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domingo, 12 de noviembre de 2017

Guión: Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario




Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción


"En la liturgia de este XXXIII domingo ´durante el año´, que nos prepara al Adviento ya cercano, la Iglesia nos llama a un vigilante y dinámico uso de los talentos que el Señor ha confiado a cada uno de nosotros, y a ser generosos en la correspondencia a las gracias y a los dones que Él nos destina. Por esto, no son dignos del Señor la comunidad o el individuo que por miedo de comprometerse, se cierran en sí mismos y se desentienden de las realidades de este mundo" (San Juan Pablo II, homilía, 15/11/81), en especial las de los más necesitados.

Que en el marco ideal de la Santa Misa, este mensaje cale en lo más profundo de nuestro corazón, y produzca fruto abundante, sobre todo en esta "Jornada Mundial de los pobres", instituida por Su Santidad Francisco.


Monición para el Acto penitencial

"Hermanos, el Señor nos confía los talentos del Evangelio para hacerlos fructificar, extendiendo las manos a los necesitados y consolando a los que menos tienen.
Pidamos la gracia de ser hijos de la luz, como ramos de olivo en torno a la Mesa del Señor, para vencer el miedo de dar a conocer el tesoro, que es Cristo.
Al inicio de esta celebración eucarística, invoquemos la misericordia de Dios, fuente de reconciliación y comunión". (Cf. infra, del formulario de la Misa papal, 19/11/23).


Liturgia de la Palabra


Primera lectura: Prov. 31, 10-13. 19-20. 30-31

En un mundo en el que el machismo o el feminismo desdibujan los roles, el Libro de los Proverbios nos presenta a la mujer ideal, que al emplear "sabiamente los talentos con que Dios la ha favorecido, realiza con plenitud su vocación en el ámbito de la familia y en el más amplio de la Iglesia y de la sociedad". (Ídem supra).

Segunda lectura: I Tes. 5, 1-6

El cristiano auténtico "no es aquel que pierde el tiempo discutiendo sobre el día y la hora de la Venida del Señor, sino más bien el que, instruido por la palabra de Jesús, vive en comunión con Él, vigilando constantemente". (Ídem).
 
O bien:

"Una certeza guía la vida del cristiano y determina su conducta: ¡el Señor vendrá! (Ídem).

Evangelio: Mt. 25, 14-30

"El verdadero temor de Dios no es miedo, sino más bien don del Espíritu, por el cual se teme ofenderle, entristecerle y no hacer lo suficiente para cumplir su voluntad". (Ídem).

O bien:

"Dar al Señor lo Suyo" significa "corresponder con la entrega total de sí mismo, sin soluciones de comodidad o de miedo". (Ídem).


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco, en Medellín, Colombia, en la memoria litúrgica de san Pedro Claver, el 9 de septiembre de 2017:

Oremos hermanos y hermanas en este día, en el que el encuentro con Cristo Maestro, nos anima y fortalece en nuestros nobles propósitos de ser humildes discípulos suyos:

R. Te rogamos, óyenos.

-Oremos por el Papa N y todos los obispos, para que realicen su misión de anunciar el gozo del Evangelio, y a su vez muestren con sus vidas el Rostro de Jesús Buen Pastor. R.

-Oremos por todos los sacerdotes y diáconos, consagrados y laicos, para que, teniendo a Cristo en el centro de sus vidas, trabajen sin descanso sirviendo como fieles discípulos suyos en sus comunidades. R.

-Oremos, por intercesión de Nuestra Señora (se menciona la advocación correspondiente al lugar), por quienes tienen en sus manos los destinos de la Nación, para que podamos todos juntos construir un territorio de concordia, paz y prosperidad. R.

-Oremos por los pobres y enfermos, por los damnificados afectados por las inclemencias de la naturaleza, para que encuentren en su camino discípulos seguidores de Cristo que, con misericordia y compasión, los asistan y conforten. R.

-Oremos por nuestras familias, los ancianos, adultos, jóvenes y niños, para que limpios de corazón y llenos de confianza en Cristo Maestro, busquen siempre el bien y hagan tu voluntad. R.

O bien:

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en Cartagena, Colombia, el domingo 10 de septiembre de 2017:

Oremos, hermanos y hermanas, colocando ante el Altar del Señor nuestra vida, nuestro firme propósito y deseo de trabajar por la dignidad de la persona y los derechos humanos, a ejemplo de Cristo Maestro:

R. Señor, escúchanos.

-Oremos por el Papa N, por todos los obispos, y por toda la Iglesia, para que nunca se apague el deseo incansable de trabajar por los hombres, sus derechos y su dignidad de hijos de Dios. R.

-Oremos por nuestra patria y por quienes la gobiernan, para que iluminados con la gracia del Espíritu Santo, nos esforcemos por construir, una Nación donde reinen la prosperidad, el amor y la reconciliación. R.

-Oremos por todas nuestras familias, los jóvenes, los enfermos, los encarcelados, y todos los que sufren, para que tu gracia, Dios de caridad, los envuelva y encuentren en Ti un refugio de consuelo. R.

-Oremos por todos los aquí presentes, a fin de que nuestros corazones se enciendan de fervor y amor por nuestros hermanos y obtengamos así los frutos del perdón, la justicia y la paz. R.

Oración conclusiva (para ambos formularios precedentes)

"Escucha Padre estas súplicas, y las que llevamos en el corazón, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén".


O bien:
 
Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro, el 15 de noviembre de 2020:
 
Queridos hermanos, a Dios, Padre bueno y providente, elevemos confiados nuestra plegaria:
 
R. Escúchanos, Señor
 
-Padre, infunde tu Espíritu en la Iglesia: consérvala íntegra en la fe, itinerante en la esperanza y animada por la auténtica caridad. R.
 
-Padre, sostén al Papa N, a los obispos, sacerdotes y diáconos: acrecienta en ellos los mismos sentimientos del Señor Jesús y hazlos conformes al Misterio que celebran en el Altar.R.
 
-Padre, asiste a tus hijos que viven en la indigencia: dales el consuelo de tu amistad y de la presencia de hermanos atentos y generosos. R.
 
-Padre, guía las acciones de los gobernantes: líbralos de propios intereses y haz que promuevan la dignidad y el bien de toda persona.R.
 
-Padre, convierte con tu gracia el corazón de todo hombre: que nadie permanezca prisionero del pecado y que a todos sea anunciada la esperanza de la Vida eterna.R.
 
Oración conclusiva
 
"Escucha, Padre, la voz de tus hijos, y en tu bondad, cólmanos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

O bien:
 
Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro, el 19 de noviembre de 2023, en ocasión de la Jornada Mundial de los pobres:

A Dios, Padre Bueno y providente, elevemos nuestra súplica confiada:

R.
Te rogamos, óyenos

-Por la Iglesia, peregrina en el mundo, para que no desvíe de los pobres su mirada, asuma su cuidado y anuncie a todos el Evangelio de Cristo y el testimonio de la caridad. R.

