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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 1 de diciembre de 2015

Guion: Domingo II de Adviento





Ciclo C

Introducción

El Adviento es un verdadero don que Dios, por medio de la Iglesia, quiere ofrecer a todos los hombres. Este tiempo es como una pequeña "muestra" de la vida entera del ser humano: la espera, a menudo larga, de una gran promesa. Precisamente la primera parte del Adviento (que se extiende hasta el 16 de diciembre inclusive), nos invita a reflexionar sobre la tensión que existe entre la vida presente, que es como un "gran adviento", y la futura, en el Paraíso celestial.
Jesucristo, el Mesías que nació como cualquiera de nosotros, volverá como Juez al final de los tiempos. Sin embargo, en nuestro diario peregrinar hacia aquella meta, no nos deja solos. Por eso, Él es el que vino y el que vendrá, pero sin dejar de estar con nosotros. Solamente Dios puede hacer esto. Es lo que vamos a celebrar en esta Misa.

Luego del saludo inicial, y en lugar del Acto penitencial, puede realizarse el rito de la Corona de Adviento. En otra entrada de este blog, se ofrece un modelo de oración para el encendido de cada cirio. Hacer clic aquí.  


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Bar. 5, 1-9

Del luto al gozo. Es la característica de los tiempos mesiánicos a la que se refiere la siguiente profecía de Baruc.

Segunda lectura: Flp. 1, 4-6. 8-11

La propia conversión de corazón es el primer acto de fe en Cristo que llega a nuestra vida.

Evangelio: Lc. 4, 1-6

También hoy, el santo Precursor Juan, "voz que clama en el desierto" de un mundo necesitado de paz, nos anuncia que el Reino de Dios está entre nosotros.


Oración de los fieles

R. Ven, Señor. No tardes más.

-Para que la Iglesia sea fortalecida en la confesión de la fe que libera, de la esperanza que no defrauda, y en la práctica de la caridad que transforma el mundo y nos abre las puertas del Cielo. R.

-Para que sea atendido el clamor de los que sufren, adquiera sentido su dolor redentor, y lleguen a buen puerto sus justas aspiraciones. R.

-Para que las diversas confesiones cristianas, junto con la Iglesia Católica, superados los prejuicios y diferencias, hagan más creíble ante el mundo el anuncio de que "Emmanuel" no solo significa sino que expresa la realidad de que Dios verdaderamente viene para "estar con nosotros" en la Persona adorable de Jesús. R.

-Para que el espíritu consumista, más propio de este último mes del año que de otros, no distraiga nuestra atención de lo más importante, que es la celebración cristiana de la Navidad. R.

-Para que los que han dejado su tierra y se han refugiado en otros países, sean acogidos con amor fraterno por sus hermanos, independientemente de la raza, cultura o credo. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, grande en el amor, que llamas a los humildes a la luz gloriosa de tu Reino, endereza nuestros corazones en tus senderos, aplana las alturas de nuestra soberbia y prepáranos para celebrar con fe ardiente la venida de nuestro Salvador Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén."


Ofertorio

En este momento del Ofertorio, junto al pan y al vino, hacemos ofrenda de las alegrías y tristezas del adviento de nuestra vida.


Comunión

Con el santo anhelo del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, también nosotros aguardamos la llegada del Mesías. Pero los cristianos creemos que ya vino pobre en la carne, que vendrá glorioso al final de los tiempos y que viene ahora a nuestra alma como Pan celestial.


Despedida

¡Levantemos el ánimo! 
El Señor está cerca. Él quiere renovar nuestro corazón y darnos su paz.
¡Preparemos su Venida!

 
1° de diciembre de 2015, martes de la semana I de Adviento.
Conmemoración del beato Carlos de Foucauld. Entrada dedicada a él. 


                                         

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