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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 1 de noviembre de 2015

Guion: Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

San Elías y la viuda de Sarepta

Ciclo B

Introducción

La reunión de los que creemos, la Palabra de Dios transmitida y proclamada, un puñado de harina hecho pan y unas pocas uvas convertidas en vino. Es lo único que necesitamos para revivir la Pasión redentora de Cristo y obtener sus frutos. Somos pues, en medio de nuestra pobreza, inmensamente ricos los que hoy estamos aquí. Demos gracias por ello al Rey del Cielo y de la Tierra.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Rey. 17, 10-16

En el puñado de harina que la viuda pobre ofreció al profeta Elías, y que no se acabaría, reconocemos una profecía del Cuerpo sacramental de Cristo, el Pan que se parte y sigue siendo uno; se reparte, y alcanza siempre para todos.

Segunda lectura: Heb. 9, 24-28

La Sangre de Cristo, derramada una sola vez durante su Pasión, sigue ofreciéndose a Dios en nuestros altares, para que todos aquellos que aceptemos al Señor como Salvador, seamos partícipes de los frutos de su redención.

Evangelio: Mc. 12, 38-44

En su Evangelio, el Maestro nos enseña que la verdadera ofrenda es la que brota de un corazón generoso dispuesto no solamente a dar sino sobre todo a darse.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con breves adaptaciones y traducidas de diferentes lenguas al español, son el formulario usado en la Santa Misa de Apertura de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre "la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo", presidida por el Sumo Pontífice Francisco el 4 de octubre de 2015 en la Basílica de San Pedro:

El Señor Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos. Con esta consoladora certeza, dirijamos nuestra oración a Dios Padre.

R. Te rogamos, óyenos. 

-Oremos por la Iglesia santa de Dios.

+Para que contemple con fiel obediencia la obra originaria del Creador, y cuide en la verdad y en la caridad lo que el Señor le ha confiado. R.

-Oremos por el Papa, obispos y sacerdotes. 1

+Para que guiados por el Espíritu Santo,  escruten con fe y sabiduría la voluntad del Padre (a ejemplo del Profeta Elías) 2, y conduzcan a los hermanos en el auténtico seguimiento del Señor Jesús. R.

-Oremos por los gobernantes y legisladores.

+Para que libres de intereses personales, busquen y promuevan el verdadero bien de los ciudadanos, y favorezcan proyectos de justicia y paz (en favor de los huérfanos, de las viudas, de los oprimidos, y de los más débiles como ellos). R. 3

-Oremos por los jóvenes esposos.

+Para que agradecidos por el don de la vida y el amor, descubran la belleza de la gratuidad y de la fidelidad, y se dispongan a ejercitar el sacrificio y el perdón durante toda su vida matrimonial. R.

-Oremos por las familias probadas por el dolor.

+Para que consoladas por la gracia de Dios y por la cercanía de los hermanos y las instituciones, puedan reencontrar serenidad y esperanza. R.

Oración conclusiva

"Acoge, Padre, nuestras súplicas, y sostennos con tu providencia. Por Cristo, nuestro Señor".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, Padre de los huérfanos y de las viudas, refugio de los extranjeros y justicia de los oprimidos; sostén la esperanza de los pobres que confían en tu amor, para que jamás (les) falten la libertad y el pan que Tú provees, y todos aprendamos a dar, a ejemplo de Aquel que se ha dado a Sí mismo, Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Que nuestra ofrenda de pan, vino y agua se una a la de los pobres de espíritu, quienes, a lo largo de los siglos, como la viuda de Sarepta o la del Evangelio de hoy, glorificaron a Dios con un corazón generoso.


Comunión

Dimos poco. Simplemente un poco de pan y un poco de vino. Ahora, lo recibimos todo: el mismo Dios encarnado, humilde y amoroso, viene a nosotros escondido bajo esas especies.

Despedida

El Alimento sagrado que sacramental o espiritualmente hemos recibido nos fortalece e ilumina el sendero de la evangelización a la que estamos llamados. Dios Eucaristía bendiga nuestros buenos propósitos.


Notas

1. El texto original pedía "por los Padres sinodales".
2. La mención del santo Profeta se efectúa en sintonía con la primera lectura; Elías figura en el Martyrologium Romanum el 20 de julio.
3. La expresión parentética se añade al original, en consonancia con la liturgia de la Palabra de hoy.


1° de noviembre de 2015, solemnidad de Todos los Santos.


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