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sábado, 30 de septiembre de 2017

San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia: himnos litúrgicos


Jerónimo (santo) - Wikipedia, la enciclopedia libre


 
 
La Iglesia Universal celebra cada 30 de septiembre la "memoria obligatoria" de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia. El mismo día, la Orden que lleva su nombre lo honra con el grado máximo de "solemnidad". Los siguientes son los himnos propios de dicha Orden (A), seguidos de los de la Orden Cisterciense (B), uno de los cuales (Festiva canimus, de Laudes y Vísperas), está tomado de la versión original en latín de la Liturgia de las Horas para toda la Iglesia:


A)

  
I Vísperas

Honremos hoy a aquel hombre 
que llena siglos de historia. 
Jerónimo fue su nombre 
y eterna es su memoria.

Fue monje, místico, asceta,
en verbo y virtud potente.
Doctor, maestro y profeta
de Oriente y del Occidente.

A Cristo halló en el Madero,
siguió por él sendas duras.
León que adora al Cordero
oculto en las Escrituras.

Fue dique, baluarte y roca,
invicto ante la herejía,
abrió en la Iglesia su boca
llena de sabiduría.

La gloria a Aquel por Quien
dijo palabras que obraron tanto.
 Al Dios Trino, al Padre, 
al Hijo, con el Espíritu Santo.


Oficio de lectura

Exulten de gozo las voces corales,
sus sobrios acentos resuenen a gloria,
honrando a Jerónimo con himnos triunfales,
que en día tan grande colmó su victoria.

Son cuatro los ríos que da el paraíso
y riegan fecundos sus huertos y flores;
se ciñe el gran árbol de tronco indiviso
el más impetuoso de cuatro doctores.

La Iglesia le debe la savia divina
de tantas versiones de Sacra Escritura,
envueltas en ondas de limpia doctrina,
católica y firme, valiente y segura.

La augusta Palabra fue vida en su vida:
¡Oh, Padre... qué austeras tus maceraciones!
Plegaria y ayuno te fueron comida,
atleta de Cristo por generaciones.

Las selvas temían su rostro atezado,
sentían los ángeles que le eran afines.
En tierra desierta cantaba confiado
aquel triple “Santo” de los querubines.

Hagámosle eco con gran regocijo
cantando al Dios Trino, que es Uno en clemencia,
el gloria a Dios Padre, y el gloria a Dios Hijo
y el gloria al Espíritu, Amor por esencia.


Laudes

Gloria a Ti, Cristo, que en Belén un día,
viste llegar en el trobel anónimo
al más amante de tu epifanía,
al gran Jerónimo.

Cual peregrino de tu humilde cuna,
como otro Mago te rindió sus dones,
puso a tus plantas su mejor fortuna,
de corazones.

De tus palabras hizo su riqueza,
máximo en ellas, entre los doctores,
supo igualarse en radical pobreza
con los pastores.

¡Perla preciosa de las Escrituras!
Por adquirirla, sobre todo modo,
y darla al mundo en sus venas puras,
lo vendió todo.

¡Única fuente e indivisa Terna:
Gloria a Ti siempre y que en Ti bebamos
esos raudales de la Vida eterna
a la que vamos!


II Vísperas

Himno como en las I Vísperas


 
B)

Oficio de lecturas

Oh, Espíritu Santo, penetra ahora en lo más
íntimo de nuestro corazón, y concédenos cantar
de modo conveniente a Jerónimo.

Resplandece por el fulgor de su mente;
se consume por el ardor de su corazón:
este astro espléndido ilumina todo el orbe.

Defiende la verdad de Cristo, venera su Pesebre
lleva en el cuerpo su Cruz,
que anuncia por escrito y de palabra.

¿Qué lengua podrá alabarte, oh, Jerónimo, 
o qué palabras bastarán?
Ahora, dichoso, puedes contemplar 
todos los misteriosque explicaste.

Sea dada gloria a Dios Padre y a su Único Hijo
con el Espíritu Consolador, por los siglos de
los siglos. Amén.


Laudes y Vísperas

Celebramos con ánimo festivo a Jerónimo
que brilla semejante a un astro, sublime por
el valor de su doctrina y por la vida valerosa
que llevó.

Se esmeró en escrutar las palabras de la fe,
y los dogmas santos para exponerlos con claridad,
y con la vehemencia de un león refutó rápido
a los herejes, con su enérgica palabra.

Con esfuerzo tenaz, cultivó los verdes prados
de la Escritura divinamente revelada, cosechando
con abundancia para todos los frutos sabrosos de la gracia.

Añoró el grato silencio del desierto y permaneció velando
donde nació el Señor, mortificando su cuerpo para llegar a ser
de verdad ofrenda y víctima para el Padre.

Te pedimos, Dios bueno, que por la intercesión
de tan gran doctor, nos dirijas y nos alientes, para
que podamos entonar jubilosos tu alabanza
por toda la eternidad. Amén.


30 de septiembre de 2017, memoria litúrgica (obligatoria para el Calendario universal, solemnidad para los jerónimos), de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia.
Entrada dedicada a él.
 

viernes, 29 de septiembre de 2017

El concepto litúrgico de "Misa votiva"




 

Al definir "Misa votiva", el Diccionario de la Lengua Española, dice textualmente que es la "que, no siendo propia del orden del calendario litúrgico, se puede decir en ciertas ocasiones por devoción". Quizás hubiera sido mejor reemplazar el verbo "decir" por "celebrar". De todos modos, el concepto es simple y claro.  Nos estamos refiriendo a la Misa que puede celebrarse en determinados días  no impedidos del Calendario litúrgico.

Se trata de formularios de Misas que no tienen una fecha fija en el mentado Calendario, muchos de los cuales antiguamente solían asociarse piadosamente a algún día de la semana.

El conjunto de Misas votivas es abierto pues la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos siempre puede, según las necesidades, crear nuevos formularios, o aprobar los propuestos por diversas Familias religiosas.

