a la Madre y al Hijo, como la misma solemnidad.
20° aniversario de la publicación de la Encíclica Evangelium vitae, de San Juan Pablo II.





jueves, 19 de marzo de 2015

El saludo inicial de la Misa




El n. 50 de la Institutio Generalis Missalis Romani dice que "el saludo litúrgico de los Ritos iniciales de la Misa, manifiesta a la comunidad congregada, la presencia del Señor", y que junto con la respuesta del pueblo, "hace patente el misterio de la Iglesia congregada".
La importancia de este saludo es tal, que el reemplazarlo por otro saludo "social" del tipo "Buenos días", "Buenas tardes" u otros por el estilo, puede llegar a ser un abuso litúrgico que atente contra la sacralidad de la Misa, el más santo de los actos de culto.

La editio typica tertia del Misal Romano, en el n. 2, propone tres alternativas de saludo litúrgico, entre las que el sacerdote puede optar libremente. A ellas se añade una cuarta, invariable, para el obispo. Todas son recogidas por la edición aprobada del Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay (p. 403), el cual incluye además, nuevos formularios para los diferentes tiempos litúrgicos (pp. 403-406). Son tres para Adviento; cinco para Navidad (el tercero de los cuales es para la fiesta de la Sagrada Familia, el cuarto, para la Octava de Navidad, solemnidad de la Maternidad Divina de María, y el quinto, para la Epifanía); cinco para Cuaresma (el último de los cuales corresponde al Domingo de Ramos); siete para Pascua (de los que el cuarto es apropiado para el homónimo domingo, denominado "del Buen Pastor", el sexto es para la solemnidad de la Ascensión del Señor  -que en los países latinoamericanos mencionados y en muchos otros, se celebra, no el jueves después del sexto domingo de Pascua, que es su fecha propia, sino el séptimo domingo de este tiempo-, y el séptimo, para la solemnidad de Pentecostés); y finalmente, cuarto para el Tiempo Ordinario.

Otros libros litúrgicos como el Bendicional, el Pontifical y el Ritual, ofrecen numerosos formularios de saludos iniciales para las diferentes celebraciones dentro y fuera de la Misa. Todos pueden ser usados en este Santo Sacrificio, siempre que sean seleccionados con sabia pertinencia y fino sentido litúrgico.

19 de marzo, solemnidad de San José, Esposo de María, Padre nutricio del Hijo de Dios, Patrono universal de la Iglesia y de este blog. Entrada dedicada a él.



lunes, 16 de marzo de 2015

Guion: Domingo V de Cuaresma




Ciclo B

Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

Introducción 

Hoy es el Domingo V de Cuaresma. Antiguamente se llamaba "de Pasión", denominación que en la actualidad recibe el próximo Domingo, llamado también "de Ramos", que da inicio a la Semana Santa. Sin embargo, la liturgia de hoy conserva algunos matices de la antigüedad, y es toda ella un anuncio de la inminente Pasión y glorificación del Cordero, actualizadas en cada Misa.


El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jer. 31, 31-34

Dios compasivo y misericordioso promete realizar una nueva y definitiva Alianza con su pueblo, expresión de una cercanía nunca antes vista. 

Segunda lectura: Heb. 5, 7-9 

Cristo, "causa de salvación eterna para los que Le obedecen", sigue intercediendo por nosotros ante el Padre hasta el final de los tiempos.

Evangelio: Jn. 12, 20-33

Jesús es ell grano de trigo que cae n tierra y muere para dar fruto abundante. Luego de la cosecha, se convierte en Alimento celestial que fortalece al hombre peregrino, y es para él, prenda de vida eterna.


Oración de los fieles

R. Señor, escucha y ten piedad

-Por la Iglesia, que luego de haber realizado los ejercicios cuaresmales, se prepara para celebrar, a partir del próximo domingo, el Misterio Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, para que pueda vivir y hacer vivir al mundo con intensidad la Semana más importante del año. R.

-Por el Santo Padre N, que presidirá esas celebraciones en la Ciudad Eterna, para que por la gracia del Espíritu, con su ejemplo y con sus palabras, pueda conmover aun a los corazones más endurecidos. R. 

-Por los que no se reconocen pecadores, o bien, relativizan o justifican sus faltas, para que movidos por la práctica cuaresmal de la Iglesia, puedan acercarse al sacramento de la Confesión, y vivir así la alegría de la reconciliación consigo mismos, con sus hermanos y con Dios. R.

