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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 22 de enero de 2012

Abusos litúrgicos: Introducción


El tema de los abusos litúrgicos es cada vez más preocupante. La Instrucción Redemptionis Sacramentum (de ahora en más, RS), es un documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que trata, como reza su subtítulo, "sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía". 
El hecho de que un dicasterio como ése deba (y lo hizo a pedido del mismo San Juan Pablo II) elaborar un documento que recuerde la normativa vigente, y que especifique, no por primera vez, la gravedad de determinados abusos, es señal de que no estamos celebrando como corresponde la Eucaristía, que es el don más grande que Dios nos ofrece, pues es el Don de Sí mismo. 

Dicha Instrucción, en el número 4 dice taxativamente:

"...no se puede callar ante los abusos, incluso gravísimos, contra la naturaleza de la Liturgia y los sacramentos, también contra la Tradición y la autoridad de la Iglesia, que en nuestros tiempos, no raramente, dañan las celebraciones litúrgicas, en diversos ámbitos eclesiales". Y agrega: "En algunos lugares, los abusos litúrgicos se han convertido en una costumbre, lo cual no se puede admitir y debe terminarse".

Hay varias causas de esta "proliferación" de abusos. Ciertamente, no voy a abordarlas a todas. Pero quiero mencionar algunas:

-Hay ignorancia (Cf. RS, 9).

Es indudable que muchos sacerdotes no han recibido, debemos reconocerlo, la debida instrucción litúrgica, y que por lo tanto, tienden a "elaborar" sus propios ritos. Por nuestra parte, tampoco los fieles nos preocupamos por crecer en el conocimiento de la fe y de ahondar en la riqueza de la liturgia.

-Si no hay verdadera ignorancia, hay soberbia:

Hay veces que presenciamos abusos litúrgicos por parte de los ministros sagrados que conocen perfectamente la normativa, pero que por razones nada justificables, ellos mismos se eximen de cumplirla. Aducen motivos que de ninguna manera son las "razones pastorales" a las que a veces alude puntualmente la Iglesia, para determinados casos bien especificados.

Ante reclamos por parte de los fieles sobre ciertos abusos, he escuchado de los sacerdotes, respuestas tales como: "No podemos ser tan fariseos", "las normas están para los creyentes y no los creyentes para las normas", "es más importante un corazón puro, que el cumplimiento de la norma", y muchas otras.

Nadie duda de que la predisposición interior sea lo más importante, pero que de esto se pretenda concluir que por ello no deben cumplirse las normas litúrgicas, me parece una afirmación por demás falaz.
En definitiva, me parece un acto de soberbia el que alguien pueda creer que sus propias creaciones, adaptaciones u omisiones sean mejores, más pertinentes y oportunas que lo que todas las generaciones de cristianos católicos han celebrado a lo largo de más de dos mil años, en los más remotos lugares de la Tierra. 

Es más: La Iglesia dice que los fieles tenemos el derecho de participar de la Eucaristía de acuerdo con la Tradición heredada de los mismos apóstoles, los que a su vez, la recibieron de Cristo, y según las normas que ella misma, siempre iluminada por el Espíritu Santo, ha ido estableciendo a lo largo de los siglos (Cf. RS, 12). No podemos ni debemos permanecer indiferentes ante cualquier falta de respeto a la liturgia, que es el culto oficial que Cristo Cabeza, unido a su Cuerpo Místico, ofrece al Padre en el Espíritu Santo, para gloria de la Trinidad y salvación de la humanidad.

Por tanto, al participar de una celebración en la que observemos abusos litúrgicos, debemos proceder de la siguiente manera:

-corroborar qué norma litúrgica se está incumpliendo, de acuerdo con los libros vigentes.
-determinar si el incumplimiento es ocasional o permanente, y cuáles son las razones por las que el sacerdote  y/o el equipo litúrgico proceden de esa manera.
-hablar en privado y respetuosamente con el sacerdote, expresándole la inquietud del incumplimiento, y citándole los documentos pertinentes.
-de no haber llegado a un acuerdo y persistir el abuso litúrgico, si éste es serio, redactar una carta dirigida al obispo, poniéndolo al tanto de la situación, o incluso, a la misma Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de acuerdo con lo que sugiere el documento que estamos citando.

