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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 7 de septiembre de 2015

Guion: Domingo XXIV del Tiempo Ordinario




Ciclo B


Introducción

La Iglesia nos enseña que la Santa Misa es auténtico Sacrificio y Banquete festivo, pero en sentidos diferentes. Es primero y ante todo la actualización de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Este sentido sacrificial de la Misa no debe ser opacado ni relegado a segundo plano por el carácter convival, es decir, la Eucaristía entendida como Banquete que es preludio de la Fiesta de la eternidad.
Banquetes festivos, religiosos o no, hay muchos. Pero el Sacrificio redentor de la Cruz es siempre uno, y solamente podemos sentirnos, por así decirlo, "contemporáneos" de él, y beneficiarnos plenamente con sus frutos en la celebración de la Santa Misa.
Vivamos pues, plenamente esta oportunidad que se nos ofrece hoy, una vez más, en este "día del Señor".


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 50, 5-9a

¡Oh, prueba de amor incomparable! El Mesías, Enviado del Padre y Varón de dolores, injustamente juzgado por los poderes humanos, es el Juez misericordioso que justifica a los hombres ante su mismo Padre.

Segunda lectura: Sant. 2, 14-18

"La fe, si no está acompañada de obras, está completamente muerta".
Estas palabras del apóstol Santiago conservan toda su vigencia y son el distintivo de la verdadera fe en cada generación de cristianos.

Evangelio: Mc. 8, 27-35

Abrazar nuestra cruz y unirla a la de Jesús. Es la actitud del auténtico cristiano frente a un mundo que no puede comprender el valor redentor del sufrimiento.


Oración de los fieles

Haciendo nuestras las palabras del salmista, respondamos:

R. Señor, escucha el clamor de nuestra súplica.

O bien:

R. Dios, inclina tu oído hacia nosotros.

-Para que la Iglesia goce en todo el mundo de la libertad que necesita, a los efectos de cumplir con fidelidad la misión que el Señor le ha encomendado. R.

-Para que los gobernantes de las naciones imiten el ejercicio soberano de la Autoridad de Cristo cuyo trono es la Cruz y cuyo anhelo es la unidad de la familia humana. R.

-Para que los medios de comunicación social no sean presos de las ideologías de moda, ni sacrifiquen la verdad en el "altar" pagano de lo "políticamente correcto". R.

-Para que los teólogos asuman su tarea de colaboradores de la verdad, y no de arrogantes objetores del Magisterio de la Iglesia. R.

-Para que los cristianos manifestemos nuestra fe en el ejercicio de la caridad y abracemos con amor la cruz que el Señor, en su siempre amorosa sabiduría, haya querido darnos. R.

  
A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, Consuelo de los pobres y de los que sufren, no nos abandones en nuestra miseria; que tu Espíritu Santo nos ayude a creer con el corazón y a confesar con las obras que Jesús es el Mesías, para vivir según su Palabra y su ejemplo, con la certeza de que solo salvaremos nuestra vida cuando tengamos el valor de perderla. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén."


Ofertorio

Los dones de pan y vino que vamos a presentar, son la humilde muestra de la gran ofrenda de las tristezas y alegrías de los hombres de todos los lugares y épocas, ofrenda que se eleva a Dios desde el gran altar de la Tierra.


Comunión

Jesús, Médico de nuestras almas, Pan de los peregrinos, queremos recibirte con profundo respeto y gratitud, como nos ha enseñado tu Iglesia. Sé para nosotros, Señor, paz, perdón y eterno galardón.


Despedida
 
Tal como lo pedía la oración colecta de la Misa de hoy, por la participación en este Banquete sacrificial, acabamos de "experimentar los efectos del amor" del Señor. Actuemos pues, en consecuencia.


7 de septiembre de 2015, lunes de la semana XXIII del Tiempo Ordinario.
Jornada Mundial de ayuno y oración por la paz, convocada por el Santo Padre Francisco.



 

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