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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 17 de enero de 2016

Bendición del agua fuera de la celebración de la Misa

 



Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).
(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul.


En la Tercera parte del Bendicional, que trata sobre la "bendición de las cosas que en las iglesias se destinan al uso litúrgico o a las prácticas de devoción", el capítulo XXXVI, ofrece este rito de la "bendición del agua fuera de la celebración de la Misa". Me complace compartirlo y comentarlo en este domingo en que la liturgia nos invita a meditar sobre el misterio de las Bodas de Caná., en las que nuestro Señor Jesucristo, por intercesión de su Madre, realizó el primer milagro público convirtiendo el agua en vino.

1223. Un elemento que gozó siempre de gran veneración en la Iglesia y constituye uno de los signos que con frecuencia usa para bendecir a los fieles es el agua. El agua ritualmente bendecida evoca en los fieles el recuerdo de Cristo, que representó para nosotros la culminación de las bendiciones divinas. Él, en efecto, que se dio a sí mismo el apelativo de «agua viva», instituyó para nosotros el bautismo, sacramento del agua, como signo de bendición salvadora.

"Sacramento del agua". Es teológicamente ilustrativo referirse a los sacramentos mediante un complemento determinativo que mencione los elementos sensibles (esto es, "perceptibles por los sentidos") sin los cuales no es posible la existencia de dichos sacramentos: sacramento del pan y el vino (en clara referencia al sentido gustativo de este Manjar celestial, el Cual, no obstante, es infinitamente más que eso porque se trata del mismo Dios); sacramentos del óleo (percibido a través del olfato, el tacto y la vista): confirmación, unción de los enfermos, ordenación; sacramento de la confesión (en el sentido auditivo del que se acusa de sus pecados ante otro). El matrimonio bien puede ser entendido como "sacramento del mutuo consentimiento" (también en el sentido auditivo).

1224. La bendición y aspersión del agua se hace normalmente el domingo, según el rito descrito en el Misal romano (31).

1225. Cuando la bendición del agua tiene lugar fuera de la celebración de la Misa, el sacerdote o el diácono usarán el formulario que aquí se propone, de modo que, respetando su estructura y los elementos principales, adapten la celebración a las circunstancias del momento.

RITO DE LA BENDICIÓN

RITOS INICIALES

1226. El celebrante empieza, diciendo:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

1227. Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:

Dios, que del agua y del Espíritu Santo, nos ha hecho nacer de nuevo en Cristo, esté con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

1228. El celebrante, según las circunstancias, dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Con esta bendición del agua, recordamos a Cristo, agua viva, así como el sacramento del bautismo, en el cual nacimos de nuevo del agua y del Espíritu Santo. Siempre, pues, que seamos rociados con esta agua o que nos santigüemos con ella al entrar en la iglesia o dentro de nuestras casas, daremos gracias a Dios por su don inexplicable, y pediremos su ayuda para vivir siempre de acuerdo con las exigencias del bautismo, sacramento de la fe, que un día recibimos.

La monición precedente se refiere solo a algunos pocos usos que el creyente suele darle al agua bendita. Se habla de "don inexplicable" por la importancia que Dios ha querido atribuir al agua en la historia de la salvación desde los orígenes de la creación. En la Vigilia pascual, Velada bautismal por excelencia, la tercera parte se llama "Liturgia del bautismo". Aquí se inserta -haya o no bautismos- la solemne "Plegaria de bendición del agua", que da cuenta -quizás como ninguna- del lugar insustituible del agua en los planes salvíficos de Dios a lo largo de la historia. Esa tercera parte de la Vigilia se concluye justamente con el rito de aspersión con el agua que acaba de ser bendecida. Otros días litúrgicos establecidos, en los que el agua es mencionada en los textos bíblicos y eucológicos con especial insistencia, son los siguientes: la fiesta del Bautismo del Señor; el domingo II del Tiempo Ordinario del Ciclo C, en la perspectiva del Evangelio del milagro en las Bodas de Caná; y el Domingo III de Cuaresma del Ciclo A, a la luz del Evangelio de la samaritana.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

1229. Luego uno de los presentes, o el mismo celebrante, hace una breve lectura de la sagrada Escritura. 

 El siguiente Evangelio es el propio de la Misa vespertina de la Vigilia de Pentecostés:

Jn 7, 37-39: El que tenga sed, que venga a mí

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Juan.

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús, en pie, gritaba:
—«El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva.»
Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él.

Palabra del Señor.

1230. Pueden también leerse: Is 12, 1-6; Is 55, 1-11; Si 15, 1-6; Jn 5, 1-6; Ap 7, 13-17; Ap 22, 1-5; Jn 13, 3-15.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

1231. Luego el celebrante dice:

Oremos.

Después de una breve pausa de silencio, el celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Bendito seas, Señor, Dios todopoderoso, que te has dignado bendecirnos y transformarnos interiormente en Cristo, agua viva de nuestra salvación; haz, te pedimos, que los que nos protegemos con la aspersión o el uso de esta agua sintamos, por la fuerza del Espíritu Santo, renovada la juventud de nuestra alma y andemos siempre en una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

La oración gramatical "nos protegemos con la aspersión o el uso", y teniendo en cuenta que la aspersión ya es un modo de uso, se refiere a que no solamente el fiel se beneficia del agua asperjando o siendo asperjado. Tal beneficio es protección contra el poder del mal (más aun, contra el Malo por antonomasia), a la vez que memoria y reafirmación del compromiso bautismal. Lo mismo quiere expresar la oración gramatical completiva con la que concluye la subsiguiente oración de bendición ("...concédenos, te pedimos, que todos...").

1232. O bien:

Señor, Padre santo, dirige tu mirada sobre nosotros, que, redimidos por tu Hijo, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu Santo en la fuente bautismal; concédenos, te pedimos, que todos los que reciban la aspersión de esta agua queden renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvan con limpieza de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

1233. O bien el celebrante dice: (Cf. Rito de bendición y aspersión con el agua. Apéndice I del Misal Romano).

Oh, Dios, creador de todas las cosas, que por el agua y el Espíritu diste forma y figura al hombre y al universo.

R. Bendice y purifica a tu Iglesia.
Oh, Cristo, que de tu costado abierto en la cruz hiciste manar los sacramentos de salvación.

R. Bendice y purifica a tu Iglesia.

Oh, Espíritu Santo, que, del seno bautismal de la Iglesia, nos haces renacer como nuevas criaturas.

R. Bendice y purifica a tu Iglesia.

1234. Después de la oración de bendición, el celebrante rocía con el agua bendecida a los presentes, diciendo, según las circunstancias:

Que esta agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección.

R. Amén.

Mientras, se entona un canto adecuado.


Nota

31. Cf. Misal Romano, Apéndice I, Rito para la bendición del agua y aspersión con el agua bendita.

17 de enero de 2016, domingo II del Tiempo "durante el año".


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