-Por los hermanos judíos, primeros destinatarios del don anuncio de la redención, para que acojan la salvación que Dios les ofrece en la Persona de Jesucristo, el Mesías de las promesas. R.

-Por nosotros,para que en estos días de gracia, revaloremos e intensifiquemos las antiguas y nuevas prácticas de piedad aprobadas por la Iglesia, pero siendo conscientes de que nada es más importante que una fervorosa participación en las celebraciones litúrgicas de esos mismos días, y el ejercicio de la caridad fraterna. R.


Se usa cualquiera de los Prefacios cuaresmales*.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio elegido más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.

Comunión

La Eucaristía es Jesucristo, el Trigo bendito de los graneros del Cielo, triturado por la mano del hombre, acogido en el seno de la tierra y resurgido para siempre como Alimento de Vida nueva.
Unidos a Él, la muerte no tiene poder sobre nosotros.


Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple.
En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".

Despedida

Habiendo celebrado los Sagrados Misterios, pidamos ser como el grano de trigo, para que muertos con Cristo al pecado, resucitemos como Él a la Vida eterna.

16 de marzo, lunes de la quinta semana de Cuaresma.
Inicio del triduo a al santo Patriarca José de Nazaret, patrono de este blog.
En Argentina, conmemoración del beato José Gabriel del Rosario Brochero, presbítero.


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sábado, 14 de marzo de 2015

Guion: Domingo IV de Cuaresma ("Laetare")

 



Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.


Ciclo B

Este domingo llamado Laetare tiene características particulares sobre las que se puede profundizar aquí.
Hoy tienen lugar los segundos escrutinios de preparación al bautismo de los adultos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia pascual.


Introducción

"Alégrese Jerusalén, y que se congreguen cuantos la aman. Compartan su alegría los que estaban tristes. Vengan a saciarse con su felicidad". (Cf. Is. 66, 10-11).

Estos versículos de Isaías son la traducción oficial de la antífona de entrada de la Misa de hoy. La primera palabra: "alégrese", en latín laetare, desde antiguo da nombre a este Domingo IV de Cuaresma, cuya nota característica es precisamente la alegría.
La liturgia de la Iglesia quiere recordarnos que, aun en medio de la austeridad propia de este tiempo penitencial, subyace esperanzadora la realidad de la victoria eterna e irrefragable del Señor.
Es lo que vamos a celebrar en la Misa.

El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.

 
Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Crón. 36, 14-16. 19-23

La indignación y la misericordia de Dios se manifiestan en el exilio y en la liberación de su pueblo (Misal Romano cotidiano, de la Conferencia Episcopal Argentina, p. 336).

Segunda lectura: Ef. 2, 4-10

La eterna salvación de los hombres es don gratuito del amor de Dios, adquirido al precio de la Sangre de Cristo.

Evangelio: Jn. 3, 14-21

"Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto".
Estas palabras proféticas de Jesús anuncian su inminente Pasión y Muerte en la Cruz, y la salvación que así obtiene para todos los que creen en Él.

 
Oración de los fieles

R. Que te sirvamos con alegría, Señor.

-Para que la Iglesia sea la gran Casa familiar a la que puedan acudir todos los hombres, sin distinción de raza, condición social, edad o creencia. R.

-Para que el Santo Padre N y sus hermanos en el episcopado experimenten el gozo de servir a las ovejas del rebaño, y éstas, el de dejarse conducir por sus pastores. R.

-Para que los artistas de los diferentes rubros sean capaces de reflejar en sus obras algo de la Belleza inefable del Creador, y así contribuyan a alejar toda tristeza del corazón de los hombres. R.

-Para que los que nos llamamos cristianos no nos dejemos arrebatar la alegría, que debe ser el distintivo de todos los que hemos puesto nuestra confianza solamente en Jesucristo. R.


Ofertorio

Así como la tierra nos ha dado estos dones de pan y vino que vamos a depositar en el Altar, el Cielo nos dará el Sacramento de Amor que bajo esas mismas especies recibiremos.

Se opta por alguno de los Prefacios cuaresmales*.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio elegido más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.

 
Comunión

Con alegre esperanza, y solamente si estamos en gracia de Dios, nos acercamos a comulgar. En efecto, la Eucaristía es el más grande de los sacramentos, y por ello, al que mayor respeto Le debemos, pues es la Persona misma de Dios Hijo,

Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple.
En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".