En el original latino de la editio typica tertia del Misal Romano, que es la vigente, luego de las Misas de los diferentes "Comunes", figura la nómina de Misas votivas. Las rúbricas aclaran que el Ordinario del lugar, si lo requieren muy graves necesidades pastorales, puede autorizarlas en cualquier día que no sean los Domingos de Adviento, Cuaresma o Pascua, las solemnidades, la Semana Santa, los días de la infraoctava pascual, el Miércoles de Ceniza o la Conmemoración de los Fieles Difuntos.
 
Normalmente, las Misas votivas, para bien de los fieles (pro utilitatem fidelium), se puede celebrar en cualquier "feria" del Tiempo Ordinario, o en aquellos días en que figura/n alguna/s memoria/s facultativa/s en el Calendario general. En los demás, está prohibida, salvo que la "utilidad pastoral" lo requiera excepcionalmente, lo cual decidirá el rector de la iglesia en que tendrá lugar la Eucaristía, o el sacerdote celebrante. Así, a excepción de los días mencionados en el párrafo anterior (en los que ni el Ordinario del lugar puede permitirlo), el rector podrá, por utilidad pastoral, celebrar una Misa votiva en los días en que ocurre una memoria obligatoria, en las de Adviento hasta el 16 de diciembre, y en las de Pascua, después de la Octava. (Cf. Institución General del Misal Romano -IGMR-, 376). De todas maneras, esto no debería convertirse en algo habitual.

Se puede celebrar una Misa votiva en honor del Señor, de la Santísima Virgen o de cualquier santo. Sin embargo, hay que aclarar que, a tenor de lo que dice el n. 375 de la IGMR, no se permite la celebración de Misas votivas de los misterios de la Vida del Señor o de la Santísima Virgen que diga relación con el curso del Año Litúrgico y que por razones precisas se haya fijado en determinada fecha o día litúrgico. Por ejemplo, no sería correcto celebrar una Misa votiva de la Pascua del Señor o de Navidad; de la Asunción de la Virgen o de su Natividad. En efecto, estas festividades se inscriben en el tiempo o día litúrgico por motivos que les son propios. Se exceptúa de esta norma la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, en cuyo honor sí puede celebrarse una Misa votiva. (Cf. IGMR, 375).
 

En síntesis: ¿Cuándo se puede celebrar una Misa votiva y cuándo no? (IGMR. 375-376)

-Nunca: en los Domingos de Adviento, Cuaresma o Pascua, en las solemnidades, durante la Semana Santa, en los días de la infraoctava pascual, en el Miércoles de Ceniza o en la Conmemoración de los Fieles Difuntos.
 
-Por mandato o con licencia del Ordinario del lugar, por grave necesidad o utilidad pastoral: en fiestas, Ferias Mayores de Adviento (17-24/12), en todas las ferias cuaresmales, domingos de los tiempos Ordinario y de Navidad, y en los días de la Infraoctava de esta solemnidad.
 
-Por "verdadera necesidad o utilidad pastoral, en la celebración con pueblo, (...) a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote": en los días en que se celebra una memoria obligatoria o una feria de Adviento hasta el 16 de diciembre inclusive, del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la Octava de Pascua.
 
-Siempre: en las ferias del tiempo "durante el año" o en los días en que ocurra alguna memoria facultativa o libre.
 
 
 
 
ELENCO DE MISAS VOTIVAS

Del Señor


Es la Misa de la homónima solemnidad (con el Prefacio incluido), aunque sin el Gloria ni el Credo y con una sola lectura antes del Evangelio. Se usan ornamentos blancos.


La canonización de Faustina Kowalska, vidente de la Divina Misericordia, y la denominación del Domingo II de Pascua como "de la Divina Misericordia", más la creciente devoción a Jesús Misericordioso, son hechos que han impulsado la creación de esta Misa votiva. El formulario no se debe emplear en el mencionado Domingo de la Divina Misericordia", pues tiene Misa propia. Se usan ornamentos blancos.



En muchos lugares, se celebra la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote el jueves que sigue a la solemnidad de Pentecostés, y suele emplearse este formulario. No obstante, puede utilizarse también en cualquier otro día no litúrgicamente impedido. Es oportuno emplear este formulario, por ejemplo, allí donde se realicen los llamados "jueves sacerdotales", con Adoración al Santísimo seguida de Misa. Se usan ornamentos blancos y se recurre a algunos de los Prefacios de la Santísima Eucaristía.



En esta Misa se usan ornamentos rojos. Se emplea el formulario de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz (14/09) con su Prefacio propio o con el de la Pasión I, alternativo para dicha fiesta. En algunos lugares en que el 3 de mayo se celebra la festividad de la Invención de la santa Cruz, suprimida en el Calendario universal, suele adoptarse también dicho formulario. No obstante, es susceptible de ser empleado en cualquier día no impedido litúrgicamente, en especial, los viernes, en memoria de la Pasión del Señor.



Este formulario, como el anterior, también puede emplearse entre otros días, en los "jueves sacerdotales". Puede emplearse también como Misa votiva de la Santísima Eucaristía la de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote o la de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, sin Gloria ni Credo. Siempre se recurre a uno de los Prefacios de la Santísima Eucaristía. En esta Misa votiva se usan ornamentos blancos.



Desde hace unos años, por feliz disposición de la Santa Sede, se ha restituido al Calendario general la memoria litúrgica devocional del Santísimo Nombre de Jesús que había sido suprimida, aunque no ya en su antigua fecha del 2 de enero, sino un día después, el 3. En el Misal ya hay una Misa propia para esta memoria litúrgica -que, por cierto, es de carácter facultativo-, distinta de la Misa votiva. En aquella se emplea el Prefacio de Navidad; en esta, el Prefacio del tiempo correspondiente. Siempre se usan ornamentos blancos.



