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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 18 de octubre de 2014

Misas de la Virgen XVIII (Tiempo de Pascua IV): "La Virgen María, Reina de los Apóstoles"



Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO
 
Bastantes Institutos religiosos y Sociedades de vida apostólica tienen como patrona a la Santísima Virgen orando con los apóstoles en el Cenáculo y la veneran litúrgicamente con el título de «Reina de los apóstoles»; entre ellos destacan la Compañía del Apostolado Católico, fundada por san Vicente Pallotti (+ 1850), el Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (P.I.M.E.), creado por el obispo Angel Ramazzotti (+ 1861), la Pía Sociedad de San Pablo Apóstol y otros Institutos creados por el beato Santiago Alberione (+ 1971).
En efecto, algunos hombres y mujeres, llenos de fervor apostólico y misionero, repararon en el lugar eminente y «regio» que tenía la Madre de Jesús en la comunidad primitiva y se dieron cuenta de la importancia de su presencia en el evento pentecostal, en lo que atañe a la propagación del mensaje evangélico. (Ese adjetivo "regio" debe entenderse en el sentido etimológico del término, que significa "real", es decir, "perteneciente a la realeza" o "relativo a los reyes").
Esta Misa, a excepción del Prefacio, está tomada del Proprium missarum Societatis Apostolatus Catholici, Tipografía Políglota Vaticana 1972, pp. 3-6.
Este formulario posee una gran fuerza misional. La asamblea de los fieles pide a Dios ser capaz de «proclamar la gloria de (su) nombre con testimonio de palabra y de vida» (Oración colecta), pide también «el aumento de la Iglesia por el número de (sus) fieles» (Oración sobre las ofrendas) y que el «pueblo obtenga... la salvación» (Oración después de la comunión).
El Prefacio celebra el designio de salvación según el cual la Santísima Virgen, «conducida por el Espíritu Santo», acudió presurosa a casa de Isabel para llevarle el anuncio de la salvación, y «Pedro y los demás apóstoles», fortalecidos por la Venida del Espíritu, salieron del Cenáculo, llenos de valentía, para proclamar a todo el mundo el Evangelio de Cristo. 


Introducción

María, Reina de los Apóstoles y Reina de todos los que, entre fidelidades e infidelidades, intentamos cada día vivir la fe, nos ha convocado en esta iglesia.
Ella, como Madre de la Iglesia y Señora de la Pascua, nos invita a participar del Banquete de la Vida, que es la Santa Misa. 
Como Templo vivo del Espíritu, y garantía de un perenne Pentecostés, nos exhorta a perseverar unánimes en la oración y solícitos en el servicio al prójimo.


Antífona de entrada

Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya.

Oración colecta

Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura

La siguiente perícopa ha sido tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles: se trata de la primera parte de la primera lectura de la solemnidad de Pentecostés, capítulo 2: ("Al llegar el día de Pentecostés..."), a la que se han antepuesto dos versículos del capítulo precedente ("Después de subir..."), por el hecho de que hacen mención explicita de cada uno de los Once apóstoles, y de la Santísima Virgen.

Los Apóstoles del Cordero son las columnas imbatibles de la Iglesia de todos los tiempos, que se precia de tener a Cristo como Esposo y Piedra Angular, y a María como Madre y modelo.

Se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 12-14; 2, 1-4

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas, el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob. R.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: "uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado". R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Este ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan:
"todas mis fuerzas están en ti". R.

Aleluya

Estaba santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, sufriendo junto a la cruz del Señor.

Evangelio

La Virgen fiel que estuvo junto a la Cruz de su amado Hijo Jesucristo, es la misma que, como Madre de la humanidad redimida, permanece junto a los que sufren, los socorre y los conserva en la esperanza.

Dijo Jesús al discípulo: Ahí tienes a tu madre

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27.

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería,
dijo a su madre:
— Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo:
— Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. 

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Las siguientes preces, unas pocas más que las habituales, son a la vez súplica y homenaje a María y a todos los Apóstoles del Señor:

R. Óyenos, Padre, en nombre de María, Reina de los Apóstoles

-Por la Iglesia, y en particular por el Vicario de Cristo, nuestro Santo Padre N, pidamos junto a San Pedro, de quien es Sucesor, y a San Pablo, Apóstol de los gentiles... R.

