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jueves, 18 de abril de 2019

Misas de la Vigilia Pascual y de la Noche de Navidad "anticipadas" en su horario





En muchos lugares, infelizmente se ha difundido la costumbre de "anticipar" el horario de las Misas  de la Noche de Navidad (llamada popularmente "de Nochebuena") y de la Vigilia Pascual. En ambos casos, se trata de un abuso que no parece poder justificarse esgrimiendo el concepto de  "razones pastorales", tantas veces lícitamente aducido (y otras tantas, como esta, necesariamente objetado por improcedente).
 
Aunque en ninguno de los dos casos aludidos se justifique "anticipar" el horario de las celebraciones, el motivo en cada cual no es el mismo. De hecho, hay una gran DIFERENCIA de carácter litúrgico entre ambas celebraciones, que abordaremos brevemente a continuación:


La Natividad del Señor 

La Misa "de la Noche" de Navidad, antes  (y aún hoy, en algunos lugares) se celebraba a las O horas (se llamaba también, por eso, "Misa de Medianoche", o, más popularmente, "del Gallo", porque concluía antes del alba, que es cuando se oye cantar al gallo).

Desde sus orígenes, ha tenido un carácter estrictamente nocturno, aun donde -siempre en horas de la noche- se haya adelantado al 24 de diciembre, como también hoy es habitual en muchos lugares, a causa de la gran estima que se tiene a la Cena familiar de Nochebuena.

Para la tarde del 24 de diciembre, existe una Misa propia, la de la "Vigilia de la Natividad del Señor", que muchos confunden con la de la Noche. 

En realidad, la liturgia prevé cuatro Misas para la Navidad, cada una de las cuales con sus textos bíblicos y eucológicos propios. Participando en cualquiera de esas Misas, se puede cumplir con el precepto navideño. 

La primera es la más arriba mencionada "de la Vigilia", considerada la última del 24, y distinta de la Misa matutina de ese día, que no es navideña, sino de una feria privilegiada, la última del tiempo de Adviento (o la del Domingo IV de este tiempo, si coincide con él). La Misa de la Noche, por su parte, se considera la primera del 25 de diciembre, aunque se anticipe a las horas finales del 24. Le siguen la "de la Aurora" (al rayar el alba del 25), y la "del Día", durante el resto de la jornada de Navidad.


La Vigilia Pascual 

A diferencia de lo que sucede con la tarde del 24 de diciembre, no existe una "Misa vespertina del Sábado Santo". Más aún, en este día , como en el Viernes Santo, la Misa no se celebra.

La de la Vigilia Pascual, la más importante y solemne del año litúrgico, se considera la primera Misa del Domingo de Pascua de Resurrección , aunque se celebre en horas nocturnas del Sábado, (lo dice la rúbrica del Misal: Missa Vigiliae, etsi ante mediam noctem celebratur, est Missa paschalis Dominicae Resurrectionis). Por esta razón, la participación en ella debe ser en horas de la noche y satisface el precepto dominical del Día más santo del año, como ocurre con cualquiera de las cuatro Misas de Navidad, de acuerdo con lo ya dicho.

El mismo Misal Romano, en la rúbrica sobre la Vigilia Pascual, no deja dudas al respecto cuando aclara que "esta celebración no debe comenzar antes de que anochezca ni concluir después de que amanezca". (Tota celebratio Vigiliae Paschalis peragi debet noctu, ita ut vel non incipiatur ante initium noctis, vel finiatur ante diluculum diei dominicae).


Tan importante es el tema que, de manera taxativa, también se expidió sobre el particular la Carta Circular Paschalis sollemnitatis, de la arriba mencionada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (16/01/1988). 

A continuación, se transcriben dos parágrafos, por lo inapelable de su estipulación. Esta cita retoma y confirma lo dicho antes:

En uno de ellos, la Iglesia lamenta que se haya "llegado a perder la misma noción de 'vigilia', hasta el punto de haber reducido su celebración a una mera Misa vespertina en cuanto al tiempo y el modo como se suele celebrar la Misa del domingo en la tarde del sábado precedente". (Paschalis Sollemnitatis, 3.).

El otro afirma categóricamente:

"Toda la celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo" (S. Congregación de Ritos, Instrucción Eucharisticum mysterium, (25 mayo 1967) n. 28. AAS 59 (1967) 556-557) Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier abuso o costumbre contrario que, poco a poco se haya introducido y que suponga la celebración de la Vigilia pascual a la hora en la cual, habitualmente, se celebran las Misas vespertinas antes de los domingos, ha de ser reprobado".
(Paschalis Sollemnitatis, n. 78.).


Como se puede advertir en el texto de dicha "Carta", no se trata de una cuestión nueva: ya antiguamente la Vigilia Pascual se celebraba en horario nocturno. Es cierto que en la primera mitad del siglo XX, por razones cuya explicación requeriría de otra entrada, se adelantó a horas del día; incluso, hasta cerca del mediodía. Pero luego, fue restablecido el horario original, lo que se consolidó con la Instrucción Eucharisticum Mysterium, y la reforma del Concilio Vaticano II. Las citas a pie de página en la citada "Carta" refieren a los documentos mencionados.


