Buscar este blog

La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

Nos iluminaste con la Luz de Cristo...

Nos iluminaste con la Luz de Cristo...

estrella-de-navidad-imagen-animada-0041

martes, 28 de noviembre de 2017

Guion: Domingo I de Adviento





Formulario de Misa: hacer clic aquí.

Para profundizar sobre las características del Tiempo de Adviento hacer clic aquí.


Ciclo B

Introducción

"Vigilad..., velad" (Mc. 13, 35. 37). Esta insistente llamada a la vigilancia y esta invitación urgente a estar preparados para acoger al Señor que viene, son características del tiempo litúrgico de Adviento, que comenzamos hoy. Es un tiempo de espera y preparación interior para el encuentro con el Señor. Por tanto, dispongamos nuestro espíritu para emprender con alegría y decisión esta peregrinación espiritual que nos llevará a la celebración de la santa Navidad". (Cf. San Juan Pablo II, homilía, 28/11/99).

O bien:

"Con este primer domingo de Adviento se abre el nuevo Año litúrgico y, más específicamente, inicia el período de preparación para la Navidad. Toda la Iglesia, peregrina en el mundo, se pone en camino hacia el Mesías esperado.

Dios es "aquel que viene": vino a nosotros en la persona de Jesucristo; sigue viniendo en los sacramentos de la Iglesia y en todo ser humano que implora nuestra ayuda; y vendrá en la gloria al final de los siglos". (Cf. San Juan Pablo II, Ángelus, 28/11/99).

O bien:

"Comienza hoy, con el primer Domingo de Adviento, un nuevo Año litúrgico. El Dios de la alianza se reveló en la historia, y en la historia la Iglesia celebra su misterio de salvación: la Encarnación, la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor Jesucristo. Así, el camino de los creyentes se renueva continuamente, en tensión entre el ´ya´ realizado por Cristo y el ´todavía no´ de su manifestación plena. 
El Adviento nos recuerda que vino, pero también que vendrá. Y la vida de los creyentes es espera continua y vigilante de esta venida". (San Juan Pablo II, Ángelus, 1°/12/02).

O bien:

"Con este primer domingo de Adviento entramos en el tiempo de cuatro (tres) semanas con que inicia un nuevo Año litúrgico y que nos prepara inmediatamente para la Navidad, memoria de la Encarnación de Cristo en la historia. Pero el mensaje espiritual del Adviento es más profundo y ya nos proyecta hacia el regreso glorioso del Señor, al final de nuestra historia". (Cf. S.S. Benedicto XVI, homilía, 30/11/08).

En cualquier caso se añade:

Comencemos este santo tiempo de gracia con la celebración esperanzada de la Eucaristía. 

Luego del saludo inicial, que es propio, si se cree conveniente, en lugar del Acto penitencial, puede realizarse el rito de la Corona de Adviento. En este primer Domingo conviene bendecirla; para acceder al rito, hacer clic aquí. En otra entrada de este blog, se ofrece un modelo de oración para el encendido de cada cirio. Hacer clic aquí.  

Se omite el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7

"Al inicio del Adviento, la liturgia nos invita a volver a gustar el mensaje consolador de la paternidad de Dios", y lo hace por medio de la siguiente profecía de Isaías. (Cf. San Juan Pablo II, homilía, 1°/12/02).

Segunda lectura: I Cor. 1, 3-9

El don de la perseverancia hasta la segunda Venida del Señor: es lo que pide para nosotros el apóstol Pablo en el lenguaje siempre actual de las Escrituras.

Evangelio: Mc. 13, 33-37

"San Marcos, que hoy subraya con insistencia la invitación a vigilar y esperar, a lo largo de todo el  nuevo Año litúrgico nos guiará en el descubrimiento del Misterio de Cristo". (San Juan Pablo II, Ángelus, 1°/12/02).

O bien:

"El evangelista san Marcos pone de relieve el sentido último de la historia y de la creación misma, y nos exhorta a hacer de toda nuestra existencia una búsqueda incesante de Cristo". (Ídem).

O bien:


"La vigilancia del servidor no se nada en el temor sino en el anhelo del amo que viene" (Papa Francisco, Ángelus, 3/12/23).

 
Oración de los fieles

R. Ilumínanos, Padre Bueno.

O bien, invocación de la Misa de beatificación de la madre Catalina de María Rodríguez, presidida por el cardenal Ángelo Amato, entonces prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y Enviado papal, en Córdoba, Argentina, el 25 de noviembre de 2017: 

R. "Te presentamos nuestra oración, Dios de la Vida, Dios del Amor". (Cristóbal Fones, sj.)

-Por un Adviento de más profunda meditación de la Palabra de Dios y escucha de la Madre Iglesia, en la persona del Papa y de los demás obispos. R.

