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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 12 de septiembre de 2017

Santo Nombre de María: himnos litúrgicos


 


La Orden de la Santísima Trinidad celebra cada 12 de septiembre la "memoria obligatoria" del Santo Nombre de María, (en el mismo día en que el Calendario universal lo inscribe como "memoria facultativa").


Oficio de lectura

I

Nuestra esperanza, María, alégrate.
Tierna y llena de piedad, alégrate.
Llena de gracia y bondad, alégrate.

Eres Virgen singular, alégrate.
Porque señal tuya es
la zarza que vio Moisés.

Rosa en Tallo de Jesé, alégrate;
cuyo fruto con su amor
quebrantó nuestro dolor.

Oh, qué santa, qué apacible,
benigna y encantadora,
eres tú, nuestra Señora.

Por ti los cielos se abren,
la esclavitud va de huida
pues das libertad y vida.

Agradecidos cantemos
a la Santa Trinidad,
por ser María el camino
que más derecho a Dios va. Amén.

II

Para bordar vuestro Nombre
en mi bandera,
Dulce Madre de Jesús,
me falta seda.

Dadme Vos de la más fina,
dadme una hebra;
dadme Vos el hijo de oro
y ricas perlas.

Mas yo soy ruin bordador,
benigna Reina;
bordádmelo Vos, vistoso,
en mi bandera,
junto al nombre de Jesús,
que me recrea,
como junto al sol de amor
la luna bella.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.


Laudes

I

Dulce Nombre de María,
panal de miel en la boca:
toda la ternura es poca
para sentir tu armonía;
la más bella melodía
que se pudiera soñar,
oye quien sabe gustar
de tu Nombre la dulzura,
la grandeza y la hermosura
que jamás podrá olvidar.

Quiero en mi pecho grabarlo,
izarlo como bandera;
toda la vida quisiera,
hasta en mi muerte, invocarlo,
y con fervor predicarlo
como defensa y escudo
que deja al infierno mudo.
El Nombre de nuestra Madre
nos lleva a casa del Padre.
Dios hacer más ya no pudo.

Gloria y honor a Dios Padre
con su Hija predilecta:
es la gloria más perfecta
la que al Hijo da su Madre;
no hay honor que más le cuadre.
Gloria al Espíritu Santo
con su Esposa que ama tanto
y de su gracia está llena.
Gloria a la Trinidad plena
que nos cubre con su manto.

II

Oh, Virgen y a la vez Madre
y del Hijo, Hija dichosa,
la más alta y más humilde
de las criaturas todas.

Tú fuiste el fin prefijado
por Dios en su vida eterna,
tú el honor y excelsa cumbre
de nuestra naturaleza.

Tan noble fuiste creada,
que tu Supremo Hacedor,
de modo maravilloso
en ti misma se encarnó.

En tu seno virginal
revivió ardiente el amor,
y aquí las flores celestes
brotan con ese calor.

Gloria eterna sea al Padre,
al Paráclito y al Hijo,
que con su gracia te hicieron
maravilloso vestido. Amén.


Vísperas

Eres astro en el cielo
de caridad;
sé fuente de esperanza
para el mortal.
Virgen María,
que en ti siempre fundemos
nuestra alegría.

Tales poderes tienes,
alta Señora,
sobre el Hijo Divino
que te enamora,
que quien te ruega
con confianza en ti, Madre,
seguro encuentra.

No tan sólo socorre
tu bondad santa
al que suplica; a veces,
tú te adelantas;
ves su deseo
y, sin dar tiempo al labio,
das el remedio.

Es la misericordia
tu corazón
y en él, toda grandeza
tiene mansión.
Acumuladas
en ti están las bondades
por Dios creadas.

Gloria al Padre y al Hijo
por siempre sea,
y el Espíritu Santo
también la tenga.
Las Tres Personas
con su gracia, María,
cómo te exaltan. Amén.


12 de septiembre de 2017, memoria libre (para los cistercienses, obligatoria) del Santísimo Nombre de María. Entrada dedicada a ella.


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