Despedida

Invocando la protección de María, que es Causa nostrae laetitiae, concluimos esta celebración, dispuestos a seguir gozosos nuestro caminar hacia la Pascua.

9 de marzo, lunes de la semana III de Cuaresma.
Conmemoración de Santa Francisca Romana, religiosa.




lunes, 2 de marzo de 2015

Guion: Domingo III de Cuaresma




Ciclo B

En este domingo se celebran los primeros escrutinios de preparación al Bautismo de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia pascual.
Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

Introducción

La liturgia de este Domingo III de Cuaresma nos invita a meditar sobre la Ley del Señor contenida en el Decálogo, y también en el misterio de los templos materiales, lugares sagrados de culto, que son signo del templo espiritual que es cada creyente, y más aun, del mismo Cristo, Templo Vivo del Eterno Padre.

El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Éx. 20, 1-17

La Ley del Señor es el consejo amoroso que el Padre Celestial dirige a sus hijos, para que vivan en comunión con Él, y entre ellos, y así puedan llegar a ser verdaderamente felices.

Segunda lectura: I Cor. 1, 22-25

Los cristianos católicos no solo predicamos a Cristo Crucificado y Resucitado, sino que así lo veneramos en el sinnúmero de representaciones que el arte y la literatura hacen de Él. En efecto, incluso crucificado y muerto, Lo contemplamos triunfante; y resucitado, Lo confesamos vivo para siempre.

Evangelio: Jn. 2, 13-25

En el Evangelio, Jesús habla de dos templos: uno de ellos es el material, que en esos tiempos era el de Jerusalén, y hoy, es el templo cristiano, lugar exclusivo del culto a Dios. El otro es el Templo viviente de su Cuerpo, que fue destruido una vez, y a los tres días, reconstruido para siempre.

Oración de los fieles

R. Cristo, Templo santo de Dios, que permanezcamos en Ti.

-Para que anunciando tu Evangelio, la Iglesia pueda abrazar maternalmente a todos los pueblos, sin distinción. R.

-Para que todos los creyentes se comporten con respeto en los lugares de culto, que son signo y anticipo de Ti, Señor, en Quien todos nos congregaremos en la vida eterna. R.

-Para que los cristianos, nos despojemos, en este tiempo de gracia, de toda antigua y nueva forma de idolatría, siendo conscientes de que este pecado es, ante todo, una actitud del corazón. R.

-Para que quienes creen que el culto a Dios y la práctica de la caridad se excluyen mutuamente, comprendan que ninguno es completo sin el otro, pues ambos se ordenan a los Mandamientos del Señor. R.

-Para que gracias a los ejercicios cuaresmales, aprendamos a cumplir con amor los Mandamientos que por amor nos han sido dados. R.


Ofertorio

Los que presentamos los dones eucarísticos, sabemos que por el misterio de la Transubstanciación que el Espíritu Santo realiza en ellos, se hace presente el mismo Jesucristo, Templo viviente de Dios, a Quien estamos unidos y en Quien halla su razón de ser este templo material en el que nos hemos congregado.

Se usa cualquiera de los Prefacios cuaresmales*.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio elegido más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.

Comunión

La comunión con el Pan eucarístico fortalece nuestro vínculo con la Iglesia y entre nosotros, a la vez que anima nuestro deseo de seguir adelante en este camino cuaresmal de conversión.

Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple.
En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".


Despedida

De manos de María, que es Refugio de los pecadores, sigamos avanzando por este sendero cuaresmal, y llevemos el mensaje penitencial también a quienes no acuden regularmente al templo.

2 de marzo, lunes de la semana II de Cuaresma.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Guion: Misa Crismal


El Papa Francisco preside su primera Misa Crismal como Sumo Pontífice


La Misa Crismal es la que preside cada Obispo en la Iglesia Catedral de su diócesis. Es la máxima representación de la plenitud de su sacerdocio y del ejercicio de su potestad. Rodeado del presbiterio, del que es cabeza, de los diáconos, de los religiosos y del Pueblo de Dios al que pastorea como guía y maestro, hace presente a la Iglesia Madre, una, santa, católica y apostólica, presente desde que Cristo la fundara, y extendida a lo largo y ancho del Planeta.

Guion: negro
Rúbrica: rojo.

Ritos iniciales

La procesión de entrada se realiza como todas, siguiendo las normas litúrgicas.

