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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 5 de febrero de 2012

Liturgia de la Eucaristía: Abusos litúrgicos


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(El link de los documentos aquí citados está enlazado en sendos nombres, mencionados en la entrada "Abusos litúrgicos: Introducción").

La Liturgia eucarística constituye el corazón de la Santa Misa.

A continuación, consignaré algunos abusos litúrgicos que observo más o menos frecuentemente en los distintos momentos de esta parte de la Misa:

Presentación de ofrendas:

He visto que hay comunidades en las que los fieles, aparte de los dones obligatorios de pan y vino (que siempre deben preceder en la procesión), presentan "simbólicamente" otros dones materiales, que luego cada uno recupera sin dejarlos como donación para la comunidad. Esto atenta contra el sentido de la ofrenda, que debe ser algo verdadera y libremente donado.
Aclaro, de paso, que contra lo que he tenido la oportunidad de ver en muchos casos, sobre el altar se colocan únicamente el pan y el vino, nunca los otros dones (Cf. IGMR, 73, 140).

Incensación:

Hay sacerdotes que en esta parte de la Misa, luego de incensar las ofrendas, la cruz y el altar, que es lo correcto (Cf. IGMR, 75), inciensan  la imagen de la Santísima Virgen o de algún otro santo. Esto es incorrecto. Las imágenes solamente pueden incensarse al comienzo de la Misa (Cf. IGMR, 277; Caeremoniale episcoporum, 95). Puede leerse el artículo sobre el uso del incienso en este mismo blog: 


Oración sobre las ofrendas:

Cuando el sacerdote pronuncia la Oración sobre las ofrendas todos deben estar de pie. Esta oración debe ser siempre una sola (...unica dicitur oratio super oblata...) y finalizar con la conclusión breve (...concluditur conclusione breviore...).
En no pocos lugares he presenciado una costumbre cuasi istriónica, si se me permite la expresión: Los fieles se ponen de pie, como si estuvieran respondiendo a una invitación del sacerdote, luego de que él dice: "Levantemos el corazón" (Sursum corda), palabras con las que se introduce el Prefacio después de la Oración sobre las ofrendas. De más está decir que esta exhortación posee un sentido meramente espiritual, no físico u orgánico.

Prefacio:

Es como el pórtico de la Plegaria Eucarística, con la cual puede o no constituir un todo.
Cuando se trata del Prefacio propio de algunas solemnidades y fiestas del Señor, de ninguna manera puede cambiarse por otro, como se hace a menudo en algunas comunidades. No se consideran Prefacios propios los correspondientes a los tiempos litúrgicos. En efecto, suele afirmarse erróneamente, por ejemplo, que las dos máximas solemnidades del año, Pascua y Navidad, poseen Prefacio propio. No es así. En ambas se utilizan los Prefacios correspondientes a los respectivos tiempos litúrgicos, Prefacios que, por lo mismo, pueden emplearse libremente durante los días de dichos tiempos que no lo tengan propio.
Los Prefacios estrictamente propios, en cambio, solamente se deben utilizar en el día litúrgico de la celebración, y en algunos casos, pueden usarse en otra festividad del mismo santo, y en su Misa votiva, si las hubiere (Por ejemplo, San José, San Juan Bautista). Más propios aun, por decirlo así, pueden considerarse los Prefacios que forzosamente se usan una vez al año, como por ejemplo, el del Domingo de Ramos, o el de la Asunción o de la Inmaculada Concepción.

Sanctus:

Esta triple aclamación seráfica forma parte del Ordinario de la Misa, por lo que su traducción a la lengua vernácula aprobada por la Santa Sede, tanto en el canto como en la recitación, debe respetarse íntegramente. Están muy difundidos otros cánticos semejantes, pero que no respetan este principio. Urge corregir este abuso.

Plegarias Eucarísticas:

Su texto debe respetarse siempre y sin excepciones.
-He escuchado a sacerdotes que añaden, modifican u omiten a su arbitrio tal o cual parte de la Plegaria Eucarística. En los pocos casos en que esto es posible, los libros litúrgicos lo aclaran puntualmente (Por ejemplo, en la Plegaria Eucarística I, el venerable Canon Romano, se puede omitir la mención de algunos santos antes y después de la Consagración, lo cual está explícitamente señalado en el lugar correspondiente).
Cualesquiera otras innovaciones a título personal o comunitario, fomentadas o realizadas por sacerdotes o laicos -y hasta obispos-, están terminantemente prohibidas y constituyen un grave abuso litúrgico. Hay que decir lo mismo para otra reprobable costumbre que observé algunas veces: El sacerdote invita a la asamblea, o a algún laico, o al diácono, a proferir con él algunas partes de la Plegaria, cuando esto es exclusivo de quienes han recibido el sacramento del Orden sacerdotal, a partir de su segundo grado (presbiterado). (Cf. IGMR, 147; RS, 51, 52).