En nuestro proceder debe primar siempre el ejercicio de la caridad para con el prójimo. Así colaboraremos en la edificación del Cuerpo Místico de Cristo.

De acuerdo con todo lo dicho anteriormente, en sucesivas publicaciones, quiero hacer una breve descripción de los abusos litúrgicos más comunes que he observado que cometen sacerdotes y fieles (también algún obispo).

Me detendré, por entrada, en cada una de las cuatro partes de la Misa: Ritos iniciales, Liturgia de la Palabra, Liturgia de la Eucaristía, Ritos finales. (Serán justamente éstos los títulos de los respectivos artículos).

Insisto en que se trata de los que yo he presenciado directamente, y que de ninguna manera pretendo ser exhaustivo.

Por su parte, si el lector hubiere presenciado algún otro abuso litúrgico, sería bueno que lo comente.

La arriba citada Instrucción RS, la Institutio Generalis Missalis Romani (IGMR), y la Ordenación de las lecturas de la Misa (OLM), orientarán mi descripción.
Siempre especificaré la sigla y la cita numérica correspondiente, para que los lectores puedan profundizar en estos importantes documentos.


Hoy, 22 de enero de 2012, Domingo III "durante el año".
(Última actualización de la entrada: 26/05/16).

18 comentarios:

  1. Yo asistía a una Iglesia de una Congregación de Monjas, donde hubo 2 sacerdotes que oficiaban piadosa Misa; ambos ya no celebran ahí, y como el nuevo sacerdote hablaba muy rápido y con el eco de la Iglesia no se entendía el sermón, no seguí yendo. A partir a ahí, deambulo por muchas Iglesias (vivo en Capital), ya que no encuentro una Misa adecuada. Cada vez noto más la falta de piedad en las celebraciones, no me gustan los Altares llenos de gente, ni las "ministras de la Eucaristía" que proliferan, y en múmero excesivo; no me gusta que el Sacerdote celebre sólo con una túnica blanca, o con una estola extraña; no me gusta la Comunión en la mano; ni el saludo de buenos días, y menos aún el "voseo". Y con la costumbre de rotar de sacerdote, cuando encuentro alguno cuya Misa me agrada, al cambiar los horarios, no puedo asistir siempre a esa celebración.
    Por consiguiente,en términos generales, me es cada día mas tortuoso ir a la Misa,y sólo me queda ofrecer éste pesar a Dios.

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    1. Entiendo tu preocupación, hermano. Lo que debemos hacer es, mientras oramos por que el Señor nos envíe sacerdotes absolutamente fieles a las enseñanzas de la Iglesia, reconocer al Cordero de Dios que se hace presente en nuestras celebraciones y adorarlo con todo el corazón. Pero nunca dejar de asistir a ellas.
      Bendiciones.

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  2. Uno de los abusos más frecuentes (lo digo por experiencia) es el celebrar sin casulla, únicamente con la estola sobre el alba. Pero, en este caso, lo que yo quisiera preguntarle es en que condiciones está permitido el uso del color negro en los ornamentos.
    En mi parroquia, la mejor casulla romana que se conserva es de terciopelo negro bordada en oro (s. XIX, ahora, relegada a un desván) y yo, que soy acólito allí, tengo la intención de comentarle al párroco qué le parecería usarla el día de los difuntos. Pero claro, antes de nada, quisiera saber en qué situación están las cosas.

    Muchas gracias de antemano y felicitaciones por su blog, que es muy necesario en estos tiempos de abusos litúrgicos. ¡Enhorabuena!

