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sábado, 31 de enero de 2015

San Blas: Rito de bendición de las gargantas



Con motivo de la memoria litúrgica de San Blas, obispo y mártir, que se celebra cada 3 de febrero, quiero referirme aquí a la popularmente conocida "bendición de las gargantas" que, en honor del santo, se realiza en ese día. Los textos eucológicos de la liturgia, tomados del original latino, se transcriben en negrita y en cursiva si son oraciones; si no lo son, en negro; las traducciones, en negrita. Las rúbricas, como es tradicional, en rojo. Los comentarios del blog se hallan en azul.

Ni la tertia editio typica del Misal en el original latino ni el Bendicional vigente hacen alusión al rito. Es que no es obligatorio ni forma necesariamente parte de la liturgia de la Misa del día. 
En el Apéndice del Ritual de los sacramentos, o en el del Bendicional, aprobados por la Suprema Autoridad de la Iglesia para algunos países que lo han solicitado, sin embargo, suele conservarse, debido a la gran estima de que goza por parte de los fieles. * El antiguo nombre oficial del rito es: Benedictio candelarum in festo S. Blasii, Episcopi et Martyris.
En realidad, si atendemos a la praxis tradicional del rito, estamos en presencia de dos sacramentales (ambos bendiciones): la bendición de los cirios y la bendición de las gargantas con dichos cirios. Si éstos no fueron bendecidos el día anterior, en la liturgia de la fiesta de la Presentación del Señor, se bendicen ahora. (Así lo explica la edición italiana del Misal Romano a la que aludiremos más abajo).

Por su parte, *el Calendario litúrgico de la Conferencia Episcopal Argentina, hasta su edición de 1993, quiso conservar en Apéndice propio el rito completo. Desde entonces, no volvió a publicarlo, aunque sigue vigente. Comento brevemente su estructura, y luego lo transcribo íntegro.

Los ritos iniciales, la Liturgia de la Palabra y la conclusión, están tomados del capítulo XLII del actual Bendicional (Cuarta parte), que se titula así: "Bendición de bebidas, comestibles u otras cosas por motivos de devoción". En él, las rúbricas aclaran que dichas bendiciones pueden tener lugar fuera de la Misa, o dentro de ella, en cuyo caso pueden realizarse "una sola vez al día" y "únicamente en las fiestas de Santa María Virgen y de los santos"; es lo que el Bendicional llama "Rito de la bendición dentro de la Misa, en día festivo" (nn. 1326; Cf. 1341-1345). El "día festivo" en el presente caso, es el de San Blas, en honor y por la intercesión del cual se realiza el rito de bendición de los cirios y su aplicación a las gargantas.
Los cirios se incluyen en la categoría de "otras cosas por motivos de devoción", a las que se refiere el mentado Bendicional (junto con el agua, el pan, otros comestibles, el aceite, el vino, la sal y las flores -como las rosas y los lirios-). Éstos son los únicos elementos nombrados explícitamente. Cabe aclarar que en ningún momento se hace mención explícita de San Blas ni de las gargantas. Se limita solamente a sugerir qué lecuras son apropiadas si lo que se va a bendecir son los cirios (n. 1331 F).
La parte central del rito es la oración de bendición, antigua composición eucológica que, como dije, no figura en el cuerpo del Bendicional vigente. En esa oración sí se menciona a San Blas y se pide su intercesión, al igual que en la fórmula usada para la aplicación de las velas en la garganta.

Comparto con ustedes el Texto completo, al que me referí más arriba, publicado hace años en el Apéndice del Calendario litúrgico de la Conferencia Episcopal Argentina (p. 245):

Ritos iniciales

El celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

Luego, el celebrante saluda a los presentes diciendo:

Dios, que nos eligió para que fuésemos santos, esté con todos ustedes.  

U otras palabras adecuadas tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura.

Y todos responden:

Y con tu espíritu.

El celebrante dispone a los presentes para la celebración de la bendición con estas palabras u otras semejantes:

Dios, que en todas partes manifiesta su poder y su bondad, encomienda a la Iglesia la bendición de determinados elementos, para que todos los que los usen piadosamente, se sientan atraídos hacia los bienes invisibles, y bendigan a Dios, que es también admirable en sus santos.

Lectura de la Palabra de Dios

Fuera de la Misa, puede leerse: Mt. 4, 13-17 o bien Lc. 2, 27-33; Jn. 1, 6-10 o Ef. 5, 8-10. 
Según las circunstancias se puede  recitar o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Dentro de la Misa, o bien se eligen las lecturas propias de San Blas (Rom. 5, 1-5; S.R. 116, 1-2; Mc. 16, 15-20); o las de la feria correspondiente, y en ningún caso puede reemplazarse el salmo por otro canto no bíblico.

Después de la proclamación de las lecturas, fuera de la Misa y también dentro de ella, el sacerdote hace una breve homilía en la que explica tales lecturas y el significado del rito.

Sigue la Plegaria común, que en la Misa adopta la forma de Oración de los fieles, y que, dentro y fuera de ella, se concluye con la Oración de bendición de los cirios. Esa Plegaria puede tomarse del Bendicional, n. 1342, o de alguno de los formularios de Oratio fidelium propuestos por el Misal Romano, adaptado a las circunstancias. En cualquier caso, si se omite la Plegaria, la Oración de bendición sigue a la homilía.

Oración de bendición de los cirios

El celebrante dice:

Oremos.

(Y todos oran en silencio por un breve tiempo).

