Buscar este blog

La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

viernes, 24 de agosto de 2012

Patrocinio de santos en colegios católicos



“Mihi autem nimis honorati sunt amici tui, Deus; nimis confortatus est principatus eorum”  Ps. 138,7.
       “A tus amigos, Señor, grandes honras yo rindo; su poderío es demasiado firme”

 Con estas palabras, el escritor sagrado expresa su deseo de rendir homenaje a los “amigos” del Señor. Pero, ¿quiénes son estos “amigos” sino aquellos que cumplen la voluntad divina? (Cf. Jn. 15,14). Ahora bien, de entre ellos, se destacan quienes han practicado las virtudes cristianas en grado heroico, y que son universalmente reconocidos, motivo por el cual son llamados precisamente “santos”, y propuestos por la Madre Iglesia para ser imitados por los creyentes.
La vida de los santos es, toda ella, un cántico de alabanza al Creador, y una profesión de fe en Cristo, a Quien aquéllos están inseparablemente unidos, y a Quien han preferido antes que a todo y a todos, incluso, antes que a sí mismos.
Lo admirable de estos campeones de la fe, es que fueron hombres y mujeres como nosotros, con las mismas tentaciones y debilidades. No obstante, supieron abrir su corazón a la gracia de Dios, y pudieron vencer todo esto por su inquebrantable fe en Cristo, dejando huellas en el camino que hemos de seguir si queremos ser salvos.

En tiempos como los actuales, en los que es evidente la crisis de valores, queremos evocar a estos cristianos ejemplares, no sólo para la mera admiración, sino, lo que es más importante aun, para que sean imitados en sus virtudes, invocados en las necesidades, y honrados con gratitud, por ser amigos fidelísimos del Señor.

Para ello, se propone el siguiente proyecto, destinado a implementarse principalmente en colegios católicos:

Todos los años, cada curso contará con un “protector celestial”, que será el guía, el “amigo” que lo acompañará de un modo especial durante todo el año. Por su parte, los alumnos procurarán investigar sobre la vida del santo correspondiente, y acercarse a ella con los elementos que les puedan ofrecer las diferentes asignaturas de acuerdo con sus especificidades, y nunca en detrimento del tiempo que hayan previsto para el desarrollo de sus respectivos programas de estudio. (Cf. Infra)

Criterios para la selección de santos

 Los docentes de Formación Cristiana, Ética y otras materias afines, son los directamente responsables de realizar la selección subsiguiente. Sin embargo, es aconsejable que también se oiga el parecer de otros interesados.
Se ha dicho que cada curso se encomendará a un santo, el cual será su “protector y guía” en el transcurso del año. Ahora bien, de entre la incontable muchedumbre de santos, ¿cómo saber cuáles elegir cada año? He aquí algunos criterios que pueden servir de orientación al respecto:

Es aconsejable optar por santos (o beatos):

*Particularmente venerados en el año en curso, a causa de circunstancias especiales (por ejemplo, en sus aniversarios jubilares de nacimiento o muerte, beatificación o canonización).
*Especialmente invocados, por ser patronos de alguna circunstancia peculiar que caracterice al año en cuestión, en el orden político, social, económico o religioso, a escala mundial, continental, nacional, provincial, municipal, y hasta institucional, o también, del aula.
*Con biografías de fácil acceso, y enseñanzas (escritos y/o anécdotas) que estén de acuerdo con la realidad y las necesidades de los diferentes grupos.
*De diferentes épocas y lugares del mundo; condiciones sociales, estados y edades, costumbres y formaciones culturales distintas (lo cual evidencia que la santidad está “al alcance”, por decirlo así, de todos los hombres y mujeres, sin distinción alguna).
*Pertenecientes a las Comunidades o Familias religiosas que puedan estar a cargo de las instituciones educativas.

La página vaticana www.vatican.va en el ítem “Santos y Beatos” puede ser útil al respecto.

Elección del santo por curso

 Una vez seleccionados los santos de entre los cuales surgirá el protector de cada curso, corresponde a los alumnos la elección, que en este caso, es oportuno hacerla “por sorteo”. Esto, que parece un juego de azar, visto con los ojos de la fe, puede entenderse como un modo de “dejar actuar a la Providencia”, que bien sabe qué santo podrá “evangelizar” mejor a cada curso y por qué. No obstante lo dicho, puede optarse por otro modo de asignar a cada curso su protector, según la realidad y las necesidades de cada caso.