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    1. Mi querido hermano:
      El uso de los ornamentos morados (la casulla, en particular), aún no ha expirado en la liturgia. Antes, dichos ornamentos se podían usar el Viernes Santo y en las Misas de Difuntos. Luego de la reforma litúrgica, el Viernes Santo solamente deben usarse ornamentos rojos; en cambio, el día 2 de noviembre, en que se celebra la Conmemoración de los Fieles Difuntos, puede optarse entre el uso de los ornamentos morados o los negros. Si casi no hay casullas negras es por el simple hecho de que sólo pueden usarse en estas contadas ocasiones (algo parecido ocurre con los ornamentos rosados; al respecto, si te interesa, te remito a la entrada sobre el Domingo "Laetare", cuarto de Cuaresma, en este mismo blog).
      El 2 de noviembre, por lo tanto, sería una buena oportunidad para que le sugirieras al sacerdote que use esa casulla. También, y por extensión, puede usarse en cualquier Misa de Difuntos (la de cuerpo presente, llamada litúrgicamente "Praesente cadavere", y en las que se oficien con motivo de algún aniversario). En el Misal también se ofrece la oportunidad de celebrar Misas votivas en honor de uno o más difuntos, en cualquier feria semanal. Se me ocurre que un modo de "sacar definitivamente del diván" esa hermosa casulla, sería sugerirle al sacerdote que cada tanto celebre una Misa de difuntos; que lo haga costumbre en su comunidad. Por ejemplo, los terceros lunes del mes (los lunes es el día tradicionalmente dedicado a las Almas del Purgatorio), o cualquier otro día libre de celebraciones de rango mayor. Los fieles se acostumbrarían, lo cual intensificaría fructuosamente su devoción y caridad para con las benditas ánimas. Te dejo la sugerencia.
      Que el Beato Juan Pablo II en su día, te conceda cada vez más "santa sed" de las realidades sagradas.
      Te abrazo en Cristo, hermano.

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    2. Corrección: En la primera línea de esta respuesta, dice que "el uso de los ornamentos morados no ha expirado...". Quise decir "negros".

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  3. Precisamente, hoy hemos bendecido una imagen del beato que se expondrá al culto en la parroquia en una misa solemne presidida por nuestro Arzobispo don Jesús Sanz OFM. Le quedo muy agradecido por su respuesta. Un saludo afectuoso.

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  4. Quisiera comentarle otra cuestión. Para los acólitos, ¿sigue estando permitido el uso de sotana y roquete, o mejor dicho, sobrepelliz? En teoría, el acólito viste como el clérigo cuando cumple las funciones de éste, que debería llevar a cabo, como digo, llevando la sobrepelliz sobre la vestidura talar. Supongo que el desuso de la sotana es lo que ha generalizado el uso del alba como vestidura común a todos los ministros ordenados o no. En definitiva,¿puede usarse legitimamente?

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    1. Estimado hermano en Cristo:
      Es muy cierto lo que dices. "El desuso de la sotana es lo que ha generalizado el uso del alba..."
      Por otra parte, debo decir que hay una diferencia entre el roquete y la sobrepelliz. Aquél suele ser más usado por ministros ordenados,pues es símbolo de identificación, autoridad y jurisdicción. Tiene mangas que llegan a las muñecas.
      La sobrepelliz, en cambio, las tiene más cortas, y puede ser usada también por acólitos o lectores instituidos, u otros, pues se considera un ornamento exclusivamente litúrgico. Tal es así, que a veces, se usaba el roquete debajo de la sobrepelliz, aunque esto ya está en desuso.
      Ambas prendas han sufrido notables evoluciones a lo largo de la historia, por lo que no siempre la distinción es tan clara.
      Ateniéndome a lo que me preguntaste, te diré que no solamente está permitido sino que es hasta aconsejable que los ministros que asisten al celebrante principal usen la sobrepelliz por encima de la vestidura talar. Esto vale también para los que asisten siendo ordenados, como puede ser un sacerdote -y hasta obispo- maestro de ceremonias litúrgicas (el Maestro de Ceremonias del Papa, siempre lo usa). Claro está que también es correcto el uso del alba para cualquier ministro, ordenado o no, aunque nunca con sobrepelliz. Es una u otra.
      Me parece oportuno realizar aquí una distinción con respecto a los ministros ordenados.
      Los presbíteros y obispos -incluso cardenales- pueden "asistir" a una Misa, pero sin ser concelebrantes. En estos casos, todos pueden usar la sobrepelliz por encima de la vestidura talar. Y arriba de dicha sobrepelliz pueden llevar la muceta rosada o roja, según sean obispos, o cardenales. Así se diferencian de quienes sí son estrictamente concelebrantes, y que flanquean al celebrante principal alrededor del Altar, si se trata de una Misa.
      Y permíteme completar esta información con una curiosidad:
      Hay una costumbre que pocos conocen en la Iglesia de Roma, y es que cuando el Santo Padre preside una Misa a la que concurren numerosos prelados,y ninguno concelebra con él, pueden "asistirlo" en el Altar dos cardenales del orden de los diáconos, revestidos de sendas dalmáticas. Se puede constatar aquí cómo esta vestidura litúrgica, contrariamente a lo que se suele creer, no es exclusiva de los diáconos.
      Bendiciones, hermano, y gracias por enriquecer este humilde blog con tus aportes.

