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viernes, 29 de agosto de 2014

Misas de la Virgen VII (Navidad): "Santa María en la Presentación del Señor"





MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

En esta Misa, que, guardando lo que el derecho prescribe, se celebra oportunamente el sábado o en las ferias más cercanas al día 2 de febrero, se recuerda la función salvadora de Santa María Virgen en el misterio de la Presentación del Señor (cf. Lc 2, 27-35). (La expresión "salvando lo que el derecho prescribe" da a entender de modo implícito, que no está permitido celebrar esta Misa cuando el calendario prescriba alguna memoria obligatoria, ni mucho menos, como "reemplazo" de la Misa propia de la fiesta de la Presentación del Señor).
Santa María, que en este misterio de salvación es saludada como «la Virgen Hija de Sión» (Prefacio):
- de conformidad con la ley de Moisés (cf. Lv 12, 1-8), se sometió al rito de purificación de las parturientas, ella, la «Virgen purísima, que en (su) seno virginal castamente» engendró «al Hijo del eterno Padre» (Antífona de entrada);
- cumplió debidamente la ley de los primogénitos (cf. Ex 13, 1-2), rescatando con la ofrenda de los pobres (cf. Lc 2, 42; Oración sobre las ofrendas) al Hijo, «autor de la nueva Ley» (Oración colecta), «Redentor de todos nosotros» (Oración sobre las ofrendas), «gloria (del) pueblo Israel y luz de las naciones» (Prefacio; cf. Lc 2, 32) y «Señor y Salvador» del mundo (Antífona de comunión);
- «puesta al servicio de la obra de la salvación» (Prefacio), reconoció en el Hijo al «Cordero sin mancha / para ser inmolado en el ara de la cruz» (Prefacio) y lo ofreció al Padre.
Esta Misa, recordando la profecía de Simeón, que anunció que el Niño sería como una bandera discutida y que una espada de dolor traspasaría el Corazón de la Madre (cf. Lc 2, 34-35), celebra también la íntima unión de la Santísima Virgen con el Hijo en la obra de la salvación: «El mismo amor asocia al Hijo y a la Madre, / el mismo dolor los une / y una misma voluntad de agradarte los mueve» (Prefacio).
En el cumplimiento de estas funciones salvadoras, santa María Virgen se nos presenta como un destacado modelo para la Iglesia. Por esto rogamos al Padre que la Iglesia virgen, «como la Virgen María» (Oración después de la comunión), a ejemplo de la Esclava del Señor (cf. Lc 1, 38), «conserve sin mancha la fe, / fortalezca la esperanza / y alimente, en el cielo, la caridad intensa» (Oración colecta),«sirva con corazón sincero» al Señor (Oración después de la comunión) y «con la lámpara de la fe encendida / salga gozosa al encuentro del Esposo» (Oración después de la comunión; cf. Mt 25, 1. 4). 

Introducción

Nadie como la Virgen Madre para conducirnos a su Hijo. De ella Lo hemos recibido, con ella nos acercamos a Él, junto a ella Le rezamos, gracias a ella permanecemos cerca de Él y como ella queremos servirlo.
Es lo que queremos pedir a Dios en esta Santa Misa en la que nos preparamos para celebrar (mañana/en los próximos días) la gran fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo.

Antífona de entrada

Salve, Virgen purísima, que en tu seno virginal castamente engendraste al Hijo del eterno Padre. 

Oración colecta 

Te pedimos, Señor, que la Iglesia virgen guarde íntegra la nueva alianza del amor, e, imitando la humildad de tu esclava, que te presentó en el templo al Autor de la nueva Ley, conserve sin mancha la fe, fortalezca la esperanza en el cielo, y alimente una caridad intensa. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

Cristo, anunciado por los profetas, es el Templo viviente de la Nueva alianza, en el que se reúnen todos los pueblos de la Tierra para alabar a Dios "en espíritu y en verdad".

Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4

Así dice el Señor:
«Mirad, yo envío a mi mensajero,
para que prepare el camino ante mí.
De pronto entrará en el santuario
el Señor a quien vosotros buscáis,
el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.
Miradlo entrar
–dice el Señor de los ejércitos–.
¿Quién podrá resistir el día de su venida?,
¿quién quedará en pie cuando aparezca?
Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero:
se sentará como un fundidor que refina la plata,
como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví,
y presentarán al Señor la ofrenda como es debido.
Entonces agradará al Señor
la ofrenda de Judá y de Jerusalén,
como en los días pasados,
como en los años antiguos.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 23, 7. 8. 9. 10 (R.: 10b)

R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

–¿Quién es ese Rey de la gloria?
–El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

–¿Quién es ese Rey de la gloria?
–El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R.

Aleluya

El renuevo de Jesé ha florecido, la Virgen ha dado a luz al que es Dios y hombre. Dios ha restablecido la paz. Reconciliando en su persona lo divino con lo humano.

Evangelio

A ti, una espada te traspasará el alma

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 27-35

En aquel tiempo, Simeón, impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
–«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
–«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Sal a nuestro encuentro, Señor.

-Como a los santos profetas Simeón y Ana en el Templo de Jerusalén, y para exaltación y extensión de la Iglesia Católica, imagen de la Nueva Jerusalén, te rogamos...R.

-Con tus amados padres María y José que, obedientes a la ley, te llevaron al templo, en la persona del Papa N, te pedimos...R.

-Para que los creyentes respeten el lugar sagrado en el que Tú te haces presente en la Palabra y el Pan, te imploramos...R.

-Para que nos recuerdes que tu Madre, porque así lo has querido, es nuestra propia Madre, te suplicamos...R.

-Para que siguiendo el ejemplo de María, nuestra Señora de la Candelaria, tengamos la santa audacia de llevarte allí donde muchos, como Simeón y Ana, esperan conocerte, te rogamos...R.


Liturgia de la Eucaristía

Ofertorio

María y José presntaron en el Templo al Salvador del mundo.
Hoy también nosotros, implorándoles el don de la humildad, presentamos los dones que el mismo Salvador ha elegido para hacerse presente entre nosotros.

Oración sobre las ofrendas 

Que te sean gratas, Señor, las oraciones y ofrendas que te presentamos con alegría en la memoria de santa María Virgen, que, para rescatar al Hijo y Redentor de todos nosotros, realizó la ofrenda de los pobres. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Prefacio

La bienaventurada Virgen María, mediadora del don de la salvación

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre santo,
en esta memoria de la bienaventurada Virgen María.
Ésta es la Virgen Hija de Sión
que, cumpliendo la ley,
te presentó al Hijo en el templo,
gloria de tu pueblo Israel
y luz de las naciones.