-Por un Adviento de mayor compromiso con lo que menos tienen, en la oración y la solidaridad. R.

-Por un Adviento de renovación de la esperanza, especialmente en los pueblos víctimas de la pobreza, los enfrentamientos de cualquier índole y las catástrofes naturales. R.

-Por un Adviento de perdón hacia quienes nos han hecho daño y de mayor apertura hacia los que piensan diferente. R.

-Por un Adviento de oración más intensa por las Almas benditas del Purgatorio, que esperan la plena purificación y la felicidad sin fin. R.
 

O bien:

 

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, son las de la Santa Misa que concelebró el Papa Francisco con los neocardenales, en la Basílica de San Pedro, el 29 de noviembre de 2020. (Los purpurados habían sido creados el día anterior):

Queridos hermanos y hermanas, en la espera de la plena manifestación del Señor nuestro, Jesucristo, pidamos confiados a Dios Padre los dones de gracia necesarios para la vida presente:

 

R. Te rogamos, óyenos.

 

-Padre, infunde la abundancia de tus dones en nuestro Papa N, y en los cardenales y obispos que has constituido pastores de tu pueblo. R.

 

-Padre, haz resplandecer la belleza de la Iglesia, esposa de tu amado Hijo, en la santidad de vida de los ministros del altar. R.

 

-Padre, reaviva en las personas consagradas la alegría de pertenecer totalmente a Ti y custódialas en su amistad Contigo. R.

 

-Padre, suscita en todos los bautizados el deseo de acudir, con perseverante vigilancia y caridad fraterna, al encuentro de Cristo que viene. R.

-Padre, concédenos la paz en nuestros días y haz que la humanidad reconozca la fuente de la verdad y de la salvación en el "Sol que nace de lo alto". R. 

 

Oración conclusiva


"Dios, Padre de los pobres, guarda con bondad nuestros corazones y purifícalos con tu amor para que experimenten el gozo espiritual de la Venida de Cristo, el Salvador. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

 

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
"Oh, Dios, nuestro Padre, que nunca te olvidas de nosotros, obra de tus manos, danos la ayuda de tu gracia para que aguardemos vigilantes y con amor irreprensible la gloriosa Venida de nuestro Redentor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

El pan y el vino que presentaremos a continuación son los primeros brotes del sagrado Adviento que hoy ha comenzado. Que el Sacramento en que se convertirán nos ilumine para trabajar por un mundo que sea menos indigno de la Visita del Salvador.




Comunión

Aquel que vino por primera vez en la fragilidad de nuestra carne y vendrá como Juez glorioso al final de los tiempos, es el que viene aquí y ahora como Pan de vida y esperanza. Acojámoslo con un corazón dispuesto a anunciar y a poner en práctica sus santos Mandamientos.

Conviene que el sacerdote emplee la Bendición solemne de Adviento.


Despedida

"Iluminados por la Palabra de Dios y sostenidos por la gracia divina, pongámonos en camino hacia el Señor que viene". (Cf. San Juan Pablo II, homilía, 28/11/99).

O bien:

"María, Hija de Sión, elegida por Dios para ser Madre del Redentor, nos guíe y acompañe; y haga fecunda y llena de alegría nuestra preparación para la Navidad" (Ídem).

O bien:

"En este camino de conversión y de compromiso apostólico -al que nos invita el santo Adviento- nos acompaña María, Aurora luminosa y guía segura de nuestros pasos". (San Juan Pablo II, Ángelus, 1°/12/02).

O bien:

"Madre de Dios, Virgen de la espera, haz que el Dios que viene nos encuentre dispuestos a acoger la abundancia de su misericordia". (Cf. San Juan Pablo II, Ángelus, 28/11/99).

O bien:

"Durante estas semanas, preparemos con esmero la casa del corazón para que esté ordenada y sea acogedora". 
 (Papa Francisco, Ángelus, 3/12/23).

O bien:

"Que la Virgen María, modelo de espera, nos ayude a acoger a su Hijo que viene". (Ídem).


28 de noviembre de 2017, martes de la semana XXXIV del Tiempo Ordinario.
Festividad de santa Catalina Labouré, virgen. 
Entrada dedicada a ella.
(Última actualización de la entrada: 3/12/23).

No hay comentarios:

Publicar un comentario