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  5. Saludos, quisiera preguntarle una duda: a la hora del ofertorio, cuando el acólito (no instituido) despliega el corporal y prepara el misal y los vasos sagrados, ¿se le permite poner a él el vino y el agua? En algún lugar he leído que según el Vetus Ordo preconciliar sólo podía poner el vino y el agua un ministro ordenado (diácono y subdiácono en la misa solemne según el citado rito antiguo); pero, en la actualidad ¿cómo están las cosas? ¿Puede el acólito servir el vino y el agua, diciendo la correspondiente oración, en el cáliz? Gracias de antemano y un afectuoso abrazo en el Señor. Pax et bonum.

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  6. Querido hermano:

    Mi participación en la JMJ de Río y obligaciones posteriores retrasaron esta respuesta. Pero mejor tarde que nunca.
    Las actuales disposiciones establecen que el acólito instituido, "en ausencia del diácono", al que "corresponde el cuidado de los vasos sagrados", puede preparar el Altar durante la Liturgia eucarística, colocando en él "el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el misal". El verter el vino y el agua en el cáliz y pronunciar la oración correspondiente sigue siendo exclusivo de los ministros ordenados, por lo que es tarea que corresponde al diácono, cuando está presente; si no, debe hacerlo el mismo sacerdote; nunca el acólito. (Cf. IGMR. 178, 190).
    Cuando hablo del acólito, debe entenderse el instituido. No hay que olvidar que el "acólito no instituido" no existe en la Iglesia. Sería como referirse a un laico y decir "el sacerdote no ordenado".
    Quizá convenga más hablar de "monaguillos" cuando estemos aludiendo a los fieles laicos (a menudo -pero no siempre niños-), que ayudan en las celebraciones litúrgicas al sacerdote, en ausencia del acólito y del diácono.
    Los monaguillos pueden llevar al altar los vasos y libros sagrados cuando el sacerdote lo requiera, pero no deben preparar el altar como los acólitos instituidos, ni verter el vino en el cáliz, ni mucho menos pronunciar las oraciones prescriptas.
    Espero haber aclarado tu duda. Si no, me avisas, e intento de nuevo.
    Bendiciones.

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    1. Buenos días. En relación a la consulta de Anónimo de 25/07/2013, leo en un manual para futuros sacerdotes de un seminario de Perú que, en la presentación de ofrendas: "Cuando hay acólito, diácono, u otro concelebrante, éstos hacen la mezcla del agua y el vino y el presidente recibe el cáliz ya preparado".
      Se contradice con lo dispuesto en la OGMR.

      Y le consulto: En ausencia de diácono, un acólito después de preparar el altar debe/puede entregar la patena con el pan al celebrante aunque no prepare el cáliz? O la deja fuera del corporal?

      Muchas gracias.

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    2. No sé si se haya concedido en Perú esta dispensa para el incumplimiento de lo dispuesto por la OGMR. Los puntos 190-193 de este documento claramente establecen lo que compete al acólito instituido, y de ninguna manera lo asocian, como en el ejemplo que me das, a los ministros ordenados (diácono, concelebrantes). A mi humilde parecer, ese "manual" del que me hablas, yerra en la parte que has citado, salvo que, como te dije antes, cuente con alguna concesión de la Santa Sede, lo cual me parece demasiado dudoso.
      Respecto de tu otra consulta, el acólito instituido puede llevar la patena con el pan y el cáliz con vino hacia el altar, y entregárselos al sacerdote (OGMR, 190).

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  7. Saludos. En una misa sin diácono puede un acólito o lector instituido ayudar al sacerdote a poner y quitar la palia del cáliz. Muchas gracias.

