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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 8 de febrero de 2012

Ritos finales: Abusos litúrgicos

 (El link de los documentos aquí citados está enlazado en sendos nombres, mencionados en la entrada "Abusos litúrgicos: Introducción").

Luego de la Oración después de la Comunión comienzan los Ritos finales de la Misa.
Según lo ya dicho, es éste y no otro el momento oportuno para los eventuales y comúnmente llamados "avisos parroquiales".

Bendición final:

Luego del saludo litúrgico El Señor esté con ustedes, con su respectiva respuesta, tiene lugar la Bendición final.
El sacerdote puede usar una de las fórmulas de Bendición solemne, de acuerdo con el tiempo o día litúrgico. También puede usar la Oración sobre el Pueblo. Si no, puede impartir directamente la bendición de la forma sencilla: La bendición de Dios todopoderoso...
Lo que debe evitarse es la pretendida improvisación que suelen llevar a cabo algunos sacerdotes, elaborando en el momento sus propias "bendiciones solemnes" u "oraciones sobre el pueblo". Deben, por el contrario, respetarse los formularios establecidos, pertenecientes, en su mayoría, al tesoro eucológico de la Iglesia.

Despedida:

Cuando se halla presente el diácono, es él quien debe despedir al pueblo con la fórmula litúrgica Ite Missa est, una de cuyas traducciones adaptadas y aprobadas es Pueden irse en paz, la cual es a veces legítimamente enriquecida con alguna breve frase, en el mejor de los casos, bíblica.

Se han aprobado, además, otras tres  fórmulas, que son fruto del Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía (2005) y que se incorporaron a la tercera editio typica del Misal Romano:

Ite ad Evangelium nuntiandum ("Pueden ir a anunciar el Evangelio").
Ite in pace, glorificando vita vestra Dominum ("Pueden ir en paz, glorificando con su vida al Señor").
Ite in pace ("Pueden irse en paz", que, como se ve más arriba, es también la traducción no literal de la fórmula Ite Missa est, la única usada hasta la aprobación de estas tres fórmulas nuevas. Sencillamente, a esa traducción no literal, se le ha asignado su correspondiente forma latina, lo que ha dado lugar a esta nueva fórmula. Nótese que también forma parte de la estructura de la segunda fórmula aprobada recientemente). 

Luego de cualquiera de las fórmulas precedentes de despedida, pronunciada por el diácono, o en su defecto, por el mismo sacerdote, la asamblea responde Demos gracias a Dios, y en Tiempo Pascual, añade Alleluia, alleluia.

La asamblea debe disolverse solamente cuando el sacerdote se haya retirado del templo, y no antes.

En la siguiente foto, el Santo Padre Pío de Pietrelcina, impartiendo la Bendición final de la Misa:


8 de febrero, memoria litúrgica de San Jerónimo Emiliano, y de Santa Josefina Bakhita, virgen.



4 comentarios:

  1. gracias amigo me sirvio mucha que Dios te Bendiga

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  2. Gracias a ti por visitar el blog.
    Estoy a tu disposición por cualquier duda que tengas.
    Bendiciones.

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  3. Es correcto que en una liturgia de la palabra, un laico dé la bendición final igual que lo hace el sacerdote al final de la misa?

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  4. Es absolutamente incorrecto. La bendición final en una Liturgia de la Palabra corresponde exclusivamente al ministro ordenado, por lo general, al diácono, siempre en segunda persona gramatical del plural: Ej.: "...la bendición de Dios (...) descienda sobre VOSOTROS o USTEDES...".
    Una forma de bendición que puede usar el laico en este caso y en otros puntualizados en el Bendicional (que es el libro oficial con el repertorio de bendiciones de la Iglesia, al que, por cierto, le dediqué ya una entrada de este blog), es aquella en la que se usa la primera persona gramatical del plural, esto es, se incluye en el texto el laico que la pronuncia. Ej.: "El Señor NOS bendiga" o "derrame su bendición sobre NOSOTROS". Todo esto vale para el rezo de la Liturgia de las Horas, según lo presida un ministro ordenado o un laico.
    En todos los casos, el trazar la Señal de la Cruz sobre aquello que se bendice, corresponde solamente a los ministros ordenados (diácono, presbítero y obispo).
    Que el Señor te bendiga en este sagrado tiempo de Adviento, y acreciente tu deseo de vivir cada vez más plenamente la fe.

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