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La verdadera Iglesia de Dios...

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Santos Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles: himnos litúrgicos



 
Cada 29 de septiembre, la Iglesia Universal celebra la "fiesta" de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. La versión latina de la Liturgia de las Horas ofrece himnos propios (A), que se transcriben en esta entrada, traducidos al español.

Por su parte, el "Instituto San Gabriel Arcángel" (los "Gabrielinos"), perteneciente a la Familia Paulina, honra como su titular a este santo arcángel, y se une a la liturgia de la Iglesia que lo celebra junto a los otros dos en una única "fiesta" el mismo día. Para la celebración se han compuesto himnos litúrgicos propios (B).

Y la Conferencia Episcopal Argentina también cuenta con himnos litúrgicos propios para esta fiesta, que se incluyen al final de la entrada (C). 


A)

Oficio de lectura: Festiva vos

Nuestras voces festivas 
os alaban, oh, Arcángeles, 
que os distinguís en la Curia del Cielo 
por vuestra gloria incomparable.

Oh, Miguel, Príncipe invicto 
de la milicia de los Ángeles, 
protégenos con tu diestra resplandeciente 
y guárdanos en la gracia de Dios.

Oh, Gabriel, elegido para anunciar 
los más grandes Misterios, 
haznos amar siempre los senderos de la luz.

Oh, Rafael, medicina para los cuerpos, 
trae la salud a las almas 
y asístenos en el camino hacia el Cielo.

Que el ejército deslumbrante de los Ángeles, 
nos preste su auxilio 
y así podamos gozar de su compañía.

Gloria al Padre, al Hijo y al Paráclito, 
a Quienes el coro unánime de vuestras voces 
no cesa de alabar con un mismo himno. Amén.


Laudes: Tibi, Christe

Oh, Cristo, esplendor del Padre, 
vida y vigor de las almas, 
en la presencia de los Ángeles, 
Te ensalzamos con el corazón y los labios, 
alternando nuestro canto con sus voces.

Alabamos con veneración 
a los santos Arcángeles 
y, sobre todo a San Miguel, 
el Príncipe de la milicia celeste, 
que, con su virtud, derrota a Satanás.

Con tal Custodio, aparta, oh, Cristo, 
Rey clementísimo, todas las insidias del Enemigo 
y por tu sola clemencia, limpios de alma y cuerpo, 
devuélvenos a tu Paraíso.

Resuenen concordes nuestras voces 
celebrando la gloria del Padre, del Hijo 
y del Espíritu Paráclito, la gloria de Dios, Uno y Trino, 
que vive y reina antes de todos los siglos. Amén.


Vísperas: Angelum pacis

Te pedimos, Señor, que descienda 
a nuestra morada Miguel, el Ángel de la paz 
y, con su venida, acreciente en nosotros todo lo bueno.

Que el Ángel de la fortaleza, Gabriel, 
extienda sus alas, obediente a Dios, 
para ahuyentar a nuestro antiguo Enemigo 
y visite a menudo nuestro templo con su favor.

Envía, también, Señor, desde el Cielo a Rafael, 
el médico para nuestra salud, 
a fin de que cure a los enfermos 
y enderece todos nuestros pasos.

Oh, Cristo, Honor y Gloria de los santos Ángeles, 
no retires de nosotros su compañía, de modo que, 
al fin, podamos entonar, con ellos, 
un himno perpetuo a la Trinidad. Amén.


B)

Laudes y Vísperas

Miguel, Gabriel y Rafael,
los espíritus señeros 
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a Él.

A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obendiente.

"¿Quién como Dios?" es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.

Gabriel trae la embajada 
divina, y Le lleva al Padre
el sí de la Virgen María,
del Sol de Cristo alborada.

Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.

Dios, que nos diste a los ángeles
por guías y compañeros,
danos el ser compañeros
del Cielo, de tus arcángeles. 

 
C)

Oficio de lectura

«¿Quién como Dios?», fue el grito de victoria
que el arcángel lanzó contra Luzbel.
¡Príncipe digno de eternal memoria!
Desde aquella lejana prehistoria,
lo repite su nombre: Mi-ca-el.

No la espada; la cándida azucena
lleva en su mano el arcángel san Gabriel,
cuando rinde a la Virgen nazarena
el mensaje de que ella, Gracia plena,
será Madre del Hijo: el Emmanuel.

Medicina de Dios para Tobías,
el peregrino Arcángel Rafael
sabe ser el mejor de nuestros guías,
cura nuestras dolencias y agonías
con la gracia de Dios y con la hiel.

Arcangélico grupo septenario,
que asiste ante el Dios vivo de Israel,
¡quién supiera cantar a ese ternario
que se nos dio por guía y emisario
en los designios que designa Él!

Ante el trono de Dios y del Cordero,
caudillos de la hueste celestial,
alabad al Dios Trino y verdadero
y mirad por el hombre, pasajero
de un mundo que está enfermo y es mortal. Amén.



Laudes

En la hora en que Cristo resucita,
clama Miguel, el poderoso príncipe:
«¿Quién como Tú, mi Dios, Jesús humilde?
Al pecado de los hombres descendiste
y hoy el Padre te signa y te bendice.»

En la hora en que Cristo resucita,
dice Gabriel, el que anunció a María:
«¡Exulta, Iglesia, virgen afligida,
el Santo Vencedor es tu Mesías!
Nadie podrá dar muerte a tu alegría.»

En la hora en que Cristo resucita,
proclama Rafael, el peregrino:
«¡Glorificad conmigo a Aquel que dijo:
Yo soy la Luz del mundo y el Camino!
¡Bendecidle, que el viaje está cumplido!»

En la hora en que Cristo resucita,
se ha tendido la escala misteriosa
y el coro de los ángeles Lo adora:
«¡Somos, Señor, los siervos de tu gloria,
cielo y tierra cantemos tu victoria!» Amén.



Vísperas
 
Envía Cristo a tu valiente jefe,
al ángel de la paz, a san Miguel,
y crecerá tu pueblo, con su ayuda,
próspero y fiel.

Visite siempre nuestro sacro templo
el ángel fuerte, el singular Gabriel,
y arroje fuera al enemigo antiguo,
falso Luzbel.

Envía al ángel que a tu pueblo sana;
manda, oh, Cristo, del cielo a Rafael,
que acompañe a tu pueblo peregrino,
nuevo Israel.

Nos asistan tus ángeles gloriosos,
Cristo, gloria del coro angelical,
y con ellos cantemos al Dios Trino
himno triunfal. Amén.


 
29 de septiembre de 2017, fiesta de los santos Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles. Entrada dedicada a ellos y a todos los Coros de Espíritus bienaventurados.


 

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