-Por las personas marginadas y excluidas, para que la Eucaristía que estamos celebrando se convierta en escuela de comunión y de auténtica fraternidad, más allá de toda diferencia. R.

-Por las víctimas de la violencia y la guerra, para que a todo ser humano les sean garantizados sus derechos a la paz y a la justicia, al trabajo y al descanso, al un hogar y a una vida digna. R.

-Por los enfermos y ancianos, para que sean asistidos en su fragilidad, reciban los cuidados necesarios y puedan gozar de nuestro consuelo y cercanía. R.

-Por las familias, especialmente aquellas más indigentes, para que se ponga atención a sus problemas, asegurando particularmente a las jóvenes generaciones la posibilidad de construir un futuro mejor. R.

Oración conclusiva

"Oh, Dios, que escuchas el clamor de los pobres y no te desentiendes de su dolor, dales la fuerza de tu Espíritu, para ser siervos valientes y vigilantes, que den frutos siempre unidos a Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que confías en las manos del hombre todos los bienes de la creación y de la gracia, haz que nuestra buena voluntad multiplique los frutos de tu providencia y haznos siempre diligentes y vigilantes en la espera de tu Día, en la esperanza de ser llamados por Ti ´siervos buenos y fieles´, para entrar en la gloria de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


 

Ofertorio

Los coros celestiales de los ángeles, a los que nos hemos asociado con el canto del "Santo", se disponen en este momento de la presentación de las ofrendas, a acoger y adorar a Cristo Sacramentado, que se ofrecerá en el Altar por nuestra salvación y la de toda la humanidad.


Comunión

Gran Misterio el de la Eucaristía: un Dios que se hace Pan y un Pan que es Dios, y que hace que nosotros seamos fermentos de la sociedad que tiene hambre de lo divino.


Despedida



"Que las palabras del Señor: ´Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor..., pasa al banquete de tu Señor´ (Mt 25,21 y 23), se cumplan y se realicen también en cada uno de nosotros". (Ídem).


12 de noviembre de 2017, domingo XXXII del Tiempo Ordinario.
(Última actualización de la entrada: 18/11/23).

domingo, 5 de noviembre de 2017

Guion: Domingo XXXII del Tiempo Ordinario





Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Desde la noche de la Última Cena, la Iglesia, como Esposa amante y obediente del Señor, prepara para nosotros el Banquete espiritual de la Palabra y el Pan de Vida. Demos gracias al Dios de toda bondad por la gracia de formar parte de los elegidos para participar de esta Mesa santa.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Sab. 6, 12-16

Esta página del Antiguo Testamento, hace el elogio de la sabiduría, que es don del Espíritu Santo en el Libro de su mismo nombre. 

Segunda lectura: I Tes. 4, 13-17

San Pablo nos recuerda la doctrina cristiana sobre las almas de quienes han concluido su vida terrenal.

Evangelio: Mt. 25, 1-13


La parábola de las vírgenes prudentes nos ilumina sobre la actitud cristiana de la vigilancia, que manifiesta la incansable espera del Salvador que viene a nosotros.

 
Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la santa Misa con el rito de beatificación de Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, obispo, y Pedro Ramírez Ramos, presbítero, presidida por el Papa Francisco en Villavicencio, Colombia, el 8 de septiembre de 2017, en la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen:

Acudamos, hermanos, al Padre celestial que en su Hijo nos ha dado la mejor prenda de su amor y en María nos ha hecho hijos.

R. Mira a la llena de gracia y escúchanos.

-Oremos por nuestro Papa Francisco, pidiendo al Señor que lo ilumine con la gracia de la sabiduría, y
continúe colmando su ministerio petrino con el don de la caridad, para que siga llevando la barca de la Iglesia hacia fuentes de aguas tranquilas. R.


-Oremos por la Iglesia, para que los obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos, en unión con todo el pueblo santo de Dios, seamos testigos del Evangelio a través de nuestras obras, en especial con los más necesitados. R.

-Oremos por los gobernantes de todos los pueblos, para que el Señor ilumine su trabajo con la luz del Espíritu, y lleven así a buen término la búsqueda de la paz y de la justicia en el bien común. R.

-Oremos para que cada familia viva en el seno del hogar la experiencia de la Familia de Nazaret, a fin
de que, iluminadas por la Palabra de Dios, trabajen por los valores, el respeto y la dignidad de cada ser humano. R.

-Oremos para que el Señor nos dé la gracia de vivir en responsabilidad y armonía con la naturaleza, respetándola, cuidándola, conservándola como don de Dios para nuestro bienestar. R.

Oración conclusiva

Escucha, Padre Santo, la súplica de la Iglesia que confía en tu bondad, y se acoge a la intercesión de la Madre de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, tu sabiduría va en busca de cuantos no escuchan tu voz, haznos dignos de participar en tu Banquete, y haz que alimentemos el óleo de nuestras lámparas para que no se extingan en la espera, a fin de que, cuando vengas, salgamos presurosos a tu encuentro, a fin de entrar contigo en la Fiesta nupcial. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

Ofertorio

Mientras aguardamos al Señor, como las vírgenes prudentes, hacemos memoria de su Sacrificio redentor. Para ello, presentamos los dones que Él mismo eligió para asociarnos en la Ofrenda de Sí que hace a su Padre.


Comunión


Recibamos a Jesús Sacramentado, el Alimento que mantiene encendida en nosotros la lámpara de la esperanza.


Despedida

Imitando la actitud de las vírgenes sensatas, y bajo el amparo de  nuestra Madre del Cielo, a la que la Iglesia llama "Virgen prudentísima", anunciemos a todos que el Señor viene a nosotros.


5 de noviembre de 2017, domingo XXXI del Tiempo Ordinario.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Guion: Domingo XXXI del Tiempo Ordinario


 


Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Hermanos, dejemos que las palabras de un antiguo cántico católico nos introduzcan en el misterio del domingo:

Este es el día del Señor,
este es el tiempo de la misericordia.

 

Delante de tus ojos ya no enrojeceremos
a causa del antiguo pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde de corazón sincero.


En medio de los pueblos nos guardas como un resto
para cantar tus obras y adelantar tu Reino.
Seremos raza nueva para los Cielos nuevos,
sacerdotal estirpe, según tu Primogénito.


Caerán los opresores y exultarán los siervos,
los hijos del oprobio serán tus herederos.
Señalarás entonces el día del regreso
para los que comían su pan en el destierro.


¡Exulten mis entrañas, alégrese mi pueblo!
porque el Señor que es justo revoca sus decretos;
la Salvación se anuncia donde acechó el infierno,
porque el Señor habita en medio de su pueblo.


 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Mal. 1, 14_2, 2b. 8-10

Nuestro Dios reivindica para Sí la gloria y la alabanza que solo a Él Le son debidas, y nos exhorta al cumplimiento de sus preceptos.

Segunda lectura: I Tes. 2, 7b-9. 13

La dócil y humilde acogida de la Palabra de Dios es el primer paso para una conversión profunda y decidida.

