El himno más representativo y utilizado en la liturgia escocesa para la festividad de san Juan Ogilvie, presbítero y mártir, es Let Scotland’s hills and straths and glens. Fue escrito por el jesuita James Quinn, una figura clave de la himnodia moderna. Esta es su versión en español:
HIMNO
Que las colinas, valles y cañadas de Escocia
aclamen a su hijo, cuyas alabanzas cantamos;
quien murió como mártir, firme como el acero,
fiel caballero de Cristo, su Rey.
Juan Ogilvie, pediste luz en tu oración
y recorriste de lejos tu camino peregrino,
para hallar en la antigua fe de Escocia
el amanecer del día eterno.
Llegaste al fin a las costas de Escocia,
sacerdote perseguido por leyes crueles;
encadenado predicaste la fe de la Iglesia
y moriste defendiendo la causa de Pedro.
Amaste a la Madre de Dios, cuyo gran nombre
hizo más santa aún tu última exhalación;
usaste sus cuentas (el rosario) para ganar la gracia de Dios,
tu regalo de despedida ante la muerte.
En la gloria del cielo, pide que pronto
nuestro país pueda ser al fin uno solo,
para predicar un solo Evangelio, partir un solo pan,
y ser un solo Cuerpo en el Hijo de Dios.

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