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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 10 de julio de 2017

Guion: Domingo XV del Tiempo Ordinario


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Ciclo A

Introducción

Dios nos ha convocado nuevamente.

En los textos de este domingo, el Omnipotente se nos presenta revestido de ternura y atención, prodigando a la humanidad dones de salvación. Él acompaña con paciencia al pueblo que eligió; guía fielmente a lo largo de los siglos a la Iglesia, el “nuevo Israel”, que caminando en el tiempo presente, busca la ciudad futura y perenne” (Lumen Gentium n. 9).


Habla y obra, dona sin medida y sin arrepentimiento, interviene en nuestra realidad diaria incluso cuando somos débiles y no correspondemos a su amor gratuito y generoso.
Pero el hombre tiene la posibilidad tremenda de volver vana la iniciativa divina y rechazar su amor. Nuestro “sí”, adhesión libre a su propuesta de vida, es indispensable para que el proyecto de salvación se cumpla en nosotros. (San Juan Pablo II, Homilía en el Santuario alpino de Nuestra Señora de Barmasc, 15/07/90).

Por eso, necesitamos la fuerza de lo alto y hemos acudido aquí. 

 
Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 55, 10-11

Como la lluvia baña la tierra, así Dios con su gracia da nuevamente vigor al hombre abrumado por el peso del pecado y de la muerte. Él es fiel y mantiene siempre la palabra dada. (Cf. supra).
Pidamos al Señor que nuestro corazón sea tierra fecunda en la que el rocío del Espíritu Santo haga fructificar su Palabra.

Segunda lectura: Rom. 8, 18-23

El apóstol Pablo nos instruye acerca del misterioso valor del sufrimiento en el plan de salvación que Dios ha previsto para la humanidad.

Evangelio: Mt. 13, 1-23

Jesucristo es el Divino Sembrador del amor y de la paz en los surcos de la historia.


Oración de los fieles

Las siguientes preces están tomadas del Misal Agustiniano (Formulario general I):


Pidamos a Dios Padre, fuente de amor y perdón, que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Respondemos:

R. Señor, escucha nuestra oración.

-Por la Iglesia de Dios, para que el Señor la proteja, la mantenga en su amor y la guíe por la senda de la verdad mediante su Espíritu. R.

-Por el Papa y el Colegio episcopal, para que proclamen a todos los hombres y mujeres con valentía la Buena Nueva del Evangelio. R.

-Por los gobernantes de la tierra, especialmente por los de nuestro país, para que se desempeñen justamente y trabajen en favor de todos sus súbditos, en especial de los más necesitados. R.

-Por nuestra comunidad, para que el Señor la renueve en el Espíritu y nos haga dignos de unirnos a la ofrenda del Sacrificio de Cristo. R.

-Por nuestros hermanos difuntos, para que el Señor les conceda la paz del sábado y el gozo eterno en su Reino glorioso, en el Domingo sin ocaso. R.
 
Oración conclusiva

Dios, Padre de bondad, concédenos cuanto te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:


"Acrecienta en nosotros, oh, Padre, con el poder de tu Espíritu, la diponibilidad de acoger el germen de tu Palabra, que sigue sembrándose en los surcos de la humanidad, para que fructifique en obras de justicia y de paz, revelando al mundo la feliz esperanza de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio

En este momento del ofertorio, como los dones eucarísticos, también nosotros  y el resto de la creación somos ofrenda para el Creador.


Comunión

Hemos presentado el pan y el vino que son fruto de la tierra, y recibimos la Carne y la Sangre del Hijo de Dios, Alimento celestial. Solamente Dios es capaz de un Milagro así. Que nuestras palabras, pensamientos y obras estén de acuerdo con el Don divino.


Despedida 

Volvamos a nuestras ocupaciones diarias.

"Dios sigue visitando la tierra y bendiciendo sus retoños, y seguramente llevará a término la obra comenzada". (San Juan Pablo II, Homilía en el Santuario alpino de Nuestra Señora de Barmasc, 15/07/90).


10 de julio de 2017, lunes de la semana XIV del Tiempo Ordinario.
Para los franciscanos, memoria litúrgica de santa Verónica Giuliani, religiosa. Entrada dedicada a ella a los 290 años de su muerte terrena.

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