Ésta es la Virgen puesta al servicio de la obra de la salvación,
que te ofrece el Cordero sin mancha
para ser inmolado en el ara de la cruz.

Ésta es la Virgen Madre,
gozosa de su descendencia bendita,
que sufre por la profecía del anciano Simeón,
pero se alegra por el pueblo que sale al encuentro del Salvador.

De este modo, Señor, disponiéndolo tú,
el mismo amor asocia al Hijo y a la Madre,
el mismo dolor los une
y una misma voluntad de agradarte los mueve.

Por eso,
unidos a los coros de los ángeles,
te alabamos proclamando con alegría:

Santo, Santo, Santo. 


Comunión

María, Madre de la verdadera Luz, he aquí a tus hijos reunidos en este templo de la Nueva Alianza.
Como Simeón y Ana, queremos ver a tu Hijo. Más que ellos, deseamos recibirlo en nuestro corazón como Pan del Cielo. Enséñanos, Madre, a recibir con humildad, este Alimento qu viene de lo alto.

Antífona de comunión

Se presentó la Virgen llevando en sus manos al Hijo engendrado antes de la aurora; el anciano Simeón lo recibió en sus brazos y lo proclamó como Señor y Salvador ante los pueblos. 

Oración después de la comunión 

Por la gracia del sacramento que hemos recibido, la virgen Iglesia, como la Virgen María, te sirva, Señor, con corazón sincero, escuche la voz del Espíritu y con la lámpara de la fe encendida salga gozosa al encuentro del Esposo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

Despedida

Al concluir la celebración, propongámonos permanecer siempre cerca de María. Solamente así tendremos la certeza de estar junto a Jesús, Luz de las naciones y gloria del nuevo Israel.

 29 de agosto, memoria litúrgica del martirio de San Juan Bautista.
Conmemoración de Nuestra Señora de la Guardia.

 

martes, 26 de agosto de 2014

Misas de la Virgen VI (Navidad): "La Virgen María en la Epifanía del Señor"




MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

En el tiempo de la Natividad del Señor la Iglesia celebra el misterio de la aparición o manifestación del Verbo de Dios, hecho hombre, a todos los pueblos: en primer lugar a los judíos, representados por los humildes pastores, «primicias dé la Iglesia de Israel» (Prefacio); luego a los paganos, de quienes los Magos son «primeros retoños de la Iglesia» (Prefacio).
Estos datos merecen especial atención en la Misa:
- la celebración de la luz, que significa la gloria de Dios Padre, que amanece sobre Jerusalén (cf. 1ª Lectura, Is 60, 1-6), que envolvió a los pastores (cf. Prefacio, Lc 2, 9). Y que de un modo admirable condujo hasta Cristo a los Magos, «guiados por la estrella» (Prefacio, cf. Evangelio, Mt 2,2.9-10, Antífona de comunión); también a Jesucristo, «gloria de Israel y luz de las naciones» (Oración colecta, cf. Lc 2, 32), que manifestado al mundo por el Padre (cf. Oración colecta), manifestó él, a su vez, al mundo la gloria del Padre (cf. Oración sobre las ofrendas);
- la celebración de la misión salvadora de Cristo. Son muchos y de gran importancia los «títulos cristológicos» que se hallan en este formulario: Cristo es Hijo de Dios (cf. Oración colecta, Oración después de la comunión) e Hijo de la Virgen (cf. Oración sobre las ofrendas, Prefacio); «la grandeza de Dios y su poden», «el Excelso», que «quiso nacer humilde» (Antífona de entrada); el «único Mediador y Salvador de todos los hombres» (Oración colecta), cuyo Nacimiento nos salva (cf. Oración después de la comunión), cuya vida estuvo consagrada totalmente a la salvación de los hombres (cf. Oración sobre las ofrendas). Por esto los pastores «reconocen a Cristo Salvador« (Prefacio) en el Hijo de la humilde Esclava, y los Magos «lo adoran como Dios, lo proclaman como Rey y lo confiesan como Redentor» (Prefacio) en el Niño que hallan con la Madre;
- la celebración del misterio de la Iglesia, esbozada en la santa ciudad de Jerusalén (cf. 1ª Lectura, Is 60, 1-6) y a la que parece significar la casa donde se encuentra el Niño con su Madre (cf. Evangelio, Mt 2, 11); esta Iglesia se basa en la fe en Cristo (cf. Oración colecta) y nace de la unión tanto de israelitas como de paganos (cf. Prefacio), ya que el Padre atrae «a la fe del Evangelio a todas las familias de los pueblos» (Prefacio);
- la celebración de la mediación de la Virgen en la Epifanía del Señor, mediación que algunos textos exponen claramente: «Brilló la grandeza de Dios y su poder se manifestó por medio de una Virgen» (Antífona de entrada); «por la bienaventurada Virgen / manifestaste tu Hijo al mundo» (Oración colecta); «por mediación de la Virgen María / atraes a la fe del Evangelio / a todas las familias de los pueblos» (Prefacio). 

Introducción

El misterio del Niño Jesús que por nosotros ha nacido ilumina a todo el mundo, tan necesitado de luz y pureza, de esperanza y unidad. El Hijo de Dios ha nacido y ha querido fijar su morada entre nosotros. Ha venido a darnos la paz y a abrazar a todos los hombres, sin distinción.
María, la Virgen que dio a luz a la Luz eterna, disipa toda tiniebla de nuestro corazón y nos invita a dejarnos iluminar por su Pequeño Hijo, pues solamente así seremos plenamente felices.

Antífona de entrada 

Brilló la grandeza de Dios, y su poder se manifestó por medio de una Virgen, porque así quiso el Excelso nacer humilde, para mostrar su majestad en la misma humildad. 

Oración colecta 

Oh, Dios, que por la bienaventurada Virgen manifestaste tu Hijo al mundo como gloria de Israel y luz de las naciones, concédenos que, siguiendo el ejemplo de María, fortalezcamos nuestra fe en Cristo y lo reconozcamos como único Mediador y Salvador de todos los hombres. Que vive y reina contigo. 

