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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 17 de enero de 2018

Santos Mauro y Plácido: himnos litúrgicos


 


Cada 15 de enero la Orden cisterciense celebra la "memoria obligatoria" de los santos Mauro y Plácido, a quienes llama "discípulos de san Benito". Estos son los himnos litúrgicos propios:


Oficio de las lecturas

Tú, oh, Dios, eres el apoyo y el
mejor quía de quienes han dejado
todo para seguirte: acepta nuestras
alabanzas en honor de Plácido y de
su ilustre hermano Mauro.

Mauro, de noble origen, cambia
alegre el palacio por el claustro;
deja placeres, riquezas, honores y
se somete al yugo de Cristo.

Imita con fidelidad el modelo que
muestra su padre; el modo de
comportarse del niño muestra
la regla de la vida monástica.

A la orden del padre corre con
diligencia y sin mojarse, pisa las
aguas y saca del lago a Plácido,
imitando de este modo a Pedro.

El joven hermano se esfuerza en
imitar a Mauro y brilla por sus
virtudes; el padre impetra para
ambos abundantes bendiciones.

Te cantamos jubilosos, oh, Trinidad;
tu gloria llena de gozo a los
santos; haz que alcancemos,
siguiendo la vía de la Regla,
su misma recompensa. Amén.


Laudes

Mauro, los hermanos que siguen
la Regla de san Benito, alaban en ti,
con toda razón, a su primer discípulo.

Desde tus primeros años seguiste
al Padre con prudencia y con docilidad
para subir decidido
hasta la cumbre de las virtudes.

Tú, con fe firme y sólida,
obedeciste de tal modo, que Dios
te hizo caminar sobre el agua
llegando a ser un noble ejemplo
para la posteridad.

Todos los monjes te alaban
también a ti, Plácido, flor de
gracia y pureza, dulce compañero
del Patriarca, heredero e imitador
de su conducta.

Roma fue madre venerable de vosotros,
discípulos aventajados de aquel maestro
que conducirá al amor de Cristo
a pueblos numerosos.

Que todos juntos canten tu gloria,
oh, Trinidad suprema; vosotros
vivís ya participando de la alegría
de su Luz eterna. Amén.


Vísperas

A vosotros, hermanos del Cielo, con la
boca, y de corazón os alabamos
alegres; vosotros sois los primeros
frutos santos engendrados por nuestro padre.

Una admirable corona de gloria eterna
te ciñe, oh, Mauro, tú que eres para
nosotros un modelo ilustre de obediencia.

Triunfa entre los ángeles contigo tu
joven compañero que presidió
la humillación de Cristo a la gloria
de su noble origen.

El poder de Dios os confió juntos
al Maestro, y también juntos os sacó del agua
y os ha premiado con un único honor.

A vosotros, oh, bienaventurados, que
brilláis con un mismo fulgor, os
pedimos que nos ayudéis y guardéis
con benigno cuidado.

Concedednos imitar ahora vuestro
ejemplo con ánimo solícito para que
podamos participar en el Cielo de
vuestro gozo.

Sean alabados para siempre el Padre,
el Hijo y el Espíritu, que os han dado a
nuestra Orden como una rutilante
corona. Amén.


17 de enero de 2018, memoria litúrgica de san Antonio, abad. Entrada dedicada a él y a los santos Mauro y Plácido.

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