Por lo expuesto, hay que afirmar que las dos Misas, la de la Vigilia Pascual y la de la Noche de Navidad, deben celebrarse en horario nocturno. La liturgia actual no especifica horas puntuales, pero no hace falta ser astrónomo ni meteorólogo ni liturgo, para saber cuándo ya puede considerarse que es de noche y cuándo todavía no. Esto depende también del hemisferio en que tengan lugar ambas celebraciones, y, en particular, de la fecha en que ocurra la Pascua. Aun así, no hay "razones pastorales" válidas que justifiquen el abuso de "anticiparlas" a horas diurnas (es decir, cuando aún no se haya ocultado el sol) de la tarde del día anterior (Sábado Santo y 24/12 respectivamente). Ni siquiera en residencias de ancianos o enfermos, o en lugares de inseguridad, puesto que en esos casos, según lo dicho, si se trata de Navidad, puede celebrarse la Misa propia de la Vigilia; y si se trata de Pascua, el Sábado Santo por la tarde, en lugar de cometer el abuso litúrgico de celebrar la Misa antes de que anochezca, puede rezarse con los fieles el Oficio de lecturas o las Vísperas de la Liturgia de las Horas. Otra alternativa es optar por celebrar en esos lugares la Misa durante el tiempo pascual, sobre todo durante la Octava, cuyos ocho días constituyen para la liturgia como un único día de fiesta pascual. 

La prohibición de "anticipar" cualquiera de esas dos Misas es, al menos en la normativa actual, indiscutible, y no puede ser objeto de excepciones de ningún tipo, sin rayar el abuso litúrgico. 


A propósito de los horarios de la Misa papal 

Solamente la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que es el dicasterio competente en materia de liturgia, podría autorizar algún cambio al respecto, con la aprobación del Santo Padre. Podría hacerlo también este último en persona. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, las veces en que san Juan Pablo II o Francisco, por evidentes problemas de salud y de edad, se han visto urgidos a adelantar las referidas celebraciones. En cualquier caso, esto no es justificativo para que nadie más lo haga pues solamente el Sumo Pontífice tiene autoridad para modificar tal o cual norma litúrgica, de manera ocasional o permanente, cuando le parezca necesario. En caso de que él quisiera autorizar un cambio al respecto para toda la Iglesia o para algunas Iglesias particulares, lo haría explícito y sería difundido por la misma Congregación para el Culto Divino.

Quienes aducen que pretenden "imitar" al Sumo Pontífice en el horario del culto sagrado, deberían, en tal caso, realizar en sus comunidades todo lo que se hace en la celebración papal: procesión de entrada, Calenda, Gloria litúrgico cantado, salmo cantado, etc...
En efecto, es objetable la actitud de quienes dicen proceder de tal manera en una celebración litúrgica "porque el Papa lo hace así" pero se niegan injustificadamente a emularlo en todo lo demás que también lleva a cabo.


La antítesis "luz/tinieblas" en la liturgia

En la liturgia de la Misa de la Vigilia Pascual y en la de la Nochebuena, el misterio de Cristo, Luz del mundo, se desarrolla en todo su esplendor. La oscuridad propia de la hora nocturna contrasta con las alusiones a la luz por parte de los textos bíblicos y eucológicos, sobre todo en la Noche de la Pascua, en la que, además, el deslumbrante Cirio, imagen de Cristo Resucitado, irrumpe imponente en el templo a oscuras, y permanecerá encendido en él en cada celebración durante los cincuenta días que dura el tiempo pascual. (Cf. Misal Romano, Primera parte de la Vigilia Pascual: "Lucernario").

Para profundizar sobre los ritos del "Lucernario" en la Vigilia Pascual, puede consultarse un interesante texto de Félix Arocena. Para acceder a él, hacer clic aquí.

La antítesis "luz/tinieblas" de las dos celebraciones que estamos considerando, se manifiesta también claramente en las oraciones colectas de cada Misa -la de la Vigilia Pascual y de la Misa de la Noche de Navidad-. Comienzan exactamente igual en el original en latín, y hacen alusión al Misterio de la Luz que ilumina la "sacratísima Noche", disipando las tinieblas: 

"Deus, qui hanc sacratissimam noctem...". 

Las dos Noches más sagradas del año evocan, cada cual a su manera, la noche temporal y espiritual de nuestra vida y de nuestra historia, de nuestro cuerpo y de nuestra alma, noches que se hacen una sola y que acogen en su seno la gloria de Cristo, Astro refulgente del Padre, Luz verdadera que disipa toda oscuridad y Día sin ocaso que nos rescata del pecado y de la muerte eterna.



18 de abril de 2019, Jueves Santo In Cena Domini. Inicio del Sacro Triduo Pascual.
Entrada dedicada a Jesucristo, Sacerdote, Altar, Víctima, y Maná de la Nueva Alianza.

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