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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 20 de enero de 2013

Himnos JMJ XI: Sydney, 2008


 


La XXIII Jornada Mundial de la Juventud (XI a nivel internacional) "estrenó" continente: Oceanía. Se celebró en Sydney, una moderna metrópolis, y por lo mismo, laica y secularizada. Los medios de comunicación habían sido, cuando no hostiles, escépticos respecto del éxito del evento en un lugar de esas características. Sin embargo, desde el inolvidable arribo del Santo Padre Benedicto hasta la multitudinaria Misa conclusiva del 20 de julio, se vieron prácticamente obligados a moderar sus expresiones. Este "ejército pacífico" de jóvenes, como los había llamado alguna vez San Juan Pablo II, cautivó a todos los australianos, por su sentido del respeto, su sana alegría, su profunda sencillez y su fraterna calidez.
Los mismos medios de comunicación que, se habían mostrado tan reticentes a dar un voto de confianza al evento por el solo hecho de ser católico, y por lo tanto, según la laxa mentalidad actual, anticuado y retrógrada, en los días posteriores a su conclusión, tuvieron que rendirse ante las evidencias, y referirse a esta Jornada, con términos mucho más benévolos y menos prejuiciosos.
El lema de este Gran Encuentro Juvenil fue: "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo y seréis mis testigos" (Hech. 1, 8).

El estribillo del Himno oficial reitera, en inglés, esas palabras, parafraseándolas, pues a la promesa de la recepción del Paráclito añade, como consecuencia, la de "convertirse" en luz para el mundo, expresiones todas de origen bíblico.

La primera estrofa, en italiano, especifica la razón de que los jóvenes se reúnan y hagan fiesta: el haber llegado a adorar al Señor, todos juntos, y su decisión de seguir al Señor "por todo el mundo".

La segunda estrofa, en español, se refiere al llamado del Espíritu Santo y a la decisión de los jóvenes de responderle, convirtiéndose en testigos de la "piedad" y del "eterno amor" de Dios.

La tercera estrofa, en francés, se dirige a Cristo, como "nuestro Señor, el Cordero de Dios, Emmanuel", a Quien confesamos como Dios, al asegurarle nuestra adoración y nuestro canto de alabanza.


Receive the Power

Da ogni dove siamo qua
riuniti ad adorar.
Con te in festa noi gioiam
In tutto il mondo ti seguirem.

Alleluia, Alleluia!
Receive the Power, from the Holy
Spirit! 
Alleluia, Alleluia!
Receive the Power to be a light into
the world! 

Tu Espíritu nos llama Responderemos
a tu voluntad, 
Testigos para siempre De tu piedad y
eterno amor.
Alleluia, Alleluia!

Receive the Power, from the Holy
Spirit!
Alleluia, Alleluia!
Receive the Power to be a light unto
the world!

Agneau de Dieu, nous t'adorons
Notre Seigneur, 
nous t'adorons Pain de vie, nous
t'adorons Emmanuel, 
nous t'adorons Agneau de Dieu, nous
t'adorons Notre Seigneur, 
nous t'adorons Pain de vie, nous
t'adorons Emmanuel, 
nous te chanterons toujours.

Alleluia, Alleluia!
Receive the Power, from the Holy
Spirit!
Alleluia, Alleluia!
Receive the Power to be a light unto
the world!





20 de enero de 2013, domingo II "durante el año".

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