A veces, se utilizan instrumentos musicales o música instrumental durante la recitación de la Plegaria Eucarística. Esto va contra las normas litúrgicas (Cf. IGMR, 32; RS, 53).

-Consagración
En el momento de la elevación he escuchado también diversas aclamaciones que, surgidas en el ámbito de la piedad popular, son proferidas por los fieles. La más conocida es la del apóstol Santo Tomás: Señor mío y Dios mío. Tales aclamaciones y cualesquiera otras pueden ser hechas por los fieles en el silencio orante del corazón, de manera que no distraigan a quienes oran en silencio. Ninguna de ellas es sugerida en el Misal para este momento.

Por otra parte, he visto que sacerdotes, aun siendo teólogos, cometen el serio abuso de realizar la fracción del pan, cuando pronuncian las siguientes palabras de Jesús: "...lo partió...". Esta "teatralización" atenta contra la Tradición de la Iglesia. La Instrucción RS reprueba firmemente esta práctica, y ordena corregirla con urgencia (Cf. n. 55). El rito de la fracción del pan debe realizarse antes de la Comunión, mientras se canta el Agnus Dei, como especificaré más abajo.

La nueva traducción oficial de la fórmula de consagración exige las palabras "por muchos" (pro multis) y no "por todos". Quién mejor que el sapientísimo Benedicto XVI para explicárnoslo: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/letters/2012/documents/hf_ben-xvi_let_20120414_zollitsch_sp.html

-Memento de la Iglesia militante
He escuchado algún sacerdote que, contra la praxis dos veces milenaria de la Iglesia (Cf. RS, 56), omite la mención del Papa o del obispo del lugar.

-Doxología
La doxología con la que concluye toda Plegaria Eucarística, a tenor de lo dicho más arriba, solamente debe ser cantada o recitada por el sacerdote, y no por él conjuntamente con la asamblea.

Padrenuestro:

Es un abuso el reemplazo del Padrenuestro por cualquier otro cántico, aunque se refiera a la paternidad del Señor, y sea bíblico como lo es esta oración dominical.
Hay quienes pronuncian la palabra Amén, como habitualmente se hace, al concluir el Padrenuestro. En la Misa es incorrecto, pues existe el embolismo, una petición que desarrolla la parte conclusiva de esta Oración del Señor: "Líbranos, Señor, de todos los males..."
La elevación de manos por parte de los fieles, como el tomarse de las manos, no están contemplados en los libros litúrgicos.

El Rito de la paz:

De haber diácono, es éste quien invita a los fieles a intercambiarse el saludo de paz. Si no, lo hace el mismo sacerdote.
Este rito debe caracterizarse por la sobriedad. A menudo he observado que se lo considera el momento ideal para -"saludar" a los parientes, amigos y demás conocidos que están presentes en cualquier parte del templo. El Rito de la paz no es una mera manifestación de afecto, o un acto de perdón o reconciliación, sino que es expresión de la comunión eclesial y de la caridad, antes de recibir la santísima Eucaristía (Cf. IGMR, 82; RS, 71).
La paz debe ser ofrecida a los que están más cerca de uno en el templo (Cf. IGMR, ib; RS, 72).
Los sacerdotes se intercambian el saludo de paz entre ellos, y con los demás ministros, pero permaneciendo siempre en el presbiterio (Cf. IGMR, 181; RS, ib), y no desplazándose por las naves de la iglesia para saludar a tales o cuales particulares.
La Carta Circular "El significado ritual del don de la paz en la Misa", de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con fecha 8 de junio de 2014, puntualiza bien todo esto.

Agnus Dei - Fracción del pan:

Hay comunidades en las que se entonan cánticos relativos a la paz que se integran en el del Agnus Dei. Esto no está contemplado en los libros litúrgicos, y afecta a la integridad de este texto del ordinario de la Misa, el cual, solo e íntegro, debe acompañar el rito de la fracción del pan. Puede, por lo mismo, repetirse tantas veces como sea necesario, siempre y cuando, en cualquier caso, la última invocación sea danos la paz (Cf. IGMR, 83).

