Buscar este blog

Cargando...

sábado, 14 de julio de 2012

El concepto litúrgico de "memoria"


Solemnidades, fiestas y memorias son las actuales categorías litúrgicas que dan cuenta del grado de importancia de las diferentes celebraciones de la Iglesia Católica. A las dos primeras me he referido en entradas anteriores.
Hoy quiero tratar sobre la categoría de "memoria" en el Calendario universal, la cual, ampliamente considerada, se corresponde con la antigua denominación de celebraciones "dobles", "semidobles" y "simples", a las que se añaden otras denominaciones tales como "doble de tercera clase" y "doble mayor". Incluso puede atestiguarse el rango de "cuarta clase", con que en algunos misales pre-conciliares se llamaba a las Misas votivas que, por cierto, hoy no son consideradas "memorias".
Cabe aclarar que no todas las categorías anteriormente mencionadas coexistieron siempre. Algunas, como la de "semidoble", fueron suprimidas antes que las demás.

Como se puede notar, esta abundancia de "categorizaciones" a menudo se tornaba confusa, no fácilmente justificable y con límites poco precisos. Por este motivo, se creyó conveniente realizar una simplificación. Así surgió el concepto de "memoria" con una sub-categorización mucho más sencilla: "memoria obligatoria", y "memoria libre o facultativa".

En realidad los santos celebrados con el rango de "memoria" en el Calendario Romano universal, si bien superan numéricamente a los de los rangos superiores de "fiesta" y "solemnidad", son una asombrosa minoría con respecto al elenco oficial de bienaventurados a los que la Iglesia rinde culto, que son los que figuran en el Martyrologium Romanum. De esta exhaustiva lista, que se engrosa con cada nueva beatificación, solamente unos pocos santos han sido elegidos para celebrarse durante el Año litúrgico. Son aquellos de influencia realmente universal, y de culto no restringido a alguna región en particular.

Cuando en algunos calendarios litúrgicos se añade al nombre del santo la palabra "memoria", debe sobrentenderse "obligatoria". Cuando el nombre del santo está en cursiva y no se aclara nada, quiere decir que se trata de una "memoria libre o facultativa".

Memorias obligatorias

Son tales las de aquellos santos mundialmente conocidos, de culto ininterrumpido en la Iglesia, y cuya devoción siempre se ha mantenido pujante y viva, como por ejemplo: San Francisco de Asís, San Benito abad, San Antonio de Padua, Santa Catalina de Siena, entre muchos otros. En las últimas décadas se han añadido santos que atestiguan más claramente la universalidad y el constante florecimiento de la Iglesia (San Andrés Dung-Lac; San Pablo Miki, San Carlos Lwanga, San Andrés Kim Taegón, y varios más). El último santo añadido al Calendario universal como memoria obligatoria es San Pío de Pietrelcina (23/09).
La festividad del Inmaculado Corazón de María, que se celebra el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, se había inscripto en el Calendario universal como memoria libre. Por un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, desde hace algunos años, es memoria obligatoria. Se suma así a otras memorias obligatorias de la Santísima Virgen: la de su Realeza (22/08), la de sus Dolores (15/09), la del Santísimo Rosario (07/10) y la de su Presentación en el templo (21/11).
En el Calendario universal no hay celebraciones del Señor que tengan el grado litúrgico de memoria obligatoria. Todas, excepto una (1), son de rango superior.

Memorias libres o facultativas


Se trata de santos cuya influencia en la historia de la Iglesia, si bien no ha tenido la relevancia de los mencionados más arriba, sin embargo, reciben culto desde que murieron (y aun antes), y gozan de una profunda devoción por parte de los fieles, a causa de la ejemplaridad de sus vidas (enriquecidas siempre con un interesante anecdotario),  por el heroísmo de sus martirios o por su renombrada taumaturgia.

Hay santos cuya celebración se había suprimido con la reforma conciliar, pero que hace pocos años ha sido restituida debido a los motivos expuestos en el párrafo anterior. Ejemplos de ello son la memoria libre de Santa Rita, de San Apolinar, o de Santa Catalina de Alejandría.
Por lo general, se inscriben entre las memorias libres las fechas de las principales apariciones marianas aprobadas por la Iglesia: Lourdes (11/02), Fátima (13/05), Guadalupe (12/12), o advocaciones, surgidas en el seno de algunas Órdenes, o fruto de la piedad popular: Nuestra Señora del Carmen (16/07), Santísimo Nombre de María (12/09).
La Dedicación de las basílicas de San Pedro del Vaticano y de San Pablo extra-muros, se considera celebración de los apóstoles, y se ha fijado como memoria libre el 18/11.
La Dedicación de la basílica liberiana de Santa María la Mayor, se considera celebración mariana y se inscribe como memoria libre el 05/08.
(1) La única celebración del Señor que se celebra como memoria libre o facultativa es la de su Santísimo Nombre, recientemente restituida al Calendario universal, y fijada en la segunda etapa del Tiempo de Navidad, el 03/01, un día después de la fecha en que se celebraba antes de la reforma litúrgica.

