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sábado, 4 de mayo de 2024

Bendicional de san Peregrino: "Bendición de los enfermos"






El "Bendicional de san Peregrino Laziosi", propio de la Orden de los Siervos de María, ofrece la siguiente bendición de los enfermos, transcrita aquí tal y como se halla en el referido libro litúrgico:


Introducción

1. La Bendición de los enfermos en la cual se pide la intercesión de san Peregrino Laziosi es un rito antiguo[9] propio del Ritual de los Siervos de María.[10] Constituye no solo una ulterior confirmación de la solicitud de la Iglesia hacia los hermanos y hermanas enfermos, que tiene origen en la compasión providente del mismo Señor Jesús y de los Apóstoles hacia los enfermos, sino también un válido testimonio de la confianza de los fieles en la intercesión de san Peregrino Laziosi. En la Vida del Beato Peregrino de Forlí[11] leemos que san Peregrino, afectado por una úlcera gangrenosa en la pierna, soportaba los fuertes dolores de la enfermedad confiando en que, según al palabra del Apóstol, en la enfermedad la virtud se perfecciona (VPF 5; cf. 2 Cor 12, 9-10). La noche que precedía a la prevista amputación de la pierna, él, entonces de sesenta años, se arrastró hasta la sala del Capítulo, frente a la imagen de Cristo crucificado, y le suplicó la curación (cf. VPF 7). Desmayado por el dolor agudo, se adormeció, y en el sueño, vio a Jesús crucificado descender de la cruz y liberarlo de toda languidez de la pierna. De inmediato, despertándose, se dio cuenta de que la pierna estaba milagrosamente sanada y era tan fuerte como si jamás hubiese estado enferma. La noticia del acontecimiento ampliamente se difundió y produjo grande veneración por parte de todos hacia el amigo de Dios, Peregrino (VPF 8).

Cuando, el 1º de mayo de 1345, san Peregrino, de ochenta años, murió, la marea de gente que se dirigía al convento para venerar el cuerpo expuesto en el coro fue tal que en aquella noche, no fue posible cerrar
las puertas de la ciudad. Ni faltó al Peregrino la confirmación enviada del Cielo a su santidad, por medio de los milagros (VPF 9). Las crónicas narran la liberación de algunos enfermos por espíritus malignos (cf. VPF 11), la curación de ciegos (cf. VPF 10) y de víctimas por graves caídas (cf. VPF 12), obtenida por la intervención de san Peregrino quien, agraciado, llegó a ser intercesor para las curaciones de muchos enfermos.

I. OCASIÓN Y LUGAR

2. La enfermedad de un hermano o de una hermana o la inminencia de una intervención quirúrgica constituyen una ocasión para impartir la “bendición de san Peregrino”. Sin embargo, el día de su fiesta (4 de mayo o en Forlí el 1º de mayo o en otra fecha), un día cercano a esa o un día en el cual se dirigen peregrinaciones a un santuario o a un lugar donde se venera el Santo o un día en el cual se hace memoria del Santo (por ejemplo, el 4 de cada mes) ofrecen la oportunidad de impartir la bendición a más enfermos juntos.

3. Según las condiciones del enfermo el rito de bendición se puede desarrollar o en el lugar donde el enfermo vive o está hospitalizado o en una iglesia en la cual es venerado el santo.

4. Donde sea necesario, no se descuide ilustrar al enfermo sobre el valor y la eficacia del sacramento de la Unción de los enfermos y de invitarlo a recibirlo.

II. MINISTRO

5. La bendición puede ser impartida sea por un ministro ordenado como por un ministro no ordenado, sobre todo por quien –hombre o mujer- tiene una particular relación con el enfermo, por razones de parentela, condiciones de vida, amistad o profesión.
A un niño enfermo conviene que la bendición le sea impartida por los padres.

III. ADAPTACIÓN

6. Conservados los elementos más característicos del rito (lectura de la Palabra de Dios y la oración de bendición), las varias secuencias pueden ser adaptadas a las circunstancias particulares en donde se desarrolla dicho rito.

7. Para la bendición de uno o pocos enfermos o en casos particulares puede ser oportuno usar el rito breve (nn. 28-36).

IV. PREPARACIÓN

8. Conviene que, en un lugar adecuado al ambiente en el cual se desarrolla el rito, sea colocada una imagen de san Peregrino Laziosi.

9. En un lugar oportuno se preparan:

-el crucifijo y eventualmente una reliquia o el “óleo de san Peregrino Laziosi”;

- el alba y la estola blanca (o bien el hábito religioso), si la celebración se desarrolla en forma comunitaria, se lleva a cabo en la iglesia y es presidida por un ministro ordenado.

RITO DE BENDICIÓN

SALUDO (en la iglesia)

10. El rito de bendición, se desarrolla en la iglesia, e inicia, según la costumbre de los Siervos de María, con el Ave Maria, seguida según las circunstancias, de un canto a san Peregrino, o por otro canto apto; terminado el cual, todos hacen el signo de la cruz mientras aquel que preside dice:

P. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

A. Amén.

11. Después, se dirige a los enfermos y a aquellos que los acompañan con una de las siguientes fórmulas de saludo u otra apta:

P. El Señor Jesús,
que pasó en el mundo haciendo el bien a los hombres
y sanando a los enfermos,
esté con ustedes.

A. Y con tu espíritu

O bien:

P. Dios Padre,
que guía nuestros corazones
en la paciencia de Cristo
y en la consolación del Espíritu,
esté con todos ustedes.

A. Y con tu Espíritu.

SALUDO (en la casa del enfermo)
12. Si el rito de bendición se desarrolla en la casa del enfermo, entrando, aquel que preside saluda al enfermo y a todos los presentes diciendo:

P. Hermanos y hermanas,
celebramos este rito de bendición
a nuestro hermano (hermana) N.,
en el nombre del Padre
y del Hijo
y del Espíritu Santo.

A. Amén.

P. Paz a esta casa
y a cuentos la habitan.

MONICIÓN

13. Después del saludo, aquel que preside dispone al enfermo y a los presentes, con estas palabras u otras semejantes, en celebrar el rito de bendición.

P. El Señor Jesús pasó en medio de los hombres haciendo el bien y curando toda debilidad y enfermedad y ordenó a sus discípulos de tener cuidado de los enfermos, de imponerles las manos y de bendecirlos en su nombre.
Entre los discípulos de Jesús, que a lo largo de los siglos, han asistido a los enfermos y han sido testigos privilegiado de curaciones está san Peregrino Laziosi.

Fueron muchos los testigos de la curación milagrosa de su pierna irremediablemente afectada de úlcera gangrenosa.

Fueron muchos a venerarlo en su muerte y a contar con su cercanía orante para obtener la curación del Señor.

Nosotros también seguros de su intercesión, en esta celebración,
vamos hacia Jesús, médico de los cuerpos y de las almas, llenos de fe, como los enfermos del Evangelio.


LECTURA BÍBLICA

14. Se lee una de las dos lecturas siguientes o bien otro pasaje bíblico adapto (por ejmplo: Sir 38, 1-14; 2 Cor 1, 3-7; Mt

4, 23-35; Mt 25, 31-46; Lc 10, 30-37):

L. Escuchen la palabra de Dios del libro del Sirácide (38, 9-14)

Hijo, en tu enfermedad no pierdas la paciencia, reza al Señor

Hijo, en tu enfermedad no pierdas la paciencia, reza al Señor, y él te curará. Abandona tus malos pasos, conserva limpias tus manos, y de todo pecado purifica tu corazón. Ofrece incienso, un memorial de la mejor harina y una generosa ofrenda de acuerdo a tus medios. Después acude al médico. Después acude al médico, porque también a él lo ha creado el Señor; que no se aparte de ti, porque lo necesitas, pues a veces la salud está en sus manos. Pero también ellos deben orar al Señor, para que les permita aliviar al enfermo y encontrar remedio para salvar una vida.

O bien:

L. Escuchen la palabra de Dios de la carta de san Pablo apóstol a los Romanos (8, 31b-37)

Ninguna creatura podrá apartarnos del amor de Dios.