Liturgia de la Palabra

Las lecturas son las mismas que las de la solemndad de la Epifanía del Señor, aunque se ha omitido la segunda, por tratarse de una conmemoración (Cf. Oración sobre las ofrendas). Para ésta rigen las mismas normas que para las memorias, en lo que se refiere a muchas características de la celebración. Es en este sentido en el que, en estos casos, se usan indistintamente las palabras "conmemoración" y "memoria" (Cf. Oración después de la Comunión). No obstante, si queremos usar los dos vocablos en términos estrictamente litúrgicos, hay interesantes diferencias entre uno y otro. He abordado el tema en dos entradas anteriores, a las que remito: conmemoración; memoria.


Primera lectura

Jesucristo es la verdadera Luz que viene a iluminar a un mundo que "yace en tinieblas y en sombras de muerte".

Lectura del libro de Isaías 60, 1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Mira: las tinieblas cubren la tierra,
y la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
su gloria aparecerá sobre ti.
Y caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen a ti;
tus hijos llegan de lejos,
a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar
y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos,
de dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro,
y proclamando las alabanzas del Señor.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 71, 12. 78. 1011. 1213 (R.: Cf. 11)

R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la Tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. R.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.

Aleluya Mt 2, 2

Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor.

Evangelio

"Venimos a adorar al Rey". Todas las generaciones de creyentes han hecho suyas estas palabras de los Magos de Oriente, reconociendo en Jesucristo al único Dios verdadero en Quien podemos ser salvos.

Venimos de Oriente a adorar al Rey

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
–«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
–«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
"Y tú, Belén, tierra de Judea,
no eres ni mucho menos la última
de las ciudades de Judea,
pues de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel."»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
–«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Stella matutina, ora pro nobis ("Estrella de la mañana, ruega por nosotros")
 
 -Para que la Iglesia Católica, Cuerpo Místico del que formamos parte, sea, por nuestro modo de creer y de vivir, signo y modelo de la unidad querida por Dios para todos los hombres. R.


-Para que por intercesión de los santos Magos orientales, que fueron modelo de humildad y de respeto a la autoridad, el amor y la obediencia a la persona del Sucesor de Pedro y a su Magisterio, sea una constante en nuestra vida de fe. R.

-Para que los que tienen a su cargo el gobierno de las naciones, hallen en María, Madre del Rey de reyes, un modelo de amor, humildad y servicio. R.

-Para que como las Magos de Oriente, los que viven en la abundancia, reconozcan a Cristo como la verdadera Riqueza de sus vidas. R.

-Para que como los sabios Magos, que en el humilde Niño adoraron a Dios hecho hombre, los cristianos sepamos reconocer  a Cristo y servirlo en el hemano que sufre. R.


Oración sobre las ofrendas

Consagra, Señor, con el poder del Espíritu Santo los dones que te ofrecemos con gozo en la conmemoración de santa María, para que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Cristo, que, nacido de una Virgen y Madre generosa, manifestó tu gloria y consagró toda su vida a la salvación de los hombres. Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

Prefacio

Por mediación de la Virgen, Cristo se manifiesta al mundo

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque por mediación de la Virgen María
atraes a la fe del Evangelio
a todas las familias de los pueblos.
Los pastores, primicias de la Iglesia de Israel,
iluminados por tu resplandor y advertidos por los ángeles,
reconocen a Cristo Salvador.
Pero también los magos,
primeros retoños de la Iglesia de los paganos,
impulsados por tu gracia y guiados por la estrella,
entran en la humilde casa
y, hallando al Niño con su Madre,
lo adoran como Dios, lo proclaman como Rey
y lo confiesan como Redentor.

Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno,
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

 Así como los Sabios de Oriente, guiados por la estrella de la esperanza, pudieron reconocer a Dios en la fragilidad de un Niño, también nosotros, iluminados por María, Lucero del alba, reconocemos al Salvador en la frágil Hostia consagrada. Y Lo recibimos con inmenso amor.


Antífona de comunión Cf. Mt 2, 2

Hemos visto salir la estrella del Señor y venimos con regalos a adorarlo.

Oración después de la comunión 

El sacramento que acabamos de recibir, Señor, Dios nuestro, nos muestre siempre tu misericordia, para que seamos salvados por el Nacimiento de tu Hijo los que hemos celebrado con fe la memoria de su Madre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Volvemos con esperanza a nuestro diario quehacer, pero teniendo la mirada fija en María, la Estrella que nos señala a Cristo, Sol de justicia.
 


 26 de agosto, Festividad de Nuestra Señora de Czestochowa, advocación amada por San Juan Pablo II. Entrada dedicada a ella.
-Conmemoración de San Melquisedec, Rey de Salem.
-Memoria litúrgica de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, religiosa.
-En la Orden carmelita, memoria litúrgica de la Transverberación de Santa Teresa de Ávila.

viernes, 22 de agosto de 2014

Misas de la Virgen V (Navidad): "La Virgen María, Madre del Salvador"




MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

Con el título de La Virgen María, Madre del Salvador, se ofrece una Misa que se encuentra en el Misal Romano, Común de Santa María Virgen, en tiempo de Navidad (p. 709), cuyos textos se distinguen por su antigüedad y belleza; el Prefacio proviene del venerable Sacramentario Veronense (SV 1247).
En esta Misa, impregnada del gozo y de la luz de la Natividad del Señor, se pone de relieve:
- en primer lugar la función maternal de Santa María Virgen para con Jesucristo, que es reconocido como el Rey «que tiene un nombre eterno» (Antífona de entrada), como Hijo de Dios (Oración colecta, Prefacio, Oración después de la comunión), «Autor de la vida» (Oración colecta, cf. Hch 3, 15), «Sacramento de nuestra salvación» (Prefacio), «Luz de las naciones» (Prefacio, cf. Lc 2, 32), «Esposo» (Prefacio, cf. Sal 18 [19] A, 6), «Palabra» que «se hizo carne» (Antífona de comunión, Jn 1, 14);
- la Maternidad virginal de santa María (cf. Oración colecta), por la cual Dios entregó a los hombres «los bienes de la salvación» (Oración colecta), y también la manera admirable cómo en la Santísima Virgen «su gozo de madre se une al honor de virgen» (Antífona de entrada), de lo que se deriva su peculiar condición y dignidad, ya que «nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después» (Antífona de entrada);
- la perenne intercesión de la Virgen María en favor del pueblo de Dios: «Concédenos experimentar la intercesión materna / de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, / el autor de la vida» (Oración colecta);
- el ejemplo de la Madre del Señor, para que los fieles «busquen y conserven» (Oración sobre las ofrendas) las cosas de Dios. 