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    1. Puede hacerlo el acólito.
      No compete al lector.
      Lo que ningún ministro no ordenado puede hacer, con la excepción de los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión (y éstos cuando sea absolutamente necesario), es tocar con sus manos el Cuerpo de Cristo o tomar por sí mismos el Cáliz con la preciosa Sangre. Por esta norma es que se discute si los fieles deberían poder recibir la Comunión en la mano, alternativa permitida por la Iglesia en algunos países.
      Muchas bendiciones.

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  8. Saludos. Quisiera preguntarle si está permitido que los acólitos y lectores instituidos utilicen el cíngulo del color litúrgico correspondiente o debe ser solo blanco. Gracias.

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  9. Hermano, los documentos litúrgicos no se refieren explícitamente a este punto, pero puede inferirse una respuesta a la luz de ellos. El n. 336 de la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) dice que las vestiduras comunes a todos los ministros ordenados e instituidos son el alba y el cíngulo. El n. 339 sostiene que los acólitos, lectores y ministros laicos pueden usar, en lugar del alba, alguna otra vestidura legítimamente aprobada por la Conferencia de Obispos.
    Cuando más abajo se refiere a los colores litúrgicos (nn. 346.347) se habla genéricamente de "vestiduras", no discriminando entre casulla, estola, dalmática, cíngulo o capa pluvial, aludida esta última en el n. 341. El alba, es siempre blanca, fiel a la raíz etimológica de este término. Es sabido que las demás vestiduras que mencioné deben variar de colores de acuerdo con la celebración. El cíngulo, tradicionalmente es blanco, aunque de acuerdo con lo expresado, bien puede adoptar el color de la capa pluvial, casulla, estola y dalmática, ya que junto a ellas, entra en la categoría de las "vestiduras litúrgicas".
    Hecha esta aclaración, me aventuro a responder puntualmente tu pregunta.
    Si el cíngulo se usa, ha de ser exclusivamente sobre el alba. Ambos deben ser las vestiduras propias de acólitos, lectores y otros ministros laicos, salvo, como se dijo ya, que la Conferencia Episcopal haya aprobado otras vestiduras. Nada impide pues, que los acólitos y lectores instituidos, si cuentan con dicha aprobación, puedan usar el cíngulo sobe el alba, y que él sea de alguno de los colores tradicionales, de acuerdo con lo que establezca la liturgia del día.
    Que la virgen Santa Escolástica, en su día, acreciente tu amor a la Iglesia y el interés por su santa liturgia.

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  10. CONSULTO : Puede u sacerdote celebrante de la Eucaristía, " inventar un canon propio " dejando el Misal romano a un lado ?
    Otra pregunta en las Misas recordatorias de difuntos, es legitimo poner en el altar LAS FOTOS de los difuntos por los cuales se oficia la Misa ?

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  11. Hermano, los casos que me planteas, son dos serios abusos litúrgicos, cada cual más intolerable:

    El número 51 de la Instrucción "Redemptionis Sacramentum", de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los sacramentos (que puedes consultar en la página oficial de la Santa Sede), responde con claridad a la primera cuestión que me planteas. Cito textualmente:

    "Sólo se pueden utilizar las Plegarias Eucarísticas que se encuentran en el Misal Romano o aquellas que han sido legítimamente aprobadas por la Sede Apostólica, en la forma y manera que se determina en la misma aprobación. «No se puede tolerar que algunos sacerdotes se arroguen el derecho de componer plegarias eucarísticas»,[129] ni cambiar el texto aprobado por la Iglesia, ni utilizar otros, compuestos por personas privadas.[130] Estos números 129 y 130 a su vez son, respectivamente, citas textuales del "MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis", n. 323, y de la Carta Apostólica, "Vicesimus quintus annus", n. 13, de san Juan Pablo II.

    Respondo a tu segunda pregunta:

    Ni en las Misas de difuntos ni en ninguna otra jamás es lícito colocar sobre el Altar nada que no sea lo estrictamente necesario para la celebración de la Misa, y siempre con la debida moderación. La antigua tradición de la Iglesia enseña que sobre el Altar solo se coloca el Cordero y lo que se emplea para su Sacrificio. Sobre él, ni siquiera está permitido colocar imágenes sagradas, cualesquiera pudieren ser, ni reliquias de los santos. Mucho menos, por tanto, fotos de difuntos.

    Que en este Domingo II de Cuaresma, el Señor, transfigurado en el monte Tabor, ilumine tu vida con su luz santísima.

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