Consideremos algunas características de la celebración de las memorias en la Misa y en la Liturgia de las Horas:

Memorias obligatorias

En la Misa, las memorias obligatorias poseen oración Colecta propia y a menudo también de ofrendas y de después de la Comunión. La Colecta debe decirse siempre. Las demás deben decirse propias, si las hay, o tomarlas del Común, o de cualquier domingo ordinario del año, preferentemente el precedente.
Solamente es obligatorio usar los textos bíblicos y eucológicos propios de estas memorias, a tenor de lo especificado en los libros litúrgicos correspondientes.
En la Misa se omiten siempre el Credo y el Gloria. La Oración de los fieles es optativa, como la homilía. Y el Prefacio es el ordinario, aunque alguna vez se puede tomar el del Común que corresponda al santo.
En la Cuaresma y en la segunda etapa del Adviento, como así también durante la Infraoctava de Navidad, ninguna memoria es obligatoria. Se llaman "Conmemoraciones", y se rigen por normas especiales, que he considerado en una entrada anterior.

En la Liturgia de las Horas, las memorias obligatorias poseen siempre la oración principal propia (que es la Colecta de la Misa), y algunas veces, otros pocos elementos también propios. Los que no lo son, pueden tomarse del Común correspondiente. No obstante, no debe recurrirse a menudo a esta última posibilidad, por el hecho de que, como dicen los documentos preliminares de la Liturgia de las Horas, estaríamos asignando a la memoria una categoría litúrgica superior a la que posee.
En efecto, frecuentemente ocurre que no se percibe diferencia en el modo como se celebran las solemnidades y fiestas, por un lado, y las memorias, por el otro.
Para evitar esta irregularidad litúrgica, es aconsejable, por lo tanto, tomar del Común los elementos de los que carezca la memoria en años en que, por alguna razón, la celebración del santo en cuestión adquiera un carácter peculiar, como por ejemplo, porque se cumpla algún aniversario relevante de él, que hayan llegado sus reliquias para ser expuestas a la veneración de los fieles, o en otros casos similares.

Memorias libres o facultativas


En la Misa y en la Liturgia de las Horas, estas memorias son opcionales. Puede optarse por ellas, o bien por el oficio ferial (en la Misa, el del domingo precedente; en la Liturgia de las Horas, el del Salterio distribuido en cuatro semanas). También puede elegirse la celebración de un oficio votivo, o de algún santo, del Antiguo o del Nuevo Testamento, con la condición de que esté oficialmente inscripto en el Martyrologium Romanum. De optarse por uno de estos santos, al carecer casi siempre de oficio propio, se toman los elementos del Común correspondiente, de acuerdo con la categoría del santo. Cuando sea difícil inscribir al santo en alguna categoría, se le asigna la de "santo varón" o "santa mujer", según corresponda.
Cuando dos memorias obligatorias ocurren en un mismo día por ser una de ellas, o ambas, movibles, se convierten en facultativas, pudiendo celebrarse una u otra a elección.

Sería bueno que respetásemos siempre el modo de celebrar propio de cada rango, pues la Madre Iglesia lo ha fijado así para que nada desplace del centro el Misterio de Cristo, del Cual adquiere su razón de ser todo el Año litúrgico.

14 de julio, memoria libre de San Camilo de Lelis, presbítero.






2 comentarios:

  1. El blog debiera anunciarse como:

    «Este blog, dedicado a San Juan Pablo II, al Papa Emérito, Su Santidad Benedicto XVI, y al Santo Padre Francisco, tiene como objetivo, por un lado, describir, interpretar y dar a conocer la normativa litúrgica vigente en la forma ordinaria del rito romano de la Iglesia Católica Apostólica Romana, por otro, procurar que el inestimable y siempre renovado tesoro de los ejercicios de piedad popular, se ordene a dicha liturgia, y se vea por ésta iluminado y enriquecido.»

    Para evitar confusiones.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la sugerencia.
    La acepto gustoso.
    Dios te bendiga, hermano.

    ResponderEliminar