Antiguamente se celebraba la festividad de la Preciosísima Sangre de Jesús el 1° de julio; en algunos lugares se conserva. Más aún, se dedica ese mes entero a tan piadosa devoción. El hecho de que no se haya conservado en el Calendario general se debe a que la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor (el domingo que sigue a la de la Santísima Trinidad), ya contempla este Misterio del "Precio de nuestra salvación". 
La Misa votiva puede celebrarse cualquier día del año que no esté impedido litúrgicamente. Siempre se usan ornamentos rojos.



Esta Misa puede celebrarse cualquier día que no esté litúrgicamente impedido. Se prohíbe, naturalmente, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que posee Misa propia. 
La costumbre y la piedad popular hacen preferir los primeros viernes de cada mes, a la luz del conocido acto devocional de la confesión y la comunión reparatoria durante nueve meses consecutivos. También puede emplearse como Misa votiva del Corazón de Jesús la de la homónima solemnidad, aunque sin Gloria ni Credo. En cualquier caso se emplean el mismo Prefacio y ornamentos blancos.



Se trata de tres formularios diferentes con dos Prefacios propios: el primero se establece para el primer formulario; el segundo, para el que le sigue; y cualquiera de los dos para el tercer formulario. Siempre se usan ornamentos rojos.  Si se emplea en lugar de la Misa ritual de Confirmación, lo cual está permitido, los ornamentos pueden ser rojos, blancos o festivos. (Se entiende por "color festivo" al de aquellos ornamentos utilizados en las más grandes solemnidades o eventos litúrgicos; son elaborados con materiales más nobles y significativos; pueden no ser de los colores habituales.



Los siguientes formularios están tomados de la Tradición de la Iglesia y algunos, de la Collectio Missae de Beatae Maria Virgine, libro litúrgico al que remito, y en el que hay 46 formularios de Misas marianas que recogen lo más selecto de la tradición mariana de la Iglesia. También pueden emplearse como Misa votiva de la Santísima Virgen cualquiera de las que figura en el Común correspondiente, las cuales, a su vez, encuentran su propio lugar en las entrañables celebraciones "sabatinas" de María (Santa María in sabbato). En toda Misa de la Virgen se emplean ornamentos blancos; solo donde y cuando la autoridad competente lo haya autorizado, pueden emplearse ornamentos celestes.

   a) Varios formularios para los diferentes tiempos litúrgicos: se toman del Común.
  b) Santa María, Madre de la Iglesia: en algunos lugares se celebra como memoria litúrgica obligatoria el lunes que sigue inmediatamente a Pentecostés
  c) Santísimo Nombre de María (dos formularios): se ha restituido al Calendario general, y como "memoria libre", la festividad del Santísimo Nombre de María, el 12 de septiembre, que tiene una Misa propia. Aparte de ella, existen dos formularios de Misa votiva. Siempre se usan ornamentos blancos.
 d) Santa María, Reina de los Apóstoles: en algunos lugares o Congregaciones se celebra la festividad de la Virgen María, Reina de los Apóstoles, el sábado inmediatamente precedente a la solemnidad de Pentecostés. Esta Misa votiva puede celebrarse cualquier otro día no impedido, o en este y por la mañana, allí donde la celebración tenga el grado litúrgico de "fiesta" o "solemnidad". Siempre se emplean ornamentos blancos.


De los santos


Antiguamente, los martes era el día de la semana dedicado al culto de los ángeles. Actualmente, cualquier día litúrgicamente no impedido puede ser propicio para ello. En cualquier caso, se puede emplear esta Misa votiva o la de los santos Ángeles Custodios (02/10). Seimpre se usa el Prefacio de los santos Ángeles y ornamentos blancos.


Adviértase que los únicos tres santos que la liturgia celebra con el máximo grado de solemnidad, son los que poseen Misas votivas propias, a saber:


Celebrado el 24 de junio (la solemnidad de su Nacimiento -con Vigilia-) y el 29 de agosto (la memoria de su martirio). Su Misa votiva puede celebrarse en cualquier día fuera de esos -pues tienen Misa propia- y que no esté litúrgicamente impedido. Se omiten el Gloria y el Credo. Se usan ornamentos blancos y se emplea el Prefacio propio.


13- San José:

Celebrado el 19 de marzo (su solemnidad como Esposo de María, Padre adoptivo de Cristo y patrono de la Iglesia universal) y el 1° de mayo (su memoria libre como artesano u obrero de Nazaret). Como Misa votiva se puede decir la aludida aquí, o alguna de las otras dos mencionadas, siempre sin Gloria ni Credo. Antiguamente, los miércoles de cada semana estaban dedicados a la devoción a san José. Aún hoy están vigentes algunos ejercicios piadosos que evocan tal realidad. Siempre se usan ornamentos blancos y se emplea el Prefacio propio.


14- Todos los santos Apóstoles:

Habida cuenta de que cada apóstol, solo, o en compañía de otro, tiene su fiesta con Misa propia asignada en el Calendario, la Misa votiva de "todos los santos Apóstoles" pretende celebrarlos juntos como "categoría litúrgica". Omitido por razones obvias Judas Iscariote, en esta celebración no solamente se pretende hacer memoria de los Once elegidos por el mismo Maestro durante su vida terrenal, sino también  de Pablo, Matías y Bernabé, que con pleno derecho integran también el Colegio Apostólico. La Misa se celebra con ornamentos rojos. Se emplea cualquiera de los dos Prefacios de Apóstoles.


15- Santos Apóstoles Pedro y Pablo:

Celebrados juntos como solemnidad cada 29 de junio, la Misa pretende ser un eco de aquella  tan arraigada en la liturgia y la piedad de los fieles. Se emplea el formulario de la Vigilia de dicha solemnidad. Se usan ornamentos rojos y el mismo Prefacio propio, omitiendo el Gloria y el Credo.


16- San Pedro Apóstol:

Celebrado individualmente cada 22 de febrero, en la fiesta de su Cátedra en Roma, la Misa votiva también pretende resaltar la figura del Príncipe de los Apóstoles. Se usan ornamentos rojos, a diferencia de la mencionada fiesta, en que se emplean los blancos. Se omite el Gloria y se emplea el Prefacio I de Apóstoles.



