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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 23 de diciembre de 2017

Letanías a los santos Patriarcas y Profetas


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Un antiguo libro de oraciones, el Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, de 1612, contiene el siguiente formulario de letanías a los santos Patriarcas y Profetas (pp. 315-323), que he querido transcribir, en un deseo de rescatar del olvido algunas piezas preciosas de la liturgia y de la piedad católicas. Pueden añadirse cualesquiera otros nombres bíblicos, siempre que estén inscriptos en el Martyrologium Romanum. Por ejemplo, Melquisedec, Ana, profetas menores, etcétera.

Los tiempos de Adviento y Cuaresma parecen ser los más oportunos para recitarlas o cantarlas, en encuentros de oración, o procesiones piadosas; incluso también en la procesión litúrgica de la entrada de la Misa:

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros (en las siguientes invocaciones a las Divinas Personas, se responde igual)
Dios Hijo, Redentor del mundo, 
Dios Espíritu Santo, 
Santa Trinidad, un solo Dios,

Santa María, Reina de los Patriarcas y Profetas, ruega por nosotros (en adelante, se responde de la misma manera)

San Abel,
San Enoc,
San Noé,
San Abraham,
San Isaac,
San Jacob,
San Lot,
San José
San Job,
San Moisés,
San Aarón,
San Josué,
San Gedeón,
San Samuel,
San David,
San Ezequías,
San Josías,
San Elías,
San Eliseo,
San Isaías,
San Jeremías,
San Ezequiel,
San Daniel,
San Ananías,
San Azarías,
San Misael,
Santo Tobías,
San Zacarías,
San Joaquín,
San Simeón,
San José,
San Juan Bautista,
Todos los santos Patriarcas y Profetas, rueguen por nosotros

Senos propicio, perdónanos, Señor.
Senos, propicio, escúchanos, Señor.

De todo mal, líbranos, Señor. (en adelante, se responde de la misma manera)
De todo pecado,
De toda infidelidad,
De la peste, el hambre y la guerra,
Del corazón duro e impenitente,
De la ingratitud,
De la maldición y de tu ira,
Por la estirpe bendita de Abraham,
Por el juramento que hiciste a nuestros padres,
Por las maravillas que obraste en tu pueblo,
Por la fe de los Patriarcas,
Por el celo de los Profetas,
En el día de la maldad,

Nosotros, pecadores, te rogamos, óyenos. (en adelante, se responde de la misma manera)
Para que nos perdones,
Para que te dignes librarnos del culto de todo ídolo y de la falsa religión,
Para que te dignes suscitar en los gobernantes el celo por tu culto y honra,
Para que te dignes multiplicar y purificar a los hijos de la Iglesia como las estrellas del Cielo,
Para que te dignes proteger a la Iglesia Católica, Nueva Jerusalén.
Para que te dignes dar y conservar los frutos de la tierra,
Para que te dignes introducirnos felizmente en la tierra prometida de los vivientes,
Dios misericordioso y clemente,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Padrenuestro...

V. Señor, Dios de las virtudes, conviértenos.
R. Muéstranos tu Rostro y seremos salvos.

V. Acuérdate de esta congregación,
R. Que fue tuya desde el principio.
V. Conviértenos, Dios de las virtudes.
R. Mira desde el Cielo y visita esta viña.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.


Oración

Dios, Supremo Padre de los fieles, que derramando la gracia de adopción, multiplicas por toda la Tierra los hijos de tu promesa, y que, en Cristo, Mesías, has constituido padre de todas las naciones a tu siervo Abraham, según se lo juraste haz que los pueblos sean dignos de entrar en la gracia de tu vocación y merezcan alcanzar tus promesas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. (Vigilia Pascual preconciliar, oratio ad lectionem tertiam).

Dios todopoderoso y eterno, multiplica en honor de tu Nombre lo que prometiste a la fe de nuestros padres, y por una santa adopción, aumenta los hijos de esta promesa, a fin de que, aquello mismo que los primeros santos no dudaron que se verificaría, conozca la Iglesia que ya en gran parte se ha cumplido. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. (Vigilia Pascual preconciliar, oratio ad lectionem quintam).

Dios, que acrecientas a la Iglesia con la vocación de los pueblos, y purificas con la conversión a los pecadores, concédenos propicio que, los que hiciste llegar al amor y al conocimiento de tu Nombre, custódianos con tu continua protección y concédenos perseverar hasta el fin en tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Dios eterno y omnipotente, ten misericordia de tus siervos y siervas; y dirígelos, según tu clemencia, por el camino de la eterna salvación para que, recibiéndote a Ti, alcancen toda virtud. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Dios, protector de los que en Ti esperan, Autor de todo bien, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad para que, recreados por tu gracia, crezcamos en toda obra buena, y nos gocemos en una interminable acción de gracias a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia divina descansen en paz.
R. Amén.


23 de diciembre de 2017, I vísperas del Domingo IV de Adviento.
Entrada dedicada a Jesucristo, Divino Emmanuel.

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