Introducción

En estos días de gozo, en que volvemos a escuchar el cántico jubiloso de los ángeles que nos anuncian el Nacimiento del Salvador, nos reunimos en santa asamblea, y adoramos al Niño de Belén. Sabemos que está entre nosotros porque estamos reunidos en su nombre. Lo reconocemos también en el sacerdote que preside, en la Palabra que vamos a escuchar, y de modo sustancial, en la Eucaristía que hemos de comulgar.
Asistamos reverentes a este misterio inefable del nuevo Belén que se renueva en la Iglesia, verdadera "Casa del Pan".

Antífona de entrada 

La Madre engendró al Rey que tiene un nombre eterno; su gozo de madre se une al honor de virgen. Nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después. 

Oración colecta

Oh, Dios, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión materna de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo. 

Liturgia de la Palabra

Nótese que se trata de la primera lectura, del salmo y del Evangelio (con el versículo del aleluya) propios de la Misa de Nochebuena, con alguna particularidad que no está de más destacar: la antífona del salmo y el versículo del Evangelio omiten el adverbio "Hoy" exclusivo de aquella Misa y de los días de la Octava.

Primera lectura

Cristo es la Luz verdadera que no se extingue jamás y que viene a iluminar nuestras tinieblas.

Un hijo se nos ha dado

Lectura del libro de Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
y el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado,
y es su nombre:
«Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz.»
Para dilatar el principado,
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 95, 12a. 2b-3. 11-12. 13 (R.: Lc 2, 11)

R. Nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

En lugar de esta lectura con su salmo puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 7

Aleluya Lc 2, 10-11

Os traigo una buena noticia, una gran alegría: nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Evangelio
 
Resuena actual el anuncio solemne del Nacimiento del Salvador, en un mundo que parece ya no creer en las realidades del Cielo.

Hoy os ha nacido un Salvador

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 1-14

En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
–«No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
–«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.»

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Te lo pedimos con María, la Madre del Salvador.

-Por la Iglesia santa, que resplandece nuevamente con los fulgores de la Navidad del Señor, para que como María, permanezca siempre unida a Jesuscristo. Oremos.

-Por los niños que sufren el hambre, el exilio, la enfermedad, la soledad o la falta de afecto, para que por la súplica de María, sean socorridos por el Niño Jesús. Oremos.

-Por las personas con capacidades diferentes, para que experimenten el cálido abrazo del Pequeño Jesús, que al nacer, quiso darse a conocer primero a los humildes y postergados. Oremos.

-Por los hermanos que viven en uniones irregulares, para que el Epíritu que formó a Jesús en María ilumine sus corazones, y también los de nosotros, a fin de que evitemos toda forma de discriminación hacia ellos. Oremos.

-Por la Almas del Purgatorio, para que por el misterio de la Navidad, promesa y prenda de vida nueva, alcancen los gozos celestiales. Oremos.

Ofertorio

Así como el trigo y la uva germinaron en la tierra, de modo semejante, el Salvador del mundo fue formado por el Espíritu en el seno de María Virgen, Hija bendita de nuestra tierra. Ahora el mismo Espíritu convertirá ese trigo y esa uva en el Fruto precioso que María ofrece a la humanidad.

Oración sobre las ofrendas 

Recibe, Señor, los dones que te presentamos, y que nuestros corazones, encendidos por la luz del Espíritu Santo, busquen y conserven, a ejemplo de María, tu voluntad y tu palabra. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


Prefacio

El Salvador salió de María como el Esposo del tálamo

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Especialmente en este tiempo
en el que has revelado,
desde el misterioso seno de una Virgen,
a tu Hijo Jesucristo,
sacramento de nuestra salvación
para luz de las naciones.
El cual, como el esposo que sale del tálamo
brilló ante nosotros como Señor y Salvador,
para sacamos de las tinieblas y sombras de muerte
al reino de la luz eterna.

Por eso,
unidos a los coros de los ángeles,
te alabamos proclamando con alegría:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

La misma Virgen que en la Noche sagrada de Navidad nos presentó a su Hijo como Salvador, hoy nos lo vuelve a presentar como Salvador, pero ahora también como Pan de Vida.
 
Antífona de comunión

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, llena de gracia y de verdad. 

Oración después de la comunión

Alimentados por el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, hecho hombre, te rogamos, Señor, que estos sacramentos, recibidos con gozo en la conmemoración de la Virgen María, nos hagan partícipes de la divinidad de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

Despedida

Al retirarnos del lugar sagrado, y ya alimentados con el Pan del Cielo, invoquemos a la Santísima Virgen María con las palabras de la Iglesia:
 Mater Salvatoris, ora pro nobis ("Madre del Salvador", ruega por nosotros).

 22 de agosto, memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Reina del universo.



viernes, 15 de agosto de 2014

Misas de la Virgen IV (Navidad): "Santa María, Madre de Dios"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Esta Misa celebra el «admirable misterio» y el «inefable designio» (Prefacio) por el que el Padre misericordioso envió a su Hijo «desde el cielo al seno de la Santa Virgen» (Oración colecta 1) (cf. S. Hipólito, Traditio apostolica, 4: SCh 11 bis, p. 48), a fin de que fuera para nosotros «Palabra de salvación y Pan de Vida» (Oración colecta 1). Pero también conmemora la fe y la humildad con que Santa María lo recibió en su corazón y lo «llevó encerrado en sus entrañas» (Prefacio). Por esto la humilde Virgen de Nazaret es para nosotros un ejemplo con cuya imitación recibamos al Hijo de Dios: «recibir a Cristo como ella, / conservando sus palabras en el corazón / y celebrando con fe sus misterios» (Oración colecta 1) y, en consecuencia, lo manifestemos «con obras dignas de santidad» (Oración colecta 2) y lo confesemos «de palabra y de obra» (Oración después de la comunión).
Los textos de esta misa son como un eco de los sermones de los santos Padres y de la antigua liturgia:
-de aquella sentencia de san Agustín (+ 431), según la cual la Santísima Virgen María «concibió en su espíritu antes que en su seno» (Oración colecta 2; Sermo 25, 7: PL 46, 937), por lo que se ensalza su fe y su obediencia y se declara su espiritual parentesco con el Hijo;
-de aquella expresión de san Bernardo (+ 1153), según la cual la Santísima Virgen «si bien agradó (a Dios) por su virginidad, concibió por su humildad» (In laudibus Virginis Matris, I, 5: Opera omnia, IV, ed. Cistercienses, Roma 1966, p. 18).
Merece especial atención el Prefacio Porque por un admirable misterio, que de modo admirable pone de relieve la virginal y salvadora maternidad de santa María Virgen: «Se gozó, en efecto (santa María), de dos gracias: / se admira porque concibió virgen, / se alegra porque alumbró al Redentor». Los expertos en sagrada liturgia enumeran este Prefacio entre los más antiguos de Santa María, ya que se encuentra en el Sacramentario Paduano (SP 387).