Celebrado individualmente cada 25 de enero, en la fiesta de su Conversión, la Misa votiva quiere destacar la importancia de la misión del Apóstol de los gentiles. Se usan ornamentos rojos, a diferencia de la mentada fiesta, en que se emplean blancos. Se omite el Gloria y se emplea el Prefacio I de Apóstoles.


18- Un santo Apóstol:

A simple vista parecería redundante el formulario de esta Misa votiva, teniendo en cuenta que todos los apóstoles tienen festividad y formulario propio fijados en el Calendario general. No obstante, hay veces en que, sin celebrarse su fiesta, se quiere honrar de manera propia e individual a alguno de ellos por diversas razones (ser titular de alguna institución, festejar algún aniversario civil o religioso, etcétera). Puede celebrarse, en estos casos, la misma Misa de la fiesta. Sin embargo, la Misa votiva que aquí se menciona, es la alternativa ideal, para cuando la Misa propia de la fiesta del apóstol en cuestión, es conjunta con otro apóstol (son los casos de Felipe y Santiago el menor -3/5- , y de Simón y Judas Tadeo 28/10-). En cualquier caso se emplean ornamentos rojos y se omite el Gloria. Si se trata del apóstol y evangelista san Juan, deben usarse ornamentos blancos. Se emplea el Prefacio II de Apóstoles.


El formulario de la Misa votiva es distinto del de la solemnidad de Todos los Santos (1°/11). Se omiten el Gloria y el Credo, y se emplea cualquiera de los dos Prefacios de santos. Se usan ornamentos blancos.
Hay que hacer notar que esta Misa votiva -como la de la solemnidad- no se ha compuesto para un santo o algunos santos en particularr, sino para todos sin individualizar. Se trata de una alabanza a Dios, Creador, Redentor y Santificador, por el don de la santidad.


El hecho de que no haya una Misa votiva "para un santo" no implica ningún "olvido" o "laguna". Está  contemplado en la norma litúrgica que permite celebrar en los días no impedidos a cualquier santo inscripto ese mismo día en el Martirologio, aun cuando no lo estuviera en el Calendario general o en los particulares.

Cada Familia religiosa puede (-ocurre y ha ocurrido-) proponer a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos nuevos formularios propios de Misas votivas, que una vez aprobados por este dicasterio, deben añadir a los apéndices de los respectivos Misales propios.

Las Misas de difuntos pueden considerarse como un "apéndice" de las Misas votivas ya que se rigen por leyes propias aunque compartan algunas características de dichas votivas.


29 de septiembre de 2017, fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y de todos los Coros de Espíritus bienaventurados. 
Entrada dedicada a ellos.

Santos Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles: himnos litúrgicos



 
Cada 29 de septiembre, la Iglesia Universal celebra la "fiesta" de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. La versión latina de la Liturgia de las Horas ofrece himnos propios (A), que se transcriben en esta entrada, traducidos al español.

Por su parte, el "Instituto San Gabriel Arcángel" (los "Gabrielinos"), perteneciente a la Familia Paulina, honra como su titular a este santo arcángel, y se une a la liturgia de la Iglesia que lo celebra junto a los otros dos en una única "fiesta" el mismo día. Para la celebración se han compuesto himnos litúrgicos propios (B).

Y la Conferencia Episcopal Argentina también cuenta con himnos litúrgicos propios para esta fiesta, que se incluyen al final de la entrada (C). 


A)

Oficio de lectura: Festiva vos

Nuestras voces festivas 
os alaban, oh, Arcángeles, 
que os distinguís en la Curia del Cielo 
por vuestra gloria incomparable.

Oh, Miguel, Príncipe invicto 
de la milicia de los Ángeles, 
protégenos con tu diestra resplandeciente 
y guárdanos en la gracia de Dios.

Oh, Gabriel, elegido para anunciar 
los más grandes Misterios, 
haznos amar siempre los senderos de la luz.

Oh, Rafael, medicina para los cuerpos, 
trae la salud a las almas 
y asístenos en el camino hacia el Cielo.

Que el ejército deslumbrante de los Ángeles, 
nos preste su auxilio 
y así podamos gozar de su compañía.

Gloria al Padre, al Hijo y al Paráclito, 
a Quienes el coro unánime de vuestras voces 
no cesa de alabar con un mismo himno. Amén.


Laudes: Tibi, Christe

Oh, Cristo, esplendor del Padre, 
vida y vigor de las almas, 
en la presencia de los Ángeles, 
Te ensalzamos con el corazón y los labios, 
alternando nuestro canto con sus voces.

Alabamos con veneración 
a los santos Arcángeles 
y, sobre todo a San Miguel, 
el Príncipe de la milicia celeste, 
que, con su virtud, derrota a Satanás.

Con tal Custodio, aparta, oh, Cristo, 
Rey clementísimo, todas las insidias del Enemigo 
y por tu sola clemencia, limpios de alma y cuerpo, 
devuélvenos a tu Paraíso.

Resuenen concordes nuestras voces 
celebrando la gloria del Padre, del Hijo 
y del Espíritu Paráclito, la gloria de Dios, Uno y Trino, 
que vive y reina antes de todos los siglos. Amén.


Vísperas: Angelum pacis

Te pedimos, Señor, que descienda 
a nuestra morada Miguel, el Ángel de la paz 
y, con su venida, acreciente en nosotros todo lo bueno.

Que el Ángel de la fortaleza, Gabriel, 
extienda sus alas, obediente a Dios, 
para ahuyentar a nuestro antiguo Enemigo 
y visite a menudo nuestro templo con su favor.

Envía, también, Señor, desde el Cielo a Rafael, 
el médico para nuestra salud, 
a fin de que cure a los enfermos 
y enderece todos nuestros pasos.

Oh, Cristo, Honor y Gloria de los santos Ángeles, 
no retires de nosotros su compañía, de modo que, 
al fin, podamos entonar, con ellos, 
un himno perpetuo a la Trinidad. Amén.