 De hacerse el sorteo, es conveniente tener en cuenta los siguientes puntos:

-Conviene que previamente se haya explicado a cada curso el sentido y la importancia de esta elección.
-Luego de que hayan sido seleccionados los santos, sus nombres son escritos en pequeños papeles por los docentes de las asignaturas arriba mencionadas o por algunos otros miembros de la comunidad educativa considerados idóneos para ello.
-A continuación, se procede a la elección “por sorteo”; es significativo que se realice en cada curso, en las horas de las asignaturas responsables de la iniciativa, y en marzo, es decir, en el primer mes de clases, para que el santo elegido, “acompañe” realmente durante todo el año a “su curso”.  Sería aconsejable que la elección tuviera lugar, el 19 de marzo (o en alguna fecha cercana a él), ya que en ese día se celebra la Solemnidad de nuestro Padre y Señor San José, el más glorioso de los santos (después de la Santísima Virgen), al que el Altísimo confió sus tesoros más preciados: Jesús y María).

Así, en la fecha elegida, algún miembro del curso, que debe caracterizarse al menos por su sincero respeto y por su plena conciencia sobre lo que va a realizar, extrae desde una urna previamente preparada, un papel que estará doblado y que tendrá escrito el nombre de algún santo o santa cuyo nombre es aún ignorado por los alumnos.
   
-Acto seguido, el docente recibe el papel, lee y anuncia en voz alta el nombre del santo elegido, trazando una brevísima semblanza sobre él, previamente preparada por los docentes a cargo, como para ofrecer a los alumnos una “primera presentación” del nuevo “amigo celestial”. La profundización sobre la vida del santo corresponderá luego a cada curso bajo la guía y orientaciones de los docentes, como se explicitará más abajo.

 Participación de las diferentes asignaturas:

 Sería enriquecedor que desde las distintas asignaturas se profundizara sobre la vida y enseñanzas de los santos elegidos, de acuerdo con las especificidades de cada área. Ofrecemos algunas sugerencias al respecto:

+Desde la Lengua y la Literatura se puede abordar algún escrito del santo -si lo hubiere- analizando su pensamiento y apreciando sus enseñanzas. También se pueden confeccionar diferentes tipos de textos sobre el santo, o dirigidos a él (monografías, informes, ensayos, simulacros de entrevistas, cartas, oraciones, poesías, retratos, o cualesquiera otros, según lo previsto por los programas de cada curso). Se sugiere la confección de un texto dramático en orden a la representación teatral de algún episodio significativo de la vida del santo. Sería una oportunidad para conjugar la expresión escrita, con la oral y física.

+Desde la asignatura “Teatro” u otras afines, se puede escenificar el texto dramático mencionado antes. Se pude averiguar si hay películas u obras teatrales que ilustren la vida del santo.

+Desde la Música, pueden ensayarse canciones sobre el santo –si las hubiere-, o bien musicalizar poesías, fruto de la producción personal de los alumnos bajo la supervisión de los docentes de Lengua Castellana y de Formación Cristiana.

+Desde la Historia, y con la colaboración de la Informática, a partir del uso de Internet, se puede investigar sobre los aspectos más significativos de la vida del protector celestial, como así también sobre las particulares circunstancias del momento en que vivió. A este respecto la Informática como asignatura puede fomentar la elaboración de algún power point que resuma la vida del bienaventurado.

+Desde Ética y Formación Cristiana, Religión o materias a las que esto competa, se puede proveer a los alumnos de una muy breve pero sugestiva oración sobre cada uno de los santos elegidos para cada curso. La oración debe contar con la aprobación del párroco, si no es de las que son tradicionales en la Iglesia. Cada alumno tendrá una copia de dicha oración, de modo que al comienzo de la jornada escolar, la recen todos con el docente que tengan en la primera hora. Es importante que esto se lleve a cabo en el curso, para que se distinga de la oración comunitaria que suele realizar diariamente toda la Institución en los horarios establecidos. La oración del santo protector puede exhibirse en las paredes de las aulas de modo que pueda ser fácilmente leída por todos.

Cómo honrar al santo elegido


El mejor modo de honrar a un santo y de alabar a Dios por las maravillas que en él ha obrado, es, sin duda, imitar sus virtudes diariamente. Aun así, la Santa Iglesia, por lo general establece un día del año para rendir culto a sus santos más conocidos. Procuremos dar una idea acerca de lo que es “rendir culto” a un santo o beato. Para ello, debemos distinguir los “grados”, por decirlo así, de culto que el hombre puede tributar, y hacia quiénes deben ir dirigidos.

En primer lugar está el llamado culto de latría, es decir la adoración que toda criatura racional debe rendir al Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo; y solamente a Él.