Conviene usar el presente formulario cuando se quiera honrar a la Madre de Dios en los días que siguen al 1° de enero, solemnidad propia de la Maternidad Divina, y como prolongando la contemplación de este misterio. Durante la infraoctava (29, 30 y 31 de diciembre, en algún caso pueden alternarse con los formularios propios de dichos días, también grávidos de ponderables referencias marianas.
 
Introducción

El gozoso tiempo de Navidad nos invita a reflexionar sobre la grandeza de Dios Altísimo que se ha abajado hacia nuestra pequeñez para elevarnos hacia su gloria. Para ello, ha sido su voluntad hacerse hombre y nacer de una Virgen. La Maternidad Divina de María es la más grande de sus prerrogativas y la máxima que pueda haberse concedido a criatura alguna en la historia de la humanidad. 
La Santa Misa de la que vamos a participar es, pues, un acto de alabanza a la Trinidad por el don del Verbo hecho hombre y nacido de la Madre Virgen.

Antífona de entrada

Virgen Madre de Dios, el que no cabe en el universo, al hacerse hombre se encerró en tu seno.

O bien: 

Sedulio

¡Salve, Madre santa!, Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos. 

Oración colecta 

Oh, Dios, que enviaste a tu Hijo, Palabra de salvación y Pan de Vida, desde el cielo al seno de la santa Virgen, concédenos recibir a Cristo como ella, conservando sus palabras en el corazón y celebrando con fe sus misterios. Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien:

Con obras dignas de santidad, concédenos, Señor, manifestar a Cristo, a quien recibimos por la fe; a ejemplo de santa María, que concibió en su espíritu antes que en su seno al Hijo venido del cielo. Que vive y reina contigo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

El Hijo de Dios, nacido de Mujer, es el Divino Emmanuel, prometido por Dios y anunciado por los profetas.

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 21, 4-6. 10-11. 23-24 (R.: cf. 11b)

R. Señor, desde el vientre materno tú eres mi Dios.

Tú, Señor, habitas en el santuario,
esperanza de Israel.
En ti confiaban nuestros padres;
confiaban, y los ponías a salvo;
a ti gritaban, y quedaban libres;
en ti confiaban, y no los defraudaste. R.

Tú eres quien me sacó del vientre,
me tenías confiado en los pechos de mi madre;
desde el seno pasé a tus manos,
desde el vientre materno tú eres mi Dios. R.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo:
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.

Aleluya

Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: de ti salió el Sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.

Evangelio

Tras la extremada pobreza material del Niño y de sus santísimos padres, vislumbramos la soberanía del Rey humilde y Lo confesamos como Dios y Señor del universo.

Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 15b-19

En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros:
— «Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.»
Fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Escúchanos, Señor. Tu Madre ora con nosotros.

-Para que el misterio de la santa Navidad, renueve el ardor misionero de la Iglesia, pidamos con María, la Madre de Dios...R.

-Para que los pueblos en guerra depongan sus armas ante el Niño Jesús, Príncipe de la paz, pidamos con María, Madre de la humanidad doliente del Señor...R.

-Para que las madres que custodian en su seno el don admirable de la vida, se conviertan en las primeras defensoras del derecho a nacer de todos los hombres sin excepción, pidamos con María, Madre del Dios Viviente...R.

-Para que los niños que han sido violentamente arrebatados del seno de sus madres, admitidos en la gloria, intercedan en la conversión de los responsables...R.

-Para que los hermanos que están solos en estos días de fiesta, experimenten el calor acogedor de la comunidad eclesial, pidamos con María, Madre del amor...R.

Ofertorio

El mismo Espíritu que por el divino poder hizo de María la Madre de Dios es el que convertirá este pan y este vino que ahora presentamos, en el Fruto bendito del seno de la Virgen.

Oración sobre las ofrendas 

Que te sean gratos, Señor, los dones de tu pueblo, presentados en la memoria de la bienaventurada Virgen; ella supocomplacerte por la virginidad y por su humildad concibió a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Prefacio

Santa María se alegra porque dio a luz al Redentor permaneciendo Virgen

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque por un admirable misterio
y por un inefable designio,
la santa Virgen concibió a tu Unigénito
y llevó encerrado en sus entrañas al Señor del cielo.
La que no conoció varón es madre,
y después del parto permanece virgen.
Se gozó, en efecto, de dos gracias:
se admira porque concibió virgen,
se alegra porque alumbró al Redentor.

Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo. 

Comunión

En la primera Navidad de la historia, la Madre de Dios ofreció su Hijo bendito al mundo.
Hoy es la Madre Iglesia la que nos ofrece el Cuerpo Sacramentado del mismo Hijo de María.
Recibámoslo con un corazón sencillo como el Pesebre de Belén.

Antífona de comunión 

Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre. 

Oración después de la comunión

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Señor, confesar de palabra y de obra a tu Hijo, nacido de Madre virgen, a quien hemos recibido en este sacramento. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Despedida

Dejamos el templo material pero seguimos siendo piedras vivas del templo espiritual de los bautizados. El espíritu navideño reafirme nuestra fe en el misterio del Emmanuel, Cabeza y Principio de la Iglesia viva.

15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.
Entrada dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, en el jubileo 40° de mi bautismo.


domingo, 10 de agosto de 2014

"Rito de la bendición de una criatura en el vientre materno"


Esta entrada está dedicada a mi amigo personal Cristian Battello, a su esposa Marcela y a sus cinco hijos Fabricio, Amadeo, Jeremías, Macarena y Agostina -que viene en camino-, quienes, obedientes al mandato del Señor de llevar la Buena Noticia a todas partes, se han querido llamar  Familia Misionera Totus tuus, para peregrinar donde el Espíritu los lleve, dando testimonio en todas partes del gran amor de Dios a la humanidad.