B)

Laudes y Vísperas

Miguel, Gabriel y Rafael,
los espíritus señeros 
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a Él.

A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obendiente.

"¿Quién como Dios?" es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.

Gabriel trae la embajada 
divina, y Le lleva al Padre
el sí de la Virgen María,
del Sol de Cristo alborada.

Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.

Dios, que nos diste a los ángeles
por guías y compañeros,
danos el ser compañeros
del Cielo, de tus arcángeles. 

 
C)

Oficio de lectura

«¿Quién como Dios?», fue el grito de victoria
que el arcángel lanzó contra Luzbel.
¡Príncipe digno de eternal memoria!
Desde aquella lejana prehistoria,
lo repite su nombre: Mi-ca-el.

No la espada; la cándida azucena
lleva en su mano el arcángel san Gabriel,
cuando rinde a la Virgen nazarena
el mensaje de que ella, Gracia plena,
será Madre del Hijo: el Emmanuel.

Medicina de Dios para Tobías,
el peregrino Arcángel Rafael
sabe ser el mejor de nuestros guías,
cura nuestras dolencias y agonías
con la gracia de Dios y con la hiel.

Arcangélico grupo septenario,
que asiste ante el Dios vivo de Israel,
¡quién supiera cantar a ese ternario
que se nos dio por guía y emisario
en los designios que designa Él!

Ante el trono de Dios y del Cordero,
caudillos de la hueste celestial,
alabad al Dios Trino y verdadero
y mirad por el hombre, pasajero
de un mundo que está enfermo y es mortal. Amén.



Laudes

En la hora en que Cristo resucita,
clama Miguel, el poderoso príncipe:
«¿Quién como Tú, mi Dios, Jesús humilde?
Al pecado de los hombres descendiste
y hoy el Padre te signa y te bendice.»

En la hora en que Cristo resucita,
dice Gabriel, el que anunció a María:
«¡Exulta, Iglesia, virgen afligida,
el Santo Vencedor es tu Mesías!
Nadie podrá dar muerte a tu alegría.»

En la hora en que Cristo resucita,
proclama Rafael, el peregrino:
«¡Glorificad conmigo a Aquel que dijo:
Yo soy la Luz del mundo y el Camino!
¡Bendecidle, que el viaje está cumplido!»

En la hora en que Cristo resucita,
se ha tendido la escala misteriosa
y el coro de los ángeles Lo adora:
«¡Somos, Señor, los siervos de tu gloria,
cielo y tierra cantemos tu victoria!» Amén.



Vísperas
 
Envía Cristo a tu valiente jefe,
al ángel de la paz, a san Miguel,
y crecerá tu pueblo, con su ayuda,
próspero y fiel.

Visite siempre nuestro sacro templo
el ángel fuerte, el singular Gabriel,
y arroje fuera al enemigo antiguo,
falso Luzbel.

Envía al ángel que a tu pueblo sana;
manda, oh, Cristo, del cielo a Rafael,
que acompañe a tu pueblo peregrino,
nuevo Israel.

Nos asistan tus ángeles gloriosos,
Cristo, gloria del coro angelical,
y con ellos cantemos al Dios Trino
himno triunfal. Amén.


 
29 de septiembre de 2017, fiesta de los santos Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles. Entrada dedicada a ellos y a todos los Coros de Espíritus bienaventurados.


 

jueves, 28 de septiembre de 2017

San Simón de Rojas, presbítero: himnos litúrgicos


 


La Orden de la Santísima Trinidad celebra cada 28 de septiembre la "memoria obligatoria" del presbítero San Simón de Rojas, y canta en su honor los siguientes himnos litúrgicos:


Oficio de lectura

I

Con el amor y fe pía
de Simón, tu Siervo amado,
sea por siempre alabado
tu Dulce Nombre, María.

Vino Rojas a este suelo
para que el mundo se asombre
de ver el poder del Nombre
que siempre fue su consuelo.

Por efecto de su celo
grande culto recibía:
sea por siempre alabado
tu Dulce Nombre, María.

El amor que profesaba
hacia la Virgen María,
a obsequiarla cada día
de continuo lo excitaba.

Su devoción inculcaba
a todos con gran porfía:
sea por siempre alabado
tu Dulce Nombre, María.

Fundó una Congregación
que su celo perpetuara
y que al pobre alimentara
remediando su aflicción.

Caridad y Redención
ingeniosamente unía:
sea por siempre alabado
tu Dulce Nombre, María.

Gloria al Padre, y al Hijo, 
y al Espíritu, por los siglos 
de los siglos. Amén.

II

Fama y loores de Simón cantamos,
quien, recibido en las celestes salas,
a las plegarias el atento oído
piadoso aplica.

Siendo muy niño, sin hablar apenas,
ya muestra en ciernes devoción futura,
y, saludando a nuestra Madre, dice:
"Ave María".

Por luz celeste iluminado, elige,
como refugio, nuestra Santa Orden,
a la que aplaude muchedumbre libre
de las cadenas.

Tan santa vida brillo da a su Orden;
ya se apresura a consolar cautivos,
ya a las ciudades populosas, urge
con sus consejos.

Damos rendidas alabanzas siempre,
a Dios Trino, que en el Cielo reinas,
de donde brotan sin cesar un punto
bienes sin cuento. Amén.


Laudes

I

Todo de María,
San Simón de Rojas,
tu vida deshojas,
con Ella por guía.
Ella es tu alegría,
de tu mar estrella,
la ruta es más bella
y el rumbo más cierto;
llegaste a buen puerto
con Ella y por Ella.

Repartes riquezas
de Dios, Padre nuestro.
De oración maestro
cantas sus grandezas.
Descubres bellezas
en Ella escondidas,
de Dios aprendidas
en honda experiencia
de virtud y ciencia
para ser vividas.

Amas la pobreza,
compartes los bienes;
en los pobres tienes
tu mejor riqueza.
Con noble grandeza
entregas tu vida
en Dios escondida;
como trinitario,
fiel hasta el Calvario,
siempre a Cristo unida.