En varias comunidades hay sacerdotes que permiten que los acólitos instituidos, y hasta los monaguillos, realicen con ellos la fracción del pan. Esto es incorrecto, pues corresponde solamente a los ministros ordenados (Cf. IGMR, ib).

Comunión:

Otro lamentable abuso que he presenciado, es la "invitación" que suele hacer el sacerdote a que todos los fieles comulguen el Cuerpo y la Sangre del Señor de forma indiscriminada, con el compromiso de una ulterior confesión sacramental. Peor aun, suelen realizar una previa "absolución general" en ese momento., lo cual está prohibido por la Iglesia, que ha regulado claramente esta práctica excepcional (Cf.   Carta Apostólica Misericordia Dei, de San Juan Pablo II, 7 de abril de 2002).
Proceder contra las normas establecidas, atenta contra uno de los requisitos que requiere la digna recepción del más augusto de los sacramentos: el estado de gracia que, de haberse perdido, solamente puede recuperarse luego de la confesión sacramental, obligatoriamente previa a la comunión eucarística.
En donde las normas de la Iglesia lo permitan, la Comunión puede recibirse en la mano (Cf. IGMR, 161). Pero no debe olvidarse que el modo ordinario de recibir la Sagrada Forma es en la boca. Sobre este tema, los invito a leer el siguiente artículo de este blog: "La Comunión: ¿En la boca o en la mano?":

http://veritasl.blogspot.com/2012/01/la-en-la-boca-o-en-la-mano-el-problema.html

Cuando se recibe en la mano, hay que esperar que el ministro deposite en ella la Hostia, y no tomarla con los dedos, ni mucho menos, extraerla uno mismo de los vasos sagrados. La Eucaristía es un Don de Dios, el más excelente de todos, y nadie por sí mismo tiene derecho a tomarla. Debemos recibirla de la Iglesia, que es la única que, por medio de sus sacerdotes, puede confeccionarla.

Hay otro abuso que quisiera consignar aquí:
Algunos sacerdotes, envían a otros a distribuir la Comunión. eximiéndose ellos de hacerlo. El que ha presidido la Santa Misa y todos los sacerdotes que hubiere presentes, de ser necesario, tienen la obligación de distribuir la Comunión. Los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, u otros fieles, de forma ocasional, solamente pueden ejercer este ministerio cuando haya una gran afluencia de fieles y uno o pocos sacerdotes (Cf. IGMR, 162; RS, 154-160).
El canto de Comunión ha de ser preferentemente eucarístico. Si no se canta nada, un cantor, el coro, el pueblo, o incluso, el mismo sacerdote, luego de comulgar él, y antes de que comience a distribuir la Eucaristía, puede recitar la antífona de Comunión (Cf. IGMR, 86, 87).


Acción de gracias después de la Comunión:

El que sigue a la Comunión es un momento personal de oración y acción de gracias. Puede entonarse algún cántico que favorezca la meditación, o guardarse sagrado silencio (Cf. IGMR, 45, 88). Atenta seriamente contra la importancia de este momento la práctica cada vez más difundida, de realizar los "avisos parroquiales", los cuales, pueden encontrar un instante apropiado luego de la oración después de la Comunión.

Oración después de la Comunión:

La debe recitar el sacerdote luego del momento de acción de gracias. Su objetivo es implorar los frutos del misterio celebrado, concluir la súplica del pueblo de Dios y el Rito de la Comunión (Cf. IGMR, 89).  No debe omitirse ni reemplazarse por ninguna otra oraciòn de estilo diferente.

5 de febrero, domingo V "durante el año".


 












































14 comentarios:

  1. Pues por lo que se refiere a estas directrices litúrgicas, veo que no se cumplen en las misas que yo acudo, pues veo a el celebrante hacer todo tipo de omisiones y añadiduras que por lo visto no son sancionadas por parte del ordinario del lugar. ¿Qué pasa en estos casos?

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  2. Hay que hablar primero con el sacerdote, o si uno no tiene la confianza suficiente, buscar a alguien que sí la tenga, y si es necesario, facilitarle los documentos de la Iglesia aquí citados. Si esto no surte efecto, hay que redactar una carta al Ordinario del lugar, explicitándole las normas litúrgicas que regularmente se infringen en la iglesia a la que asistimos.

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  3. Toda mi vida he tenido una duda, cuando se termina de rezar el Padre Nuestro, muchos se persignan y después el celebrante dice unas palabras, en las que los fieles que tienen las palmas de las manos extendidas las alzan incluso a veces sobre su cabeza. Para mí esto es un obvio abuso, ¿en verdad lo es? Bueno, y otra duda, ¿Antes del rito de la paz hay que persignarse? Ya que mucha gente lo hace y otros no. Queriendo yo abusar tengo otra duda: "Al rezar el Credo, ¿está bien que en la parte de "...bajó del Cielo y se encarnó de María la Virgen..." hasta "...y subió al Cielo..." inclinemos la cabeza? Muchas gracias.