Familia Misionera "Totus tuus"


El documento litúrgico en cuestión ha sido aprobado por la Santa Sede, en principio, exclusivamente para los EEUU, como especifica la carta del cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. 
Sin embargo, he querido incluirlo aquí porque posee textos bíblicos y bellas oraciones, todo lo cual puede ser usado por los laicos de otros lugares, aunque en privado, en tanto no se cuente con la aprobación de la Santa Sede para sus respectivos países.
El texto original está en inglés y también en español, debido a la gran cantidad de hispanohablantes que hay en EEUU.
Ofrezco la versión en español con comentarios en azul, como es corriente en este blog. A los interesados en la versión bilingüe, les facilito el siguiente link:


Prot. n. 125/12/L

A la petición de Su Eminencia el Cardenal Timothy Michael Dolan, Arzobispo de Nueva York y Presidente de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos de América, en una carta fechada el 12 de enero de 2012, y en virtud de la facultad concedida a esta Congregación por el Sumo Pontífice
Benedicto XVI, estaremos encantados de aprobar y confirmar el texto en español del Rito de bendición de una criatura en el vientre materno, como se encuentra en la copia adjunta.
En las ediciones impresas, se hace mención de la aprobación y confirmación concedida por la Sede Apostólica.
Además, dos copias del texto impreso deberán enviarse a esta Congregación.
Sin que obste nada en contrario.

Desde la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos, el 1º de marzo de 2012.

Antonio Card. Cañizares Llovera
Prefecto

Joseph Augustine Di Noia, OP
Arzobispo-Secretario

Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos


Decreto de publicación

Según las normas establecidas por el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, la declaración Nostra ætate (del 27 de enero de 1966) y la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con el documento Liturgiam authenticam (del 28 de marzo de 2001), esta edición del Rite for the Blessing of a Child in the Womb/Rito de bendición de una criatura en el vientre materno es declarado como parte del Book of Blessings y Bendicional para el uso en las diócesis de los Estados Unidos de América, y se publica con la autoridad de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.
El Rite for the Blessing of a Child in the Womb/Rito de bendición de una criatura en el vientre materno fue canónicamente aprobado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos el 11 de noviembre de 2008, y confirmado luego en inglés por la Sede Apostólica por el decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 8 de diciembre de 2011 (Prot. n.1422/08/L), y en español por el decreto de la misma Congregación del 1º de marzo de 2012 (Prot. n. 125/12/L).
Desde esta fecha, el Rite for the Blessing of a Child in the Womb/Rito de bendición de una criatura en el vientre materno puede ser utilizado en las celebraciones litúrgicas en las diócesis de los Estados Unidos de América.
Dado en el Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Washington, DC, el 26 de marzo de 2012, la Solemnidad de la Anunciación del Señor (trasladada).

Timothy Cardenal Dolan
Arzobispo de Nueva York
Presidente, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

Reverendo Monseñor Ronny E. Jenkins
Secretario General


Rito de la bendición de una criatura en el vientre materno 


 


Introducción

1. La Iglesia recibe con alegría y delicadeza a las madres que, al reconocer que toda vida es don de Dios, llegan al templo en búsqueda de una bendición para la criatura que llevan en su vientre. Esta bendición, que imparte gracia y consuelo, ayuda a los padres y a la comunidad parroquial a unirse en oración por las criaturas que aún están en el vientre y, a la vez, fomenta dentro de la sociedad el respeto por la vida humana. Esto demuestra que, para la comunidad cristiana, la concepción, gestación y nacimiento de un niño es motivo de alegría que trasciende el ámbito de la familia terrena pues es una bendición para la gran familia de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.

La bendición puede impartirse durante la Misa, por el sacerdote celebrante, usando los ritos que se encuentran en los números 3-9; o fuera de la Misa, por el sacerdote o, en su ausencia, por el diácono, según los ritos indicados en los números 10-22.

2. Se puede usar este rito para la bendición de la madre, o de la madre junto con el padre, o en ocasión de una reunión de padres que esperan un hijo. 

A. Rito de bendición de una criatura en el vientre materno dentro de la Misa

3. Las lecturas para la Liturgia de la Palabra se deben tomar del Leccionario de la Misa aprobado para los Estados Unidos de América. Dependiendo de las indicaciones de las rúbricas del día, se pueden usar las lecturas asignadas a ese día por el Leccionario de la Misa o tomarlas del Leccionario de las Misas por diversas necesidades. "Dependiendo de las indicaciones de las rúbricas del día" quiere decir, si las normas litúrgicas lo permiten. Y no lo hacen, cuando se trata de una fiesta, solemnidad o de una Misa de domingo, pues poseen lecturas propias que no deben ser reemplazadas por otras, salvo que el Ordinario del lugar lo autorice, por justa causa.
4. La homilía sigue a la proclamación del Evangelio. En ella, basándose en los textos sagrados, el sacerdote o diácono puede ofrecer una explicación apropiada del don y el misterio de la vida humana.

Oración Universal 

5. Después, sigue la Oración Universal, ya sea en la forma utilizada en la Misa o como se ofrece aquí.  Se pueden usar las siguientes intercesiones o componer otras intenciones, adecuadas a las circunstancias particulares. Se entiende por "circunstancias particulares" la realidad concreta de la comunidad y de los padres que han solicitado la bendición de su hijo (lugar geográfico, tiempo litúrgico, tipo de unión de los padres, miembros de la familia y de la comunidad presentes, y demás).