Oh, Dios, te alabamos
y te bendecimos;
tu favor pedimos,
tu gracia pedimos,
tu gloria cantamos,
y gracias te damos
por cuanto nos das.
Nos quieres dar más;
Por eso esperamos
El cielo al que vamos:
Tú el premio serás.

II

Suplicantes cantemos la alabanza
del bueno, fiel y bienhadado siervo,
a gloria y alabanza del Dios Trino
que, a quienes Le confiesan, les da el premio.

Del mundo desdeñó las cosas prósperas,
del mismo modo que aceptó lo adverso.
Cifró en la caridad toda riqueza,
en la gracia de Dios permaneciendo.

Despreciando del mundo las riquezas,
igual que sus peligros y sus riesgos,
se afanó por las cosas celestiales,
eludiendo lo vil perecedero.

¡Oh, varón justo, bienaventurado!,
aplica tu interés a nuestros ruegos;
da a nuestra alma el consuelo del Bien Sumo,
y Él nos prepare de la vida el premio.
Honor, poder y gloria sea dado
al Dios Trino, por siglos sempiternos.
Que siempre esté su ayuda con nosotros,
de sus santos por medio de los ruegos. Amén.


Vísperas

I

Con voces que lleguen al Cielo
cantemos al Siervo más fiel de María.
Al glorioso Simón ofrendemos,
el lauro, la palma y el víctor,
triunfal pleitesía.
Porque él enseñó a los hijos de España
a rezar el saludo del Ave María.

Vuelve a nosotros tus dulces ojos,
vuelve a nosotros tus ojos bellos.
Danos, oh, Madre, morir por ellos
como a tu siervo Simón de Rojas.

Y así en la dicha o en las congojas,
es nuestra ofrenda sencilla y pía:
siempre decirte con toda el alma:
Ave María.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.


II

Desdeñando en extremo
los efímeros años,
y en el fuego más puro
de piedad, abrasado,
adora al Uno y Trino
con plegarias y llanto.

El ayuno violento
el cuerpo quebrantado
le dejó muchas veces.
Los miembros lacerados
tuvo por los azotes,
y hasta, a veces, sangrando.

Como gran don, el Cielo
un cíngulo le ha dado,
para de la pureza
ser modelo acabado.
El fuego de la carne
se fue en él apagando.

De la real familia
fue maestro nombrado,
regla de virtud siendo
como espejo y ornato,
con su ejemplo y palabra
las almas modelando.

Rendidas alabanzas,
oh, Trinidad, te damos,
Tú, que del alto Cielo
reinas sobre los astros,
de quien brotan riquezas
y bienes sobrehumanos. Amén.


28 de septiembre de 2017, memoria facultativa de san Wenceslao, mártir, y de san Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires, en el año 380° del martirio de estos últimos. Entrada dedicada a ellos y a san Simón de Rojas.



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San Lorenzo Ruiz, mártir

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Santísima Virgen María, Madre de los huérfanos: himnos litúrgicos




La Orden de los Clérigos Regulares de Somasca celebra cada 27 de septiembre la festividad de la Virgen María, Madre de los huérfanos. Estos son los himnos propios de la Liturgia de las Horas:


I Vísperas

Oh, Virgen dulce, Reina esplendorosa:
a ti, Fuente de gracia y de consuelo,
haz que recurra el huérfano en su duelo
en ti confiando, oh, Madre bondadosa.

En la tristeza de su desventura,
en el cansancio de su incierta vida
haz que del mal evite la herida,
que su dolor se alivie en tu dulzura.

¡Oh, Madre tierna y dulce,
oh, Madre, tú, de amor!
Protege siempre al huérfano,
consuela su dolor. Amén.


Laudes

Virgen libertadora del Emiliani: ¡Salve!
A ti, la Fundadora, te queremos saludar.
De nuestra filas suba hasta tus pies, Señora,
la ofrenda portadora de todo nuestro amor.

Madre de los sin madre: socorre desde el Cielo
a cuantos, en su duelo, imploran protección.
E infunde en nuestras vidas el celo y la alegría
con que el Miani, un día, a ellos se entregó.

Gloria a Dios Padre Bueno y al Hijo Jesucristo
y al Espíritu, gloria por toda eternidad.
Y tú, Santa María, recibe la alabanza
que huérfanos, tus hijos, venimos a cantar. Amén.


II Vísperas

Estabas de pie junto a la Cruz
cuando Jesús te dijo: “Ahí tienes a tus hijos
cuando Jesús nos dijo: “María es vuestra Madre”
y, desde entonces, nuestra Señora,
siempre nos acogiste bajo tu manto de Madre;
y, desde entonces, nuestra Señora,
siempre nos acogimos bajo tu manto de Madre.

Por eso, por eso te queremos cantar:
“María, Madre de los huérfanos,
ruega por nosotros y por todos
los huérfanos del mundo”.

Estabas también en oración,
reunida con los Doce, cuando nació la Iglesia,
cuando bajó el Espíritu, reunida con los Doce. 

Y, desde entonces, nuestra Señora,
la Iglesia te venera como Madre y Fundadora;
y, desde entonces, nuestra Señora,
todos te veneramos como Madre y Fundadora.

Por eso, por eso te queremos cantar:
“María, Madre de los huérfanos,
ruega por nosotros y por todos
los huérfanos del mundo”.


27 de septiembre de 2017, memoria litúrgica de san Vicebte de Paúl, presbítero.
Para los Clérigos Regulares de Somasca, festividad de la Virgen María, Madre de los huérfanos. Entrada dedicada a ella y a san Vicente de Paúl.

Prefacio propio de san Vicente de Paúl, presbítero


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Cada 27 de septiembre,  la Congregación de la Misión celebra a su santo fundador, Vicente de Paúl, con el grado litúrgico de "solemnidad". Ese mismo día está inscripto en el Calendario universal como "memoria obligatoria". Este es el Prefacio propio empleado por la Congregación:


PREFACIO

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
que te demos gracias, te bendigamos
y te alabemos siempre, 
Dios fiel y mesericordioso,
en la solemnidad (memoria/conmemoración)
de san Vicente de Paúl.