Evangelio: Mt. 23, 1-12

El Señor Jesús, Supremo Maestro, nos invita a cumplir los Mandamientos, despojándonos de toda hipocresía. Solo a Dios debemos agradar con nuestros actos.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en Bogotá, Colombia, el 7 de septiembre de 2017:

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso y pidámosle que venga en ayuda de su pueblo y lo socorra en sus necesidades.
R. Oh, Señor, escucha y ten piedad

-Para que el Señor, que prometió estar con nosotros hasta el final de los tiempos, otorgue al mundo tiempos de paz, y así la Iglesia crezca constantemente, se extienda por toda la tierra y persevere con alegría en la fidelidad al Evangelio. R.

-Para que el Señor, que con amor cuida de su pueblo, conceda al Papa Francisco, a nuestro obispo N y a todos los pastores y fieles de la Iglesia, inteligencia para ahondar en su Palabra y valentía para ser mensajeros y testigos del Reino de Dios en todo el mundo. R.

-Para que el Señor, que quiere que todos los hombres se salven, conceda a nuestros gobernantes el espíritu de sabiduría y de prudencia, a fin de que rijan nuestra patria pensando en la verdadera justicia, y disfrutemos así de auténtica paz. R.

-Para que el Señor, que no se cansa de perdonar, nos conceda acoger la gracia de la reconciliación, para ser también nosotros artesanos de la paz; y que Él libere a nuestra patria de toda injusticia y de cualquier forma de violencia. R.

-Para que el Señor, que es Padre de todos los hombres, ilumine con su luz a quienes Lo buscan con sinceridad de corazón, anime la esperanza de los empobrecidos de nuestra sociedad y nos conduzca a reconocer la dignidad de cada persona. R.

-Para que el Señor, que en su amor nos congrega para hacer el memorial de la entrega de su vida, haga que cada uno de los que participamos en esta Eucaristía, animados por su gracia, nos comprometamos en la construcción de una sociedad más justa, incluyente y tolerante. R.

Oración conclusiva

"Dios nuestro, que a los humildes los colmas de bienes, escucha nuestras oraciones, atiende el grito de los pobres y oprimidos que se eleva a Ti desde todas las regiones del mundo, rompe el yugo de la violencia y del egoísmo, que nos hace enemigos unos de otros, y haz que, acogiéndonos mutuamente como hermanos, seamos signo de una humanidad nueva, reunida y unificada en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:  

"Oh, Dios, Creador y Padre de todos, danos la luz de tu Espíritu Santo, para que ninguno de nosotros ose usurpar tu gloria sino que reconociendo en todo hombre la dignidad de hijo tuyo, no solo de palabras sino con las obras, seamos de veras discípulos del único Maestro que se ha hecho hombre por amor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

Presentemos los dones de nuestro suelo y dispongámonos a celebrar el Sacrificio gracias al cual tiene cumplimiento el anhelo del salmo de hoy: "El Señor guarda nuestra alma en la paz junto a Sí".


Comunión

Nuestro único Señor y Maestro nos invita a esta Mesa en la que Él mismo es Comida del alma. Pidámosle la fuerza y la sabiduría para ser fermentos de paz y concordia en medio de la sociedad.


Despedida

El sacerdote nos ha invitado a "irnos en paz". Esta paz es un don del Señor Resucitado. Sepamos llevarla y ofrecerla a todos los hermanos, en especial, a los más necesitados.


2 de noviembre de 2017, Conmemoración de los Fieles Difuntos.
Entrada redactada y publicada en sufragio de las Almas del Purgatorio.

domingo, 22 de octubre de 2017

Guion: Domingo XXX del Tiempo Ordinario





Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Queridos hermanos: "la liturgia ofrece hoy a nuestra meditación las lecturas que nos recuerdan que la  plenitud de la Ley, como la de todas las Escrituras divinas, es el amor. Por eso, quien cree haber comprendido las Escrituras, o por lo menos alguna parte de ellas, sin comprometerse a construir, mediante su inteligencia, el doble amor a Dios y al  prójimo, demuestra en realidad que está todavía lejos de haber captado su sentido profundo". (S.S. Benedicto XVI, homilía. 26/10/08).
 
Que la comunión con la Palabra proclamada y el Pan compartido nos fortalezcan para cumplir fielmente los Mandamientos de la Ley divina.



Primera lectura: Éx. 22, 20-26

La página del Éxodo nos recuerda el Decálogo de los Mandamientos.

Es la "ley moral inscripta en la conciencia misma del hombre que impone respetar los derechos del Creador y del prójimo y la dignidad de la propia persona". (San Juan Pablo II, homilía, 25/10/81).
 
O bien:

"Ser discípulos de Cristo es poner en práctica sus enseñanzas, que se resumen en el primero y mayor de los mandamientos de la Ley divina, el mandamiento del amor". (S.S. Benedicto XVI, homilía. 26/10/08).

Segunda lectura: I Tes. 1, 5c-10

"El amor del creyente que, consciente de sus propios límites, sigue dócilmente las palabras de Cristo, Divino Maestro, todo lo supera, renueva y vence". (Cf. ídem, supra).

O bien:

"El amor al prójimo nace de la escucha dócil de la Palabra divina (...) y acepta también pruebas duras por la verdad de esa Palabra". (Cf. ídem, supra).

Evangelio: Mt. 22, 34-40

En su diálogo con un doctor de la ley, Jesús "define -para todas las generaciones- cuál es el fundamento último de la moral humana".  (San Juan Pablo II, homilía, 25/10/81).


Oración de los fieles

Las siguientes preces (salvo el invitatorio inicial), con las necesarias adaptaciones, están tomadas del Misal de la Familia Paulina (Apéndice II, Varios formularios, "Sagrada Familia de Jesús, María y José"):

En este mes de octubre, dedicado a las familias, a las misiones y al santo Rosario, elevemos súplicas al Padre de la gran familia humana.

R. Renueva nuestras familias, Señor.

-Por la santa Iglesia de Dios: para que en su interior y en las relaciones con el mundo, sea una verdadera familia, que sepa amar, perdonar y valorar a cada persona. R.

-Por las familias cristianas, verdaderas iglesias domésticas: para que mediante el rezo del santo Rosario, inspiren a los cercanos y a los que están lejos, esa confianza en la Providencia que ayuda a acoger y a promover el don de la vida. R.

-Por los padres y los hijos: para que a través de una comprensión profunda y un diálogo recíproco, sean capaces de construir una auténtica comunidad que crezca en la fe y en el amor. R.

-Por los enamorados: para que en la realidad única e irrepetible de su amor, sientan la presencia de Dios Padre, que ha hecho que se encuentren y que los guiará en cada momento de sus vidas. R.

-Por las nuevas familias: para que puedan disponer de una casa acogedora en la que reinen la salud, la serenidad y la capacidad de difundir el mensaje de esperanza y paz de Cristo. R.

-Por los miembros de las congregaciones religiosas, para que vivan en el clima del Hogar de Nazaret, y que en el temor y la obediencia a la Voluntad de Dios, proclamen el Reino que viene, reavivando su ardor misionero. R.

