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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 25 de enero de 2012

Ritos iniciales: Abusos litúrgicos


 


Los siguientes son algunos abusos litúrgicos que he observado en los Ritos iniciales de la Misa: (El link de los documentos aquí citados está enlazado en sendos nombres, mencionados en la entrada "Abusos litúrgicos: Introducción").

En primer lugar, y no es un dato menor, la llegada tarde a Misa -sin justa causa- por parte de los fieles, que observo muy frecuentemente en varias parroquias, no deja de influir negativamente en la celebración.

De hecho, la "asamblea constituida" (Cf. IGMR, 47, 50, 120) -de ahí la palabra ekklesia-, es un requisito fundamental para la celebración eucarística. Tal es así que, aun habiendo un solo fiel, o incluso, únicamente el sacerdote, en la Santa Misa se hace presente la única Iglesia de Dios, extendida por toda la Tierra.

La procesión de entrada

Preocupa ver cómo se desvirtúa el sentido y la importancia de la procesión de entrada cuando en ella son llevados elementos litúrgicos distintos de aquellos específicamente estipulados. He visto procesiones de entrada de la Misa en que se portan imágenes de la Santísima Virgen y de otros santos; banderas (no sólo la papal, sino también la nacional, regional, o de algún grupo o asociación).
Remarquemos algunos detalles, a partir de las dos fotos que acompañan este escrito:



Los elementos litúrgicos de una procesión de entrada tipo son: el turíbulo con el incensario humeante (thuriferarius cum thuribulo fumigante: IGMR, 120 a) -lo cual no siempre se respeta-, los cirios, la cruz procesional con la efigie de Cristo (crux efigie Christi crucifixi: IGMR, 117). (Véase en la foto anterior al joven acólito cruciferario, -así se llama a quien porta la Cruz procesional- encabezando la procesión de entrada: Su mano derecha empuña la Cruz en la parte superior, y la izquierda, en la inferior opuesta. Es el modo correcto de llevarla. Detrás de él, no habiendo diácono, otro acólito lleva el Evangeliario.
En la foto de abajo vemos al acólito que porta la Cruz de la procesión de entrada de la Misa de beatificación de Juan Pablo II. Obsérvese además, que las banderas, en su mayoría polacas, no son llevadas en la procesión, sino que las hacen flamear los peregrinos que participan de la celebración). 
El Evangeliario, (no el Leccionario -he aquí otra irregularidad que he observado-), también puede llevarse en procesión (Cf. IGMR, 117, 172). El diácono, que es quien debe portar el Evangeliario, si lo lleva en procesión, debe sostenerlo un poco elevado (Evangeliarum parum elevatum deferens: IGMR, 172). He observado que hay diáconos que, portando el Evangeliario, realizan la inclinación profunda ante el Altar, y a veces, no lo depositan a aquél sobre éste. Ambas cosas son incorrectas (Evangeliarium laudabiliter super altare deposito: IGMR, 173). 

El canto de entrada:

En no pocas oportunidades he participado de Misas en las que el canto de entrada no cumple con su cometido de abrir la celebración, de fomentar la unidad de los presentes, de introducirlos en el espíritu del tiempo o fiesta, y de acompañar la procesión de entrada.
En este sentido, hay que evitar los cantos en primera persona del singular, más propios de otro tipo de celebraciones, salvo que se trate de salmos, pues en éstos, el "yo" del escritor sagrado se entiende como un "nosotros" que incluye a todo el Pueblo de Dios.

El saludo inicial:

Existen saludos litúrgicos típicos que no siempre son usados. El "buenos días" y "buenas tardes" que a menudo he escuchado, están muy lejos de ser litúrgicos.

El Acto penitencial:

No siempre se usan las tres fórmulas aprobadas, a saber: Yo confieso; Señor, ten misericordia de nosotros; o algún formulario de tropos con el Kyrie.

A propósito, el Kyrie es una invocación cristológica, no trinitaria. He escuchado a muchos sacerdotes que en las tres invocaciones (que podrían ser más), mencionan a cada una de las Tres Divinas Personas.

Alguna vez escuché también a cierto sacerdote que invitaba a los fieles a "participar devotamente" del Acto penitencial, "para poder comulgar después". Gravísimo. Este Acto, si bien puede obtener la remisión de las faltas veniales, "carece de la eficacia del sacramento de la Penitencia" (Cf. IGMR, 51).

También he notado que el Rito dominical de la bendición y aspersión del agua, que suple al Acto penitencial, en la mayoría de las comunidades parroquiales, no se realiza ni siquiera
quandoque, "alguna vez", como lo sugiere la IGMR (Cf. Ib). Se aconseja especialmente para los domingos del Tiempo pascual.

Himno Gloria in excelsis: "...antiquissimus et venerabilis hymnus..." (Cf. IGMR, 53).

Este himno, que cuando las rúbricas lo prescriben, se canta, o en su defecto, se recita y no puede omitirse, no debe ser reemplazado por ningún otro cántico, aunque éste fuere de alabanza. Es un abuso litúrgico que observo con frecuencia. También he escuchado paráfrasis del mismo himno, o traducciones a la lengua vernácula, que no cuentan con la debida aprobación. El texto aprobado siempre debe respetarse íntegramente en el canto y en la recitación. Se mantiene, no obstante, la concesión de una excepción a esto, contemplada en el número 31 del Directorio para las Misas con niños, documento de la Congregación para el Culto Divino.

Oración colecta:

Luego de decir "Oremos" (a excepción del Viernes Santo, en cuya Acción Litúrgica esto no se dice), el sacerdote debe realizar una breve pausa de silencio. Si bien el no efectuarla no constituye en sí un abuso, esto no deja de influir en el sentido de la misma colecta, que tiene por finalidad "reunir" en una sola las oraciones de los presentes.

He notado que en ciertas oportunidades, hay sacerdotes que conservan el antiguo uso de unir a la oración colecta otra u otras más, omitiendo la conclusión de aquélla, y trasladándola a la última colecta recitada. Esto va contra las normas vigentes, que prescriben "In Missa semper unica dicitur collecta" (IGMR, 54).
La oración colecta finaliza siempre con la conclusión trinitaria, es decir, la larga ("longiore") (Ib), contrariamente a lo que he escuchado de algunos sacerdotes.

En la siguiente entrada sobre este tema, nos referiremos a los abusos litúrgicos en la Liturgia de la Palabra.


25 de enero, Fiesta de la Conversión del apóstol San Pablo.



2 comentarios:

  1. Hola buen día, quisiera saber , aún cuando estoy más o menos en contra , en mi Parroquia , alguna persona tomada de entre los fieles, sube a recitar la oración universal, puede está perdona subir al ambón a recitarla, en donde puedo encontrar algo que cité este tipo de practica

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    Respuestas
    1. ¡Bendiciones, hermano!

      En realidad, la proclamación de la Oración de los fieles la introduce el sacerdote que preside la Misa, y a las preces "las propone el diácono, un cantor, un lector, o uno de los fieles, desde el ambón o desde otro lugar adecuado". Puedes hallar esta cita en la "Instrucción General del Misal Romano, n. 71".

      Por supuesto, los lectores de las preces deben ser elegidos antes de la Misa, con el tiempo suficiente para que, imbuidos de ellas, puedan proponerlas correctamente.

      Recibe la paz del Señor.

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