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jueves, 5 de abril de 2012

Guión: Celebración de la Pasión del Señor


Introducción

En este día sagrado, la Iglesia nos congrega en asamblea litúrgica para celebrar la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo.
Un Viernes como hoy, a las tres de la tarde, el Salvador del mundo, como manso Cordero, se inmolaba por la redención del género humano. Mientras su Sangre preciosa caía en la tierra, era el Padre Quien la acogía como precio de nuestra salvación. Mientras su Cuerpo bendito pendía en la Cruz, estaba ofreciéndose por nuestra justificación en el "Altar del Cielo" (Cf. Canon Romano).
Con la fuerza de la fe, con la luz de la esperanza, permanezcamos en oración, de pie junto a la Cruz, en compañía de la Madre Dolorosa.
Oremos para que todos los pueblos de la Tierra, al contemplar el Misterio del Cordero, traspasado en la Cruz por nuestros crímenes, reciban de Él, Vida en abundancia.

Postración

El Rito de la postración, que lleva a cabo el sacerdote en este momento, expresa la tristeza de la Iglesia, de duelo por la Muerte de su Esposo, y la humillación del hombre terreno, necesitado de la Misericordia de Dios.

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 52, 13._53, 12
La Profecía de Isaías describe los rasgos del Mesías, Siervo de Dios y Varón de Dolores, que por amor,  acepta pacientemente los ultrajes de los hombres.

Segunda lectura: Heb. 4, 14-16_5, 7-9
Jesucristo es el Sumo y Eterno Sacerdote, que acepta libremente la Pasión, y se convierte así en causa de salvación para la humanidad.

Pasión: Jn. 18, 1_19, 42
En el Relato de la Pasión, contemplemos al Dios encarnado, que se somete a todo tipo de humillaciones y a la Muerte más afrentosa. Él mismo es el Precio de nuestra salvación.

Oración universal
La Iglesia, "al mirar la Cruz de su Señor y Esposo, conmemora su propio nacimiento, y asume la responsabilidad de extender los fecundos efectos de la Pasión de Cristo, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don" (Cf. Caeremoniale episcoporum, 312).
A continuación realizaremos la Solemne Oración universal.

Adoración de la Cruz

Comenzamos ahora la segunda parte de esta Acción litúrgica: La Ostensión y Adoración de la Cruz.
Contemplaremos a Jesucristo Crucificado, y luego de aclamarlo y de adorarlo como asamblea, lo haremos individualmente. 
Desde hoy y hasta mañana, antes de la Vigilia Pascual, todos debemos hacer genuflexión ante el Señor Crucificado.

Memoria de los Dolores de María

Escuchábamos en el Evangelio de Juan:
"Junto a la Cruz de Jesús estaban su Madre y el discípulo a quien Él amaba".
Hoy, junto a la cruz diaria de cada hombre y mujer que sufre, sigue estando Santa María. Sus lágrimas de compasión se unen a la Divina Sangre de Cristo, que purifica a la humanidad.
Honremos, pues, a esta afligida Madre de Dolores, y en esta hora de la tarde, pidámosle que nos sostenga en la esperanza de la Resurrección.

Colectas

"Este Viernes Santo, alrededor de la Cruz de Cristo, sintámonos unidos a nuestros hermanos y hermanas de la Tierra de Jesús". Al recordar estas palabras del cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, tengamos presente que las colectas de este día, están destinadas a Tierra Santa, por mandato de la Santa Sede.

Sagrada Comunión

¡Bendito sea Cristo, que hoy ha sido crucificado y que vive para siempre! Por eso, Él se nos ofrece ahora como Pan Vivo y que da Vida. Acerquémonos a recibirlo.
Antiguamente en este día no se distribuía la Comunión. Por eso, el beso a la Cruz, constituía el más grande acercamiento de los fieles a su Señor. Quienes no estén preparados para recibir a Jesús Sacramentado, habiéndolo adorado en la Cruz, pueden realizar la Comunión espiritual mediante la siguiente oración:

"Señor Jesús, a Quien he adorado en la Cruz, ven espiritualmente a mi alma, y hazme saborear tu Divina Presencia. Tú, que hoy Te has entregado por mí. Amén".

5 de abril, Jueves Santo.

Juan Pablo II en el último Viernes Santo de su vida terrena


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