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? Él que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?
¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

RESPONSORIO BREVE Cf. Sir 38, 9; Rm 8, 37

15. Después de la lectura, la asamblea responde a la manera de diálogo con aquel que preside:

P. Ora al Señor * y encontrarás consuelo

A. Ora al Señor * y encontrarás consuelo

P. Nada jamás podrá separarnos del amor de Dios.

A. * y encontrarás consuelo

P. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

A. Ora al Señor * y encontrarás consuelo.


MEDITACIÓN DE LA PALABRA

16. Sigue un momento de silencio meditativo o bien aquel que preside comenta el texto proclamado o ilustra el peculiar carisma de san Peregrino Laziosi, enfermo milagrosamente sanado e intercesor, para suscitar en el ánimo del enfermo sentimientos de fe y abandono al amor misericordioso de Dios. La reflexión de la Palabra, dada su naturaleza, podrá asumir, si las circunstancias lo consienten, en forma de un diálogo fraterno.

ORACIÓN DE INTERCESIÓN

17. Sigue la oración de intercesión. Sin embargo, según las circunstancias, se puede omitirla o adaptarla oportunamente, suprimiendo algunas intercesiones, modificando otras, introduciendo nuevas. También la respuesta comunitaria será elegida en relación a las condiciones del enfermo.

P. Hermanos y hermanas,
dirijamos nuestra oración a Jesús crucificado y resucitado,
que pasó dondequiera haciendo el bien
y sanó a san Peregrino.

R. Socorre a nuestros enfermos.

O bien:

R. Por intercesión de san Peregrino,
dona serenidad y fuerza a nuestro hermano (hermana) N.

O bien:

R. Por intercesión de san Peregrino,
dona la salud a nuestros enfermos.

L. Señor Jesús,
médico del cuerpo y del espíritu,
que has venido a sanar nuestras enfermedades, R.

L Señor Jesús,
hermano nuestro, que has venido
no para ser servido sino para servir, R.

L. Señor Jesús,
Hijo del hombre
que has venido para liberarnos de todo mal, R.

L. Señor Jesús,
Luz del mundo,
que has vuelto a dar la vista al ciego, R.

L. Señor Jesús,
hombre de los dolores,
que has tomado en ti nuestras enfermedades, R.

L. Señor Jesús,
Redentor de los hombre,
que desde la cruz has sanado a san Peregrino, R.

L. Señor Jesús,
nuevo Adán,
que nos has dado como madre
a la nueva Eva, tu Madre, R.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

18. Después, el que preside pronuncia la oración de bendición seguida por un gesto de devoción. Entre los formularios propuestos se elegirá el más apto según las condiciones del enfermo y circunstancias en la cual se da la bendición.

19. A Dios Padre, por un enfermo adulto:

P. Señor Dios nuestro,
que en tu designio de salvación
has enviado al mundo a tu Hijo
a llevar el peso de nuestros dolores y enfermedades,
mira benigno a este hijo (hija) tuyo N.
y por intercesión de san Peregrino Laziosi,
envíale (es) el Espíritu de Consolación y de paz:
dónale (es) la fortaleza en la prueba,
esperanza en la tribulación
y uniformidad en tu voluntad,
para que, restablecido/a,
vuelva alegre y generoso(a)
a su servicio en la Iglesia
y su lugar en la humana convivencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.

A. Amén.

20. A Jesús crucificado, por un enfermo adulto:

P. Señor Jesús, Salvador del mundo,
has obedecido al designio del Padre
de salvarnos de todo mal y pecado,
y has aceptado el suplicio de la cruz
afrontando la muerte muy amarga.
Mientras vivías nuestra condición humana,
has vuelto a dar la salud a muchos enfermos:
has vuelto a sanar al leproso;
al ciego, apenas te dijo:
“¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!”
has vuelto a darle la vista.

Tú que ves y conoces
las necesidades de nuestro hermano (a) N.
extiende sobre él(ella) tu mano,
como la extendiste en san Peregrino,
y, por su intercesión, bendice N.
para que su cuerpo enfermo y débil. 
vuelva a adquirir la salud y el vigor.
Hazlo(a) partícipe,
con la gracia de la sanación,
de tu victoria sobre el mal y la muerte,
para que, recuperada la salud,
él (ella) sea testigo de tu amor misericordioso,
signo de tu potencia salvadora
y, como san Peregrino,
viva cada día en tu servicio
y de la Iglesia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

A. Amén.

21. A Cristo Jesús, por un niño enfermo:

P. Señor Jesús,
hermano nuestro, nacido de la Virgen María,
tú has experimentado, escondido y obediente,
niño entre los niños,
la débil condición de la infancia
y, predicando el Evangelio del Reino,
has revelado la predilección del Padre
por los niños, los pequeños, los humildes,
curando la hija de una Siro-fenicia y
despertando del sueño de la muerte
al hijo único de la viuda de Naim.
Mira propicio este niño enfermo,
por el cual te suplicamos,
confiando en la intercesión de san Peregrino Laziosi:
con tu Espíritu de vida,
dónale, Señor la salud y la fuerza,
vuelva a brillar sus ojos,
sus labios florezca la sonrisa,
retorne al juego entre sus compañeros
y junto con ellos y con sus familiares
te agradezcan por tu bondad
y te glorifiquen por tu misericordia.
Tú que vives y reina por los siglos de los siglos.

A. Amén.


GESTO DE DEVOCIÓN

22. Terminada la oración de bendición, aquel que preside, según oportunidad, impone las manos, o bien traza con el óleo de san Peregrino la señal de la cruz en la frente del enfermo, o bien da al enfermo el crucifijo o una reliquia del Santo para ser besado. El signo de la cruz hecho con el óleo de san Peregrino y el beso al crucifijo o a la reliquia pueden ser sustituidos, según los usos locales, por otros gestos de devoción.

DESPEDIDA

23. Si aquel que preside es un ministro ordenado, añade:

P. El Señor esté con ustedes.

A. Y con tu espíritu.

24. Aquel que preside concluye el rito, diciendo:

P. El Señor Jesucristo,
de las cuales llagas hemos sido curados,
este junto a ti para protegerte.

A. Amén.

P. Dirija a ti su mirada
para consolarte,

A. Amén.

P. Extienda sobre ti su mano
para sanarte.

A. Amén.

25. Si aquel que preside es un ministro ordenado, añade:

P. Y la bendición de Dios,
Señor de la vida,
Padre e Hijo + y Espíritu Santo,
descienda en ustedes
y con ustedes siempre permanezca.

A. Amén.

26. Aquel que preside concluye el rito, diciendo:

P. El Señor nos guarde en la paz.

A. Amén.

27. Si las circunstancias lo consienten, aquel que preside invita a saludar a la Virgen con el canto del Sub tuum præsidium (“Bajo tu amparo”) o de la Súplica de los Siervos o de otra antífona mariana.

RITO BREVE

28. En algunas circunstancias o por motivos pastorales, en lugar del rito anterior (nn. 10-27) se puede usar el siguiente rito breve, en el cual sin embargo, tiene que contener la justa importancia a la Palabra de Dios.

SALUDO ANGÉLICO

29. La celebración, según la tradición de los Siervos de María el que preside invita a los presentes a dirigirse a la virgen con el canto del saludo del ángel:

P. Dios te salve, María; llena eres de gracia,
el Señor es contigo.

A. Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

INVOCACIÓN DEL NOMBRE DEL SEÑOR

30. Después añade:

P. En el nombre del Padre
y del Hijo
y del Espíritu Santo.

A. Amén.

31. Después, según oportunidad, introduce el rito de la bendición con breves palabras

LECTURA BÍBLICA

31. Aquel que preside o uno de los presentes lee uno de los dos textos siguientes u otro pasaje bíblico adapto (por ejemplo: Sir 38, 1-14; 2 Cor 1, 3-7; Mt 4, 23-35; Mt 8, 16-17; Mt 9, 1-8; Mt 25, 31-46; Lc 10, 30-37):

L. Del libro del Sirácide (38, 9-14)

Hijo, en tu enfermedad no pierdas la paciencia, reza al Señor

Hijo, en tu enfermedad no pierdas la paciencia, reza al Señor, y él te curará. Abandona tus malos pasos, conserva limpias tus manos, y de todo pecado purifica tu corazón. Ofrece incienso, un memorial de la mejor harina y una generosa ofrenda de acuerdo a tus medios. Después acude al médico. Después acude al médico, porque también a él lo ha creado el Señor; que no se aparte de ti, porque lo necesitas, pues a veces la salud está en sus manos. Pero también ellos deben orar al Señor, para que les permita aliviar al enfermo y encontrar remedio para salvar una vida.

O bien:

L. De la carta de san Pablo apóstol a los Romanos (8, 31b-37)

Ninguna creatura podrá apartarnos del amor de Dios.