Oración conclusiva

"Dios, que en la santa Familia de Nazaret, nos has dado una viva imagen de tu comunión de amor; renueva en todos los hogares las maravillas de tu Espíritu, para que nuestras familias puedan experimentar la continuidad de tu presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

O bien: (Formulario adaptado de la Misa con el Rito de beatificación de Carlo Acutis, laico: Asís, 10/10/2020)

Mediante la fe bautismal, hemos sido constituidos templos vivientes del Señor y su pueblo sacerdotal. Dirijamos a Dios nuestra plegaria por el crecimiento de la Iglesia y por la salvación de todos los hombres.
 
R. Escúchanos, Señor.
 
-Por el Santo Padre N, llamado a ser signo de la comunión en la Iglesia, para que iluminado por el Espíritu Santo, guíe al Pueblo de Dios en la adhesión convencida a Cristo, el Señor. R.
 
-Por la Iglesia, para que dé testimonio de la alegría de vivir para Cristo y jamás cese de anunciar con coraje el Evangelio a todos los hombres. R.

-Por nuestro obispo N y sus presbíteros, para que impulsen a la grey que se les ha confiado a amar a Dios sobre todas las cosas y a servir a los hermanos en la caridad de Cristo. R.

-Por nosotros, para que iluminados por el ejemplo luminoso de los santos, tengamos el coraje de vivir, como decía el beato adolescente Carlo Acutis, siendo "originales y no fotocopias", realizando así grandes obras en favor de la Iglesia y la sociedad. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre, que haces todo por amor y eres la más segura defensa de los humildes y de los pobres, danos un corazón libre de todos los ídolos, para servirte solamente a Ti y amar a los hermanos según el Espíritu de tu Hijo, haciendo de su Mandamiento nuevo la única ley de la vida. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".
 
 
Ofertorio

Ojalá que cada vez que participemos de estos ritos del Ofertorio, renovemos de corazón nuestra entrega a Dios, que se manifiesta en el deseo de esforzarnos por cumplir cada vez más fielmente los santos Mandmientos, siendo misioneros de esperanza.


Comunión

La Eucaristía es el Sacramento por excelencia de nuestra vida cristiana.
Los que, con las debidas disposiciones, somos comensales de la Carne y la Sangre del Redentor, recibimos la fuerza divina para perseverar en el fiel cumplimiento de los Mandamientos.


Despedida

Que la gracia de los dones celestiales que hemos recibido, ilumine nuestros pasos para que avancemos confiados por los caminos del Señor.


22 de octubre de 2017, domingo XXIX del Tiempo Ordinario.
39° aniversario de la solemne Inauguración del Ministerio Petrino de san Juan Pablo II. 
Entrada dedicada a él.
(Última actualización: 11/10/20).

viernes, 13 de octubre de 2017

Guion: Domingo XXIX del Tiempo Ordinario






Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A


Introducción

Hermanos:

He aquí que Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28, 20).

"Esta es la promesa que Cristo hizo a sus discípulos, al prepararse para dejar el mundo y volver al Padre.
"¡Estoy con ustedes todos los días!"
"Estoy contigo -dice Jesús- , Iglesia peregrina en el mundo". (San Juan Pablo II, homilía, 20/10/02).
 
¡Nos lo dice a nosotros!

Y la Divina Presencia del Salvador es más patente cuando Lo encontramos aquí, en la asamblea constituida y presidida por uno de sus sacerdotes, en la Palabra, y sobre todo, en el Pan eucarístico.



Primera lectura: Is. 45, 1. 4-6

Que el pasaje de Isaías que vamos a escuchar reavive en esta asamblea la confesión de fe en el único Dios verdadero, que llama a cada uno de nosotros por nuestro propio nombre.

Segunda lectura: I Tes. 1, 1-5b

Al escuchar a san Pablo en la segunda lectura, renovemos la acogida del don santísimo de la fe, reavivemos la esperanza y dispongámonos a tener una caridad cada vez más ardorosa.

Evangelio: Mt. 22, 15-21

Jesucristo nos enseña que el auténtico cumplimiento de los deberes para con Dios, implica también el cumplimiento de nuestros deberes civiles, siempre que estos no se opongan a aquellos.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa papal de clausura de la III Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos y la beatificación del Papa Pablo VI, el Domingo XXIX del Tiempo Ordinario, el 19 de octubre de 2014:

Que nuestras voces lleguen al Señor, y con la ayuda de su gracia, procuremos que Él sea en todo glorificado.

R. Te rogamos que nos oigas.

-Ilumina, Señor, a la Iglesia con tu luz y haz que resplandezca ante los hombres la belleza de tu Rostro. R.

-Sostén, Señor, la obra de los misioneros del Evangelio, y que todos sepan que solo Tú eres necesario en la vida del hombre. R.

-Santifica, Señor, la unión de los esposos cristianos con la gracia de tu presencia, y que en toda familia sea tutelada la dignidad de los niños y de los ancianos. R.

-Difunde, Señor, la sabiduría de tu Cruz con el testimonio de los mártires y perseguidos, y que los opresores abandonen el camino del odio y la guerra. R.

-Guía, Señor, a los artistas, a los científicos y a los hombres de cultura, con el deseo de la verdad, y que todos contribuyan a la edificación de la civilización del amor. R. 

Oración conclusiva

"Señor Jesús, acoge nuestra plegaria y cólmanos de tu presencia, por intercesión de tus santos y beatos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén". 


O bien:

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco, con el rito de canonización de Andrés de Soveral, Ambrosio Francisco Ferro, sacerdotes; Mateo Moreira, laico, junto a 27 compañeros, mártires; Cristóforo, Antonio y Juan, adolescentes mártires; Faustino Míguez, sacerdote, y Ángelo Da Acri, sacerdote, el 15 de octubre de 2017:

A Dios Padre, sostén y fuerza de los que confían en Él, presentemos las necesidades de la Iglesia y del mundo:

R. Te rogamos, óyenos.

-Por la Santa Iglesia de Dios, para que el Señor la edifique siempre con su gracia y la custodie en la santidad plena y en la fe auténtica. R.

-Por los gobernantes y por todos los pueblos de la Tierra, para que el Señor, por medio de su Espíritu, los guíe en la verdad, en la búsqueda del bien y en la serenidad. R.

-Por los cristianos que sufren persecución, para que el Señor los sostenga en la hora de la prueba y reavive en ellos el gozo bautismal. R.

-Por cuantos han sido vulnerados por el escándalo, para que el Señor les muestre  su Rostro, los consuele con su amistad y les cure las heridas del alma. R.

-Por los pobres, enfermos y sufrientes, para que el Señor abra sus vidas a la esperanza y suscite entre los cristianos agentes de misericordia y caridad. R.

Oración conclusiva

"Acoge, Padre Bueno, nuestra oración, y por la intercesión y el testimonio de los santos, genera en la Iglesia auténticos discípulos del Señor Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre, a Ti obedece toda criatura en la misteriosa trama de la libre voluntad de los hombres, haz que ninguno de nosotros abuse del poder que le has dado sino que toda autoridad sirva al bien de los demás, según el Espíritu y la Palabra de tu Hijo, para que la humanidad entera te reconozca como el único Dios. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Estamos ante un gran Misterio:

Jesús, nos hace comensales de la misma Mesa en la que Él, junto a sus apóstoles, fue Comida y Comensal la noche antes de morir por nosotros.