Luego, el celebrante, con las manos extendidas, dice:

Dios todopoderoso, Tú creaste la diversidad de las cosas del mundo, y quisiste que tu mismo Hijo se encarnara para la Redención. Tú eres grande e inmenso, digno de toda alabanza, y haces cosas admirables. Para confesar su fe en Ti, el glorioso obispo y mártir San Blas, no temiendo los tormentos, consiguió felizmente la palma del martirio. Entre otras gracias, le diste esta prerrogativa: que por tu poder, curara cualquier mal de la garganta.
Te rogamos humildemente que no mires nuestras culpas, y por los ruegos y méritos de San Blas, bendice + y santifica por tu admirable piedad estas candelas, infundiéndoles tu gracia, a fin de que todos aquellos a quienes les fueren aplicadas en su garganta, se vean libres de cualquier mal en ella, y alegres y sanos, Te rindan en la Iglesia acciones de gracias, alabando tu glorioso Nombre, que es bendito por los siglos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Transcribo a continuación el antiquísimo texto del original latino de la oración de bendición,   tomado del Ritual Romano y aprobado por la otrora Sagrada Congregación de Ritos (lo que hoy es la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos). Como es fácil de advertir, la precedente oración en español, es una traducción de la que sigue, haciendo uso de un lenguaje más adaptado a nuestros tiempos.

Omnipotens et mitissime Deus, qui omnium mundi rerum diversitates solo Verbo creasti, et ad hominum reformationem illud idem Verbum, per quod facta sunt omnia, incarnari voluisti: qui magnus es, et immensus, terribilis atque laudabilis, ac faciens mirabilia: pro cuius fidei confessione, gloriosus Martyr et Pontifex Blasius, diversorum tormentorum genera non pavescens, martyrii palmam feliciter adeptus: quique eidem, inter caeteras gratias, hanc praerogativam contulisti: ut quoscumque gutturis morbos, tua virtute curaret; maiestatem tuam suppliciter exoramus, ut non inspectu reatus nostri, sed eius placatus meritis et precibus, hanc cerae creaturam bene+dicere, ac sanctificare tua venerabili pietate digneris, tuam gratiam infundendo; ut omnes, quorum colla per eam ex bona fide facta fuerint, a quocumque gutturis morbo ipsius passionis meritis liberentur, et in Ecclesia sancta tua, sani  et hilares, tibi gratiarum referant actiones, laudentque nomen tuum gloriosum, quod est benedictum in saecula saeculorum. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

Y rocía las velas (duobus cerei -dos cirios- aclaraba explícitamente el antiguo ritual) con agua bendita, (aspergantur aqua benedicta, reza la antigua rúbrica de ese Ritual; sine dire nulla -sin decir nada- añadirían las normas de la liturgia actual), aplicándolas inmediatamente (si el rito tiene lugar fuera de la Misa) y siempre sin encenderlas, en forma de X, a la garganta de cada uno de los fieles.  Si el rito se celebra dentro de la Misa, la aplicación de los dos cirios se realiza antes de la Bendición final. En este caso, si la festividad de San Blas no se omite por ocurrir en domingo, puede celebrarse la Misa correspondiente del Común de Mártires, sin olvidar que el santo, como todos los del Calendario universal, cuenta con una Oración Colecta propia. Se usan ornamentos rojos, y se menciona a San Blas luego de los apóstoles, en la Plegaria Eucarística elegida.
Si no se celebra la Misa en honor de San Blas porque, al caer domingo el 3 de febrero, aquélla ha sido desplazada por la Misa dominical, o porque, aunque no coincida con el domingo, se ha optado por celebrar la memoria de San Óscar, inscripta para ese mismo día, y facultativa, como la de San Blas, (o la de santos inscriptos ese día en el Martyrologium vigente, como por ejemplo, los santos profetas Simeón y Ana, tan mencionados en la liturgia del día anterior, 2 de febrero) nada impide que, también en estos casos, se bendigan los cirios y se apliquen a la garganta. Simplemente se añadirá a la liturgia dominical o a la de San Óscar,  o a la del santo o los santos elegidos, sin necesidad de modificar nada en ellas, el rito aquí descripto. En sendos casos, esto es, en la Misa dominical o en la de San Óscar, o en la del santo o los santos (si figuran juntos, como es el ejemplo que acabo de proponer) del Martirologio del día, puede mencionarse a San Blas en la Plegaria Eucarística elegida. En el primer caso, se hará, como arriba, luego de los apóstoles; en el segundo, después de los apóstoles se mencionará a Óscar, y a continuación, a Blas; y en el tercer caso, también tras los apóstoles, se mencionará a Simeón y Ana, o al santo elegido inscripto ese día, seguido de Blas.

Hay otra tradicionl oración de bendición de las candelas, tomada del Bendicional de 1952, que la edición en italiano del Misal Romano incorpora como alternativa  a la de arriba. En ella no se menciona a San Blas ya que es más genérica. Puede usarse en lugar de la anterior. Adviértase que, a diferencia de la anterior, esta oración se dirige directamente a la Persona del Hijo. Es una pieza eucológica de sobria sencillez a la vez que de alta teología, que confiesa la fe en el poder de la Cruz y en la divinidad de nuestro Señor Jesucristo. 

La comparto con ustedes:

Benedictio Candelarum
 
V. Adjutorium nostrum in nomine Domini.

R. Qui fecit cælum et terram.

V. Dominus vobíscum.
R. Et cum spiritu tuo.

Oremus.