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? Él que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros? ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

32. Sigue un momento de silencio meditativo o bien aquel que preside comenta el texto proclamado o ilustra el peculiar carisma de san Peregrino Laziosi, enfermo milagrosamente sanado e intercesor, para suscitar en el ánimo del enfermo sentimientos de fe y abandono al amor misericordioso de Dios. La reflexión de la Palabra, dada su naturaleza, podrá asumir, si las circunstancias lo consienten, en forma de un diálogo fraterno.

ORACIÓN DE BENDICIÓN 

33. Aquel que preside dice la oración de bendición:

P. Señor Dios nuestro,
que en tu designio de salvación
has enviado al mundo a tu Hijo
a llevar el peso de nuestros dolores y enfermedades,
mira benigno a este hijo (hija) tuyo N y por intercesión de san Peregrino Laziosi,
envíale (es) el Espíritu de Consolación y de paz:
dónale (es) la fortaleza en la prueba,
esperanza en la tribulación
y uniformidad en tu voluntad,
para que, restablecido/a,
vuelva alegre y generoso(a)
a su servicio en la Iglesia
y su lugar en la humana convivencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.

A. Amén.

GESTO DE DEVOCIÓN

34. Terminada la oración de bendición, aquel que preside, según oportunidad, impone las manos, o bien traza con el óleo de san Peregrino la señal de la cruz en la frente del enfermo, o bien da al enfermo el crucifijo o una reliquia del Santo para ser besado. El signo de la cruz hecho con el óleo de san Peregrino y el beso al crucifijo o a la reliquia pueden ser sustituidos, según los usos locales, por otros gestos de devoción.

DESPEDIDA

35. Si aquel que preside concluye el rito con esta fórmula o con otra adapta:

P. El Señor Jesús te guarde,
te alivie
y te libre de todo mal.

A. Amén.

36. Si aquel que preside es un ministro ordenado, añade:

P. Y la bendición de Dios, Señor de la vida,
Padre e Hijo+ y Espíritu Santo,
descienda en ustedes
y en ustedes permanezca siempre.

A. Amén.


4 de mayo de 2024, sábado de la semana V de Pascua.
En algunos lugares, festividad de san Peregrino Laziosi.
Entrada dedicada a él.

jueves, 7 de marzo de 2024

Bendición del cíngulo en honor de santo Tomás de Aquino

 




Esta bendición es propia de la Orden de Predicadores. La ha hecho suya, también, la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. 

El sacramental que se impone a los candidatos voluntarios, recuerda el cinturón de castidad con que los mismos ángeles ciñeron a santo Tomás de Aquino. 

El hecho místico tuvo lugar cuando este sapientisimo Doctor, por gracia de Dios, rechazó con una tea incandescente a la mujer de mala vida que los hermanos carnales, a instancias de la propia madre del santo, introdujeron en el lugar donde ellos mismos lo habían privado de su libertad para que no respondiera al llamado de Dios:


BENEDICTIO CINGULORUM EN
HONOREM S. TOMÆ AQUINATIS

ad servandam castitatem

Propria Ordinis Prædicatorum


Latín:

Sacerdos, superpelliceo et stola albi coloris indutus, dict:

V. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R. Qui fecit cælum et terram.

V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum espíritu tuo.

Oremus. 

Dómine Jesu Christe, Fili Dei vivi, puritátis amátor et custos, obsecrámus imménsam cleméntiam tuam: ut, sicut ministério Angelórum sanctum Thomam Aquinátem cíngulo castitátis cíngere, et a labe córporis ac ánimæ præserváre fecísti: ita ad honórem et glóriam ejus bene + dicere , et sancti + ficáre dignéris cíngula ista; ut, quicúmque ipsa circa renes reverénter portáverit ac tenúerit, ab omni immundítia mentis et córporis purificétur, atque in éxitu suo per manus sanctórum Angelórum tibi digne præsentári mereátur: Qui cum Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas in sæcula sæculórum. 

R. Amen.

Et aspergantur aqua benedicta.


Español:

El sacerdote, vestido con sobrepelliz y estola blanca, dice:

V. Nuestro auxilio es en el nombre del Señor.
R. Quien hizo los cielos y la tierra.

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

Oremos.

Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, amante y guardián de la pureza, apelamos a tu infinita bondad, pidiéndote que así como hiciste que Santo Tomás de Aquino fuera ceñido con el cinturón de castidad, por el ministerio de los ángeles, y preservado de toda mancha del cuerpo y del alma, así también te complazcas en bendecir + y santificar + estos cíngulos en su honor y gloria. Que todos los que con reverencia se ciñen con ellos queden limpios de toda contaminación de mente y cuerpo, y merezcan ser presentados a ti en la hora de la muerte por manos de los santos ángeles. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
 
R. Amén.


Los cíngulos se rocían con agua bendita.






7 de marzo de 2024, en el 750° aniversario de la muerte terrenal de santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia.
Entrada dedicada a él.

jueves, 4 de mayo de 2023

Bendicional de san Peregrino Laziosi: "Bendición de los jóvenes"




El "Bendicional de san Peregrino Laziosi", propio de la Orden de los Siervos de María, ofrece la siguiente bendición de los jóvenes.

Se transcribe aquí el texto completo tal y como se halla en el referido libro litúrgico:


Introducción


1. La Bendición de los jóvenes por intercesión de san Peregrino Laziosi tiene su origen de algunos episodios de la juventud del Santo a través de los cuales él maduró humana y espiritualmente.


En la Vida del beato Peregrino de Forlí (VPF 7), leemos que era hijo único, y por lo tanto, sus padres  lo amaron tiernamente. Él, despreciando las vanidades terrenas, había decidido desde temprana edad seguir el camino de la virtud (VPF 1). Fortalecido por este firme y santo propósito, un día se dirigió a la iglesia de Santa María de la Cruz y, estando frente a la imagen de la Virgen María, le suplicó que se dignara mostrarle la vía de su salvación. Ella le respondió: "Yo también deseo, hijo mío, dirigir tus pasos por el camino de la salvación". […] "No temas, hijo: yo soy la Madre de Aquel a quien tú adoras crucificado y él me mandó a indicarte el camino de la bienaventuranza" (VPF 2). La Santísima Virgen le habló y después de que le preguntara: "¿Conoces a aquellos religiosos que se llaman 'Siervos de la Virgen María'?, añadió: "Te llamas Peregrino; entonces serás peregrino de nombre y de hecho. Es necesario que te encamines hacia Siena; llegado ahí, encontrarás a estos santos hombres en oración: suplícales que te reciban en su familia" (VPF 2). Él fue acompañado de un ángel (VPF 3; cf. Tb 5, 1) y entró en la Orden de los Siervos.

Según el Chronicon (1567) de fray Miguel Poccianti (1536-1576), San Peregrino, a los 18 años, tuvo una experiencia fuerte de conversión en Forlí, su ciudad natal, en los tiempos del entredicho (26 de marzo de 1282 al 1º de septiembre de 1283), pena canónica que prohibía la celebración de los divinos oficios, para reportar a la obediencia al Sumo Pontífice a los de Forlí, que eran rebeldes. En el año de 1283, san Felipe Benicio, de paso por Forlí, invitó a los ciudadanos gibelinos a la reconciliación con la Sede Apostólica y a la paz. Algunos de ellos, haciendo burlas de las amonestaciones del Santo, lo golpearon y lo echaron de la ciudad. Uno de los agresores, en el cual la tradición ha encontrado  al joven de 18 años, Peregrino Laziosi, impactado por la mansedumbre con la cual san Felipe había soportado las ofensa, le pidió perdón y, bajo la influencia de la gracia, decidió cambiar de vida y le suplicó ser acogido en la Orden de los Frailes Siervos de Santa María. 


2. Estos episodios han dado origen a la tradición de invocar la protección de san Peregrino, rebelde convertido, para los jóvenes “peregrinos” en búsqueda de la propia vocación, o sea del camino de la salvación (cf. Mt 19, 16; VPF 2), y sobre los jóvenes impulsivos umpetuosos que, como san Peregrino, se dejan involucrar en las acciones violentas de algunas bandas juveniles.


I. OCASIÓN 


3. Son varias las circunstancias en las cuales los fieles desean la bendición de Dios sobre los jóvenes por intercesión de san Peregrino Laziosi: la celebración de su fiesta (4 de mayo o, en Forlí, 1º de mayo u otra fecha cercana): marchas y peregrinaciones en los lugares donde es particularmente venerado; reuniones de jóvenes o fiestas escolares; inicio o final del año escolar; cumpleaños de los jóvenes o en particulares acontecimientos familiares.