Sacerdote: 

Encomendemos nuestras necesidades y preocupaciones al Padre celestial, en nombre de Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor, diciendo:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

Diácono/Lector:

Como Iglesia, gran familia de todos los pueblos, oramos por la jerarquía:
Por nuestro Santo Padre, el Papa N, por nuestro obispo N, y por todos aquellos que han dedicado su vida al servicio del pueblo de Dios, para que puedan perseverar fielmente en la vocación que han recibido, roguemos al Señor:

 R/. Señor, escucha nuestra oración

La súplica por los gobernantes hace hincapié en la necesidad de defender toda vida humana, desde la concepción, en un mundo en el que hay quienes preteden justificar el crimen execrable del aborto:

Por nuestros gobernantes, para que puedan ejercer sus responsabilidades con justicia y compasión, respetando el don de la vida humana, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

La siguiente prez tiene en cuenta a la vez la salud integral de la madre y del hijo, tan íntimamente unidos por el vínculo del amor:
Por todas las madres que están esperando un hijo, para que tengan un parto feliz y sus niños nazcan
saludables, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

La súplica que sigue pide por la familia, "cuna sagrada" de toda vida:
Por todas las familias, para que continúen creciendo en la fe, fortaleciéndose en el amor mutuo y en su compromiso con Cristo, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

La siguiente  petición, tan audaz cuanto oportuna, aborda dos temáticas muy ríspidas en EEUU y en otras partes del mundo: el aborto y el abuso sexual:
Por los niños que no son deseados ni amados, por los que son abandonados o víctimas de abusos, para que el Señor inspire a su pueblo la forma de protegerlos, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

Es el momento de cumplir con nuestra obligación de rezar por los hermanos que nos han pedido oración:

Por quienes se encomiendan a nuestras oraciones, para que puedan recibir la gracia que necesitan, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

Puesto que la caridad no se limita a nuestra vida terrena sino que permanece para siempre, un modo de cumplir con el mandamiento del amor fraterno es orar por  los difuntos:
Por nuestros hermanos difuntos, para que gocen en el cielo de la visión de Dios, prometida a todos sus hijos, roguemos al Señor:

R/. Señor, escucha nuestra oración

Oración de Bendición

6. Si parece oportuno, se invita a la madre a pasar adelante, junto con el padre y otros miembros de la familia. Con las manos extendidas sobre la madre, el sacerdote concluye las intercesiones con la bendición de la criatura en el vientre materno y de todos los presentes, con las siguientes palabras: (Nótese que el nasciturus y su madre son bendecidos con una mismo núcleo de esta oración; les siguen el padre, y después la familia (los paréntesis indican que pueden no estar el padre y demás miembros de la famila) y los presentes. Todo concluye con un único "Amén").

Dios, autor de toda vida, 
te pedimos que bendigas
 a este niño aún por nacer;
dale una constante protección
y un saludable nacimiento,
como signo de nuestro renacimiento, un día,
al gozo de la vida eterna en el cielo.
Señor, que has concedido a esta mujer
el gran gozo de la maternidad,
concédele serenidad en sus preocupaciones
y dale decisión para guiar a su hijo
por los caminos de la salvación.


(Bendición del padre:

Señor de todos los tiempos,
que has escogido a este hombre
para experimentar el don y el honor de
la paternidad,
dale fortaleza en esta nueva responsabilidad
para que sea ejemplo 
de justicia y verdad para su hijo).


[Bendición de la familia:
Señor, derrama sobre esta familia un amor sincero
y constante,
para que se preparen a recibir a este niño
entre ellos.]

Señor, que has puesto en el corazón de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad
un gran respeto y admiración por el regalo de una
nueva vida,
haz que esta comunidad
(parroquia),
fiel a las enseñanzas del Evangelio,
participe en la educación espiritual de este niño,
en Cristo, nuestro Salvador.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

La oración de bendición en plural se encuentra en el apéndice de este ritual, para las ocasiones en que estén presentes varias madres en cinta.

7. Si se considera apropiado, el sacerdote, en silencio, puede asperjar con agua bendita a los padres de la criatura y a otros miembros de la familia. (Rito facultativo aunque aconsejable por lo significativo. En efecto, es como un preanuncio del bautismo que recibirá la criatura).

8. En la Liturgia de la Eucaristía se sigue el Ordinario de la Misa, según el Misal. Si se considera oportuno, algunos de los fieles llevan el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía y, según las circunstancias, otros dones para socorrer a familias necesitadas. (Salvando aquí la razón de ser de la ofrenda, nunca simbólica, siempre concreta).

9. Al final de la Misa, el sacerdote bendice a los presentes en la forma acostumbrada, o con la fórmula de bendición solemne, tomada del Misal, o la que a continuación se pone.

El diácono, o en su ausencia, el sacerdote mismo, dice la invitación:

Inclínense para recibir la bendición.

Entonces el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice:

Dios, fuente de toda vida,
en su bondad, los proteja.
R/. Amén.

Los afiance en la fe,
los fortalezca en la esperanza
y constantemente aumente en ustedes el don de
su amor.
R/.Amén.

Mantenga a todos los niños
fuertes en cuerpo y alma.
R/.Amén.

A todos ustedes, que están aquí presentes,
les bendiga Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo.
R/.Amén

B. Rito de bendición de una criatura en el vientre materno fuera de la Misa

10. El presente rito está reservado al sacerdote o, en su ausencia, al diácono.

Ritos Iniciales

11. Cuando la comunidad se ha reunido (se sigue enfatizando la importancia de la comunidad, toda ella beneficiaria de la bendición que significa el niño por nacer, y también responsable de su custodia, juntamente con los padres), puede entonarse un canto apropiado. Después, el celebrante y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la Cruz, mientras el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Los fieles responden:

Amén.

12. El celebrante saluda a los presentes con estas u otras palabras semejantes:

Que Cristo, Hijo de Dios, que se encarnó en el vientre de la Virgen María, esté con todos ustedes.

Saludo que evoca el misterio de la Encarnación, a la luz del cual se comprende la sacralidad incontestable de todo nasciturus.

Los fieles responden:

Y con tu espíritu.

13. El celebrante prepara a los presentes para la bendición con estas u otras palabras semejantes:


Para un matrimonio:

Nuestro Padre celestial se ha dignado responder a las plegarias de N y N con el don de este niño.
Hoy nos unimos a ellos en su acción de gracias a Dios todopoderoso, por la gozosa e importante responsabilidad hacia este nuevo niño concebido, creado a imagen y semejanza de Dios, y fruto del amor mutuo de estos esposos.

O bien, en otras circunstancias:

Adecuada alternativa la que sigue, y muy ajustada a los tiempos que corren, en los que a menudo los hijos no tienen padres unidos en matrimonio, o lo que es peor, son huérfanos de uno de ellos o de ambos. La comunidad cristiana pide para dichos niños, en estos casos, la gracia de la bendición:
Nuestro Padre celestial se ha dignado bendecir a esta comunidad con el don de esta nueva vida. Hoy nos unimos en acción de gracias a Dios todopoderoso, por este niño (estos niños) concebido(s), creado(s) a imagen y semejanza de Dios.