El pan y el vino que presentamos, por la fuerza del Espíritu Santo, serán para nosotros verdadero Alimento que anticipa el Banquete eterno.


Comunión

Postrados espiritualmente ante Jesús Eucaristía, Lo reconocemos como el Dios verdadero, y nos disponemos a adorarlo como Divino Huésped de nuestras almas.


Despedida

Al retirarnos de este lugar sagrado, propongámonos vivir en profundidad las palabras del salmo de hoy, permitiendo que el Señor sea de verdad nuestro Rey, y colaborando para que gobierne en todos los pueblos.


10 de octubre de 2017, lunes de la semana XXVIII del Tiempo Ordinario.
(Última actualización de la entrada: 13/10/17).

domingo, 8 de octubre de 2017

Guion: Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario


S.S. Francisco besa el Altar sacrificial de la Eucaristía


Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Hermanos, es una alegría que nos podamos reunir nuevamente en la fiesta dominical de la Eucaristía, que es el sello más característico de nuestra santa fe católica.
Demos gracias por esta fe que, fieles a la verdad, seguimos profesando, aun a pesar de los pecados propios y ajenos. Efectivamente, si bien es una realidad que las faltas de los creyentes manchan la belleza del rostro de la Iglesia,  no es menos cierto que aun así, no nos ruboriza seguir llamándonos "hijos" de esta tierna Madre que, por el poder de Dios, nos ha engendrado para la Vida eterna, y que prepara para nosotros, aquí en la Tierra, este verdadero "banquete", en espera del Festín eterno del Cielo.



Primera lectura: Is. 25, 6-10a

El profeta Isaías nos invita a contemplar con los ojos de la fe y la esperanza el Día anhelado en el que el Señor reunirá en un banquete sin fin a todos los que creyeron en Él.

Segunda lectura: Flp. 4, 12-14. 19-20

"Todo lo puedo en Aquel que me conforta".

Estas palabras del Apóstol expresan su total abandono en la Providencia de Dios. Al escuchar la lectura, pidamos la gracia de poder imitar esa actitud.

O bien:

El Señor es particularmente generoso con los que en Él confían y con los que, por Él, acogen a sus enviados.

Evangelio: Mt. 22, 1-14

"La llamada del Padre misericordioso y fiel constituye el núcleo mismo de la revelación divina y, en particular, del Evangelio. Todos somos llamados, llamados por nuestro nombre". (San Juan Pablo II, homilía, 13/10/02).

O bien:

"Hoy la invitación del Evangelio se dirige particularmente a nosotros. Dios nos guarde de actuar como los que "se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio" -Mt 22, 5-. (Ídem).
 
Oración de los fieles

A la luz de las palabras del salmo que hoy se ha proclamado en esta liturgia, acudamos confiadamente a Dios, nuestro Padre:

R. Pastor bueno, escucha el clamor de tu rebaño.

-Para que el Señor guíe a la Iglesia, con el Papa a la cabeza, por los senderos de la justicia y la paz. R.

-Para que el Señor haga abrevar en las fuentes tranquilas a los pueblos que sufren el flagelo de la guerra, y repare así sus fuerzas. R.  

-Para que el Señor ilumine a los que caminan por las oscuras quebradas de la corrupción y el desprecio del otro. R.

-Para que el Señor renueve la gracia del bautismo y de la confirmación en aquellos cristianos tibios que han olvidado la dignidad que se les confirió cuando fueron purificados de sus pecados y ungidos con el óleo santo. R.

-Para que el Señor proteja de sus enemigos a los cristianos perseguidos, y les conceda el premio de sentarse algún día a la Mesa de los elegidos. R.

-Para que los difuntos puedan habitar en la Casa del Señor por años sin término. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre, que invitas al mundo entero a las Bodas de tu Hijo, danos la sabiduría del Espíritu Santo para que podamos testimoniar cuál es la esperanza de nuestra llamada y ningún hombre vuelva a rechazar el Banquete de la Vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

 
Ofertorio

Con la presentación de los dones, disponemos el Altar, que es la mesa que el Señor prepara para que se reparen las fuerzas de los que peregrinamos hacia el aprisco eterno del Cielo.


Comunión

Al comulgar el Cuerpo y la Sangre del Señor, recordemos siempre que "la participación en la Eucaristía presupone la conversión a una vida nueva" (Ídem)y actuemos en consecuencia.

O bien:

"Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos", repetimos con el salmista.

El Altar es la verdadera "mesa" de salvación preparada por Dios para sus hijos. De allí tomamos el Alimento que nos robustece para hacer frente al Maligno y a sus secuaces, que tratan de apartarnos de los senderos del Señor.


Despedida

La Misa concluye. La vida sigue.
Jamás olvidemos que la bondad y la gracia del Señor nos acompañan a lo largo de nuestra vida.


8 de octubre de 2017, domingo XXVII del Tiempo Ordinario.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Guion: Domingo XXVII del Tiempo Ordinario


 


Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Queridos hermanos:

"Al participar en la celebración eucarística, experimentamos siempre el íntimo vínculo que existe entre el anuncio de la Palabra de Dios y el Sacrificio de la Eucaristía: es el mismo Misterio que se ofrece a nuestra contemplación. Por eso, "la Iglesia —como puso de relieve el Concilio Vaticano II— siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo, sobre todo en la santa liturgia, y nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el Pan de Vida que ofrece la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo" (Dei Verbum, 21). (S.S. Benedicto XVI, homilía, 05/10/08, Basílica de San Pablo extramuros).

Demos gracias a Dios por su exquisita paternidad que se manifiesta en ofrecernos tan grandes dones.



Introducción general: (Primera lectura: Is. 5, 1-7; Segunda lectura: Flp. 4, 6-9; Evangelio: Mt. 21, 33-43).

 "La primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, así como la página del  Evangelio según san Mateo, proponen a nuestra asamblea litúrgica una sugestiva imagen alegórica de la Sagrada Escritura: la imagen de la viña, de la que ya hemos oído hablar los domingos precedentes". (Ídem, supra).

En la segunda lectura, san Pablo nos invita a confiar en el Señor, dejando de lado toda preocupación, para que reine siempre en nuestro corazón la paz de Dios.


Oración de los fieles

R. Oye nuestros ruegos, Padre Bueno.

O bien:

R. Padre, que brille tu Rostro sobre nosotros.

-Por la unidad de la Iglesia en torno al Santo Padre N. R.

-Por la paz y la concordia entre los pueblos. R.

-Por el diálogo fructífero entre las diferentes religiones y culturas. R.

-Por la honestidad de los políticos. R.

-Por la salud de los enfermos. R.

-Por la tutela de los derechos de las familias. R.

-Por la pureza de los jóvenes. R. 

-Por el respeto a los ancianos. R.

-Por la perseverancia de los agonizantes. R.