4. En cuanto sea posible, en el rito de bendición de los jóvenes conviene que participen los padres, parientes, compañeros y amigos.


II. MINISTRO


5. La bendición puede ser impartida tanto por un ministro ordenado como por un ministro no ordenado, sobre todo por quien –hombre o mujer- tiene la responsabilidad de la educación de los jóvenes.


En el ámbito de una celebración familiar conviene que los padres mismos bendigan a los propios hijos.


III. DESTINATARIOS 

6. Ordinariamente, la bendición de san Peregrino se imparte a los jóvenes menores. Si en cambio se da a los jóvenes de edad mayor, el rito sea adaptado convenientemente.


IV. ADAPTACIÓN 

7. Conservados los elementos más característicos del rito (lectura de la Palabra de Dios y la oración de bendición), las varias secuencias pueden ser adaptadas a las circunstancias particulares en donde se desarrolla dicho rito.


8. Para la bendición de un solo joven conviene usar el rito breve (nn. 26-34).


V. PREPARACIÓN

9. Es bueno que en la preparación de la celebración participen los mismos jóvenes.


10. En el ambiente en el cual se desarrollará el rito colóquese la imagen de san Peregrino Laziosi. En un lugar oportuno.

Se deben preparar:

- un vaso con agua bendita (cf. n. 17), si se hace la memoria del bautismo;

- las flores para el saludo a la Virgen (cf. n. 22);

- el alba y la estola blanca (o bien el hábito religioso), si aquel que preside es un ministro ordenado.


RITO DE BENEDICIÓN

SALUDO 

11. El rito de bendición, según la tradición de los Siervos, inicia con el canto del Ave María:

A. Dios te Salve María, llena eres de gracia, 

el Señor es contigo. 

Bendita tú entre las mujeres 

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús...

Según conveniencia, sigue un canto a san Peregrino o un canto adapto. 


12. Todos hacen la señal de la cruz mientras aquel que preside dice:

P. En el nombre del Padre 

y del Hijo 

y del Espíritu Santo.

A. Amén.


13. Aquel que preside se dirige a los jóvenes y a todos los presentes con estas palabras u otras semejantes:


P. Dios Padre, que guía nuestros corazones en la paz de Cristo y en la alegría del Espíritu, esté siempre con ustedes.

A. Y con tu espíritu. 


MONICIÓN 

14. Un lector o aquel que preside dispone a los jóvenes y a todos los presentes para recibir la bendición de san Peregrino con estas palabras u otras semejantes:


P. Dios ha enviado a su Hijo entre nosotros para indicarnos el camino de la vida y de la salvación.

En su vida pública, Jesús acogía amorosamente a los niños, y estaba muy atento a la suerte de los jóvenes. 

A la hija difunta del jefe de la sinagoga, dijo: “!Muchacha, yo te digo, levántate!” y ella se levantó y se puso a caminar.

A un joven observante de la Ley que deseaba asegurarse la vida eterna, Jesús dijo: “si quieres ser perfecto, ve, vende todo lo que posees, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme.”

A lo largo de los siglos, jóvenes generosos han abrazado el seguimiento de Cristo, encontrando y superando, con la ayuda de la gracia, dificultades a veces fuertes.

En el siglo XIII, Peregrino Laziosi llegó con fatiga a seguir a Jesús. De joven, en Forlí, vivió momentos de disipación y rebelión, pero el encuentro con un santo fraile operador de paz lo convenció a cambiar de vida. 

Por inspiración de la Madre de Jesús se dirigió a Siena con los frailes Siervos de María.

En esta celebración pediremos a Dios, por intercesión de san Peregrino, que los bendiga a ustedes jóvenes, para que los asista en su camino de crecimiento humano y espiritual y les conceda a sus padres y educadores, la gracia de ayudarles a responder generosamente a su llamada.


LECTURA BÍBLICA


15. Un lector, elegido preferentemente entre los jóvenes presentes, proclama una de las dos lecturas siguientes o bien otro pasaje bíblico apropiado (por ejemplo: Tob 4, 5-7. 18-19; Pr 4, 1-7; Mt 18, 1-5. 10; Mt 19, 13-15; 1 Pe 5, 5-11. 14). 


L. Escuchen la Palabra de Dios de la primera carta de san Juan apóstol (2, 1. 9-10. 12-14. 17)

Les escribo a ustedes jóvenes, para que sean fuertes, y la Palabra de Dios more en ustedes.

Hijitos míos: Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el Justo. Quien afirma que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. 

Les escribo a ustedes, hijitos, porque han sido perdonados sus pecados en el nombre de Jesús. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al demonio. Les escribo a ustedes, hijitos, porque conocen al Padre.

Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuetes y la Palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al demonio.

No amen al mundo ni lo que hay en él. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.


O bien: 


L. Escuchen la Palabra de Dios de la segunda carta de san Pablo apóstol a Timoteo (2, 22-25)

Huye de las pasiones juveniles; busca la justicia, la fe, la caridad y la paz.

Huye de las pasiones juveniles; procura llevar una vida de rectitud y de fe, de amor y de paz, junto con los que invocan sinceramente al Señor. Evita las discusiones tontas y absurdas, que sólo provocan altercados.

Ahora bien, quien sirve al Señor no debe provocar altercados; al contrario, debe ser amable con todos, y estar dispuesto a enseñar; debe ser paciente y ha de corregir con dulzura a quien lo contradice. Quizá Dios les dé ocasión de convertirse y de conocer la verdad.

Palabra de Dios.


RESPONSORIO BREVE


16. Después de la lectura, la asamblea responde a manera de diálogo con aquel que preside: cf. Sal 37 [36], 4. 3.

P. Busca la alegría del Señor, * él escuchará los deseos de tu corazón

A. Busca la alegría del Señor, * él escuchará los deseos de tu corazón.

P. Confía en el Señor y haz el bien.

A. * él escuchará los deseos de tu corazón.

P. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

A. Busca la alegría del Señor, * él escuchará los deseos de tu corazón.


MEDITACIÓN DE LA PALABRA 


17. Sigue un momento de silencio meditativo, o bien, aquel que preside comenta el texto proclamado o ilustra el peculiar camino de fe del joven Peregrino Laziosi, rebelde convertido que encontró sentido a su vida iluminado por la gracia. La reflexión sobre la Palabra, dada su naturaleza, podrá asumir, si las circunstancias lo consienten, la forma de un diálogo fraterno.


MEMORIA DEL BAUTISMO 


18. Si se considera oportuno, sigue después de la meditación de la Palabra la memoria del bautismo. Aquel que preside, teniendo en la mano el vaso del agua bendita, dice:

P. Esta agua bendita les recuerde, queridos jóvenes, que con el bautismo han llegado a ser discípulos de Jesús, nuestro camino, verdad y vida. Él vive y reina por los siglos de los siglos..

A. Amén.


Después, él presenta el vaso del agua bendita para que cada uno se persigne.


ORACIÓN COMUNITARIA


19. Sigue la oración comunitaria. El formulario aquí propuesto tiene solo carácter indicativo: de éste se pueden elegir las intercesiones que parezcan más aptas, modificar aquellas propuestas, o añadir otras en sintonía con las situaciones particulares de las presentes las necesidades del momento. Es conveniente que las varias intenciones sean proclamadas por voces distintas.

P. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios, creador del cielo y de la tierra, a Quien el Señor Jesús nos ha enseñado a invocar como Padre.

R. Padre santo, conserva a tus hijos en el amor y en la paz.

L. Protégelos de todos los peligros R.

L. Revélanos los pensamientos de tu corazón. R.

L. Haz que encontremos en ti el sentido verdadero de la vida, la verdadera felicidad. R.

L. Dirige nuestros pasos por el camino del bien. R.

L. Mira con amor y guía a los jóvenes en busca del camino de la salvación. R.

L. Cuida a aquellos que vagan en los caminos lejanos de ti. R.

L. Da a los padres y educadores comprensión y paciencia. R.

20. Sigue la oración del Señor:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; y hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.