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    1. El rezo del Padrenuestro, con el que comienza el llamado "Rito de Comunión" se concluye con el "embolismo" pronunciado por el sacerdote ("Líbranos, Señor, de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días..."). Ni antes ni durante ni después del rezo del Padrenuestro los fieles deben elevar sus manos ni tomárselas. Mucho menos persignarse o santiguarse. Éstas son "costumbres" que no figuran en los libros litúrgicos. Si no llegan a ser abusos, al menos son prácticas inconvenientes, pues atentan contra la unidad y la sincronía, interna y externa, de la asamblea, que es el único Cuerpo Místico de Cristo, al que llamamos Iglesia.
      La "elevación de las manos" por parte de los fieles, si bien tiene su origen en el modo de orar de los antiguos cristianos, e incluso, del mismo pueblo de Israel (ver Sal. 140), es algo que conviene evitar en una celebración litúrgica, puesto que es actitud propia del ministro sagrado, "mediador entre Dios y los hombres".
      Tampoco hay que persignarse ni santiguarse antes del Rito de la paz. No lo prescriben los libros litúrgicos oficiales. Lo que sí, la Santa Sede concede a las Conferencias Episcopales la facultad de que el saludo de la paz se realice de acuerdo con las costumbres del lugar. A la luz de esto, si alguna Conferencia Episcopal hubiera establecido que al saludo de la paz precediera una persignación o santiguación (me costaría entender la razón), entonces, en ese territorio eclesiástico, habría que atenerse a esa norma.
      Cuando se reza el Credo, en cualquiera de sus dos formas aprobadas por la Iglesia (El Símbolo y el Credo nicenoconstantinopolitano, sugerido por el Papa Benedicto XVI para este Annus Fidei), al pronunciar las palabras: "nació de Santa María Virgen" en el primero, y "se encarnó por obra del Espíritu Santo, de María Virgen, y se hizo hombre", en el segundo, no solamente se puede sino que SE DEBE realizar una inclinación de cabeza. En las Misas de Navidad y de la Anunciación del Señor, hay que arrodillarse al pronunciar estas palabras. Todo esto para adorar al Verbo de Dios y manifestar que creemos en el gran Misterio de la Encarnación. (Te remito a la entrada "Liturgia e inclinaciones", de este mismo blog).
      Espero haber disipado tus dudas.
      Nunca será un abuso el que preguntes en este blog. Hazlo con confianza. Me ayudas a crecer.
      Muchas bendiciones.

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  4. Dios les bendiga en abundancia por este blog, ya que los laicos tenemos la necesidad y el deber de conocer las normas establecidas por el Magisterio de la iglesia, con respecto a la Liturgia y a los abusos en su contra; ya que será la única manera de defender la fe en Jesucristo, y a su Iglesia, de los errores que la vayan infiltrando y deformando hasta llevarnos a ser cómplices o participes de la apostasía que se cierne contra Ella; sabiendo los peligros a que será expuesta la Eucaristía en los últimos tiempos.
    Sé que está mal el hecho enviar laicos a sacar del Sagrario, los copones con el Cuerpo de Cristo ya que son objetos sagrados y solo el sacerdote fue ungido para hacerlo en persona de Cristo quien se dona. Y en el momento de la comunión con las dos especies, que un laico tome del Copón la Sagrada forma y luego la pase al sacerdote para que este la introduzca al cáliz de la sangre del Señor y la reparta a los fieles. Pero quisiera tener su opinión al respecto.
    También el caso del sacerdote sentado durante la comunión y un laico repartiendo la comunión. Y de igual modo sentado durante la homilía y un laico en su lugar predicando. Gracias