Introducción

En este día sagrado, en que nuestro Señor Jesucristo ha instituido el más grande de los sacramentos, la Santísima Eucaristía, y también el Sacerdocio ministerial, y nos ha legado el mandamiento de la caridad fraterna, nos congregamos en esta Iglesia (madre), (Catedral de la (arqui)diócesis), para la celebración de la Misa Crismal, presidida por nuestro (arzo)obispo.

Es la celebración eucarística que manifiesta la unidad del presbiterio con su Obispo, la comunión de éste con los demás sucesores de los apóstoles, y la de todos ellos con el Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro. En efecto, en cada Iglesia particular "se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica" (Decreto Christus Dominus, 11a).

Como es tradicional en la liturgia romana, durante esta celebración, el Obispo bendecirá los Óleos de los enfermos y de los catecúmenos, y consagrará el Santo Crisma.

Como Pueblo de Dios, participemos de la Eucaristía, y renovemos los lazos de comunión entre nosotros y con nuestros pastores.

El Obispo saluda al pueblo como le es propio. (Cf. Missale Romanum, -MR- Ordo Missae, 2).
Himno Gloria in excelsis (Cf. MR, Ad Missam Chrismatis, 6).


Oración Colecta

La Oración Colecta de hoy recoge la súplica y el deseo de todos aquellos que participan del Sacerdocio ministerial: ser ante el mundo auténticos testigos del Evangelio de salvación.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 61, 1-3a. 6a. 8b-9

El Señor Jesús, el Siervo sufriente del Padre, ha sido ungido por el Espíritu Santo como el Mesías en el que se cumplen todas las profecías.

Salmo: 88, 21-22. 25. 27

El profeta David, ungido como rey, es figura del Cristo, a Quien el Padre unge como Señor y Salvador de los hombres.

Segunda lectura: Apoc. 1, 4b-8

Jesucristo es el Sumo y Eterno Sacerdote, el único Mediador entre Dios y los hombres. De su Sacerdocio participa todo bautizado, pero cada quien según la vocación a la que ha sido llamado.

Se omite el Aleluya.

Evangelio: Lc. 4, 16-21

Desde que Jesucristo se encarnó y entró en nuestra historia, sujetándose en cuanto hombre, a las coordenadas del tiempo y del espacio, toda la vida de los bautizados es el verdadero "Año de Gracia" al que se refiere el Señor en el Evangelio.

Homilía. (Cf. ibíd, 8; CE, 280).

Renovación de las Promesas sacerdotales (Renovatio promissionum sacerdotalium)

A continuación, el Obispo invita a los presbíteros presentes a renovar las promesas de su sacerdocio, reafirmando los compromisos que asumieron al ser llamados al Orden sagrado.


Crismeras (recipientes para los Santos Óleos)

Si la bendición de los tres santos Óleos se hace conjuntamente luego de la Liturgia de la Palabra, a continuación de la Renovación de las promesas sacerdotales, (Cf. Caeremoniale Episcoporum, -CE- 277; Pontificale Romanum, -PR- 16), los Óleos se traen en procesión en este momento (Cf. infra), y se pueden leer, una a continuación de la otra, cada una de las tres moniciones que figuran más abajo, para cuando el rito se realiza según la forma tradicional (Cf. CE, 277; PR, 16), en la cual la bendición del Óleo de los enfermos se efectúa antes de concluir la Plegaria Eucarística; y la del Óleo de los catecúmenos y la consagración del Crisma, luego de la Oración después de la Comunión. 

La tertia editio typica del Misal Romano (2002), que es el texto que he citado, en el n. 10, a continuación de la Renovación de las promesas sacerdotales, dice: Sequitur oratio universalis et non dicitur Credo ("sigue la Oración universal y no se dice el Credo"). En cambio, en el actual Misal de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, como así también en el Misal italiano, se ha modificado esta rúbrica, diciendo "No se dice el Credo y se omite la Oración universal". (p. 235);  "Non si dice il Credo e si omette la preghiera universale". El Misal de la Conferencia Episcopal  Española (segunda edición típica), aclara este punto y concilia las rúbricas que parecen dispares, explicando que la Oración de los fieles de este día es fija, y forma parte de la estructura del rito de Renovación de Promesas sacerdotales (concretamente, se halla en su parte conclusiva). En realidad, lo que quieren decir los otros Misales, es que no se realiza la Oración de los fieles de la manera como se hace habitualmente, con un formulario de libre elección, dirigido por el diácono u otro ministro, sino que se trata siempre de la misma fórmula, guiada siempre por el Obispo, que es a quien corresponde dirigir el mentado rito de Renovación de promesas sacerdotales.