Domine Jesu Christe, Fili Dei vivi, bene + dic candelas istas supplicationibus nostris: infunde eis, Domine, per virtutem sanctæ Cru + cis, benedictionem cælestem, qui eas ad repellendas tenebras humano generi tribuisti; talemque benedictionem signaculo sanctæ Cru + cis accipiant, ut quibuscumque locis accensæ, sive positæ fuerint, discedant principes tenebrarum, et contremiscant, et fugiant pavidi cum omnibus ministris suis ab habitationibus illis, nec præsumant amplius inquietare, aut molestare servientes tibi omnipotenti Deo: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculorum.

R. Amen.


Traducción al castellano:
 
Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, por nuestras súplicas, bendice estas candelas: infúndeles, Señor, por el poder de la Santa Cruz, la celestial bendición que les has conferido para disipar las tinieblas del género humano. Que reciban esta bendición con el signo de la misma Cruz, a fin de que adonde fueren encendidas o colocadas,  se alejen trémulos los espíritus de las tinieblas, y huyan pavorosos de esos lugares junto a sus secuaces; que no osen nuevamente quitar la paz ni tentar a los que te sirven, Dios Omnipotente, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando por alguna circunstancia pastoral no pueda realizarse el rito completo de bendición de las candelas ni dentro ni fuera de la Misa, y no hayan sido bendecidas el día anterior, el sacerdote puede bendecirlas "en la sacristía", dice el Misal italiano, y en privado, antes de la Misa del 3 de febrero.

Esta misma edición del Misal italiano especifica que las candelas se aplican cruzadas y "eventualmente" -así dice el texto- unidas por una cinta roja, en clara alusión al martirio del santo obispo.

La fórmula que siempre ha de usarse para el rito de bendición de las gargantas es la siguiente:

El ministro sagrado dice:

"Por la intercesión de San Blas, obispo y mártir, te libre Dios de todo mal de garganta y de cualquier otro mal". (En el nombre del Padre, y del Hijo y el Espíritu Santo). El Apéndice citado del Calendario de Argentina omitió esta conclusión trinitaria; no así el italiano, fiel al original.

El fiel responde:

Amén.

Fórmula antigua original (nótese la conclusión trinitaria): 

Per intercessionem Sancti Blasii, Episcopi et Martyris, liberet te Deus a malo gutturis, et a quolibet alio malo. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. 

R. Amen.

Durante el rito puede ejecutarse el antiguo himno Salutis aram Blasius, tradicional en honor del santo, cuyo original latino transcribo más abajo.* La partitura para su ejecución puede buscarse en la red. Desconozco si existe una traducción oficial al español, y no he osado realizar una propia.


Conclusión del rito

El celebrante, con las manos extendidas sobre los fieles, dice:

El Señor tenga en cuenta la devoción de ustedes y les conceda su ayuda en cada momento de la vida.

Todos dicen:

Amén.

Después añade:

Les conceda una vida tranquila y la abundancia de sus dones.

Todos dicen:

Amén.

Y agrega:

Que con su amor los guíe y proteja aquí en la Tierra, y los haga llegar felizmente a la gloria celestial.

Todos dicen:

Amén.

Y concluye diciendo:

Y la bendición de Dios todopoderoso, + Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre  ustedes y permanezca para siempre. 

Todos dicen:

Amén.

Si el rito tuvo lugar dentro de la Misa, ésta puede concluirse con la Bendición solemne "para la fiesta de un santo" (en este caso, San Blas), o con alguna de las Oraciones sobre el pueblo "para las fiestas de los santos" (Cf. Bendicional, n. 1345).


Hymnus Sancti Blasii

1- Salutis aram Blasius 
erexit: aegri accurrite, 
languentiumque vindici 
votiva dona ponite.

2- Cuicumque tristis obtinet 
angina fauces gutturis, 
cui semitam meabilem 
obex iniquus perstruit.
 
 
3- Hic pharmacis mortalibus 
curisque spretis advolte. 
potentiore Martyris 
levandus arte et dextera.

 4- Quam fortis ille et strenuus 
suos dolores pertulit ; 
tam mitis et clemens opem 
fert omnium doloribus.
 
5- Invicte Martir, servulos 
tuos ab hoste protege, 
infer salutem corpori, 
refer quietem mentibus.

6- Sit summa laus et gloria 
tibi, superna Trinitas: 
Dona, precante Blasio, 
                                                      beata nobis gaudia. 
                                                                                      Amen
 

 31 de enero, memoria litúrgica de San Juan Bosco, presbítero, en el año del bicentenario de su nacimiento.
Inicio del triduo en honor de San Blas, obispo y mártir.
(Entrada dedicada a ambos santos).


miércoles, 28 de enero de 2015

Año 2015: Eventos más importantes de la Iglesia



Como ya es tradicional en este blog, en la fiesta del Bautismo del Señor quiero consignar los eventos más importantes de la Iglesia para este año civil que acaba de comenzar. La lista no es exhaustiva e irá completándose a medida que vayan confirmándose nuevos eventos. Quiero destacar que se excluyen las celebraciones fijas de cada año, como la Semana Santa, la Natividad del Señor y demás. Solamente se detallan los eventos exclusivos del presente año.

Entre el 12 y el 19 de enero, el Papa Francisco realiza un Viaje Apostólico a Sri Lanka y Filipinas. El que desee más información sobre este Viaje puede hacer clic aquí.

El 28 de marzo se celebra el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

El 21 de junio el Papa visita Turín para venerar la Sábana Santa solemnemente expuesta y rendir homenaje a San Juan Bosco por el bicentenario de su nacimiento, celebrado en este año.

El 16 de agosto se celebra el bicentenario del natalicio de San Juan Bosco, presbítero, patrono de la juventud.

