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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

martes, 26 de abril de 2016

Guion: Domingo VI de Pascua


Primer Concilio de Jerusalén


Ciclo C

Introducción

Hermanos, durante este Tiempo de Pascua, a cuyo sexto domingo hemos arribado, la Iglesia nos exhorta a cantar con el corazón el gran Aleluya de la victoria de Jesucristo. Es "una Iglesia totalmente animada y movilizada por la caridad de Cristo, Cordero inmolado por amor; una Iglesia que es la imagen histórica de la Jerusalén celeste, anticipación de la Ciudad santa, resplandeciente por la gloria de Dios. De ella brota una fuerza misionera irresistible, que es la fuerza de la santidad".(Cf. S.S. Benedicto XVI, Homilía del Domingo VI de Pascua en la ciudad de Aparecida, Brasil, con motivo de la inauguración de la V Conferencia General del Episcopado de Latinoamérica y del Caribe, el 13 de mayo de 2007).

Que la fructuosa participación en los sacramentos, especialmente en el de la Eucaristía que vamos a celebrar, encienda en nuestros corazones tal ardor misionero, que nos sintamos impulsados a anunciar a todos la Buena Nueva de que Jesús ha resucitado, y que desde entonces, la creación entera, y en especial, la vida humana, tienen un sentido. 

En lugar del Acto penitencial puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del bautismo. (Cf. Institutio Generalis Missali Romani, 51).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hech. 15, 1-2. 22-29

Desde los orígenes del cristianismo y hasta el final de los tiempos, el Espíritu Santo guía sabiamente a su Iglesia por medio de la Autoridad Apostólica.

Segunda lectura: Apoc. 21, 10-14. 22-23

Los Apóstoles del Cordero, por designio del mismo Dios, son las columnas de la Iglesia peregrina y los Jueces de las naciones en la Eterna Jerusalén, que es galardón de los bienaventurados.

Evangelio: Jn. 14, 23-29

La promesa del Espíritu Santo, realizada por Jesús, se renueva constantemente en la vida del creyente.


Oración de los fieles

Las siguientes preces corresponden al formulario de la Misa del Domingo VI de Pascua, presidida por el Santo Padre Francisco el 5 de mayo de 2013, en la Plaza de San Pedro:


Queridos hermanos, imbuidos del Espíritu de la Verdad, unamos nuestra voz a la del Señor Jesús, para implorar de Dios Padre todo don perfecto:

R. Te rogamos, óyenos.

-Oremos por la Santa Iglesia de Dios.

+Que guiada por el Espíritu Santo, anuncie con franqueza la verdad a todos los hombres, sin temer a las persecuciones e incomprensiones. R.

-Oremos por el Sumo Pontífice N y por todos los obispos de la Iglesia.

+Que configurados a Cristo, el Señor, ofrezcan cada día su vida por la salvación de los hermanos, en unión con el Sacrificio que celebran en el Altar. R.

-Oremos por los legisladores y gobernantes.

+Que iluminados por la sabiduría que viene de lo alto, se dediquen a la búsqueda del verdadero bien y a la promoción de la dignidad de toda persona humana. R.

-Oremos por los que sufren, por los pobres y atribulados.

+Que consolados por la visita interior del Espíritu Santo, encuentren esperanza y fortaleza, y testimonien a todos el poder de la Resurrección del Señor. R.

-Oremos por la familia de Dios hoy aquí congregada.

+Que animada por la verdadera devoción y por la adoración del Misterio de Cristo, los que se nutren del Evangelio y de la Eucaristía, lleguen a ser operadores de caridad, justicia y paz. R.

Oración conclusiva

"Oh, Padre, que has prometido habitar en tus hijos obedientes, acoge nuestra súplica y consérvanos en la plena comunión Contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que has prometido hacer morada en cuantos escuchan tu Palabra y la ponen en práctica, envía tu Espíritu para que recuerde a nuestro corazón todo aquello que Cristo ha hecho y enseñado, y nos haga capaces de ser testigos con las palabras y con las obras. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".
Ofertorio

El Espíritu que fecundará estos dones de pan y vino haciendo de ellos Ofrenda de Vida, es el que desciende a nuestros corazones para enseñarnos la verdad de estos Misterios sagrados que celebramos.


Comunión (Cf. Santa María Bertilla Boscardín)


Que la fuerza de la Eucaristía que vamos a recibir, nos alcance siempre y en todas para comportarnos con la responsabilidad de aquellos que hemos tenido un encuentro personal con el Resucitado, y que necesitamos anunciar a todo el mundo que Él es el Señor.


Conviene que el sacerdote emplee la Bendición Solemne de Pascua.

Despedida

Queridos hermanos, asegura el santo doctor de la Iglesia Alfonso María de Ligorio: "el mismo Dios no puede hacer una Acción más sagrada y más grande que la celebración de la Misa".
Y a nosotros hoy se nos ha concedido la gracia de participar nuevamente en esta Obra, la más santa, de Dios. Démosle gracias por tan grandioso Don.

Es oportuno cantar la antífona mariana Regina Caeli.


26 de abril de 2016, conmemoración de Nuestra Señora del Buen Consejo. Entrada dedicada a ella.



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