-Por la eterna salvación de los difuntos. R.
 
A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Padre justo y misericordioso, que velas incesantemente por tu Iglesia, no abandones la viña que tu diestra plantó; sigue cultivándola y enriqueciéndola con brotes selectos, para que injertada en Cristo, Vid verdadera, produzca frutos abundantes de vida eterna. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

O bien:

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, se emplearon en la Santa Misa conclusiva de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, presidida por el Papa Francisco el 29 de octubre de 2023, en la Basílica de San Pedro:

Queridos hermanos, hemos sido llamados a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Roguemos que la Iglesia, fundada en la caridad de Cristo, florezca como Templo santo de su gloria:

R. Te rogamos, óyenos

-Oremos por la Santa Iglesia de Dios.

+Que el Padre providente oriente sus pasos hacia el encuentro de la humanidad sedienta del Evangelio y que guíe a todos para procurar siempre la alabanza de su Nombre. R.

-Oremos por los moderadores de la cosa pública.

+El Señor de la historia suscite en el corazón de los gobernantes la pasión por el bien común, sugiera nuevos caminos para promover la dignidad de los pobres y excluidos y sostenga a los que se empeñan en el surgimiento de una nueva civilización del amor. R.

-Oremos por la paz.

-Dios, Fuente de vida, suscite en todos los hombres la sed de paz, fortalezca a cuantos trabajan por un mundo más justo y nos conceda tiempos de alegría por la concordia entre hermanos. R.

-Oremos por los migrantes.

+El Dios de todo consuelo fortalezca a quienes han sido privados de su tierra, custodie su camino en la búsqueda de un lugar seguro donde vivir y les conceda la gracia de poder volver a ver a sus seres queridos. R.

-Oremos por los científicos.

+El Dador de toda sabiduría ilumine la mente de los hombres de ciencia, les inspire nuevos caminos para defender la salud del cuerpo y de todo lo creado y oriente sus obras al bien de todo viviente. R.

Oración conclusiva

"Padre, que en el Mandamiento del amor nos has indicado el fundamento de toda ley, haz de la Iglesia un signo concreto de tu solicitud por todo hombre que anhela la alegría perfecta. Por Jesucristo, nuestro Señor".


Ofertorio

Pan, vino y agua. Sencillas ofrendas de toda asamblea eucarística.

"El pan representa en la Sagrada Escritura todo lo que el hombre necesita para su vida cotidiana. El agua da a la tierra la fertilidad y es el don fundamental, que hace posible la vida. El vino, por el contrario, expresa la exquisitez de la creación y nos da la fiesta en la que sobrepasamos los límites de la vida cotidiana". (Cf. S.S. Benedicto XVI, homilía, 02/10/05). 


Comunión

"En la santa Eucaristía, el Señor Jesús, desde el misterio de la Cruz nos atrae a todos hacia Sí y nos convierte en sarmientos de la vid, que es Él mismo. (Cf. ídem). Que nada quiebre jamás este vínculo amoroso.


Despedida

"Si permanecemos unidos a Cristo (...) ya no daremos el vinagre de la autosuficiencia, del descontento de Dios y de su creación, sino el buen vino de la alegría en Dios y del amor por el prójimo". (Cf. ídem).

O bien:

Que la Virgen haga de cada uno un testigo auténtico del Evangelio, dispuesto a dar en todo lugar una generosa contribución a la construcción del Reino de Cristo. (San Juan Pablo II, homilía en la canonización de san Josemaría Escrivá de Balaguer, 06/10/02).


4 de octubre de 2017, memoria litúrgica de san Francisco de Asís. 
Entrada dedicada a él.
(Última actualización de la entrada: 28/10/23).

lunes, 25 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXVI del Tiempo Ordinario


 



Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Hermanos, la multiplicidad de nuestros sentimientos y voces se hacen una sola cosa cada vez que nos reunimos para la Santa Misa. Nunca como en esta asamblea dominical se hace más patente la realidad de que somos miembros de un solo Cuerpo, cuya Cabeza es el mismo Cristo.

Por eso, oramos unos por otros, y todos nos ofrecemos al Padre junto a la Ofrenda de su Hijo Jesús.



Primera lectura: Ez. 18, 25-28

La profecía de Ezequiel nos presenta a un Dios justo y misericordioso -más lo segundo que lo primero-, dispuesto a acoger con su abrazo paterno al pecador arrepentido. El salmo, que sigue a la lectura, retoma la idea, convirtiéndola en plegaria dirigida al Señor.

Segunda lectura: Flp. 2, 1-11

Por rebajarse a una muerte de Cruz, Jesucristo mereció ser exaltado por su Padre, y nos elevó a todos Consigo, haciendo de nosotros, hijos y herederos del Reino Celestial.

Evangelio: Mt. 21, 28-32

"La parábola evangélica -que estamos por escuchar- enseña que en el trabajo se contiene la respuesta, que el hombre da a Dios con toda su vida y su comportamiento". (San Juan Pablo II, Ángelus, 27/09/81).

O bien:

"Cada uno de nosotros siente la llamada del Padre dirigida a los dos hermanos -en la siguiente parábola-: ´Ve hoy a trabajar en la viña´ (Mt 21,28).
 
Y cada uno de nosotros, después de haber oído esta llamada, puede comportarse como el primero o como el segundo de ellos". (Ídem supra).
 
 
Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, se emplearon en la Santa Misa de la memoria litúrgica de san Francisco de Asís, concelebrada con los entonces neocardenales y el Colegio Cardenalicio y presidida por el Papa Francisco, en la Plaza de San Pedro, con motivo de la Apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el 4 de octubre de 2023:

Animados por la escucha del Evangelio, elevemos nuestras súplicas al Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, confiándole las necesidades de la Iglesia y los deseos de paz de la humanidad entera:

R. Te rogamos, óyenos

-Oremos por nuestro Papa N.

+El Padre del Señor Jesucristo conceda al Santo Padre guiar con sabiduría evangélica el camino de la Iglesia extendida en todo el mundo, a fin de que sea signo de fraternidad y esperanza para todos. R.

-Oremos por el Colegio Cardenalicio.

+El Dios de todo consuelo conceda a los cardenales cooperar con solicitud en el Ministerio apostólico del Papa, preocupándose por quienes están fatigados y desanimados. R.

-Oremos por los moderadores de las naciones.

+El Señor de la historia conceda a nuestros gobernantes la sabiduría del diálogo, la búsqueda del bien común, la defensa de los más pobres y la voluntad concreta de extinguir todo foco de guerra. R.

-Oremos por los que sufren en el alma o en el cuerpo.

+El Dios providente, que no abandona la obra de sus manos, conceda a quienes viven en el dolor y la prueba la gracia de experimentar la fuerza renovadora de la presencia divina y de la cercanía amiga del prójimo. R.

-Oremos por nosotros, aquí reunidos.

+Aquel que revela los misterios de su Reino a los pequeños nos otorgue ánimo abierto para acoger las inspiraciones del Espíritu Santo sobre la Iglesia en el mundo de hoy. R.