Entre el 22 y el 27 de septiembre Su Santidad realiza la Peregrinación Apostólica a Estados Unidos, para participar del VIII Encuentro Mundial de las Familias, que en esta edición tiene como sede a la ciudad de Filadelfia (en Pensilvania).

Entre el 4 y el 25 de octubre tiene lugar en Roma, presidido por el Papa, el Sínodo Extraordinario de la Familia, cuyo lema es "La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo".

11 de enero, fiesta del Bautismo del Señor.
(Última actualización de la entrada: 28/01/15).
 


sábado, 24 de enero de 2015

Misas de la Virgen XXVI (Tiempo Ordinario VIII): "La Virgen María, imagen y Madre de la Iglesia II"





Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Esta Misa celebra a Dios Padre, que por su «inmensa bondad» (Prefacio) ha dado la Santísima Virgen María, Madre de Cristo, a la Virgen Iglesia como «ejemplo de virtudes» (cf. Antífona de entrada, Antífona de comunión, LG 65). «Mientras que en la Santísima Virgen la Iglesia ya llegó a la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga (cf. Ef 5, 27), los, fieles aún se esfuerzan en crecer en la santidad venciendo el pecado; y por eso levantan sus ojos hacia María, que brilla ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de virtudes» (LG 65):
- de sublime caridad, por lo que ruegan los fieles: «concede a tu Iglesia que, / siguiendo como ella el precepto del amor, / se manifieste ante todos los pueblos / como sacramento de tu amor» (Oración colecta);
- de fe y esperanza, por lo que suplican los fieles que la Iglesia, «contemplando a la Virgen María, / se vea siempre llena del fervor de la fe, / ... y robustecida por la esperanza de la futura gloria» (Oración después de la comunión);
- de gran humildad: «...nos has dado a la Virgen María / como modelo (...) de gran humildad» (Oración colecta);
- de oración perseverante y unánime: los apóstoles, en efecto, y los primeros discípulos «se dedicaban a la oración, junto con María, la madre de Jesús» (1ª Lectura, Hch 1, 12-14); «está unida a los apóstoles en su oración» (Prefacio);
- de culto espiritual: «Ella resplandece para tu Iglesia / como modelo del verdadero culto espiritual / con el que nosotros mismos debemos mostramos / como víctima santa y agradable a ti» (Oración sobre las ofrendas, cf. Rm 12, 1);
- de auténtico culto litúrgico: la madre de Jesús -como advierte el beato Pablo VI- es el modelo «de los sentimientos de piedad con que la Iglesia celebra los divinos misterios y los expresa en su vida» (MC 16); María, en efecto, es «Virgen oyente... , Virgen orante... , Virgen fecunda... , Virgen oferente» (Prefacio, cf. MC 16-21), Virgen vigilante, que espera sin vacilar la Resurrección de su Hijo (cf. Prefacio). En pocas palabras: María es «modelo para toda la Iglesia en el culto que hay que tributar a Dios» (MC 21).


Introducción

"La Virgen María nos reúne en nombre del Señor" dice un (conocido) cántico de entrada de la Misa. Ésta es una realidad que se hace patente si consideramos la implicación de todo lo creado en el Sacrificio del Altar. María, la más perfecta de las criaturas, el miembro más glorioso, modelo e imagen de la Iglesia, participa de cada Eucaristía junto a sus hijos, con el mismo amor y fervor con que lo hizo el Viernes Santo en la inmolación cruenta de Aquel a Quien había dado a luz.
Que se ella pues, la que nos enseñe a participar más plenamente en la Santa Misa.

Antífona de entrada

María brilla "en la Iglesia" porque es la criatura redimida más eminente de ella:

Eres digna de toda alabanza, santa Virgen María, porque de ti nació Cristo, nuestro Señor, y brillas en la Iglesia como ejemplo de virtudes.


Oración colecta

El misterio de la Iglesia, "sacramento de Cristo", el Cual lo es a la vez de su Padre, se desarrolla en la siguiente sugestiva colecta:

Señor Dios, que nos has dado a la Virgen María como modelo de amor sublime y de gran humildad, concede a tu Iglesia que, siguiendo como ella el precepto del amor, se entregue plenamente a tu gloria y al servicio de los hombres, y se manifieste ante todos los pueblos como sacramento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura 

María, la Madre de Jesús, es maestra y modelo de oración en la Iglesia naciente que Pedro preside.

Se dedicaban a la oración con María, la madre de Jesús

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14.

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes, y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob. R.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: "uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado". R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Este ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan:
"todas mis fuerzas están en ti". R.

Aleluya

¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor; oh, dichoso trono de Sabiduría, que avivas en nosotros el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!

Evangelio 

El milagro del agua transformada en vino, es profecía inmediata de otro aun mayor, en que ese vino se habría de convertir en la Sangre de Cristo que nunca se consume, que sacia a las generaciones de creyentes y que les asegura un lugar en las Bodas eternas del Cordero.

Y la madre de Jesús estaba allí. Y creció la fe de sus discípulos en él

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
- «No les queda vino».
Jesús le contestó:
- «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dijo a los sirvientes:
- «Haced lo que él diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
- «Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
- «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
- «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Tú que elegiste a María, escúchanos

-Por una Iglesia más eucarística, más mariana, y por ello, más caritativa. R.

-Por una más efectiva comunión de los obispos entre sí  y con el Sucesor de Pedro. R.

-Por el incremento de las vocaciones sacerdotales, religiosas, misioneras, contemplativas y de especial consagración. R.

-Por una asistencia no espectacularizada, más pronta, personal y continuada, de los damnificados por catástrofes naturales. R.