ORACIÓN DE BENDICIÓN


21. Los padres, o en su ausencia los educadores, trazan en la frente de sus hijos, el signo de la cruz y aquel que preside pronuncia la oración de bendición:

P. Bendito seas, Señor Dios nuestro, que cuidas de todos tus hijos. Mira benigno estos jóvenes [N.N.] y derrama sobre ellos, por intercesión de la bienaventurada Virgen María y de san Peregrino Laziosi, su siervo, la abundancia de tus bendiciones, para que crezcan, como tu hijo Jesús, en edad y sabiduría, en fuerza y gracia en tu presencia y frente a los hombres. Ilumina sus mentes, para que disciernan en el estruendo de muchas voces tu Palabra de vida; hazlos prudentes y fuertes en las decisiones, generosos en la búsqueda del bien común, testigos de tu Reino. Haz que, siguiendo el ejemplo de san Peregrino, aprendan a pedir y a conceder el perdón, en las dificultades busquen soluciones constructivas y encuentren en su amor paz y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.

A. Amén.


ABRAZO FRATERNO


22. Terminada la oración de bendición, si las circunstancias lo consienten, aquel que preside y los presenten intercambian con los jóvenes un abrazo fraterno.


HOMENAJE A LA VIRGEN


23. Según la Vida del Beato Peregrino de Forlí, san Peregrino Laziosi, en búsqueda del camino de la salvación, fue inspirado por la Virgen María a entrar en la Orden de sus Siervos para alcanzarla. Es oportuno, pues, que los jóvenes en el rito en el cual se invoca la protección de santa María para que oriente su camino hacia el verdadero bien, dirijan a ella un gesto de veneración. Por lo tanto, de una manera apropiada al ambiente y a las propias circunstancias, los jóvenes o algunos de ellos a nombre de todos, llevarán flores frente a la imagen de la Virgen, mientas se canta la Salve Regina u otra antífona mariana.


DESPEDIDA


24. Aquel que preside concluye el rito, diciendo

P. El Señor Jesús, Maestro bueno, guarde en su amor a ustedes y a cuantos los quieren.

A. Amén.


25. Si aquel que preside es un ministro ordenado, añada:

P. Y la bendición de Dios, Señor de la vida, Padre e Hijo + y Espíritu Santo, descienda en ustedes y en ustedes permanezca.

A. Amén.


26. El rito de la bendición de los jóvenes continua con un momento de fraternidad y de fiesta.


RITO BREVE


27. En algunas circunstancias o por motivos pastorales, en lugar del rito anterior se puede usar el siguiente rito breve, el cual sin embargo, tiene que contener en justa importancia la Palabra de Dios. 


SALUDO ANGÉLICO Y LA SEÑAL DE LA CRUZ


28. La celebración, según la tradición de los Siervos, inicia con el canto del saludo del ángel:

P. Dios te salve, María; llena eres de gracia, el Señor es contigo.

A. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

29. Todos hacen la señal de la cruz mientras aquel que preside dice: 

P. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

A. Amén.


Después, según oportunidad, aquel que preside introduce el rito de la bendición con breves palabras que ilustran el significado.


LECTURA BÍBLICA


30. Aquel que preside o uno de los jóvenes lee uno de los dos textos siguientes u otro texto bíblico apto (por ejemplo: Tob 4, 5-7. 18-19; Pr 4, 1-7; Mt 18, 1-5. 10; Mt 19, 13-15; 1 Pe 5, 5-11. 14). 


L. Escuchen la Palabra de Dios de la primera carta de san Juan apóstol (2, 1. 9-10. 12-14. 17)

Les escribo a ustedes jóvenes, para que sean fuertes, y la Palabra de Dios more en ustedes.

Hijitos míos: Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Quien afirma que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. 

Les escribo a ustedes, hijitos, porque han sido perdonados sus pecados en el nombre de Jesús. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al demonio. Les escribo a ustedes hijitos, porque conocen al Padre. 

Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les he escrito a ustedes jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al demonio.

No amen al mundo ni lo que hay en él. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.


O bien: 


L. Escuchen la Palabra de Dios de la segunda carta de san Pablo apóstol a Timoteo (2, 22-25)

Huye de las pasiones juveniles; busca la justicia, la fe, la caridad y la paz. Huye de las pasiones juveniles; procura llevar una vida de rectitud y de fe, de amor y de paz, junto con los que invocan sinceramente al Señor, Evita las discusiones tontas y absurdas, que sólo provocan altercados.


Ahora bien, quien sirve al Señor no debe provocar altercados; al contrario, debe ser amable con todos, y estar dispuesto a enseñar; debe ser paciente y ha de corregir con dulzura a quien lo contradice. Quizá Dios les dé ocasión de convertirse y de conocer la verdad.

Palabra de Dios.


MEDITACIÓN DE LA PALABRA


31. Sigue un momento de silencio meditativo o bien aquel que preside comenta el texto proclamado o ilustra el peculiar camino de fe del joven Peregrino Laziosi, rebelde convertido que encontró sentido a su vida iluminado por la gracia. La reflexión sobre la Palabra, dada su naturaleza, podrá asumir, si las circunstancias lo consienten, la forma de un diálogo fraterno.


ORACIÓN DE BENDICIÓN


32. Aquel que preside dice la oración de bendición:

a) Para varios jóvenes

P. Bendito seas, Señor Dios nuestro, que cuidad de todos tus hijos. Mira benigno estos jóvenes [N.N.] y derrama sobre ellos, por intercesión de la bienaventurada Virgen María y de san Peregrino Laziosi, su siervo, la abundancia de tus bendiciones, para que crezcan, como tu hijo Jesús, en edad y sabiduría, en fuerza y gracia en tu presencia y frente a los hombres. Ilumina sus mentes, para que disciernan en el estruendo de muchas voces tu Palabra de vida; hazlos prudentes y fuertes en las decisiones, generosos en la búsqueda del bien común, estigos de tu Reino. Haz que, siguiendo el ejemplo de san Peregrino, aprendan a pedir y a conceder el perdón, en las dificultades busquen soluciones constructivas y encuentren en su amor, paz y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.

A. Amén.


b) Para un solo joven 


P. Bendito seas, Señor Dios nuestro, que cuidad de todos tus hijos. Mira benigno este joven [N.] y derrama sobre él, por intercesión de la bienaventurada Virgen María y de san Peregrino Laziosi, su siervo, la abundancia de tus bendiciones, para que crezca, como tu hijo Jesús, en edad y sabiduría, en fuerza y gracia en tu presencia y frente a los hombres. Ilumina su mente, para que discierna en el estruendo de muchas voces tu palabra de vida; hazlo prudente y fuerte en las decisiones, generoso en la búsqueda del bien común, testigo de tu Reino. Haz que, siguiendo el ejemplo de san Peregrino, aprenda a pedir y a conceder el perdón, en las dificultades busque soluciones constructivas y encuentre en su amor, paz y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.

A. Amén.


ABRAZO FRATERNO


22. Terminada la oración de bendición, si las circunstancias lo consienten, aquel que preside y los presenten intercambian con los jóvenes un abrazo fraterno.


DESPEDIDA


24. Aquel que preside concluye el rito, diciendo:

P. El Señor Jesús, Maestro bueno, guarde en su amor a ustedes y a cuantos los quieren.

A. Amén.

25. Si aquel que preside es un ministro ordinado añada:

P. Y la bendición de Dios, Señor de la vida, Padre e Hijo + y Espíritu Santo, descienda en ustedes y en ustedes permanezca.

A. Amén.



4 de mayo de 2023, festividad de san Peregrino Laziosi.
Entrada dedicada a él, en el año de la Jornada Mundial de la Juventud, en Lisboa.

lunes, 3 de abril de 2023

Bendición de los ungüentos en honor de santa María de Betania

 



Cada lunes santo, en Betania, Tierra Santa, durante la Misa, luego de la homilía, tiene lugar el rito de la "Bendición de los ungüentos", que comienza con el canto de la antífona O Redemptor, tomada de la liturgia de la Misa Crismal. Dicho canto acompaña una procesión con óleos que son bendecidos, lo cual evoca el gesto piadoso de María, la santa hermana de Marta y Lázaro. Ella había ungido con un óleo muy costoso los pies de Jesús enjugándoselos con los propios cabellos. El Señor prometió que este acto de piedad sería recordado para siempre. Y así fue, pues en la Misa del lunes santo se proclama siempre en todo el mundo el Evangelio que narra tal episodio. Y en el mismo lugar donde ocurrió, se lleva a cabo el sugestivo rito que sigue:


Monición

Seis días antes de la mañana de Pascua, AQUÍ en Betania, queremos bendecir el perfume y los aromas, en recuerdo del gesto de María (hermana de Marta y Lázaro), que Jesús quiso que quedara escrito para siempre en la historia de la Iglesia. Un gesto profético, un derroche que reconocía, en la vigilia del escándalo de la Cruz, la majestad de Jesús, y el honor y respeto que le debemos como Rey del universo.