Oración conclusiva

"Dios de toda bondad, por intercesión de san N (se nombra al santo del día o a los patronos), escucha nuestra oración y concede a los bautizados en Cristo vivir la comunión fraterna, don de tu Espíritu Santo y testimonio cierto de vida cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor".

O bien:

Repitamos las palabras del Salmo responsorial de hoy, en este momento en que realizamos nuestra plegaria de hijos de Dios:

R. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

-Cuando veas a tu Iglesia tambaleante ante las tempestades de la hora presente, te rogamos...R.

-Cuando veas al Sumo Pontífice desoído o, peor aún, desairado por muchos creyentes y no creyentes, te imploramos...R.

-Cuando veas que las tinieblas del odio, la soberbia, y la venganza se ciernen sobre el mundo, te suplicamos...R.

-Cuando veas que en tus hijos ancianos, enfermos, refugiados, desempleados o encarcelados, se apaga la llama de la esperanza, te pedimos...R.

-Cuando veas la santa ansiedad con que las Almas del Purgatorio esperan contemplar tu Rostro glorioso, te clamamos...R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre, siempre dispuesto a acoger a los publicanos y pecadores cuando se disponen a arrepentirse de corazón, Tú prometes vida y salvación a todo hombre que desiste de la injusticia: que tu Espíritu nos haga dóciles a tu Palabra y nos dé los mismos sentimientos de Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

El apóstol Pablo hoy nos ha exhortado a tener los sentimientos de Cristo Jesús.
Pidamos siempre e incesantemente esa gracia al Padre, y más en este momento del Ofertorio, en que nos convertimos en ofrenda junto al pan y al vino.


Comunión

La Eucaristía, Alimento de lo alto, nos eleva desde nuestra miseria hasta la grandeza del Dios que en Ella recibimos.


Despedida

Que la bendición del sacerdote, que acabamos de recibir de parte de Dios Uno y Trino, nos fortalezca y nos ilumine para vivir la semana que comienza de acuerdo con la dignidad de hijos, a la que hemos sido elevados por Cristo.


25 de septiembre de 2017, lunes de la XXV semana del Tiempo Ordinario. 
Entrada dedicada a Jesús, Palabra eterna del eterna del Padre.
(Última actualización de la entrada: 4/10/23).

lunes, 18 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXV del Tiempo Ordinario


 



Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Una vez más ha llegado el domingo, día del Señor y día del hombre. El santo descanso del sábado en el Antiguo Testamento, en la plenitud de los tiempos, se traslada al domingo. En efecto, la Resurrección de Jesucristo, acaecida en este día, es una obra aún más grande que la de la Creación. concluida en el sábado. El descanso del Señor en el séptimo día, anticipa el triunfo pascual del día primero, en que el Redentor, revestido de nuestra humanidad, aniquila el poder de las tinieblas.

Simples trabajadores de la Viña del Señor, honremos, pues este día, con la oración, el descanso y la práctica de la caridad.





Primera lectura: Is. 55, 6-9

La profecía de Isaías nos invita a abandonar el camino del pecado y a confiar en la Providencia de Dios.

Segunda lectura: Flp. 1, 20c-24. 27a

Vivir en el mundo con el corazón anclado en el Cielo. Así resolvió san Pablo el dilema que nos plantea en la siguiente lectura. Por eso, tiene autoridad para exhortarnos a vivir de acuerdo con el Evangelio de Cristo.

O bien:

"Pablo comprendió bien que trabajar por el Señor es ya una recompensa en esta tierra". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 21/09/08).

Evangelio: Mt. 20, 1-16

La parábola de los trabajadores de la viña nos invita "a redescubrir el significado del trabajo, teniendo presente el designio salvífico de Dios". (San Juan Pablo II, Ángelus, 20/09/81).

O bien:

"Trabajar en la Viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar en su obra, constituye en sí un premio inestimable, que recompensa todo cansancio". (S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 21/09/08).


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa presidida por el Papa León XIV en Castelgandolfo, el 29 de agosto de 2026, en ocasión de la festividad de la Virgen María, Fuente de salvación, allí venerada piadosamente como "Virgen del Lago":


Hermanos, confortados por las palabras que hemos escuchado y sostenidos por la intercesión de la Virgen María, elevemos al Señor nuestras intenciones y súplicas:

R. Señor, nuestra salvación, escúchanos 

-Por el pueblo santo de Dios, para que siguiendo a Cristo Salvador, se convierta en signo de la victoria de la Cruz en el mundo. R.

-Por el Papa N, por nuestro obispo N, y por el presbiterio de nuestra (arqui)diócesis, para que movidos por el fuego de la profecía, sean testigos valientes de la Palabra del Señor. R.

-Por los líderes de las naciones, para discerniendo siempre el bien, promuevan la cultura de la paz y sirvan al verdadero progreso de los pueblos. R.

-Por los trabajadores, para que, con espíritu evangélico, estén atentos a las necesidades de los demás. R.

-Por nosotros, reunidos aquí en acción de gracias, para que, imitando a María, la Virgen del Magníficat, estemos dispuestos a unir nuestras vidas a la ofrenda del Sacrificio que celebramos. R.

Oración conclusiva 

"Oh, Señor, tú que abriste un camino en el mar a tu pueblo peregrino, camino hacia la libertad, escucha la voz de tu Iglesia y concédele que se mantenga firme en las turbulentas aguas de la historia, para alcanzar el puerto seguro de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor".

O bien:

Acudamos a Aquel que nos creó y cuida de nosotros con amor paternal: 

R. Escúchanos, Tú que estás cerca de los que te invocan.

O bien:

R. Por Jesús, Vid verdadera, óyenos, Padre.

-Pidamos fortaleza para el Papa N, y para todos los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, todos trabajadores de la viña del Señor plantada en el mundo, que es la Iglesia, amada por el Padre Viñador. R. 

-Pidamos paz y prosperidad, concordia y unidad, en especial para los países más pobres, que son los predilectos del Padre del Cielo. R.

-Pidamos salud para los enfermos, trabajo para los desempleados, asilo para los refugiados, reconciliación para los enemistados y esperanza para todos, que somos hijos amados del Padre de ternura. R.

-Pidamos fortaleza, consuelo y verdadero arrepentimiento para los moribundos, que son amorosamente asistidos por el Padre fiel. R.

-Pidamos la Vida eterna para los difuntos; que son acogidos por el abrazo eterno del Padre de las luces. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre justo y grande en dar al último operario lo mismo que al primero, tus caminos distan de los nuestros como el Cielo de la Tierra; abre nuestro corazón a la inteligencia de la Palabra de tu Hijo, para que comprendamos el inapreciable honor de trabajar en tu viña desde el amanecer. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".

O bien:

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, se emplearon en la Santa Misa votiva de Nuestra Señora de la Guardia, presidida por el Papa Francisco en Marsella (Francia) el 23 de septiembre de 2023:

Dios Padre ha querido que María, la Madre de su Hijo, fuera llena de toda gracia y bendición. Oremos para que haga partícipes de esta riqueza a la Iglesia y a la humanidad entera:

R. Señor, Dios del amor y de la paz, escúchanos

-Por la Iglesia que peregrina en la historia, para que, siguiendo el ejemplo de fe ardiente y caridad operosa de la Santísima Virgen María, sea fuente de bendición para todos los pueblos de la Tierra. R.