Porque Tú lo llamaste
a seguir las huellas de tu Hijo,
a gastar su vida en la evangelización de los pobres,
y por él, inflamado en celo 
por la implantación de tu Reino,
nos diste el ejemplo del coraje apostólico,
para que fortalecidos por tu Espíritu
e impulsados por su caridad,
te entregáramos nuestras fuerzas y nuestra vida,
procurando la salvación de los necesitados,
por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, ahora, nosotros, llenos de alegría,
con todos los ángeles y santos
te aclamamos cantando con gozo...

Santo, Santo, Santo...


27 de septiembre de 2017, para la Congregación de la Misión, solemnidad de san Vicente de Paúl, presbítero.
Entrada dedicada a él.
 

Prefacio propio de la Virgen María, Madre de los huérfanos




La Orden de los Clérigos Regulares de Somasca celebra cada 27 de septiembre la festividad de la Virgen María, Madre de los huérfanos. Este es el Prefacio popio:


PREFACIO

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario. 

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
proclamar las maravillas que has cumplido
en la bienaventurada Virgen María,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Para mantener tu misericordia
de generación en generación,
has infundido en ella tu amor,
por el cual eres ayuda al huérfano y al pobre,
y sigues derramando el mismo amor en tu Iglesia,
para que, siguiendo su ejemplo inefable
y protegida por su intercesión,
aparezca sobre la tierra como signo perpetuo
de la caridad con la cual nos ha amado
Jesucristo nuestro Señor.

Por él, unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos con alegría
el himno de tu alabanza.

Santo, Santo, Santo....



27 de septiembre de 2017, memoria litúrgica de san Vicente de Paul, presbítero, en el año 280° de su canonización.
Para los Clérigos Regulares de Somasca, festividad de la Virgen María, Madre de los huérfanos. Entrada dedicada a la Virgen bajo esta advocación y a san Vicente.

martes, 26 de septiembre de 2017

San Elzeario de Sabrán y beata Delfina, esposos: himnos litúrgicos


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Cada 26 de septiembre, la Familia Franciscana celebra la "memoria obligatoria" de san Elzeario de Sabrán y de la beata Delfina, esposos.

Oficio de lecturas: Del Común de santos varones


Laudes

Elzeario y Delfina,
esposos santos
que servisteis a Cristo
puros y castos;
un claro espejo de
las bienaventuranzas
del Evangelio.

Amigos de los pobres
y los enfermos,
erais como una madre
para con ellos.
Con vuestro abrazo
unos pobres leprosos
quedaron sanos.

Queremos ser cristianos
comprometidos
en medio del ambiente
de nuestro siglo.
Como vosotros,
Elzeario y Delfina,
santos esposos.

Gloria al Padre y al Hijo,
gloria al Espíritu ,
al Señor de los cielos,
al Uno y Trino.
Gloria a su nombre
y al misterio divino
que nos lo esconde. Amén.

Vísperas: Del Común de santos varones. 


26 de septiembre de 2017, memoria libre de los santos Cosme y Damián, mártires.
Para los franciscanos, memoria obligatoria de san Elzeario y de la beata Delfina, esposos. 
Entrada dedicada a los cuatro santos.


Santos Cosme y Damián, mártires
 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXVI del Tiempo Ordinario


 



Formulario de Misa: aquí.


Ciclo A

Introducción

Hermanos, la multiplicidad de nuestros sentimientos y voces se hacen una sola cosa cada vez que nos reunimos para la Santa Misa. Nunca como en esta asamblea dominical se hace más patente la realidad de que somos miembros de un solo Cuerpo, cuya Cabeza es el mismo Cristo.

Por eso, oramos unos por otros, y todos nos ofrecemos al Padre junto a la Ofrenda de su Hijo Jesús.



Primera lectura: Ez. 18, 25-28

La profecía de Ezequiel nos presenta a un Dios justo y misericordioso -más lo segundo que lo primero-, dispuesto a acoger con su abrazo paterno al pecador arrepentido. El salmo, que sigue a la lectura, retoma la idea, convirtiéndola en plegaria dirigida al Señor.

Segunda lectura: Flp. 2, 1-11

Por rebajarse a una muerte de Cruz, Jesucristo mereció ser exaltado por su Padre, y nos elevó a todos Consigo, haciendo de nosotros, hijos y herederos del Reino Celestial.

Evangelio: Mt. 21, 28-32

"La parábola evangélica -que estamos por escuchar- enseña que en el trabajo se contiene la respuesta, que el hombre da a Dios con toda su vida y su comportamiento". (San Juan Pablo II, Ángelus, 27/09/81).

O bien:

"Cada uno de nosotros siente la llamada del Padre dirigida a los dos hermanos -en la siguiente parábola-: ´Ve hoy a trabajar en la viña´ (Mt 21,28).
 
Y cada uno de nosotros, después de haber oído esta llamada, puede comportarse como el primero o como el segundo de ellos". (Ídem supra).
 
 
Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, se emplearon en la Santa Misa de la memoria litúrgica de san Francisco de Asís, concelebrada con los entonces neocardenales y el Colegio Cardenalicio y presidida por el Papa Francisco, en la Plaza de San Pedro, con motivo de la Apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el 4 de octubre de 2023:

Animados por la escucha del Evangelio, elevemos nuestras súplicas al Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, confiándole las necesidades de la Iglesia y los deseos de paz de la humanidad entera:

R. Te rogamos, óyenos

-Oremos por nuestro Papa N.

+El Padre del Señor Jesucristo conceda al Santo Padre guiar con sabiduría evangélica el camino de la Iglesia extendida en todo el mundo, a fin de que sea signo de fraternidad y esperanza para todos. R.

-Oremos por el Colegio Cardenalicio.