-Por el Colegio de los Cardenales, "senado" ilustre del Papa, pidamos junto al apóstol Santiago el Mayor, protomártir del Colegio Apostólico, y a su hermano Juan, el discípulo amado... R.

-Por los misioneros que están cerca y por los que se encuentran lejos, pidamos junto al apóstol San Andrés, hermano del primer Papa... R.

-Por los que trabajan en el mundo de la economía y las finanzas, pidamos junto al apóstol San Mateo, que de cobrador de impuestos pasó a ser fiel seguidor del Señor... R.

-Por aquellos hermanos cuya fe parece naufragar, zarandeados por la prueba y asaltados por la duda, pidamos junto al apóstol Santo Tomás, gracias a cuya incredulidad, Cristo se le manifestó como su Dios y su Señor ... R.

-Por  los que son discriminados a causa de su aspecto físico, de su estado psicológico, de su condición social o de sus creencias, pidamos con el apóstol San Bartolomé, "un verdadero israelita, sin doblez", como lo calificó el Señor... R.
  
-Por los cristianos que en la actualidad son ferozmente perseguidos, salvajemente maltratados y abiertamente irrespetados en sus derechos, pidamos junto a los apóstoles Felipe, que supo ver en Cristo el Rostro amoroso del Padre que vela por sus hijos, y a Santiago el Menor, arrojado con crueldad desde el pináculo del Templo... R.

-Por los sacerdotes y religiosos que han abandonado su ministerio, seducidos por placeres mundanos, pidamos junto a los apóstoles, Matías, que ocupó el lugar de Judas, el traidor, y Bernabé, fiel colaborador de San Pablo... R.

-Por nosotros,  sencillos tripulantes de la barca de la Iglesia comandada por Pedro, pidamos junto a los apóstoles Simón, el zelote, y Tadeo, primo del Señor... R.
  

Ofertorio

Van a ser presentados a continuación el pan, el vino y el agua. Son los simples dones elegidos por Jesús para la actualización del único Sacrificio perfecto, el de su inmolación en la Cruz por amor al hombre pecador.

Oración sobre las ofrendas

Por tu benignidad, Señor, y por la intercesión de santa María, siempre Virgen, nuestra ofrenda alcance a tu Iglesia el aumento del número de fieles, y el resplandor constante por la abundancia de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


Prefacio

Alabemos a Dios que ha hecho de María la primera misionera. Ella precede incluso a los apóstoles en el  infatigable anuncio de Cristo.

La Bienaventurada Virgen es invocada "Reina de los Apóstoles"

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
en esta conmemoración de santa María Virgen,
que precedió a los apóstoles en el anuncio de Cristo.

Porque ella, conducida por el Espíritu Santo,
llevó presurosa a Cristo al Precursor,
para que fuera causa de santificación y alegría para él;
del mismo modo Pedro y los demás apóstoles,
movidos por el mismo Espíritu,
anunciaron animosos, a todos los pueblos, el Evangelio
que había de ser para ellos causa de salvación y de vida.

Ahora también la santísima Virgen
precede con su ejemplo a los heraldos del Evangelio,
los estimula con su amor
y los sostiene con su intercesión incesante,
para que anuncien a Cristo Salvador por todo el mundo.

Por eso,
con todos los ángeles y los santos
cantamos tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo.

Comunión

Pidamos a Cristo glorificado, cuyo Cuerpo y Sangre estamos por comulgar, que cumpla cada día en nosotros la promesa que nos hizo de no dejarnos huérfanos y de enviarnos su Espíritu Santo, Don de la Pascua.

Antífona de comunión Cf. Lc 11, 27

Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del Eterno Padre. Aleluya. 

Oración después de la comunión 

Después de recibir tu ayuda, Señor, en este sacramento, al celebrar la memoria de la Virgen María, Reina de los apóstoles, te pedimos perseverar siempre en tu amor y en el servicio a los hombres, para que tu pueblo obtenga de ti la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

La Virgen Madre, Esposa del Espíritu Santo y Reina de los apóstoles, guíe nuestros pasos, nos conserve en la comunión de la Iglesia, y haga de nosotros auténticos testigos del Señor Resucitado.


18 de octubre, fiesta de San Lucas, evangelista.
Festividad de Nuestra Señora de Schöenstatt, Mater ter mirabilis. Entrada dedicada a ella.
En el Centenario de la fundación del Movimiento Apostólico de Schöenstatt, por el Siervo de Dios José Kentenich.
 








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