Liturgia de la Eucaristía

Ofertorio

Si no tuvo lugar antes, ahora se realiza la procesión con los Óleos y las ofrendas, durante la cual se canta el himno O Redemptor, u otro canto apropiado, en lugar del de presentación de ofrendas (Cf. CE, 283; PR, 17).

Presentación de los Óleos

Ahora, serán solemnemente llevados en procesión y luego presentados los tres santos Óleos al Obispo: 

El Oleum infirmorum (Óleo de los enfermos) es materia del sacramento de la Unción, que robustece el cuerpo y el alma de aquellos que son aquejados por dolencias físicas, o de quienes sienten la debilidad propia de su edad avanzada.

El Oleum catecumenorum (Óleo de los catecúmenos) fortalece al que va a ser bautizado, preparándolo para las exigencias de la fe y protegiéndolo contra las insidias del Maligno.

El Sanctum Chrisma (Santo Crisma) toma su nombre del mismo Cristo, esto es, del "Ungido de Dios". Representa la dignidad de cada hijo de Dios, que es templo de la Trinidad, y que participa de la misión profética, sacerdotal y real del Redentor. Con él "se unge a los recién bautizados, los confirmandos son sellados, y se ungen las manos de los presbíteros, la cabeza de los obispos, y las Iglesias y los altares en su dedicación" (CE, 274).

Benedictio olei infirmorum

Antes de la doxología conclusiva de la Plegaria Eucarística, cuando no se efectuó antes, tiene lugar el rito de la bendición del Óleo de los enfermos:

El Obispo procede a la bendición del Óleo de los enfermos, con el que la Madre Iglesia, en nombre de Cristo, hace sentir el consuelo de Dios a quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu.

Prefacio propio: De sacerdotio Christi et de ministerio sacerdotum (Cf. MR, Ad Missam chrismatis, 12).


Comunión

Jesucristo, Sacerdote de la Nueva y Eterna Alianza, se nos ofrece bajo las apariencias del pan y del vino.
Éste es el Alimento del Pueblo redimido que marcha hacia la Pascua eterna. Recibámoslo con fervor y gratitud.

Luego de la Oración después de la Comunión, cuando no se ha realizado antes, tiene lugar el rito de la bendición del Óleo de los catecúmenos y el de la consagración del Santo Crisma:

Benedictio Olei catecumenorum et consecratio Sancti Chrismae

(Alimentados con la Eucaristía, plenitud de todos los demás sacramentos y sacramentales -esto se dice cuando el rito tiene lugar en este momento; no cuando se ha realizado antes-), participemos ahora en espíritu, de la bendición del Óleo de los catecúmenos y de la consagración del Santo Crisma.

Una vez que ha sido bendecido el Óleo de los enfermos, y luego de la monición que precede a la plegaria consecratoria del Crisma, el Obispo sopla sobre este Óleo que acaba de confeccionar (Cf. CE, 290; PR, 25). Puede leerse la siguiente guía explicativa:

El Obispo sopla sobre el Santo Crisma, evocando uno de los tantos gestos con los que la Iglesia quiere significar la transmisión del Espíritu Paráclito, que todo lo renueva y santifica.

En la Plegaria consecratoria del Crisma, cuando el Obispo ha dicho "El Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de alegría más que todos los hombres", si optó por la primera oración; o "...los cristianos participen de su dignidad real, sacerdotal y profética", si eligió la segunda oración, el guía dice:

Todos los sacerdotes extiendan su mano derecha hacia el Crisma. (Cf. CE, 290; PR, 25).


Ritos finales

Bendición final

Despedida

El Obispo junto a los concelebrantes y a los ministros que portan los sagrados Óleos, se dirigen procesionalmente hacia la sacristía. El coro canta algunas estrofas del himno O Redemptor, que acompañó a la primera procesión de dichos Óleos, u otro canto apto. (Cf. CE, 293; PR, 27).

Arraigados en Cristo Sacerdote, Pan de esperanza, nos preparamos para vivir en plenitud el Sagrado Triduo Pascual, (que comenzará esta tarde con la Misa de la Última Cena del Señor).




El Santo Padre Francisco sopla sobre el Santo Crisma


25 de febrero, miércoles de la semana I de Cuaresma.