+El Dios de todo consuelo conceda a los cardenales cooperar con solicitud en el Ministerio apostólico del Papa, preocupándose por quienes están fatigados y desanimados. R.

-Oremos por los moderadores de las naciones.

+El Señor de la historia conceda a nuestros gobernantes la sabiduría del diálogo, la búsqueda del bien común, la defensa de los más pobres y la voluntad concreta de extinguir todo foco de guerra. R.

-Oremos por los que sufren en el alma o en el cuerpo.

+El Dios providente, que no abandona la obra de sus manos, conceda a quienes viven en el dolor y la prueba la gracia de experimentar la fuerza renovadora de la presencia divina y de la cercanía amiga del prójimo. R.

-Oremos por nosotros, aquí reunidos.

+Aquel que revela los misterios de su Reino a los pequeños nos otorgue ánimo abierto para acoger las inspiraciones del Espíritu Santo sobre la Iglesia en el mundo de hoy. R.

Oración conclusiva

"Dios de toda bondad, por intercesión de san N (se nombra al santo del día o a los patronos), escucha nuestra oración y concede a los bautizados en Cristo vivir la comunión fraterna, don de tu Espíritu Santo y testimonio cierto de vida cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor".

O bien:

Repitamos las palabras del Salmo responsorial de hoy, en este momento en que realizamos nuestra plegaria de hijos de Dios:

R. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

-Cuando veas a tu Iglesia tambaleante ante las tempestades de la hora presente, te rogamos...R.

-Cuando veas al Sumo Pontífice desoído o, peor aún, desairado por muchos creyentes y no creyentes, te imploramos...R.

-Cuando veas que las tinieblas del odio, la soberbia, y la venganza se ciernen sobre el mundo, te suplicamos...R.

-Cuando veas que en tus hijos ancianos, enfermos, refugiados, desempleados o encarcelados, se apaga la llama de la esperanza, te pedimos...R.

-Cuando veas la santa ansiedad con que las Almas del Purgatorio esperan contemplar tu Rostro glorioso, te clamamos...R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre, siempre dispuesto a acoger a los publicanos y pecadores cuando se disponen a arrepentirse de corazón, Tú prometes vida y salvación a todo hombre que desiste de la injusticia: que tu Espíritu nos haga dóciles a tu Palabra y nos dé los mismos sentimientos de Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

El apóstol Pablo hoy nos ha exhortado a tener los sentimientos de Cristo Jesús.
Pidamos siempre e incesantemente esa gracia al Padre, y más en este momento del Ofertorio, en que nos convertimos en ofrenda junto al pan y al vino.


Comunión

La Eucaristía, Alimento de lo alto, nos eleva desde nuestra miseria hasta la grandeza del Dios que en Ella recibimos.


Despedida

Que la bendición del sacerdote, que acabamos de recibir de parte de Dios Uno y Trino, nos fortalezca y nos ilumine para vivir la semana que comienza de acuerdo con la dignidad de hijos, a la que hemos sido elevados por Cristo.


25 de septiembre de 2017, lunes de la XXV semana del Tiempo Ordinario. 
Entrada dedicada a Jesús, Palabra eterna del eterna del Padre.
(Última actualización de la entrada: 4/10/23).

domingo, 24 de septiembre de 2017

Nuestra Señora de la Merced: Secuencia


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La Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced celebra cada 24 de septiembre la solemnidad de la Santísima Virgen bajo esta advocación. Esta es la Secuencia litúrgica de la Misa propia:

 
SECUENCIA: Plaudat agmen captivorum

Aplauda el escuadrón de los Cautivos,
y la ilustre tropa de Cristianos cante
en este día cánticos solemnes,
que el júbilo del ánimo declaren.
 
Mostremos todos juntos nuestro gozo,
y agradecidos, este día grande
celebremos, al ver ya quebrantadas
las prisiones tiranas y fatales.
  
¡Ya resplandece aquel benigno día,
digno de los aplausos celestiales,
que de su heroica caridad nos muestra
las más faustas, y célebres señales!
  
La Fe, a quien combaten las astucias
del infiel, y la vida miserable
entre tantos trabajos consumida,
las restablece hoy la Virgen Madre.
  
La que viendo los llantos, los tormentos,
y lamentos que sin consuelo esparcen
los Cristianos en tan infeliz suerte,
trata de remediarlos al instante.
  
Para sacarlos del continuo riesgo
en que viven, y de trabajos tales,
y que se restituyan a su Patria,
sin que su fe padezca algún desfalque.
  
Cuando Nolasco meditaba los medios
de poder al cautivo libertarlo,
y a fin de hallarlos recurría al Cielo,
en continua oración firme y constante.
  
La Madre de Clemencia se le muestra
con un semblante celestial y afable,
a fin de que a los míseros cautivos
de las cadenas sarracenas saque.
  
Y le dice, que a ella y a su Hijo
juntamente, será muy agradable,
si en honra suya y con su dulce Nombre
Un sagrado Orden de Piedad fundare.
  
Cuyo fin principal sea al cautivo
librar de las prisiones en que yace
arrojado, y sacarle indemne y libre
de opresión tan tirana y lamentable.
  
Esta obra insigne de caridad rara
ordena que puntualmente se guarde
y para que el debido efecto tenga,
a otros la misma revelación hace.
  
Obedeciendo Pedro a su precepto,
hizo solemne voto con sus frailes
de redimir, y de quedarse en rehenes
si la necesidad a ello obligare.
  
Dulce Fundadora nuestra,
muestra que eres nuestra Madre,
y socorre a los cautivos
en tantas necesidades.
   
Aumenta la caridad,
tu Orden logre el mayor auge,
y hazla agradable a tu Hijo,
puesto que tú la fundaste.
  
Haznos siempre agradecidos
a ti: y para que en el trance
de la muerte nos salvemos,
muéstranos vuestro semblante.
Amén. Aleluya.


24 de septiembre de 2017, domingo XXV del Tiempo Ordinario.
Para los mercedarios, solemnidad de Nuestra Señora de la Merced. Entrada dedicada a ella.