El perfume es el aroma de la gratitud que simboliza el triunfo del amor.

La unción de Jesús en Betania fue un anticipo de su sepultura.

Bendigamos, pues, los aromas y el nardo, que nos recuerdan esta unción hecha a Jesús vivo de parte de María, el honor dado a su Cuerpo muerto de parte de José de Arimatea y Nicodemo, y las intenciones de las tras mujeres que (antes del alba de la Resurrección) llevaban aromas y perfumes a la tumba vacía donde habían puesto ese mismo bendito Cuerpo del Señor.

Desde Betania, en la casa de los amigos de Jesús, los aromas y perfumes serán entregados a las parroquias y a la Basílica del Santo Sepulcro, donde se conmemora el Viernes santo, la Pasión, Muerte y Sepultura del Señor.


Oración de bendición

"Te damos gracias, Dios, Padre nuestro, que tanto nos has amado, que nos diste a tu Hijo como Salvador. Tú que, al crear los Cielos y la Tierra en la infinita obra de la creación, has derrochado belleza y gracia, y nos has dado el óleo que regenera y el perfume precioso y delicado que representa el triunfo del amor.
Tu divina fidelidad ha sabido manifestarse desde siempre con gestos de infinita ternura y con sobreabundancia de gracias.
Tú, compasivo y misericordioso, que dijiste de Jerusalén: 'Te purifiqué con agua (...), te ungí con óleo' (Ez. 16, 9), exaltando la gloria que has puesto en ella, y que nos mandas a amar sin medida.
Vuelve, pues, tu mirada y extiende tu mano para bendecir estos aromas y el nardo que te presentamos, honrando la memoria de santa María (de Betania), que ungió el Cuerpo de tu Hijo Jesús. Que también nosotros podamos reconocerlo como nuestro Rey y Mesías, nuestro Señor y Salvador.
Que su Pasión y Muerte conviertan nuestro corazón para que, libres por el perdón de los pecados, podamos llevar a todos el perfume de una vida nueva. Por el mismo Cristo, nuestro Señor".



3 de abril de 2023, lunes santo.
En Betania (Lazarium), bendición de los ungüentos en honor de santa María, amiga del Señor.
Entrada dedicada a ella.

jueves, 5 de mayo de 2022

Bendicional de san Peregrino Laziosi: "Bendición del óleo"





El "Bendicional de san Peregrino Laziosi", propio de la Orden de los Siervos de María, ofrece la siguiente bendición del óleo del santo, transcrita aquí tal y como se halla en el referido libro litúrgico:


Introducción

1. La Bendición del óleo para los enfermos en el ámbito del culto a san Peregrino Laziosi tiene su origen en el antiguo y múltiple uso del fruto del olivo: planta fuerte en un lugar árido (cf. Sir 24, 19), planta verde y bella en una tierra desnuda (cf. Sal 52 [51], 10; Ger 11, 16; Os 14, 7), planta simbólica de Pasión (palmas y ramos de olivo de la Semana Santa; cf. Mt 21, 1. 8 e par.), de restablecimiento y de paz (cf. Gen 8, 11); planta cuyo fruto –la oliva- machacado da un óleo dulce, de agradable olor y fácilmente absorbible (cf. Sal 109 [108], 18). Si el óleo de oliva sirve en la preparación de alimentos, para encender la luces, para hacer el ungüento aromático, para suavizar, y para ungir y preparar el cuerpo en la actividad física; sirve también para curar las heridas (cf. 2 Crón 28, 15; Is 1, 6; Lc 10, 34), a aliviar el dolor y –sobre todo en el pasado- a restablecer el cuerpo para sostener y superar una enfermedad.
En este uso se une e invoca la figura de san Peregrino, como fraile gravemente enfermo  milagrosamente sanado y  comúnmente invocado por enfermos (ancianos y afligidos) en el curso de los siglos.


I. OCASIÓN Y USO

2. El rito de la bendición del óleo halla su momento más apto durante el triduo en preparación a la fiesta del Santo (4 de mayo o en Forlí, 1º de mayo), o en un día próximo a ella, o en un día en el cual se desarrollan peregrinaciones, (por ejemplo, en un santuario o lugar dedicado al Santo) o en una celebración en su honor (por ejemplo el 4 de cada mes) o durante la "novena perpetua‟ de oración en honor del Santo.

3. El óleo de san Peregrino, que puede ser bendito y usado por los laicos, no tiene nada de mágico que obre independientemente de la fe, ya que la curación no viene del óleo, sino del Señor que escucha la oración del creyente.

Aquel que preside el rito tenga cuidado de advertir a los fieles que el óleo de san Peregrino no tiene que ser confundido con el óleo de uso litúrgico: el óleo de los catecúmenos, el Crisma y el óleo para la unción de los enfermos, bendecidos por el obispo local el Jueves santo. Donde sea necesario, no se olvide ilustrar a los enfermos sobre el valor y la eficacia de la Unción de los enfermos y de invitarlos a pedirlo y recibirlo.

4. En el caso de que en algún lugar, por ejemplo, un santuario dedicado a san Peregrino, los fieles desean hacer una ofrenda recibiendo dicho óleo, se evite que tal acto asuma el aspecto de un intercambio comercial.


II. MINISTRO

5. La bendición puede ser impartida sea por un ministro ordenado como por un ministro no ordenado, sobre todo por un miembro de la Familia Servita, que conozca el origen de dicha devoción.


III. ADAPTACIÓN

6. Conservados los elementos esenciales del rito (la lectura de la Palabra de Dios y la oración de bendición), las varias secuencias pueden ser adaptadas a las circunstancias particulares en donde se desarrolla el rito.


IV. PREPARACIÓN

7. Para que la celebración logre una fructuosa participación de los presentes, es oportuno predisponer con el uso de medios idóneos, el ambiente en el cual se desarrolla el rito. Por ejemplo: un crucifijo o una cruz, una imagen (y/o una reliquia) de san Peregrino y el óleo para cuantos pidan la bendición.

8. El óleo para bendecir por intercesión de san Peregrino Laziosi está compuesto esencialmente de aceite natural al cual se pueden añadir –según los usos locales- otras esencias naturales perfumadas como el nardo, bergamoto, verbena,
azahar, etc.


RITO DE BENDICIÓN

SALUDO INICIAL Y MONICIÓN

8. El rito de bendición, según la costumbre de los Siervos de Santa María, inicia con el Ave María, seguida, según las circunstancias, por un canto a san Peregrino o por otro canto adecuado, terminado el cual, todos se hacen la señal de la cruz mientras aquel que preside dice:

P. En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo

A. Amén.

P. El Señor, médico de los cuerpos y de las almas, por cuyas Llagas hemos sido curados, esté con nosotros.

A. Bendito seas por siempre, Señor.

9. Después del saludo, aquel que preside, con estas palabras u otras semejantes, dispone a los presentes a celebrar el rito de la bendición del óleo:

P. En este encuentro de oración y de bendición recordamos la fe de san Peregrino Laziosi, el cual, dirigiéndose a Cristo crucificado,
encontró fuerza, valentía, esperanza, alivio y reposo en su enfermedad y sufrimiento.

El óleo, en sus múltiples usos como la nutrición, la curación, el masaje, la fuente de luz, sirve para indicar y transmitir los valores espirituales vividos intensamente por san Peregrino: confianza en la oración, paciencia, humildad, perdón, esperanza, gratitud.


LECTURA BÍBLICA

10. Después, uno de los presentes lee uno de los dos textos siguientes u otro pasaje bíblico adapto (por ejemplo: Ex 27, 20-21; Dt 7, 11-13a; Mt 25, 1-4; Mc 6, 13).

L. Escuchen la palabra de Dios del Libro del Eclesiástico (38, 2. 4. 6-9. 14)

El Señor hace salir de la tierra los remedios.

Del Altísimo depende el recobrar la salud, y del rey se reciben los beneficios. El Señor hace salir de la tierra los remedios, y el hombre prudente no los desprecia. El también da a los hombres la ciencia
para que lo alaben por sus maravillas. Con los remedios el médico sana o alivia el dolor, con ellos el boticario hace sus mezclas. Y así las obras del Señor no tienen fin, y de él procede la salud sobre la tierra. Hijo, en tu enfermedad no pierdas la paciencia, reza al Señor, y él te curará. Pero también ellos deben orar al Señor, para que les permita aliviar al enfermo y encontrar remedio para salvar una vida.