En segundo lugar, el culto de dulía, que es el que podemos tributar a los santos que reinan con Dios en el Cielo; no se trata de adoración, sino de veneración, un modo especial de rendir homenaje y de manifestar nuestro respeto hacia quienes nos han precedido en el Paraíso, y desde allí no dejan de ayudarnos para que también nosotros nos reunamos con ellos.

 

El culto de dulía posee, por llamarlos de alguna manera, diversos “sub-grados”, de acuerdo con la importancia de cada santo en el Cielo. En efecto, no todos estos amigos de Dios poseen la misma corona de gloria. Por ello, la Iglesia los agrupa en categorías. Así, podemos distinguir:


La Santísima Virgen María, Regina omnium Sanctorum (Reina de todos los santos).

Todos los Coros de Espíritus bienaventurados, es decir, las jerarquías angélicas, en el siguiente orden: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Potestades, Virtudes, Principados, Arcángeles y Ángeles.
Los Santos Patriarcas.
Los Santos Profetas.
Los Santos Apóstoles.
Los Santos Mártires.
Los Santos Doctores.
Los Santos Pastores.
Las Santas Vírgenes.
Los Santos religiosos y religiosas.
Los Santos laicos (varones y mujeres).

Tal y como parece expresarlo el caligrama precedente, la vida de los santos es como un cáliz, que unido al de la Sangre de Cristo, no deja de ofrecerse al Padre por la salvación del mundo.
A la Madre de Dios, por su participación insustituible en la obra de la redención, le corresponde un culto superior al de todos los demás santos, el cual recibe el nombre de hiperdulía.
San José, padre adoptivo de Jesús y Esposo de María, por este vínculo incomparable que lo une al Redentor y a su santísima Madre, merece un culto especial llamado suprema dulía. Integra, siendo el primero de ellos, la categoría de los Patriarcas.

Luego de esta digresión, volvamos al día propio en que se rinde culto a cada santo. Por lo general coincide con la fecha de su muerte terrenal, y se le llama, en lo que parecería una paradoja, dies natalis, día del nacimiento (a una nueva vida, para la eternidad).
Es necesario que cada curso conozca cuál es el día de la fiesta de su santo protector, para que, junto con los docentes de las áreas interesadas, pueda prever de qué manera lo honrará (Misa, ejercicio de piedad, práctica concreta de alguna obra de caridad).
Aquí urge aclarar que la celebración eucarística en el día del santo, es el mejor modo de honrarlo y de unirnos más íntimamente al Señor Jesucristo, a quien los justos han hecho la ofrenda agradable de su vida.

Sería ideal que en cada curso hubiera, junto a la oración, una imagen del santo, con su nombre y la fecha de su fiesta. En caso de que la fiesta del santo se celebre en tiempo de receso, o en algún otro día en que no haya clases, se puede optar por honrarlo en alguna otra fecha, preferentemente significativa en relación con la vida del santo (aniversario de beatificación o canonización, por ejemplo).

Un modo tradicional de realizar la debida preparación espiritual para la fiesta del santo, es el rezo de la novena, que comienza, como su nombre lo indica, nueve días antes de dicha fiesta, y que se concluye el día inmediatamente anterior. Consiste en rezar cada día la oración meditando sobre algún aspecto de la vida del santo y solicitándole su intercesión ante Dios para la obtención de alguna gracia.
Más breve que la novena es el triduo (tres días), y se reza del mismo modo que aquélla.

En el día de la fiesta, o en el que se ha elegido para hacer memoria del santo, el curso que lo tenga como protector, podrá compartir con el resto de la Institución alguna semblanza o la misma oración sobre este amigo celestial.

 Conclusión

Es de desear que esta iniciativa no se restrinja solamente al ámbito de tal o cual asignatura, como si fuera algo privativo de ella, sino que la Institución toda experimente la gracia de vivir una comunión más íntima con los miembros ilustres de esta gran familia que es la Iglesia, héroes preclaros de la fe, quienes habiendo dejado ya esta vida terrena, resplandecen en el Cielo, y desde allí, a los que aún marchamos entre penumbras, nos ofrecen el ejemplo de su valiente testimonio, la luz admirable de sus enseñanzas y el don celestial de su protección.

  Omnes Sancti, et Sanctae Dei, intercedite pro nobis ante Dominum nostrum, Iesum Christum.

Todos los Santos y Santas de Dios, interceded por nosotros ante nuestro Señor Jesucristo.

24 de agosto, fiesta de San Bartolomé, apóstol.

http://2.bp.blogspot.com/_gZKgFHP8wvM/So7niyAKBkI/AAAAAAAAAq0/dzPXI-Npr44/s400/San+Bartolom%C3%A9.jpg



No hay comentarios:

Publicar un comentario