-Por el cese de toda forma de discriminación y persecución contra las minorías religiosas. R.

-Por la urgente y concreta ayuda humanitaria a los que han sufrido atentados terroristas, la conversión de los victimarios y el eterno descanso de las víctimas fatales. R.


Ofertorio

Hemos tomado los dones de la tierra como ofrendas para Dios, nuestro Padre. Él, a Quien nadie supera en generosidad, nos los devolverá como el Cuerpo y Sangre del amado Hijo suyo y de María, Alimento de Vida eterna.

Oración sobre las ofrendas

Convierte, Señor, en sacramento de salvación los dones que con gozo hemos traído a tu altar en esta memoria de la gloriosa Virgen María; ella resplandece para tu Iglesia como modelo del verdadero culto espiritual con el que nosotros mismos debemos mostramos como víctima santa y agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

El siguiente Prefacio presenta a María como don de Dios a la Iglesia y hace un expresivo raconto de la participación del la Santísima Virgen en los misterios del Señor que la Iglesia celebra con mayor solemnidad. Nótese, en el cuerpo variable del Prefacio, la sutileza gramatical de la mención nominal de la Virgen María al final de la primera parte, para que quede bien en claro que la anáfora del pronombre "ella" con que empiezan las demás, se refiere a la Madre del Señor y no a la Madre Iglesia de la que aquélla es imagen y modelo.

La Bienaventurada Virgen, modelo del culto verdadero

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque por tu inmensa bondad
has dado a tu Iglesia Virgen,
como modelo del verdadero culto,
a la Virgen María.

Ella, Virgen oyente,
escucha con gozo tus palabras
y las medita en silencio en lo hondo de su corazón.

Ella, Virgen orante,
ensalza tu misericordia
con su cántico de alabanza,
intercede solícita por los novios en Caná
y está unida a los apóstoles en su oración.

Ella, Virgen fecunda,
concibe al hijo por obra del Espíritu Santo
y, junto a la cruz, es proclamada madre
del pueblo de la Nueva Alianza.

Ella, Virgen oferente,
te presenta en el templo a su Hijo Primogénito
y al pie del árbol de la vida
se une a la ofrenda de su vida.

Ella, Virgen vigilante,
espera sin vacilar
la Resurrección de su Hijo
y aguarda fielmente la efusión del Santo Espíritu.

Por eso, asociados a los coros de los ángeles,
te alabamos diciendo con gozo:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

Un Pan de misteriosa exquisitez espiritual que supera al maná y un Vino infinitamente más delicioso y abundante que el de las Bodas de Caná, son el Regalo que Dios nos hace ahora. Se trata del Don de su misma Segunda Persona, el Hijo encarnado, muerto, resucitado y que vive para siempre.

Antífona de comunión

Sencilla y a la vez expresiva perífrasis de la Iglesia, la subrayada en la antífona que sigue:

Dichosa eres, María, llena de gracia; alzamos nuestros ojos a ti, que resplandeces para toda la comunidad de los elegidos como modelo de virtudes.


Oración después de la comunión

La siguiente oración se yergue sobre el trípode de las virtudes teologales:

Participando, Señor, de los santos misterios de tu mesa, hemos recibido con espíritu de piedad el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo; concede, te rogamos, que tu Iglesia, contemplando a la Virgen María, se vea siempre llena del fervor de la fe, confirmada en el amor y robustecida por la esperanza de la futura gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Llevemos al mundo la Buena Nueva de Cristo Salvador. La hemos recibido de la Madre Iglesia. La anunciamos con la Madre de la Iglesia, Virgen peregrina y misionera.


24 de enero, memoria litúrgica de San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia.
Memoria litúrgica de María, Reina de la Paz. Entrada dedicada a ella.


sábado, 17 de enero de 2015

Bendición de los animales


Agnus Dei


El capítulo XXIII del Bendicional, libro litúrgico al que me he referido en otras entradas, nos ofrece un rito especial para la "Bendición de los animales" (nn. 802-821). Lo transcribo completo, e incluyo en él algunos comentarios.

Texto eucológico: negro.
Rúbrica: rojo.
Comentario: azul.

BENDICIÓN DE LOS ANIMALES

En la liturgia antigua se bendecía a los animales sanos, y también se reservaba una bendición especial para los apestados y enfermos. Pero había unos animales que eran considerados "nocivos", y en lugar de bendecidos, eran "conjurados" -"conjuro" es la palabra usada en el antiguo ritual- (ratones, gusanos, orugas, langostas, etc). Actualmente no existe ninguna diferenciación, y todos los animales pueden ser bendecidos con el siguiente rito:

802. Puesto que muchos animales, según los designios de la Divina Providencia del Creador, comparten en cierto modo la vida del hombre, por cuanto le sirven de ayuda en su trabajo, o le proporcionan alimento y compañía, nada impide que, en determinadas ocasiones, por ejemplo, en la fiesta de algún santo, se conserve la costumbre de invocar sobre ellos la bendición de Dios.

Es costumbre que en muchos lugares se elija la memoria litúrgica de San Francisco de Asís (4 de octubre), o la de San Antonio abad (17 de enero), por la estrecha relación de estos santos con los animales. Nada impide que se haga en la fiesta de otros santos que, de alguna manera, hayan tenido relación con los animales: Conocidos son los nombres de los perros "Gris" y "Capricho", por ejemplo, relacionados con la vida de San Juan Bosco y de San Felipe Neri, respectivamente. En las festividades de estos santos, por tanto, también sería oportuno realizar la bendición de los animales. Pero he de aclarar que, según este rito, puede llevarse a cabo en la festividad de cualquier santo o en otro día a elección.