O bien:

L. Escuchen la Palabra de Dios del libro del Sirácide (39, 16a. 21. 26-27. 31. 33)

Las obras del Señor son todas buenas

«¡Qué maravillosas son las obras del Señor! 
Sus disposiciones se cumplen a su tiempo». No es posible decir: «¿Qué es esto? ¿Para qué sirve? » Todo ha sido creado para un fin. Indispensables para la vida del hombre son agua, fuego, hierro y sal, harina de trigo, leche y miel, vino nuevo, aceite y vestido. Todas esas cosas son buenas para los piadosos, pero para los pecadores se vuelven perjudiciales. Todos se gozan en cumplir sus órdenes, están listos en la tierra para lo que disponga, y llegado el momento no desobedeceré su mandato. «Las obras del Señor son todas buenas, y
cumplen oportunamente su finalidad».


MEDITACIÓN

11. Después de la lectura, se puede observar un momento de silencio meditativo o bien, si se considera oportuno, aquel que preside puede ofrecer algunas reflexiones sobre la lectura y la memoria de san Peregrino.

SALMO 119 [118], 107. 109. 105.

12. Después de la meditación se recitan o se cantan los versículos sálmicos siguientes de manera responsorial.


R. Lámpara es tu palabra para mis pasos.
¡Estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa. R.

Mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad; R.

Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. R.


ORACIÓN DE BENDICIÓN

13. Aquel que preside invita:

P. Oremos.

Y todos se recogen en silenciosa oración. Después, con los brazos alargados si es sacerdote o diácono, con las manos juntas si es laico, aquel que preside pronuncia la oración de bendición:

Dios Altísimo, tú has creado medicamentos de la tierra, que el hombre sensato no desprecia, y siempre son ayuda, en tu bondad y con los recursos de tu creación, a los enfermos y los que sufren, a los cansados y oprimidos.
Tu Hijo en la tierra ha dicho palabras de vida y se sirvió de un elemento de la naturaleza, para volver a dar la vista al ciego. Por intercesión de san Peregrino, que ha cargado con valentía el peso y la dureza de su enfermedad, bendice este óleo.
Concede a cuanto lo usarán, energía al cuerpo, serenidad al espíritu, en el camino de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

A. Amén.


DISTRIBUCIÓN DEL ÓLEO

14. Las botellitas de óleo son distribuidas a cuantos lo soliciten, según el uso local.


ACTO DE VENERACIÓN A SAN PEREGRINO


15. Después de la distribución del óleo, sigue el ofrecimiento de una lámpara –preferentemente alimentada con óleo- frente a la imagen de san Peregrino, como signo de nuestra fe en Jesús y recuerdo de la esperanza que brilló en la noche de dolor de san Peregrino. Aquel que preside introduce dicho gesto con esta palabras o con otras semejantes.

P. En la noche, probado por la enfermedad, Peregrino se dirigió frente al Crucifijo en el cual encontró sostén y curación.
Confiamos al Señor, por cuyas llagas hemos sido salvados y sanados, y encendemos ahora una lámpara, signo de nuestra fe y de la gran esperanza, la misma que fue guía de san Peregrino.

16. Después, uno de los presentes se dirige hacia la imagen de san Peregrino y enciende la lámpara.


DESPEDIDA

17. Si aquel que preside es un laico, invoca sobre todos los presentes la bendición de Dios y haciéndose la señal de la cruz dice:

P. El Señor, rico de gracia y misericordia, nos consuele en la hora de la prueba y nos guía en sus caminos.

A. Amén.

18. Si aquel que preside es sacerdote o diácono, él extiende las manos sobre los presentes y dice:

P. El Señor, rico de gracia y misericordia, nos consuele en la hora de la prueba y nos guía en sus caminos.

A. Amén.

Después bendice a todos los presentes diciendo:

P. Y, por intercesión de san Peregrino, sobre todos ustedes aquí presentes, descienda la bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo + y Espíritu Santo.

A. Amén.

19. Según la tradición de la Orden la celebración se concluye con un canto de alabanza a la Virgen, por ejemplo, la antífona “Bajo tu amparo” (Sub tuum praesidium), o la Salve, Regina.


ENTREGA Y USO DEL ÓLEO DE SAN PEREGRINO LAZIOSI

20. Cuando el óleo de san Peregrino Laziosi es entregado es oportuno recordar el origen y el significado de su uso.

El origen de su uso

21. Quien entrega el óleo oportunamente recuerde el acontecimiento de la curación milagrosa de la pierna de san Peregrino. El santo fraile de sesenta años, afectado por una muy molesta y grave enfermedad (que le había provocado una úlcera gangrenosa en una pierna), dirigía su mirada con fe a Cristo Crucificado, causa de vida y salvación. Y la noche que precedía al día destinado para la amputación de la pierna, se arrastró con mucha fatiga hasta la sala del capítulo donde se encontraba un fresco de Jesucristo Crucificado para implorarle. Se adormeció rápido y, en el sueño, como él mismo cuenta, vio a Jesús Crucificado bajar de la Cruz y tocarle la pierna enferma (liberándolo de todo mal). La mañana siguiente, él se encontró completamente sano. El óleo de san Peregrino recuerda este milagro.

El significado

22. El óleo de san Peregrino no tiene nada mágico que obre independientemente de la fe en Cristo, médico de los cuerpos y de las almas. Con su significado antiguo de usarse para curar las heridas, atenuar el dolor y fortalecer el cuerpo, es sobre todo un signo o símbolo unido a la figura de san Peregrino, patrón de los enfermos, invocado particularmente por quienes sufren enfermedades en las piernas o de una enfermedad incurable.

La entrega

23. El enfermo (o alguien en su nombre) que lo pide para ungir con fe el cuerpo, recordando el gesto de Cristo Crucificado aparecido a Peregrino, puede orar con las misma palabras dirigidas por el santo a Jesús en aquella noche:

"Oh, Redentor de los hombres,
para borrar nuestros pecados
has querido doblarte bajo el suplicio de la Cruz en una muerte muy amarga.
Mientras estabas en la tierra entre los hombres, a muchos has sanado, que estaban sujetos a muchas enfermedades; purificaste al leproso, iluminaste al ciego cuando dijo «Jesús, hijo de David, ten piedad de mí». Dígnate igualmente, oh, Señor mi Dios, liberarme de este mal. Tú, Señor, conoces mi necesidad, ves mi angustia, por eso te digo con fe: muéstrame tu misericordia, ahora y siempre.

Amén.


5 de mayo de 2022, jueves de la semana III de Pascua.
Entrada dedicada a Jesucristo Resucitado, a nuestra Señora de las Gracias y a san Peregrino Laziosi.


lunes, 6 de enero de 2020

Bendición de las casas en Epifanía





El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, en el n. 118, alude a una venerable tradición, recogida en el Ritual Romano anterior a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. Se trata de una bendición de las casas que se realiza en la solemnidad de la Epifanía del Señor. Aún hoy se conserva en varias regiones, sobre todo de Austria y Alemania. El antiguo Ritual la describe así: (es cita textual)

"La bendición de las casas, sobre cuyas puertas se traza la Cruz del Señor, el número del año (recién) comenzado, las letras iniciales de los nombres tradicionales de los santos Magos (C+M+B) [en algunas lenguas], explicadas también como siglas de Christus mansionem benedicat, escritas con una tiza bendecida; estos gestos, realizados por grupos de niños acompañados de adultos, expresan la invocación de la bendición de Cristo por intercesión de los santos Magos y a la vez son una ocasión para recoger ofrendas que se dedican a fines misioneros y de caridad".


Explicación del rito

Se bendicen las casas, recordando que la Sagrada Familia habitaba ya en una casa cuando los Magos llegaron para reconocer al Mesías y adorarlo. La bendición de la casa incluye necesariamente y ante todo, a aquellos que en ella habitan, y también a los que la visiten. Incluye, además, todas las cosas materiales que haya allí.

La Cruz que se traza indica que toda la vida de Jesús se orienta hacia el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección, razón de ser de su Encarnación, de su Nacimiento y de sus primeras manifestaciones o teofanías. Es el máximo distintivo de los que hemos sido redimidos con la Sangre del Señor.
 
El número del año civil, iniciado seis días antes, quiere significar que Jesucristo, Creador y Señor del tiempo y de la historia, siendo el Verbo Eterno, se introduce en las coordenadas témporo-espaciales de la humanidad, santificándolas. No es difícil percibir cierta analogía de esta signación numérica con la realizada en la preparación del Cirio pascual, en la entrañable Vigilia pascual de la Noche santísima de la Resurrección del Señor.
 