-Por el Papa N y por todos los pastores de la Iglesia, para que iluminados por María, Estrella de la nueva evangelización, sean solícitos en salir al encuentro de los hermanos, llevando la alegría del Evangelio y la luz de la fe. R.

-Por los gobernantes de las naciones, para que mirando a la Reina de la paz y animados por la constante búsqueda del bien común, se empeñen en construir un mundo más justo y fraterno. R.

-Por los migrantes y los refugiados, para que se encomienden a la Estrella del mar, sean por ella defendidos de todo peligro y encuentren ayuda concreta en sus dificultades. R.

-Por los perseguidos y por los que sufren, para que, confiando en la protección de la Madre de Jesús, sean sostenidos en sus tribulaciones, por la comunidad de los creyentes. R.

-Por los agonizantes y por las familias de luto, para que, unidos a la Virgen de la acogida, obtengan serena confianza en el misterio de la Cruz de Cristo y en la fe en la Resurrección. R.

Oración conclusiva

"Oh, Padre, Liberador de todos los pueblos, Tú que, por la Virgen María, has llevado la salvación y la alegría a la casa de Zacarías e Isabel, haz que, dóciles a la acción del Espíritu, podamos también nosotros llevar a Cristo a nuestros hermanos y glorificar tu Nombre con la santidad de nuestras vidas. Por Jesucristo, nuestro Señor."


Ofertorio

Como trabajadores de la Viña del Señor, ofrecemos los frutos de la tierra, para recibir luego el Don del Cielo.


Comunión

Desde los trigales y viñedos celestiales, el Padre generoso nos envía el Alimento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo, que nos da fortaleza para ser diligentes trabajadores en su Viña.


Despedida

"Cerca está el Señor de los que lo invocan".

Al comenzar una nueva semana, no olvidemos estas palabras que hemos cantado (recitado) en el salmo responsorial de hoy.


18 de septiembre de 2017, lunes de la XXIV semana del Tiempo Ordinario.
Entrada dedicada al Padre celestial.
(Última actualización de la entrada: 29/8/26).

lunes, 11 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXIV del Tiempo Ordinario






Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Dichosos somos quienes podemos estar hoy aquí.

Dichosos porque alguna circunstancia de la vida nos ha conducido a este sagrado lugar.
Dichosos porque vamos a participar del máximo Acto de Culto que pueda existir en la historia: la Misa, que actualiza plenamente, y en tiempo real, todo lo que Jesús hizo por nosotros en su Pasión, Muerte y Resurrección. Cada Misa es, en particular, el mismo y único Sacrificio del Señor que puede cambiarnos la vida, si no nos resistimos a la gracia de Dios.

Demos gracias al Señor por su voluntad de que en esta circunstancia histórica de nuestra vida, nos encontremos reunidos aquí, para comprobar todo lo que Él puede hacer por nosotros.


Primera lectura: Eclo. 27, 33_ 28, 9

La siguiente exhortación al perdón es una primera superación de la ley del talión en el Antiguo Testamento.

Segunda lectura: Rom. 14, 7-9

Que las siguientes palabras del Apóstol reafirmen en nosotros el deseo de vivir en comunión con Cristo, Señor de vivos y de muertos.

Evangelio: Mt. 18, 21-35

Con el mandato del perdón y del amor hacia los enemigos, el Señor Jesucristo lleva a la perfección los preceptos del Antiguo Testamento y nos enseña cómo debemos vivir en comunión quienes hemos sido comprados al precio de su Sangre.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa de la Ascensión del Señor, presidida por el Papa Francisco en Génova el 27 de mayo de 2016:

Jesús, elevado al Cielo, está sentado a la derecha del Padre y nos prometió que participaríamos de su gloria. Pidamos al Padre que mantenga ardiendo en nosotros la esperanza de la salvación y de la Vida eterna.

R. Nosotros te suplicamos; escúchanos, Señor.

-Por la Iglesia de Dios, Cuerpo visible de Cristo, y signo de la realidad futura que Él ha prometido, para que no tema los poderes del mal, y anuncie confiada y con franqueza a todos los hombres, el Evangelio de la salvación y de la misericordia. Oremos, hermanos. R.

-Por el Papa N, Vicario de Cristo, para que con su ministerio al servicio de la Iglesia universal, guiado por el Espíritu Santo y sostenido por la oración y el afecto de los fieles, continúe con coraje y fuerza  cuidando del Pueblo de Dios y confirmando a los hermanos en la profesión de la única fe. Oremos, hermanos. R.

-Por nuestro (arz)obispo N y por todos los pastores de la (arqui)diócesis de N, para que en comunión con el Sucesor de Pedro, anuncien con valentía la Palabra del Evangelio a los hermanos más necesitados, y que todos nuestros jóvenes acojan la invitación de Cristo a seguirlo en la vida sacerdotal y religiosa. Oremos, hermanos. R.

-Por aquellos que son llamados a gobernar las ciudades de los hombres, para que siempre se preocupen por el bien de los más débiles, y se ocupen especialmente del futuro laboral y familiar de las nuevas generaciones. Oremos, hermanos. R.

-Por los refugiados, prófugos e inmigrantes, para que su grito de ayuda interpele a todos, y las comunidades eclesiales sigan siendo lugar de encuentro, de acogida y de colaboración entre las personas diversas, y se empeñen en el diálogo en aras de una sociedad más humana. Oremos, hermanos. R.

Oración conclusiva

"Recibe, Padre, nuestra plegaria, y concédenos ser fieles a tus Mandamientos para que podamos gozar de la gloria de la comunión Contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios de justicia y amor, que nos perdonas si perdonamos a nuestros hermanos, crea en nosotros un corazón nuevo a imagen de tu Hijo; un corazón que sea siempre más grande que toda ofensa, para recordar al mundo cuánto nos amas. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Estos dones de la tierra que llevamos al Altar, por el poder del Espíritu Santo, se convertirán en ofrendas celestial; más aún, serán el mismo Autor del Cielo y de la Tierra, fuerza y esperanza de nuestra vida de peregrinos.


Comunión

Este es Jesús, el Pan del Cielo, el mismo Dios que, como dice el salmo de hoy, "perdona todas nuestras culpas y cura todas nuestras enfermedades; rescata nuestra vida de la fosa y nos colma de gracia y de ternura". Que nuestro corazón sea un altar dispuesto a acoger al Señor como Él debe ser recibido.


Despedida

Dejemos el templo bendiciendo al Señor y dispuestos a no olvidar nunca sus beneficios.


11 de septiembre de 2017, lunes de la semana XXIII del Tiempo Ordinario.
En Venezuela, solemnidad de la Virgen del Coromoto, patrona de la República. Entrada dedicada a ella.
(Última actualización de la entrada: 11/9/26).