803. Este rito pueden utilizarlo el sacerdote, el diácono, y también el laico, con los ritos y fórmulas previstos para él.

He aquí, pues, otra de las bendiciones que puede realizar el laico. Es necesario difundirla.

804. Con el fin de acomodar la celebración a las circunstancias, pueden adaptarse algunos de los elementos de este rito, respetando siempre la estructura de la celebración y sus elementos principales.

805. Cuando se trata de bendecir uno que otro animal o de la bendición de los animales con ocasión de alguna celebración, puede emplearse también el Rito breve que se indica más adelante, núms. 823-826.

I. RITO DE LA BENDICIÓN

Ritos iniciales

806. Reunida la comunidad, puede entonarse un canto adecuado, terminado el cual, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

807. Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:

Dios, que es admirable
en todas sus obras,
esté con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

Este "otro modo adecuado" de respuesta es ad libitum por parte del ministro. Siempre ha de tratarse de una respuesta breve, tomada de las Sagradas Escrituras, o al menos, inspirada en ellas.

808. Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo:

Proclamemos la grandeza
del Señor, nuestro Dios,
que todo lo hizo con sabiduría.

Todos responden:

Amén.

809. El ministro dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Los animales, creados por Dios, habitan el cielo, la tierra y el mar, y comparten la vida del hombre con todas sus vicisitudes. Dios, que derrama sus beneficios sobre todo ser viviente, más de una vez se sirvió de la ayuda de los animales o también de su figura para insinuar en cierto modo los dones de la salvación. Los animales fueron salvados en el arca de las aguas del diluvio y, después del diluvio, quedaron asociados al pacto establecido con Noé; el cordero pascual recordaba el sacrificio pascual y la liberación de la esclavitud de Egipto; un gran pez salvaguardó a Jonás; unos cuervos alimentaron al profeta Elias; los animales fueron agregados a la penitencia de los hombres y, junto con  toda la creación, participan de la redención de Cristo. Al invocar, pues, (por intercesión de san N.) la bendición de Dios sobre estos animales, alabemos al Creador de todo,.démosle gracias por habernos elevado por encima de las demás criaturas y pidámosle que, conscientes de nuestra dignidad, vivamos siempre al amparo de su ley.

Lectura de la Palabra de Dios

810. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la Sagrada Escritura.

Las perícopas bíblicas de la creación de los animales, tomadas del Libro del Génesis son, sin dudas, las más adecuadas para este rito. En efecto, todo lo que tuvo su origen en Dios, en Él subsiste, en Él halla su razón de ser, y redunda en alabanza Suya.

Gn 1,1. 20-28: Dominad los vivientes que se mueven sobre la tierra

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro del Génesis.

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. Y dijo Dios: —«Pululen en las aguas los seres vivientes, y los pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.» Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y en el agua los hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo:
—«Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.»
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto. Y dijo Dios:
—«Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.»
Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios:
—«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.»
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo:—«Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»

Palabra de Dios.

811. O bien:

Gén. 2, 19-20a: El hombre puso nombre a todos los animales

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro del Génesis.

Es evidente la primacía del hombre por encima de la creación (a excepción de la criatura angélica).

El Señor modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo.

Palabra de Dios.

812. Pueden también leerse: Gn 6, 17-23; Is 11, 6-10.

813. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial: Sal 8, 2. 4-5. 7b-9 (R.: 10)

R. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu Nombre
en toda la tierra!

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu Nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. R.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R.

Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas. R.

814. O bien:

Sal 103 (104), l-2a. 10-12. 25. 27-28

R. (27) Todos aguardan a que les eches comida a su tiempo.

Sal 146 (147), 5-6. 7-8. 9-11

R. (la) Alabad al Señor, que la música es buena.

815. El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

Preces

816. Si se estima oportuno, antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias del momento.

Dios creó al hombre y lo colocó en la tierra para que, ejerciendo el dominio sobre todos los animales, profesara la gloria del Creador. Proclamemos su alabanza, diciendo:

R. Cuántas son tus obras, Señor.

-Bendito seas, Señor, que creaste a los animales y los pusiste bajo nuestro dominio, para que nos ayudaran en nuestro trabajo. R.

-Bendito seas, Señor, que para rehacer nuestras fuerzas nos das como alimento la carne de los animales. R.

En la prez anterior está implícita la doctrina católica de la licitud de alimentarnos de la carne (y vestirnos con la piel) de ciertos animales.  

-Bendito seas, Señor, que, para entretenimiento de tus hijos, nos das la compañía de los animales domésticos. R.

-Bendito seas, Señor, que en las aves del cielo alimentadas por ti, nos das una señal de tu providencia paternal, según las palabras del mismo Jesús. R.

-Bendito seas, Señor, que nos has dado a tu Hijo como Cordero y has querido que en Él nos llamáramos y fuéramos de verdad hijos tuyos. R.

(En la prez precedente se menciona el primer animal con que, en las profecías, se quiere significar al Mesías. La Tradición de la Iglesia, con su exquisita teología, ha identificado a otros animales con el Señor Jesús: el pelícano, el ciervo, el pez, el león, y muchos más).

-Bendito seas, Señor, que por medio de las más humildes criaturas nos atraes también a tu amor. R.

Sigue la oración de bendición, como se indica más adelante.

817. Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición, el ministro dice:

Oremos.

Y, según las circunstancias, todos oran durante algún tiempo en silencio.

