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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 24 de diciembre de 2012

El concepto litúrgico de "Vigilia"

 

El actual concepto litúrgico de "Vigilia" reviste características particulares. Antes de la reforma conciliar, eran más numerosas las "Vigilias". Muchas festividades de primera y segunda clase tenían una, la cual era siempre de carácter penitencial. Esto se evidenciaba por el color morado de los ornamentos, y en muchos casos, por la prescripción del ayuno. La Vigilia era simplemente una "preparación" para una más fructuosa celebración de la festividad, por lo que adolecía de todo carácter festivo.
En la liturgia actual el concepto de "Vigilia" se ha modificado bastante, y se entiende como una "celebración anticipada" de la festividad, realizaba en la tarde del día anterior, y que conserva todo el carácter festivo del día propio. Solamente algunas solemnidades, no así las fiestas, tienen "Vigilia".

Características litúrgicas:

-En la Liturgia de las Horas, las Vigilias poseen un oficio propio que coincide con las primeras vísperas de la solemnidad. La Santa Sede ha concedido a algunas congregaciones religiosas la facultad de celebrar el Oficio de Vigilia con textos propios, en las solemnidades particulares de sus santos Patronos  o Fundadores. El esquema celebrativo es el siguiente: Se cantan (o recitan) tres cánticos con una sola antífona para todos; se proclama una página evangélica, a la que puede seguir una alocución realizada por el ministro sagrado; se canta el himno Te Deum; y se reza la oración conclusiva, común a todo el Oficio del día.

-Las Misas de Vigilia poseen el mismo carácter solemne que la festividad que anticipan. Tienen asignados  textos eucológicos propios, y en la mayoría de los casos, bíblicos también. Digo "en la mayoría de los casos" porque hay dos Vigilias que, para algunos países, ha aprobado la Santa Sede, y que aún carecen de textos bíblicos propios, por lo que se usan los mismos para la Vigilia que para la solemnidad. Se trata de las solemnidades de la Epifanía y de la Ascensión del Señor.
Los ornamentos usados en la Vigilia son del mismo color que los prescriptos para la festividad.
En ambas celebraciones, Vigilia y festividad, se cantan o rezan el Gloria y el Credo.
Cuando se trata de solemnidades de precepto, éste se cumple con la plena participación en la Misa vigiliar. Esto por la norma litúrgica que prescribe que toda solemnidad comienza a celebrarse en la tarde del día anterior. Si tiene Vigilia, con la Misa vigiliar; si no la tiene, con la misma Misa del día, celebrada en el atardecer precedente.
En ambas, Vigilia y solemnidad, se deben usar, de haberlas, las partes propias de las Plegarias Eucarísticas, y se puede impartir la Bendición solemne.

Aparte de las ya mencionadas, y recientemente incorporadas en algunos misales, solemnidades de la Epifanía y la Ascensión, poseen Misa de Vigilia las siguientes solemnidades: Pascua, Navidad, Pentecostés, Nacimiento de San Juan Bautista, Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y Asunción de María.

Las Vigilias de las tres primeras solemnidades que he mencionado, merecen alguna consideración particular, por ser -en ese orden- las más importantes festividades del Año Litúrgico.

La más grande y santa de todas las Vigilias, y más aun, de todas las celebraciones del calendario, es la de Pascua, llamada por eso Solemne Vigilia Pascual. Se rige por normas propias y es la celebración cumbre de todo el Año Litúrgico, "Madre de todas las Vigilias", como dice San Agustín.

La Vigilia de Navidad es la Misa que se celebra en el atardecer del día 24 (vespere diei 24 decembris sive ante sive post I Vesperas Nativitatis, dice la tertia editio typica del Misal en el original latino), y no como errónemaente creen muchos, la de Nochebuena, aunque esta última se adelante -equivocadamente, por cierto- al atardecer del 24.
En realidad hay cuatro Misas de Navidad con las que se cumple el precepto: La de la Vigilia, que se considera de la tarde del 24; la de la Noche, que, independientemente de que se adelante unas horas, siempre se considera la primera del 25; y las de la aurora y el día, segunda y tercera, respectivamente, de ese mismo día 25.
La Vigilia de Pentecostés, de acuerdo con una concesión de la Santa Sede, presenta la alternativa de realizarse de una manera más extensa. Es un tema que desarrollé en una entrada anterior, a la cual remito.

Vigilias y piedad popular

Fuera del ámbito litúrgico, la piedad popular ha engendrado Vigilias, algunas de las cuales han tenido su origen en la misma celebración litúrgica. 

Algunas de ellas son:
-La solemne Vigilia que precede a la beatificación o canonización de un hijo de la Iglesia, y que se realiza no solamente en el lugar en que se desarrollará el sacro rito, sino también en todos aquellos puntos del Planeta en donde se encontraren fieles que de una u otra manera estén relacionados con el bienaventurado que será canónicamente incluido en el catálogo de los beatos o santos.
-La Vigilia nocturna de oración que precede al Rito de la Dedicación de un Templo o al de la Consagración de un Altar. Se realiza en presencia de las reliquias de los santos que serán colocadas bajo el Altar del lugar sagrado.
-La Vigilia nocturna o diurna que suele preceder a la solemne celebración eucarística que tiene lugar con motivo de la visita y exposición de cualesquiera santas reliquias.
-La Vigilia orante ante el Santísimo expuesto.
-Las Vigilias que preceden a la gran celebración eucarística conclusiva de eventos religiosos de alcance universal (Jornadas Mundiales de la Juventud, de la Familia, del Enfermo; Congresos Eucarísticos, Jubileos).

Hoy, 24 de diciembre, Vigilia de la Solemnidad de la Natividad del Señor.

 

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