Lectura de la Palabra de Dios
(Es parte integrante de toda celebración litúrgica, de sacramentos y sacramentales).
14. Se lee uno de los siguientes textos indicados, tomados del Leccionario de la Misa para los Estados Unidos de América. Un lector, o alguno de los presentes, o el mismo celebrante lee el texto de la Sagrada Escritura:

Adviértase que al tratarse de una celebración "fuera de la Misa", la introducción al texto bíblico no es de carácter litúrgico, y es indistinto optar por una lectura del Antiguo Testamento o una del Nuevo; el Salmo responsorial es optativo.
Hermanos y hermanas, escuchen las palabras del
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45

Saltó la criatura en el vientre

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Palabra del Señor.

Todos:

Gloria a ti, Señor Jesús.

O bien:

Génesis 18, 1-15 

El anuncio a Sara de la concepción de Isaac

1 Samuel 1, 9-20 

Ana concibe y da a luz a Samuel

Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17 

El nacimiento de Obed, padre de Jesé, padre de David

Lucas 1, 26-38 

La anunciación

15. Si se considera oportuno, se puede cantar o decir el siguiente Salmo responsorial.

R/. Bendigo al Señor en todo momento.

Salmo 33, 10-11. 12-13. 14-15. 17 y 19

Todos sus santos, teman al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
R/.

Vengan, hijos, escúchenme:
les instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?
R/.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.
R/.

Pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
R/.

16. Si es apropiado, el celebrante puede hacer una explicación breve de los textos bíblicos, para que puedan entender, a través de la fe, el sentido de la celebración. (Aquí no se habla de "homilía", propia de la Misa).

Oración Universal

17. Después, sigue la Oración Universal, ya sea en la forma utilizada en la Misa o como se ofrece aquí. Se pueden usar las siguientes intercesiones o componer otras intenciones, adecuadas a las circunstancias particulares.

Sacerdote:

Encomendemos nuestras necesidades y preocupaciones al Padre celestial, en nombre de Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor, diciendo:

R/. Señor, escucha nuestra oración.

(Y se recitan las preces como arriba, en A).
18. El celebrante entonces invita a todos los presentes a cantar o a decir el Padrenuestro. (No porque sí se fija así el orden de estos verbos. Es preferible que la Oración dominical -que es omnipresente en el ritual de sacramentos y sacramentales- se cante, de ser posible, a que se recite, debido al carácter festivo de la celebración).

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Todos:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Oración de Bendición

19. Si parece oportuno, se invita a la madre a pasar adelante, junto con el padre y otros miembros de la familia. Con las manos extendidas sobre la madre, el sacerdote concluye las intercesiones con la bendición de la criatura en el vientre materno y de todos los presentes, con las siguientes palabras:
(Son las mismas oraciones transcriptas más arriba).

Dios, autor de toda vida,
te pedimos que bendigas a este niño aún por nacer;
dale una constante protección
y un saludable nacimiento,
como signo de nuestro renacimiento, un día,
al gozo de la vida eterna en el cielo.
Señor, que has concedido a esta mujer
el gran gozo de la maternidad,
concédele serenidad en sus preocupaciones
y dale decisión para guiar a su hijo
por los caminos de la salvación.

(Bendición del padre:
Señor de todos los tiempos,
que has escogido a este hombre
para experimentar el don y el honor de la
paternidad,
dale fortaleza en esta nueva responsabilidad
para que sea ejemplo de justicia y verdad para
su hijo.)

(Bendición de la familia:

Señor, derrama sobre esta familia un amor sincero
y constante,
para que se preparen a recibir a este niño
entre ellos.)

Señor, que has puesto en el corazón de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad
un gran respeto y admiración por el regalo de una
nueva vida,
haz que esta comunidad
(parroquia),
fiel a las enseñanzas del Evangelio,
participe en la educación espiritual de este niño,
en Cristo, nuestro Salvador.
Qué vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

La oración de bendición en plural se encuentra en el apéndice de este ritual, para las ocasiones en que estén presentes varias madres en cinta.

20. Si se considera apropiado, el sacerdote, en silencio, puede asperjar con agua bendita a los padres de la criatura y a otros miembros de la familia.

Rito de Conclusión

21. Entonces, el sacerdote, de cara al pueblo y extendiendo las manos, dice:

El Señor esté con ustedes.

Los fieles responden:

Y con tu espíritu.

Entonces el celebrante bendice al pueblo diciendo:

A todos ustedes, que están aquí presentes, les bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo.

R/. Amén.

22. Después de la bendición, el sacerdote invita a todos los presentes a pedir la protección de la Santísima Virgen María. Si es apropiado, esto puede hacerse ante el altar o imagen de la Santísima Virgen María.

Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, 
el Señor es contigo. 
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

O bien:

Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos, los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle
de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clementísima, oh, piadosa, oh, dulce Virgen María!

O bien:

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y quiere levantarse.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

O todos pueden entonar un himno, que exprese apropiadamente la gratitud y la alegría.

Apéndice

Oración de bendición cuando estén presentes varias madres encinta

23. Si es apropiado, se invita a las madres, junto con los padres y otros miembros de la familia, a pasar adelante. Con las manos extendidas sobre las madres, el sacerdote concluye las intercesiones bendiciendo a las criaturas en el vientre de sus madres y a todos los presentes, con las siguientes palabras:

Dios, autor de toda vida,
te pedimos que bendigas a estos niños aún
por nacer;
dales una constante protección
y un saludable nacimiento,
como signo de nuestro renacimiento, un día, al
gozo de la vida eterna en el cielo.
Señor, que has concedido a estas mujeres
el gran gozo de la maternidad,
concédeles serenidad en sus preocupaciones
y dales decisión para guiar a sus hijos
por los caminos de la salvación.

(Bendición del padre:
Señor de todos los tiempos,
que has escogido a estos hombres
para experimentar el don y el honor de
la paternidad, dales fortaleza 
en esta nueva responsabilidad
para que sean ejemplo de justicia y 
verdad para sus hijos.)

(Bendición de la familia:

Señor, derrama sobre estas familias un amor
sincero y constante,
para que se preparen a recibir a estos niños
entre ellos.)
Señor, que has puesto en el corazón de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad
un gran respeto y admiración por el regalo de una
nueva vida,
haz que esta comunidad (parroquia),
fiel a las enseñanzas del Evangelio,
participe en la educación espiritual de estos niños,
en Cristo, nuestro Salvador.
Qué vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

10 de agosto, domingo XIX "durante el año"
(En Argentina, día del niño).