La oración personal en silencio es un "tesoro" que pertenece con todo derecho a la liturgia, aunque no sea exclusivo de ella, y que es necesario fomentar.
 
Luego dice la oración de bendición.

Oración de bendición

818. El ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:


Oh, Dios, autor y dador de todos los bienes,
que has hecho que también los animales
sirvan de ayuda al hombre
en sus necesidades y en su trabajo,
te pedimos (por intercesión de san N.)
que utilicemos debidamente estos seres,
necesarios para nuestra subsistencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

819. O bien:

Oh, Dios, que todo lo hiciste con sabiduría,
y que, después de crear al hombre a tu imagen,
le diste, con tu bendición,
el dominio sobre todos los animales,
extiende tu mano con benevolencia
y concédenos que estos animales nos sirvan de ayuda
y nosotros, tus servidores,
ayudados con los bienes presentes,
busquemos con más confianza los futuros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

820. Según las circunstancias, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y a los animales.

La aspersión de las criaturas recién bendecidas, más si se trata de seres vivos (y en este caso de los más importantes después del hombre), sin ser esencial, es por lo general, parte integrante del rito de bendición.

Conclusión del rito

821. El ministro concluye el rito, diciendo:

Dios, que creó los animales para nuestra ayuda,
nos proteja y guarde siempre
con la gracia de su bendición.

Amén.

822. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.


II. RITO BREVE

823. El ministro, al comenzar la celebración, dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

824. Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la sagrada Escritura, por ejemplo:

Gn 2, 20a: El hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo.

Cf. Sal 8, 7 Señor, diste al hombre el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo y los peces del mar.

825. Luego el ministro, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oh, Dios, que todo lo hiciste con sabiduría,
y que, después de crear al hombre a tu imagen,
le diste, con tu bendición,
el dominio sobre todos los animales,
extiende tu mano con benevolencia
y concédenos que estos animales nos sirvan de ayuda
y nosotros, tus servidores,
ayudados con los bienes presentes, busquemos con más confianza los futuros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

826. Según las circunstancias, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y a los animales.

17 de enero, memoria litúrgica de San Antonio, abad, protector de los animales.



jueves, 15 de enero de 2015

Himnos JMJ VI: Manila, 1995

 


Seguimos compartiendo los Himnos de las Jornadas Mundiales  de la Juventud. Es el turno del de Manila, en  Filipinas. El lema de esta Jornada fue: "Como el Padre me envió, también Yo los envío" (Jn. 20, 21).

La primera estrofa se refiere a la prueba más grande del amor de Dios: El que nos haya entregado a su Hijo único, el Tesoro más preciado que puede existir. También alude al mensaje de amor que Jesús nos ha traído, y que nos envía a transmitir fielmente  a todo el mundo.

El estribillo nos invita a anunciar al mundo este amor de Dios, un amor que nadie más puede ofrecer, y que supera a cualquier otro. Considera a las personas que están desorientadas y extraviadas, a las que debe llegar el mensaje de Jesús, transmitido por sus discípulos. Éstos han de ir hasta los confines más remotos del Planeta, para invitar a los hijos alejados a que retornen a la Casa del Padre.

La otra estrofa menciona algunos títulos que son exclusivos de Jesucristo, el Mesías, Quien es presentado como dignísimo de toda alabanza.


Original

Tell the world of His love

 For God so loved the world
He gave us Him only Son
Jesus Christ our Savior
His most precious one.
He has sent us His message of love
and sends those who hear
To bring the message to everyone
in a voice loud and clear.

Let us tell the world of His love,
the greatest love the world has known
Search the world for those who have walked
astray and lead them home.
Fill the world's darkest corners
with His light from up above
Walk every step, every mile, every road
and tell the world,
Tell the world of His love.


Our Lord, our Savior, our King,
Emmanuelle, Prince of peace,
Begotten of de Father´s love
Born to set us free.
Let heaven and earth sing His praises.
His righteousness proclaim
Let every heart rejoice in His love
and magnify His name.

Estribillo
(bis)





Traducción

  Anuncien al mundo su Amor

Tanto amó Dios al mundo,
que le dio a su Único Hijo ,
Jesús, nuestro Salvador,
su más preciado Don.
 Él nos ha dado su mensaje de amor,
y envía a aquellos que lo oyen
a llevar ese mensaje a todo el mundo,
en voz alta y con fidelidad.

Permítannos hablarle al mundo de su amor,
el más grande amor que haya conocido,
buscar a aquellos que han errado el camino,
llevarlos de regreso al hogar
e iluminar hasta los rincones más oscuros del mundo
con su Luz celestial.
Peregrinar cada paso, cada milla, todo sendero,
y hablarle al mundo, hablarle al mundo de su amor.

Nuestro Dios, nuestro Salvador, nuestro Rey,
Emmanuel, el Príncipe de la paz.
Unigénito del amor del Padre,
nacido para hacernos libres.
Cantemos junto al Cielo y la Tierra
sus alabanzas.
Proclamemos su justicia,
alegrémonos de corazón por su amor,
y ensalcemos su Nombre.