La notación de las letras principales de los tradicionales nombres de los Magos no pretende presentar como histórico el dato de dichos nombres, ni tampoco confirmar que estos sabios astrónomos hayan sido exactamente tres. Es, más bien, una confesión de fe en la veracidad del hecho bíblico de que hubo hombres piadosos de lejanas tierras que acudieron a Belén para reconocer a la vez la Divinidad, la humanidad y la realeza de Cristo, en Quien se cumplen las Escrituras. La Iglesia siempre ha incluido a estos Sabios orientales, en el catálogo de los santos. La versión en latín de los nombres que les ha dado la Tradición es: Caspar, Melchior y Baltassar, cuyas iniciales C M B, son el acróstico de Christus mansionem benedicat (Cristo bendiga esta casa), súplica que se realiza al Señor por la intercesión de estos santos.
 
El conjunto de la inscripción se aprecia así (por ejemplo, para el Año Santo del Jubileo 2025): 20+C+M+B+25.

Entre los números del año en curso, se escriben las iniciales de los nombres de los Magos.

El hecho de que se realice la inscripción con una "tiza bendecida", justifica la existencia de una bendición especial para dicha "criatura", como le llama el Ritual a la misma tiza.

La presencia de los niños junto con adultos y la participación de todos en el sacramental mediante el canto de villancicos, son un claro icono de la dinámica de la alegre transmisión de la fe y de las tradiciones, de generación en generación, así como una expresión del valor de la familia.

La caridad concreta es el verdadero broche de oro de este rito. Pone de relieve la obligación que tenemos, a la luz de la fe y para autentificarla, de salir al encuentro de los hermanos más necesitados, mediante oportunas y generosas donaciones. ¿Cómo pedir a Dios su bendición cuando negamos al hermano lo que le hace falta para vivir dignamente?


El rito mismo:

Comienza con la bendición de la tiza mediante la siguiente antigua oración del Ritual Romano:

Latín
 
V. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R. Qui fecit caelum et terram.
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.


Bénedic, Dómine Deus, creatúram istam cretae: ut sit salutáris humáno géneri; et praesta per invocatiónem nóminis tui sanctíssimi, ut, quicúmque ex ea súmpserint, vel in ea in domus suae portis scrípserint nómina sanctórum tuórum Cásparis, Melchióris et Baltássar, per eórum intercessiónem et mérita, córporis sanitátem, et ánimae tutélam percípiant. Per Christum Dóminum nostrum. 
 
R. Amen.


 Español:

V. Nuestro auxilio es el Nombre del Señor.
R. Que hizo el cielo y la tierra.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

Bendice, Señor, esta criatura, la tiza, para que contribuya a la salvación del género humano, y concédenos que, por la invocación de tu santísimo Nombre, todos los que la utilicen o escriban con ella en las puertas de su casa los nombres de tus santos Gaspar, Melchor y Baltasar, por la intercesión y méritos de estos, reciban la salud del cuerpo y la protección del alma. Por Jesucristo nuestro Señor. 
 
R. Amén.

Luego tiene lugar la bendición de la casa:

 

Benedictio domorum in Festo Epiphaniae

In ingressu

V. Pax huic dómui.
R. Et omnibus habitántibus in ea.


Antiphona.
Ab Oriénte venérunt Magi in Béthlehem, adoráre Dóminum: et, apertis thesáuris suis, pretiósa múnera obtulérunt, auri Regi magno, thus Deo vero, myrrham sepultúrae ejus. Alleluia.


Canticum Beatae Mariae Virginis

Magnificat * anima mea Dominum ;
Et exsultavit spiritus meus * in Deo salutari meo.
Quia respexit humilitatem ancillae suae: * ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes.
Quia fecit mihi magna qui potens est: * et sanctum nomen ejus,
et misericordia ejus a progenie in progenies * timentibus eum.
Fecit potentiam in brachio suo, * dispersit superbos mente cordis sui,
deposuit potentes de sede, * et exaltavit humiles,
esurientes implevit bonis, * et divites dimisit inanes.
Suscepit Israel puerum suum, * recordatus misericordiae suae,
sicut locutus est ad patres nostros, * Abraham et semini ejus in saecula.
Gloria Patri, et Filio, * et Spíritui Sancto.
Sixut erat in principio, et nunc et semper, * et in saecula saeculorum. Amen.

Interea aspergitur et incensatur domus, et in fine repetitur Antiphona: Ab Oriénte venérunt, etc.

Pater noster secreto usque ad...

V. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
R. Sed líbera nos a malo.

V. Omnes de Saba vénient.
R. Aurum et thus deferéntes.

V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.

V.
Dóminus vobiscum.
R. Et cum spíritu tuo.

Oratio

Orémus. Deus qui hodiérna die Unigénitum tuum géntibus stella duce revelásti, concéde propítius ut qui iam Te ex fide cognóvimus usque ad contemplándam spéciem tuae celsitúdinis perducámur. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritu Sancti Deus per ómnia saécula saeculórum. 
 
R. Amen.

Responsorium.
Illumináre, illumináre, Jerúsalem, quia vénit lux tua: et glória Dómini super te orta est, Jesus Christus ex María Vírgine.

V. Et ambulábunt Gentes in lúmine tuo: et reges in splendóre ortus tui.
R. Et glória Dómini super te orta est.

Oratio

Oremus. Béne+dic, Dómine, Deus omnípotens, locum istum (vel domum istam): ut sit in eo (ea) sánitas, cástitas, victóriae virtus, humílitas, bónitas et mansuetúdo, plenitúdo legis et gratiárum áctio Deo Patri, et Fílio, et Spíritui Sancto; et haec benedíctio máneat super hunc locum (vel hanc domum), et super habitántes in eo (ea). Per Christum Dóminum nostrum. 
 
R. Amen.


En español:

A la entrada

V.
Paz a esta casa.
R. Y a todos los que en ella habitan.

Antífona. De Oriente han venido los Magos a Belén para adorar al Señor; y, abriendo sus tesoros, le han ofrecido preciosos dones: el oro como Gran Rey, el incienso como Dios verdadero y la mirra para su sepultura, aleluya.

Cántico de la Santísima Virgen

Proclama mi alma la grandeza del Señor, * se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador.
Porque ha mirado la humillación de su esclava: * por eso desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: * y su nombre es santo.
Su misericordia llega a sus fieles * de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: * dispersa a los soberbios de corazón,
Derriba del trono a los poderosos * y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes * y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, * acordándose de su misericordia.
Como lo había prometido a nuestros padres, * en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.
Gloria al Padre y al Hijo * y al Espíritu Santo.
Como era en el principio y ahora y siempre * y por los siglos de los siglos. Amén.

Durante el canto del Magníficat, el sacerdote asperja e inciensa la casa. Al final, se repite la antífona Ab Oriénte venérunt, etc.

Padre nuestro en secreto hasta...


V. Y no nos dejes caer en tentación.
R. Mas líbranos del mal.

V. Todos acudirán desde Saba.
R. Trayendo oro e incienso.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y hasta Ti llegue nuestro clamor.

V. El Señor sea con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

Oración

Oremos. Oh, Dios, que en el día de hoy revelaste a las naciones a tu Unigénito por la estrella conductora, concédenos propicio, que ya que te hemos conocido por la fe, seamos llevados a la contemplación de la belleza de tu excelsitud. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. 
 
R. Amén.

Responsorio. Resplandece, resplandece, oh, Jerusalén, pues llega el que es tu luz y la gloria del Señor ha aparecido sobre ti: Jesucristo, nacido de la Virgen María.

V. Caminarán las naciones bajo tu luz y los reyes en el esplendor de tu amanecer.
R. La gloria del Señor ha aparecido sobre ti.

Oración

Oremos. Ben+dice, oh, Señor, Dios todopoderoso, este lugar (o esta casa): para que haya en él (ella) salud, castidad, la fuerza de la victoria, humildad, bondad y mansedumbre, la plenitud de la ley y acción de gracias a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo; y que esta bendición permanezca sobre este lugar (o esta casa) y sobre sus moradores. Por Cristo, nuestro Señor. 
 
R. Amén.



6 de enero de 2020, solemnidad de la Epifanía del Señor.
Entrada dedicada al Salvador manifestado, a María, Stella matutina, a José, ínclito descendiente de David, y a los santos Magos orientales.
(Última actualización de la entrada: 4/1/24).