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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 22 de junio de 2015

Guion: Domingo XIII del Tiempo Ordinario




Ciclo B
   

Introducción

"Cada Santa Misa tiene un valor infinito, inmenso, que nosotros no podemos comprender del todo: alegra a toda la corte celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los santos, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y todo lo que hagan hasta el fin de los siglos". 
Estas palabras de San Juan María Vianney, el "Cura de Ars" (Sermón sobre la Santa Misa), nos recuerdan la grandeza de toda Santa Misa. Y la celebración dominical, como memoria semanal de la Pascua del Señor, al contarse entre uno de los mandamiendos del Decálogo, adquiere una importancia singular. Hace a lo más genuino de la identidad de nosotros, los católicos.
Nunca somos imagen má viva y auténtica de la Iglesia que cuando esta Misa del día del Señor nos une en espíritu a los hermanos de todos los tiempos y lugares.
Demos gracias a Dios por esta santa asamblea que es una y la misma desde los albores del crristianismo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Sab. 1, 13-15; 2, 23-24

El Dios de la Vida ha creado el mundo y nos lo ha dado como un don precioso que debemos cuidar, conservar y embellecer.

Segunda lectura: II Cor. 8, 7. 9. 13-15

El Apóstol nos exhorta a ser generosos con los demás, como es propio de los verdaderos hermanos.

Evangelio: Mc. 5, 21-43

Jesucristo es el Dios de la vida y la salud, que ama a quienes ha redimido y y los protege de todo mal.


Oración de los fieles

R. Te rogamos, Señor.

-Por la plena paz y la unidad en el seno de la Iglesia Católica. R.

-Por el respeto y la escucha al Sucesor de Pedro por parte de todos los poderosos. R.

-Por la liberación de los injustamente privados de su libertad. R.

-Por una sociedad más justa, basada en el respeto incondicional de la dignidad trascendente de la persona humana. R. (Cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 132).

-Por la fortaleza y la perseverancia de los cristianos perseguidos. R.

-Por el éxito en la labor de los misioneros. R.

-Por la glorificación de las Almas del Purgatorio. R.

A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que en el misterio de tu Hijo pobre y crucificado, has querido enriquecernos con todo bien, haz que no temamos la pobreza y la cruz, para llevar a nuestros hermanos el feliz anuncio de una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio

Pan, vino y agua. Tan humilde como estos dones que estamos por llevar al Altar ha de ser nuestro corazón, para que también e+l sea ofrenda que agrade a Dios.



Comunión

El Sacramento de la Eucaristía es para nosotros, la fuente inagotable de toda gracia.
Es el Pan del Cielo para los que peregrinamos en la Tierra. Alimentándonos de Él, tendremos vida eterna.


Despedida

Alimentados con los dones del Cielo, seamos faros en medio de la noche del mundo.


22 de junio, memoria litúrgica de los santos Juan Fisher, obispo, y Tomás Moro; mártires.
San Paulino de Nola, obispo. (Entrada dedicada a los tres santos).



 




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