Estribillo (bis)




Primera actualización de la entrada: 15/01/15. En el día del arribo del Santo Padre Francisco a Filipinas. Vigésimo aniversario de la Clausura de la X Jornada Mundial de la Juventud, presidida por San Juan Pablo II en Manila, capital de ese mismo país, con la segunda congregación de personas más grande de la historia de la humanidad (cinco millones):


Juan Pablo II en Manila
Misa de Clausura de la X JMJ (Manila, 1995)

Última actualización de la entrada: 18/01/15. En el día de la Misa de Clausura de la Visita del Papa Francisco a Filiinas, con la congragación de personas más numerosa de la historia de la humanidad (seis millones):

Su Santidad Francisco antes de la Misa de Clausura en Filipinas (18/01/15)



(Agradezco la traducción al español del original inglés de este himno, realizada por mi amigo personal Mariano Fragueiro, a quien le dedico esta entrada).

lunes, 5 de enero de 2015

El concepto litúrgico de "feria"


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05/01/15: Tercer aniversario de la creación del blog

La presente entrada, correspondiente al tercer aniversario de la creación de este blog "Liturgia Católica, Divino Tesoro", está dedicada de modo especial a todos los lectores, los habituales y los ocasionales.
Gracias a cada uno por contribuir al enriquecimiento de este servicio a la Madre Iglesia.

He querido referirme a las "ferias" porque ocupan la mayor parte del Año Litúrgico.
La liturgia actual de la Iglesia llama "feria" a aquel día del Año litúrgico en el que no se celebra en particular ni de manera exclusiva ningún misterio del Señor. Son días considerados no aisladamente sino en conjunto, esto es, junto con otros. Y es justamente dicho "conjunto" el que hace referencia general a los misterios de la vida del Señor, muchos de los cuales, por su parte, cuentan con una festividad propia que los celebra de manera particular. Por ejemplo, una feria de Navidad se inscribe junto a otras ferias de Navidad. Todas prolongan en un tono general el misterio del Nacimiento del Señor, y éste, a su vez, posee una solemnidad propia que lo celebra en día fijo, el 25 de diciembre.

Pero no todas las ferias son iguales. Hay distintos tipos, con características propias. 
A la luz de la Tabla de precedencias de los días litúrgicos podemos determinar el grado de importancia de los diferentes tipos de ferias, y las normas vigentes nos permiten describir las mentadas características.

En un orden creciente de importancia, podemos hablar de:

-Ferias del Tiempo Ordinario o "durante el año"

En un lenguaje coloquial se les llama "ferias verdes" porque es el color de los ornamentos que se usan en el Tiempo Ordinario.
En ellas está permitido celebrar (en la Misa o en la Liturgia de las Horas) a cualquier santo inscripto ese día en el Martirologio, o una Misa votiva. o para diversas circunstancias, o Misas rituales, o de difuntos, "si se celebra por su intención".

Ordenamiento

En la Misa:
Cada feria corresponde y se ordena al precedente domingo "durante el año", es decir: a) son mencionadas con el número de él (por ejemplo, "viernes de la semana 34° del Tiempo Ordinario" o "durante el año"); b) se celebra la Misa con las oraciones principales de dicho domingo (colecta, "de las ofrendas" y "después de la Comunión").

En la Liturgia de las Horas:
Se toma el formulario completo de la parte del Oficio perteneciente al día semanal  que se corresponde con la semana en curso del salterio. Luego de la cuarta semana se recomienza con la primera.

-Ferias de Adviento, desde el Domingo I hasta el 16 de diciembre inclusive; de Navidad, desde el 2 de enero; y del Tiempo pascual, desde el lunes después de la Octava de Pascua hasta el sábado antes de Pentecostés inclusive:

Se usan ornamentos morados en las de Adviento, y blancos en las demás.
Ceden ante las memorias obligatorias o las celebraciones de rango superior.

Ordenamiento

En la Misa:
Se celebra la Misa del día con sus textos propios, salvo que ocurra una memoria, fiesta o solemnidad. Puede optarse también por las Misas rituales o las de difuntos "en circunstancias particulares", esto es, en el día de la muerte, exhumación, primer aniversario, u otras.

En la Liturgia de las Horas:
La de la feria de esos tiempos, si no han sido desplazadas por alguna celebración de rango superior.

-Ferias de Adviento, desde el 17 hasta el 24 de diciembre inclusive; días de la infractava de Navidad, hasta el 31 de diciembre; y de Cuaresma:

Se llaman "ferias privilegiadas".
En las de Navidad, se usan ornamentos blancos; en las demás, morados.
Convierten toda memoria obligatoria en facultativa, pudiendo hacerse de ella solamente "conmemoración". Ceden ante las fiestas y solemnidades.

Ordenamiento

En la Misa:
Debe celebrarse la Misa del día, que posee textos propios. Si se hace "conmemoración" del santo, se toma de él solamente la oración colecta.
También puede optarse por las Misas mencionadas en el punto anterior, pero "si hay necesidad o ventaja pastoral particularmente importante".

En la Liturgia de las Horas:
Se toman las del día correspondiente, con sus formularios propios. Si se hace "conmemoración" del santo, luego de la oración final de la liturgia del día, sin su conclusión trinitaria, se toma la antífona del cántico evangélico propia del santo, o del común correspondiente y se reza la oración del santo o del común, que se cierra con la mencionada conclusión trinitaria. En el Oficio de las lecturas, después de la lectura patrística del formulario del día, se toma la hagiográfica asignada al santo, que se concluye con su responsorio y con la oración del santo.

 -Ferias de la Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves inclusive; Miércoles de Ceniza y días  de la infraoctava  de Pascua:

Son ferias extraordinarias, las más importantes del año. No ceden ante ninguna celebración, tenga el rango que tuviere.
En los días de la Octava de Pascua se usan los ornamentos blancos; en las demás ferias, los morados.

Ordenamiento

La Misa y la Liturgia de las Horas se celebran con sus formularios propios.


 5 de enero, feria de Navidad (lunes de la segunda semana).
Vigilia de la solemnidad de la Epifanía del Señor.
Tercer aniversario de la creación de este blog.