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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 26 de septiembre de 2016

Guion: Domingo XXVII del Tiempo Ordinario


Santos Pablo y Timoteo


Ciclo C

Introducción

"Queridos hermanos y hermanas, toda asamblea litúrgica es espacio de la  presencia de Dios. Reunidos para la Sagrada Eucaristía, los discípulos del Señor  nos sumergimos en el Sacrificio redentor de Cristo, proclamamos que Él ha resucitado, está vivo y es dador de la vida, y testimoniamos que su presencia es gracia, fuerza y alegría. Abramos el corazón a su Palabra y acojamos el don de su presencia". (Cf. S.S. Benedicto XVI, Homilía en el Foro Itálico de Palermo, 03/10/16).
El canto de entrada expresa el gozo con que acogemos estos dones.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hab. 1, 2-3; 2, 2-4

Una situación de violencia, iniquidad y opresión, es ocasión para que el profeta Habacuc nos asegure que el justo que confía en Dios nada debe temer.

Segunda lectura: II Tim. 1, 6-8. 13-14

La exhortación de Pablo a Timoteo nos enseña que solo la fe confiada y humilde puesta en Aquel a Quien todo Le debemos, distingue la auténtica caridad del mero asistencialismo.

Evangelio: Lc. 17, 3b-10

Porque "somos siervos de Dios y no (...) acreedores frente a él, el Evangelio de hoy nos exhorta a pesentarnos siempre ante el Señor con humildad. (Ídem).


Oración de los fieles

R. Que escuchemos siempre tu voz, Señor

O bien:

R.
Auméntanos la fe, Señor.

-Para que la Iglesia, bajo la guía del Papa N y aprendiendo a discernir los signos de los tiempos, sepa transmitir el Evangelio de salvación a los cristianos y a los hombres de buena voluntad de hoy. R.

-Para que los que en medio del dolor claman día y noche al Señor, escuchen, como el profeta Habacuc, las palabras esperanzadoras del Dios de todo consuelo. R.

-Para que los ministros sagrados, al igual que Timoteo, "reaviven" el don de la imposición de las manos, que la Iglesia les ha conferido para gloria de Dios y salvación de las almas. R.

-Para que los que confesamos a Cristo como Señor y Redentor, recibamos de Él la gracia de poder perdonar de corazón al hermano que nos ofende, aun cuando lo haga reiteradas veces. R.

-Para que quienes viven la etapa final de su existencia terrena, experimenten la compañía amorosa de María, que atiende al clamor de los que, a lo largo de la vida, le han pedido su intercesión para "la hora de la muerte". R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que nos escuchas si tenemos fe como un grano de mostaza, concédenos humildad de corazón, para que cooperando con todas nuestras fuerzas en el crecimiento de tu Reino, nos reconozcamos siervos inútiles que has llamado a revelar las maravillas de tu amor. Por Jesucristo, nustro Señor. Amén". 


Ofertorio

Pan, vino y agua. Que tan sencilla como estos dones eucarísticos sea la ofrenda de todo lo que somos y poseemos.


Comunión

Orábamos con el salmo de hoy:

"Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó".

Esta invitación a adorar al Señor con todo nuestro ser, adquiere su pleno significado cuando estamos ante Jesús Eucaristía; más aun, cuando Él viene a nosotros en este Santísimo Sacramento.


Despedida

"Ojalá hoy escuchen la voz del Señor".

Estas palabras del salmo de hoy,  son una sugestiva jaculatoria, que podemos orar y meditar durante la semana que comienza.


26 de septiembre de 2016, memoria litúrgica de los santos Cosme y Damián, mártires. Entrada dedicada a ellos.



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