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    1. Gracias por tus palabras de aliento que me incentivan a seguir adelante con este humilde blog.
      Respecto de lo que me dices, durante la Misa es el sacerdote quien tiene que retirar el Santísimo del sagrario y reponerlo luego.
      Los ministros extraordinarios de la Comunión, excepcionalmente, y en ausencia de un sacerdote, pueden tomarlo del sagrario, fuera de la Misa, para llevar la Comunión a un enfermo, o distribuirla en alguna Celebración de la Palabra, por ejemplo.
      El tomar del Copón la Sagrada Forma le está absolutamente prohibido al laico. La Eucaristía es el Don que Dios hace de Sí mismo, y debe recibirse del ministro sagrado. Ningún laico tiene derecho a tomarla por sí. Vale lo mismo para el Cáliz con la Sangre del Señor.
      El sacerdote, salvo manifiesta imposibilidad, no debe eximirse de distribuir la Comunión, delegando esto a los ministros instituidos ni mucho menos a los laicos que no lo están. La razón es muy sencilla: El sacerdote es ministro ordinario de la Comunión. Los no ordenados solamente son ministros extraordinarios que no deben ejercer su ministerio, a no ser que lo requiera la gran afluencia de fieles o la presunta imposibilidad del sacerdote.
      Serio abuso es también que un laico predique durante la Misa. Está terminantemente prohibido.
      Todo esto puedes consultarlo en los documentos que cito en la entrada anterior, titulada "Abusos litúrgicos: Introducción".
      El Señor te bendiga y alimente tu sed de conocer más a la Iglesia, y de amarlo más a Él en el seno de ella, que es su Cuerpo Místico.

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  5. Un abuso que siempre me ha sobrecogido ha sido, en las fiestas patronales de algunos lugares, la interpretación del himno nacional cuando el sacerdote realiza las elevaciones.

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  6. Es un gravísimo abuso.
    Incluso, también es abuso que se cante el himno nacional en cualquier celebración litúrgica o piadosa dentro del lugar sagrado.

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  7. tengo una duda grande sobre los misterios de musica q animan la misa
    queria saber si se pueden tocar dinamicas antes de q la misa de por concluido??
    resulta q en una parroquia de mi ciudad hicieron eso, antes de q se diera la bendicion el ministerio de musica toco cantos de dinamicas como la del pato y otros similares y segun ellos es su forma de animar y q tienen el concentimiento del parroco
    pero eso no iria en contra de la liturgia??
    existe algun documento al respecto?
    responde a mi correo: jo-c_lo@hotmail.com

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  8. Está totalmente prohibido ejecutar dentro de la Misa cualquier tema no litúrgico.
    El Documento que te aconsejo leer al respecto es http://valdez-bicard.com.sv/liturgia/documentos/rc_con_cr_doc_19670305_musicam-sacram_sp.html
    El Documento es muy claro respecto de ciertas salvedades...

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  9. tengo una duda, en la celebración de la vigilia pascual, los lectores duplicaron, y hasta triplicaron ministerios es correcto, además el aleluya, antes del evangelio lo cambiaron por un salmo, "este es el día en que actuó el Señor....." hubo algún abuso?

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    1. Si escasean ministros, es correcto que entre los que hay se distribuyan las funciones, pero solamente las que a ellos les competen.
      En cuanto al canto de ese salmo, no es que haya reemplazado al Aleluya sino que él mismo forma parte del Aleluya. Es el 117. Se llama por ello "salmo aleluyático". Sigue a la Epístola a los Romanos y precede al Evangelio. No ha habido abuso.

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  10. Tengo una duda, se puede pasar el santisimo persona por persona por los bancos? y si no es licito, donde lo dice?

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  11. El n. 99 del "Ritual del culto a la Eucaristía fuera de la Misa" habla de la Bendición con el Santísimo, realizada desde el lugar donde ha sido expuesto. No prevé "este paseo persona por persona", el cual tiene sus orígenes en las procesiones eucarísticas durante las que los fieles tomaban gracias de Cristo Eucaristía cuando pasaba cerca de ellos. Un modo de conformar más ese "paseo persona por persona" podría ser, de acuerdo con lo dicho, realizar la procesión eucarística de acuerdo con las normas litúrgicas, aunque fuera breve como la del Jueves Santo.
    Respecto de lo que me preguntas de dónde podría decir que no es lícito, debo decirte que los libros litúrgicos abundan más en lo que debe o puede hacerse que en lo que no. Por ejemplo, el hecho de que estos libros no especifiquen que no está permitido "pasear" el Santísimo procesionalmente dentro de un centro comercial, no significa que pueda hacerse. El sentido común dice que no sería adecuado.
    Te paso el link de una página en la que tienes el documento que cité más arriba:
    http://adoracionperpetua.info/bibliotecac8.php?li_1=x&li_2=x&li_3=current&li_4=x&li_5=x&li_6=x&li_7=x&li_8=x
    La santa que hoy celebramos, Catalina Labouré, vidente de la Virgen y auditora del pedido de confección de la Medalla Milagrosa, acrezca en ti el amor a la Santísima Eucaristía.

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